Posts de la categoría 'Yo, yo y yo'

Un año

Este día, exactamente hace un año, aterricé en Heathrow volando desde Hamburgo. Un repaso de los últimos 365 días lleva inevitablemente a una única conclusión: desperdicio. El balance global es que este año ha sido un verdadero desperdicio. He pasado 12 meses en uno de los mejores sitios que se me ocurren, haciendo un máster con asignaturas chulísimas en una pasada de universidad y he sido más infeliz que nunca. Apenas he disfrutado de nada, y eso os lo dice alguien que tenía que contener el entusiasmo para no gritar cuando daba clase de Teoría de la Computabilidad. Vaya modo de malgastar lo más valioso que se supone que tenemos.

Vale, sí, tengo algunas excusas. Hubo un par de incidentes desafortunados y algunas circunstancias desfavorables de mi vida que no dependen de mí se agravaron hasta límites insostenibles, pero todo eso en otro contexto habría provocado mucho menos daño. El balance global es, en última instancia, responsablidad mía. Me quedo con que no todos los efectos han sido negativos. Después de tanto tiempo yendo cuesta abajo, andando por las vías del tren o como queráis ilustrar los últimos años de mi vida, por fin he avistado el fondo y he hecho algo al respecto (mis últimas decisiones son un tipo de prueba de ello).

Este post es más para mí que otra cosa, para cuando me relea en el futuro recuerde cuando me propuse de verdad no volver a tirar más días a la basura de manera tan tonta, ya sea en Londres, en Alemania (que desde que me largué de Hamburgo he estado echando de menos con bastante frecuencia), en Oz o en Rosápolis (algún día me mudaré allí, cuando sepa cómo conseguir el visado).

Si hago lo correcto,

Dear …,

[...] I regret that I have decided not to accept the offer for personal and health-related reasons. I really appreciate the opportunity given and I was very pleased with the fast application process and also very impressed by the company and the people I have spoken with during the interview process [...]

¿por qué no puedo evitar sentirme como si estuviese decepcionando a todo el mundo por no cumplir las expectativas que la sociedad tiene puestas en mí?

Las próximas semanas van a ser un infierno de autocastigo y autocrítica exagerada inevitables, pero ahora mismo la autodestrucción ocupa el lugar número 1 en mi lista de autos a erradicar. Ahora sí que podría decir “voy a ahogar mis penas en agua”.

Al principio del camino

Yellow Brick RoadDesde hace 2 semanas me desplazo con mi casco de hormiga atómica por las calles otoñales de Londres en agosto sobre una pasada de Globe Carmel 3, a la que por supuesto le he colocado mi gigantesca cesta de mimbre. Mi antigua bici vintage (vieja, de al menos 20 años de edad), de una sola velocidad (con el cambio atascado en el plato central), frenos progresivos (flojísimos e inservibles cuando llueve, además uno se rompió hace 3 semanas y a punto estuve de estamparme contra un pobre chino) y asiento ergonómico para tipos duros y no para niñitas que necesitan suspensión, fue convenientemente anunciada y vendida en el plazo de 4 horas en Gumtree (por £15 menos de lo que me costó a mí en octubre). En las fotos parece súper chula y retro y en la realidad se aprecia lo roñosa, pesada y cascada que estaba la pobre. No se le puede negar una vida interesante, eso sí, el tipo que me la vendió ya la había comprado antes en Gumtree.

Conseguir una bici y cambiar medio litro de agua por medio litro de Powerade azul de vez en cuando eran las partes fáciles del nuevo camino. La parte difícil es, obviamente, recorrerlo. Aunque me llevo intentando acercar tímidamente a la entrada desde más de un mes, hoy era cuando realmente tenía que empezar a dejar las huellas de neumáticos Specialized Hemisphere sobre las baldosas amarillas.

Ha sido un día significativo que merece ser contado.

Me levanté a las 6:15 tras llevar desde el domingo por la mañana trabajando literalmente sin parar, excepto por supuesto para ir al gimnasio, para leer durante el desayuno y para maldormir 6 horas al día (todo vital). El motivo es el proyecto. O más bien su deadline, el 17 de septiembre. Aunque casi toda la parte de programar (en Prolog) está lista, pensad en un report (memoria) lleno de definiciones matemáticas formales y descripciones precisas de refinamientos inventados para razonamiento automático con tableros semánticos de los que por supuesto es crucial que demuestre que son correctos y completos. Más o menos. Quien haya terminado una ingeniería o carrera ténica con proyecto entenderá el agobio tremendo incluso un mes antes de la fecha de entrega. Quien no haya estudiado nada de eso pero me conozca también lo entenderá.

Desde las 7:30 hasta las 10:15 seguí trabajando y conseguí terminar a duras penas lo que le tenía que enviar a mi tutora por e-mail para que lo pudiese leer el fin de semana. Demasiado tarde, comencé los frenéticos preparativos para llegar a las 11:00 a mi cita en la agencia de viajes de Oz. Maldiciendo porque tendría que coger el metro-que-odio en vez de la bici-que-adoro y con el peor dolor de cabeza que recuerdo desde mayo, salí de la ducha y me vestí a toda prisa corriendo por la habitación. No hagáis eso cuando hay muebles cerca, de verdad (*). En este caso no fueron las piedras del post anterior, sino nuestra enorme cama de madera maciza. Le di tal golpe con la espinilla a una de las esquinas que Jorge que estaba encima se asustó de cómo se movió incluso con la moqueta. Mientras flipaba de dolor me empecé a poner el colorete que me hace parecer persona viva y no zombie, cuando me percaté de la enorme protuberancia que se empezaba a marcar a través de las medias azul marino tupidas. Me quité las medias ignorando la sangre reseca y decidí llevar pantalones. La Victoria Line atestada de gente con maletas puso el broche a la mañana.

La agencia de viajes de Oz es un sitio de esos que en España sólo existen en los documentales y puede que en las vidas de la gente que tiene pasta y mala suerte. Aquí existen en la realidad, son gratis y hasta puedo ir yo, aunque haya lista de espera. Descubrí que conservo todos mis centímetros de estatura pero a cambio me extrajeron sangre por sorpresa. Volví a casa con mi dolor de cabeza intacto, mi espinilla palpitante, un diario que tengo que escribir por el camino (y que ya he empezado a rellenar con maniática precisión) y la promesa de que me enviarán un mapa y una guía. También me han dado el pase a las armas químicas y el aviso de que un día de estos me van a inyectar technetium-99. Un sitio raro, Oz.

A las 18:00 tuve que dejar de trabajar porque o dejaba de mirar la pantalla o el dolor de cabeza me haría vomitar. Salí, compré más ibuprofeno y un antifaz de gel y le estuve dictando a Jorge una historia sobre interpretaciones de Herbrand uniformes, electrones, núcleos, cláusulas de Horn e hiperresolventes.

Ya tengo el transporte perfecto, el antifaz a juego con el Powerade y con la palabra “isómero nuclear”, que medio congelado también vale para la pierna y el sitio donde me van a ayudar a que no me odie profundamente por ver un 95 en vez de un 92. Además, hace dos semanas corté cualquier posibilidad de contacto maligno por parte del mundo exterior. La duda que me queda es si sobreviviré a A Theorem Prover for Equality using Lemmas, a mi adicción al agua y a los accidentes domésticos en general (**) y si es así, si realmente seré capaz de llegar a Oz y en qué estado.

Prometo posts menos raros en el futuro. Hoy me he pasado con el dolor, el trabajo y la automedicación, me temo.

(*) Tampoco corráis por los supermercados por mucha prisa que tengáis. Puede haber tomates espachurrados por el suelo y a menos que estéis en EEUU y podáis demandarlos por ello, no merece la pena. Os lo advierte una persona con bastante prisa con tendencia a correr por los pasillos del Waitrose. Ejem. Ya casi no se me nota el morado de la rodilla.

(**) Los que leen mi Buzz saben que la semana pasada me volqué una infusión hirviendo encima. Lo que no saben es que en la reunión del martes con mi tutora volqué su vaso de té con limón y jengibre mojando un montón de importantes papers y carpetas de encima de su extremadamente desordenada mesa y tuvimos que secarlo todo a la carrera con papel higiénico y luego consultar artículos con olor a cítricos. Menos mal que ella es the nicest one.

Ves el tren venir a kilómetros de distancia

y aun así, insistes en que andar por las vías es lo que realmente quieres hacer.

Por motivos absurdos (y divertidos a su manera) que no vienen al caso, he acabado leyéndome a mí misma en un comentario a este post, de hace más de año y medio.

[...] lo cierto es que no pensé que mi post transmitiera la idea de que soy una persona muy feliz con lo que hace y tal… lo cierto es que la mayoría es fachada, no soy nada feliz exigiéndome tanto y siendo también muy dura conmigo misma. Lo de considerarme mediocre… bueno, supongo que depende de con quién te compares eres mediocre o no. Yo tiendo a sentirme inferior a cualquiera por el motivo que sea, si no es evidente, seguro que soy capaz de encontrar algo. Además, nunca consigo lo que me propongo, más que nada porque mis metas rozan lo absurdo e imposible, y es más, si alguna vez consigo algo que yo veía casi inalcanzable, tampoco me alegro sino que pienso “ah, al final no era nada, hasta yo podía hacerlo”.
Luego, lo de tenerme como amiga o lo que sea… a lo mejor parece guay cuando hago tartas y regalitos pero cuando me conoces en profundidad y te das cuenta de mis neurosis y mis obsesiones, lo único que quieres es huir. Hablo desde la experiencia, ya han huido de mí unos cuantos [...]

Debo de ser de los pocos seres humanos que no sólo tropiezan varias veces con la misma piedra, si no que localizan en un mapa las posibles piedras, calculan de forma meticulosa maniobras de acercamiento y rutas óptimas entre las mismas y planifican cuidadosamente la dinámica del tropiezo para maximizar el daño. Mi admirado Prof. Marek Sergot me lo diría claramente: “You’re an idiot”.

Se acabó la semana

y con ella el miedo, el estado general de ansiedad, los nervios y el enfado, que han sido reemplazados por pena, tristeza y un profundo sentimiento de culpa. Hacia delante sólo me queda un complicado camino por recorrer, con demasiadas provisiones y sin agua ¬¬

Definitivamente, es el momento de conseguir una bici nueva.

Hiponatremia

La maldita doctora del centro de salud del Imperial me llamó ayer por la tarde y me dijo que dejase inmediatamente de beber las cantidades ingentes de agua que obviamente estaba bebiendo a la vista de la muestra de sangre extraída por sorpresa el día anterior. Las malditas bebidas isotónicas saben a frutas del bosque, naranja o cualquier otro diabólico saborizante provocador de sed psicológica. Mi maldita ración diaria de 3 litros, tras numerosos esfuerzos por mi parte por racionarla, ha sido finalmente consumida hace más de 1 hora.

Me muero de sed.

En serio, ¡necesito agua! ¡Argh! Me estoy retorciendo bajo los efectos del síndrome de abstinencia hídrica. Sumad que desde hace más de un mes no he dormido más de 6 horas ningún día que recuerde con resultados más que visibles bajo mis ojos y dentro de ellos y que mis huesos son fácilmente apreciables desde el exterior y tendréis una versión yonki de mí bastante conseguida.

Jorge va a tener que poner candados a los grifos de esta casa.

In pasta we trust

Hace ya más de 6 meses me propuse que el año 2010 fuese mejor que el 2009. No parecía realmente complicado y además me conformaba con mantener unos niveles de tristeza y tensión aceptables, no iba en busca de la felicidad. Desgraciadamente, la persona B.P.D., que ha estado condicionando mi vida durante los últimos 17 años y que los últimos 2 la ha complicado tanto como para dejar la demostración de la conjetura de Birch y Swinerton-Dyer a la altura de pasatiempo dominical tenía otros planes para mí. Para ser justos, he de admitir que tampoco he puesto mucho de mi parte para impedirlo ni para que el 2010 no fuese un asco hasta hace poco, gracias a un oráculo con respuestas para todas mis preguntas que me encontró por ahí por los valles de lágrimas de casualidad y me colocó justo al principio del camino aparentemente correcto.

Pues bien, B.P.D., que además es, tristemente, el principal motivo por el que no piso España desde Navidad, se encuentra en estos momentos vueling-transportándose hasta Londres. El cielo ya se está cubriendo de nubes negras, las flores han empezado a marchitarse y las ardillas de Hyde Park han iniciado inexplicablemente la hibernación en mitad de julio. O al menos eso me parece a mí. En las últimas 2 semanas no he dormido más de 5 horas ni un solo día, he derramado muchas más lágrimas diarias de lo habitual y ayer tuve que cancelar el plan de ir con Pavel y sus compañeros de piso a ver el partido de España porque me encontraba en un estado que habría amargado el partido y la victoria al forofo español más acérrimo.

Acaban de ponerse en march los engranajes del NHS que darán paso al proceso que me equipará con las armas químicas y los conocimientos para atravesar el muro tras el cual parece esconderse una vida de verdad, pero hasta que eso ocurra sigo siendo la misma yo. Londres nublado, la persona B.P.D., mi propio cerebro, el deadline del progress report de mi proyecto, la sensación global de fracaso y la meta de las 93 libras. Todo ahí. Así que lo único que se me ocurre es encomendarme al FSM y esperar que me guíe mediante su tallarinesco apéndice a un idílico e irreal lugar mental, sólo para esta semana, en el que todo lo anterior me dé realmente igual.

FSM Logo

Pasos a seguir para disfrutar de una agradable tarde jugando al Mario Galaxy

  1. Trabajar duro, ahorrando mucho para conseguir el dinero que te permitirá comprar la Wii y el juego en cuestión. No vale con ahorrar el dinero justo para dichos artefactos. Tienes que tener al menos el doble de dinero guardado para imprevistos y necesidades que pueden surgir en cualquier momento antes de empezar a plantearte la compra o serías un irresponsable.
  2. Continuar trabajando duro, logrando objetivos y teniendo éxito para ganarte el derecho a gastar ese dinero en algo como una consola y un juego. No vale sólo con trabajar, tienes que ser capaz de recoger los frutos de dicho trabajo de alguna manera.
  3. Una vez has tenido éxito y la Wii está enchufada en tu habitación con el juego dentro, tienes que merecerte pasar una tarde entera haciendo algo tan poco productivo como jugar. Sí, lo has adivinado: continuar trabajando duro y logrando objetivos hasta que has completado con bastante éxito tus obligaciones.
  4. ¡Enhorabuena! ¡Por fin has conseguido tu recompensa! Ahora estás listo para jugar durante una tarde enterita. Pero cuidado, más te vale avanzar en el juego. Si te pegas toda la tarde atascado en una maldita galaxia sin que el ratio estrellas conseguidas/horas jugando sea satisfactorio, habrás tirado a la basura tu tarde de videojuegos para la que después de todo, seguro que tampoco habías trabajado tan duro como crees. Venga, a trabajar otra vez para compensar y más te vale aprender la lección para la próxima.

Estos pasos son terriblemente versátiles y se pueden aplicar con pequeñas adaptaciones a multitud de cosas, desde comer un helado (asegúrate de incluir varias horas de gimnasio como parte del trabajo duro o alcanzar algún hito importante en tu lista de tareas o en la báscula) hasta hacer una excursión (eso es un día entero improductivo, vas a tener que currar al menos una semana con resultados tangibles, pero luego merecerá la pena siempre que todo salga perfecto durante el viaje y tengas fotos geniales donde se te vea súper feliz, claro).

Gonzo TBA, uno de mis héroes personales, le echó huevos en su día. Pegó un cambio radical a su existencia, se enfrentó a sí mismo y a todo lo que creía hasta entonces e incluso escribió una serie de posts que parecía que habían salido de la mente de un perturbado hasta arriba de LSD, lo que hizo que un montón de gente se le echara encima con críticas brutales. Es lo que tiene tener miles de lectores. Yo sólo tengo alrededor de 50, 30 quitando a los rebotados de Malviviendo. Y el cabrón de Gonzo me da envidia por lo que hizo y por todo lo que ha conseguido desde entonces a pesar de (¿o gracias a?) su exposición personal ante tantas mentes humanas.

A veces me creo que soy una de las personas más valientes que conozco. Baso dicha creencia en un montón de cosas que he hecho y decisiones que he tomado en mi vida y que según los cánones de la sociedad son calificadas de valientes, pero la pura verdad es que sólo soy valiente para las cosas que no tienen la más mínima importancia. La mayoría de personas parecen disfrutar tanto de una cobardía innata para ellas como de una valentía innata para el resto. Se ve que yo nací (o más bien crecí) al revés. Y sí, mi vida pública (y con eso no me refiero sólo a este blog o a las fotos en Flickr o a cualquier otra cosa online) es una gran mentira. Pero eso se acabó. A partir de ahora, y sirva como ejercicio personal, paso. A partir de ahora, la verdad, y de vez en cuando pasteles e historias de bicicletas, que no forman parte de la mentira. Ah, y por si alguien se estaba preocupando en exceso, tranquilos, no voy a confesar que en realidad soy un señor de mediana edad afincado en Cuenca de cuya creativa pero no por ello menos enfermiza mente han salido los personajes de Javi Moya (que tuvo que desaparecer debido a las situaciones comprometidas provocadas por su creciente popularidad) y Rosa (que por suerte pasa bastante desapercibida). Creo que incluso tengo testigos de mi existencia.

Sólo me interesa a mí

pero tenía que escribirlo en un lugar público ahora mismo o explotaba (y era muy largo para el Buzz).

Instrucciones para alcanzar un estado de euforia absoluta programando un automatic theorem prover

Trace Prolog

Empezar a depurar un predicado en Prolog a las 8 de la mañana usando trace/0 porque tus inconscientes inclinaciones al sadomasoquismo camufladas en forma de pereza te impiden intentar hacer funcionar el graphic debugger en Mac OS X.

Sentir como el cerebro se te va calentando de retener en la cabeza sustituciones, ramas del árbol de backtracking y cláusulas con 6 variables amablemente renombradas por el intérprete como _G393, _G394, _G395...

Reprimir los tremendos impulsos animales de estrellar el portátil contra la pared cuando Prolog no explora las 3 alternativas que llevan a completar el tablero a profundidad 5, volviendo arriba del todo en el árbol e incrementando la profundidad a 6 para no acabar nunca.

Probar 80 soluciones a cuál más absurda y seguir observando el maldito fail en las trazas durante 2 horas más, mientras imaginas tu futuro en una cámara de aislamiento con una camisa de fuerza gritando creep en medio de convulsiones.

Darte cuenta de que lo que tú creías que era un complejo error introducido por un corte en una rama debido a la implementación de SWI-Prolog de la estructura if-then-else es en realidad tu brillante implementación, producto de un momento de aguda estupidez de esos que ocurren contadas veces en la vida de una persona, del predicado assert_clauses/1 en el que compruebas si una cláusula C=[H|B] existe previamente usando cla(H,B,_) en vez de subsumed(C), dando carta blanca a Prolog para que instancie tus variables en medio de una orgía unificadora que finaliza con tu conjunto inicial de cláusulas reducido a la mitad y convertido naturalmente en satisfactible.

Arreglarlo y comprobar que ahora sí funciona y que encuentra un tablero cerrado para el conjunto de más abajo muchísimo más rápido que leanCoP.


p( a, b, c ).
p( X, e, X ).
p( e, X, X ).
p( X, X, e ).
- p( b, a, c ).
- p( U, V, Y ) | - p( X, U, Z ) | - p( Z, V, W ) | p( X, Y, W ).
- p( U, V, Y ) | - p( X, U, Z ) | - p( X, Y, W ) | p( Z, V, W ).

Shaping my career

En el Imperial nos organizan constantemente (casi semanalmente) actividades y nos envían e-mails con bastante frecuencia para que preparemos nuestro brillante futuro profesional: workshops sobre assessment centres, simulacros de entrevistas, CV clinics, clases de networking, ferias llenas de stands de empresas, sesiones de presentación de potenciales empleadores… Como hasta ahora he estado ignorando dichas actividades sistemáticamente (excepto el Bloomberg discovery day, era demasiado tentador dejar pasar un día con un montón de comida gratis en una pasada de edificio de colores en Finsbury Square, en el que estuve hasta en un plató de televisión), decidí que ya era hora de moverme un poco por mi cuenta y pensar en mi futuro, así que he pasado un día entero asistiendo a una clase aquí.

No sé lo que pensaréis vosotros, pero creo que el resultado de mi clase y todo lo que he aprendido me serán más útiles para hacer amigos que todos los cursos de networking del Career Centre del Imperial. Al menos la gente en el DLR y en el metro de vuelta desde Greenwich me sonreía más que de costumbre.

Mis cupcakes terminados - Fair Cake class

Quería aprovechar el post para desearle feliz cumpleaños a un buen amigo. No es que no me haya acordado hasta ahora, y espero que no sea como el año pasado, que mi felicitación fue la que te recordó que era tu cumpleaños, porque es un poco tarde, pero es que quería hacerte un cupcake especial con tu nombre. Desgraciadamente, a última hora se me rompió la G, así que ¡muchas felicidades Cosku!

Anterior12345...7Siguiente