Últimamente no doy abasto. Mi to-do list de Foursquare no para de crecer con sitios nuevos, igual que mi lista de libros pendientes, series que me gustaría ver y cosas que quiero aprender. Eventos, exposiciones, pelis y obras de teatro se solapan cada día en Madrid, obligando a elegir siempre algo y perderse el resto. Y por supuesto el trabajo ahí consumiendo horas y horas y toda mi energía gracias a mi obsesión perfeccionista. Pero si hay un evento que no me podía perder por nada del mundo es la Campaña por la Lana 2012 en Madrid, cuatro días en los que las ovejas y el knitting son los protagonistas.

Esto de la Campaña por la Lana empezó promovido por el Príncipe Carlos de Inglaterra y se trata de una iniciativa para promover el uso de la lana, que es una fibra natural y mola más que otras cosas sintéticas. La edición en Madrid de este año ha consistido en una decoración chulísima en las calles Serrano y Jorge Juan, con figuras gigantes hechas de lana representando las cuatro estaciones, una exposición sobre los estados de la lana, coloridos banderines de punto y ganchillo colgados entre farolas y árboles, y una carpa, el knitting lounge, en la plaza de Colón en el que han estado organizando talleres durante los días de la campaña, además de la Wool Parade, un desfile de moda bastante particular.

Me encanta que estas cosas estén tan de moda en Madrid. Todo esto del knitting, el ganchillo y las cositas hechas a mano era algo totalmente normal cuando vivía en Londres y ya creo que puedo decir lo mismo de Madrid. No sólo se trata de eventos como éste de esta semana, si no de montones de quedadas para hacer punto, intervenciones callejeras de yarn bombing y sitios preciosos como La Laborteca o Black Oveja con agendas repletas de cursos y eventos relacionados con la costura y el punto.
Me gustaría tener más tiempo para aprender a hacer ganchillo, tejer bufandas e involucrarme más en todo esto, pero de momento me conformo con haber disfrutado en sábado de un paseo otoñal de lo más agradable por una de las zonas más bonitas de Madrid, con un final perfecto merendando un Jim-Let Fox-Trot en el DRY Bar by Javier de las Muelas.










