Mi fin de semana, de bizcocho a engendro

Por fin se ter­mina enero, entre el aire frío de Lon­dres, las visi­tas domi­ni­ca­les a mer­ca­di­llos, el ago­bio que direc­tora de más­ter, com­pa­ñe­ros y pro­fe­so­res inten­tan indu­cir­nos y que a mí me res­bala y hasta una excur­sión un tanto acci­den­tada pero entre­te­nida a Brujas.

Gra­cias por los comen­ta­rios de ánimo en el post ante­rior y por e-mail, tenéis bas­tante razón, la ver­dad, aun­que cuando los pro­ble­mas vie­nen de fuera es com­pli­cado rela­jarse y disfrutar.

Mi fin de semana comenzó un poco tarde el vier­nes, cuando me puse a hacer un biz­co­cho de fram­bue­sas y almen­dras usando esta receta un poco adap­tada para que no que­dase tan denso como un bread. Mola vivir aquí y encon­trar todos los ingre­dien­tes en cual­quier Tesco corriente, en Sevi­lla habría tenido que sus­ti­tuir el extracto de almen­dra y la crema agria a saber por qué por­que­ría que me habría arrui­nado el invento.

Con­ti­nuó muy tem­prano el sábado, con una visita al Borough Mar­ket en la que mis pies y mis manos se con­ge­la­ron a pesar del mulled wine, hici­mos muchas fotos y pro­ba­mos un mon­tón de cosi­tas de los pues­tos. Entré por fin en calor en la Tate Modern y en el auto­bús hacia casa. Leí durante toda la tarde y me dormí muerta de risa des­pués de cua­tro capí­tu­los segui­dos de Black Books (¡muchas gra­cias Pavel!).

Y ter­minó abrup­ta­mente hoy por la mañana, cuando a punto de coger mi bolsa del gim­na­sio me enteré de que si el 2 de enero no se con­si­gue, pues se intenta de nuevo el 29 de madru­gada y se acaba en la UCI, por­que morirse a base de pas­ti­llas es al pare­cer la mejor idea del mundo.

Me fui al gim­na­sio de todas for­mas por­que por algo estoy obse­sio­nada. Lo malo del ejer­ci­cio físico es que te deja total liber­tad para pen­sar mien­tras lo haces, así que entre curl de bíceps y exten­sión ver­ti­cal de trí­ceps, inten­taba con­te­ner las lágri­mas y apa­ren­tar que lo que tenía era un res­friado, hasta que el modo alea­to­rio del iPod se apiadó de mí: Engen­dro. Al prin­ci­pio son­reí pero a los tres minu­tos del Llo­ro­nes mix ya me estaba riendo, así que pensé que tenía que hablar ese peaso de grupo aquí y deja­ros el trozo con­creto que me ha ale­grado el día hoy, a pesar de todo.

En serio, bajáos los dis­cos de su web (con por­ta­das y todo, en un sólo paque­to­rro). Gra­cias Fer­nando, por dár­me­los a cono­cer, aun­que fuese para arras­trar­nos a una misa gos­pel en Har­lem des­pués de haber dor­mido 3 horas :)

2 comentarios en Mi fin de semana, de bizcocho a engendro

  1. Fernando dice:

    Ja, ja, nunca te habría ima­gi­nado reco­men­dando a Engen­dro en tu blog. De nada, cual­quier cosa que arran­que una son­risa a alguien ya es una satis­fac­ción para mi. Un abrazo.

  2. Gorditu dice:

    Bue­nas, inten­te­mos arran­carte una son­risa :D

    http://​www​.you​tube​.com/​w​a​t​c​h​?​v​=​_​b​3​X​x​W​Y​B​xGo

    no se si lo cono­ce­ras, pero el colega se llama Remi Gai­llard y se dedica a hacerme la vida feliz con sus videos.

    Por cierto, no tiene nada que ver, pero el otro dia encon­tre en el cash con­ver­ters el Super Mario All Stars y por fin me he podido pasar el The Lost Levels, que Jorge avivo en mi el gusa­ni­llo la pasada ima­gi­ná­tica, a ti como te van las 100 maz­mo­rras?? eso si que sería un buen pro­po­sito para este año :D:D