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Bizcocho de nueces y plátano

Este fin de semana un poco más largo, además de haberme traído trabajo que no me ha dado tiempo a acabar durante la semana, tengo que escribir mis personal statements para las solicitudes de admisión que voy a hacer a 3 universidades de Gran Bretaña. En el personal statement tengo que poner por qué quiero ir a tal universidad a hacer tal máster y por qué admitirme es de las mejores que les pueden pasar. Cuando hice la solicitud de la beca de la Caixa, ya tuve que escribir unas cuantas cosas del estilo y no sé a vosotros, pero a mí se me dan fatal, me suponen muchas horas cambiando frases, mirando al techo sin saber qué poner y quejándome de los sistemas de selección no basados en criterios puramente numéricos.

Para compensar, decidí hacer un bizcocho muy sencillo y muy rico y así cuando me harto de ensalzar el departamento de Lógica e Inteligencia Artificial del Imperial College me como un trozo y recuerdo mi verdadera vocación (tener una cafetería/pastelería). Seguramente tenga que hacer otro mañana porque Jorge anda por aquí y es por todos conocida su hazaña de acabar con un bizcocho para 8 personas en menos de 24 horas. Os dejo la receta por si alguien quiere intentarlo.

Ingredientes

  • Un yogur de plátano (porque esta vez es de nueces y plátano, para bizcocho simple es mejor de limón o natural)
  • Un sobre de levadura (olvidarse de este ingrediente marcará la diferencia entre obtener un bizcocho o una porquería)
  • 4 huevos
  • Entre 75 y 100 gramos de nueces peladas
  • 3 vasos de yogur de harina (esto es lo guay de la receta, la forma de medir las cantidades. Cuando te dicen “200 gramos de harina” es imposible acertar, casi nadie tiene una báscula de cocina en casa)
  • 2 vasos de yogur de azúcar
  • Medio vaso de yogur de aceite
  • 2 plátanos grandes o 3 pequeños, cuanto más maduros mejor.

Elaboración

Esta receta es totalmente para amateurs. Aunque me encanta hacer dulces y tartas, mi habilidad en la cocina es nula. En innumerables ocasiones he intentado cosas que pasaban de nivel facilísimo y siempre han terminado en desastre. Por eso, intento tirar siempre por recetas de este tipo. Lo que hay que hacer básicamente es coger un bol bien grande, poner todos los ingredientes excepto las nueces, coger la batidora y mezclarlo todo hasta que no queden grumos. Si tenéis una batidora de ésas que son un vaso gigante con las cuchillas abajo, este paso requiere aún menos intervención por vuestra parte y los riesgos de pifiarla se reducen. Lo crucial aquí es acordarse de pelar los plátanos antes de echarlos a la mezcla. Si además se parten en trocitos y se aplastan pues mejor.

Masa de bizcocho y molde

Una vez esté todo bien batido, con la propia batidora o con un cuchillo, una tabla y gran paciencia, hay que picar las nueces. Se añaden a la masa y se mezcla bien. El resultado es el que podéis ver en la foto de arriba, junto con el molde de silicona para bizcochos de mi compañera de piso Elisa. El último paso es elegir un recipiente suficientemente grande que no se desintegre a 180º, untarlo bien de mantequilla o aceite para que no se pegue, llenarlo con la masa y meterlo en el horno. Tarda unos 40 minutos, pero para saber si está hecho hay que hacer eso de pincharlo con un cuchillo y ver si sale manchado. Cuando el cuchillo salga limpio es que ya está terminado. Se saca del molde (aquí lamentaréis no haber untado bien la mantequilla o no tener un molde de silicona como nosotras) y se deja enfriar.

Recién sacado del horno

Bizcocho echando humo

Hala, a cocinar todos.

¿Qué es LaTeX?

Latex Logo

Aunque esta entrada es básicamente mi respuesta a la petición en los comentarios de mi amiga Paula, no viene mal tener un pequeño resumen apuntado al que dirigir a todo el mundo que en la biblioteca me pregunta sobre el extraño código que ven en mi pantalla (y así, dicho sea de paso, arrojar un poco de luz sobre mis infelices amigos y compañeros que no ven más allá del Word).

Para explicar qué es LaTeX hay que hablar primero de TeX y para hablar de TeX hay que hablar primero de Donald Ervin Knuth, para lo cual me pondría de pie si no fuese porque no puedo sujetar el portátil y escribir a la vez. Donald Knuth está considerado el padre del análisis de algoritmos, es el autor de la obra de 7 volúmenes “The Art of Computer Programming” y sus contribuciones a las Ciencias de la Computación han sido tan notables como para haber recibido el premio Turing (algo así como el nobel en Ciencias de la Computación) y la medalla John Von Neumann.

Situémonos en el tiempo, a finales de los 70. Donald Knuth recibe las pruebas de impresión de la segunda edición del segundo volumen de su gran obra para revisarlas antes de su publicación, las mira y queda totalmente horrorizado por el aspecto de las tipografías. Se le ocurre entonces que las letras y los símbolos no son más que unos (poner tinta en un punto) y ceros (no poner tinta) y que él, como el científico consagrado que es, debería poder hacer algo al respecto. Así pues, se le ocurre crear su propio sistema tipográfico, orientado además a escribir símbolos matemáticos y textos científicos en general, y calcula que en unos 6 meses lo puede tener listo. En realidad, esos seis meses se convertirían en 10 años en los que sumarían multitud de añadidos y colaboraciones de gente, pero lo importante es que había nacido TeX. TeX en realidad es un lenguaje de programación basado en macros, que constituye la pieza central de todo el sistema tipográfico inventado por Knuth. Escribir un documento usando TeX es por así decirlo, como escribir un programa. Ese programa es compilado y el resultado es un archivo DVI que se puede imprimir o visualizar con un visor adecuado o convertirlo a otro formato (por ejemplo, PDF). Los poderosos algoritmos ideados por Donald Knuth calculan la disposición óptima para todos los caracteres y símbolos, de forma que cualquiera, con su ordenador, puede crear documentos, libros o artículos de la misma calidad que una imprenta profesional.

LaTeX es un sistema de preparación de documentos, que consiste en una colección de macros de TeX, junto con un programa que las procesa. Fue escrito por Leslie Lamport (también ganador de la medalla John Von Neumann) en 1980 y proporciona un lenguaje de más alto nivel que TeX, para crear documentos. En la actualidad casi nadie escribe código TeX directamente, ya que usar las macros de LaTeX es mucho más simple. La idea de LaTeX es separar el diseño del contenido. Tú describes qué es cada cosa, sin preocuparte del aspecto, dejas a TeX hacer su trabajo y voilà, calidad de editorial científica. Para que os hagáis una idea, mirad éste ejemplo:


% Esto es un comentario
% Documento de ejemplo para mostrar lo guay que es LaTeX
\documentclass[12pt]{article}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\usepackage[spanish]{babel}
\title{\LaTeX}
\author{Rosa}
\begin{document}
\maketitle
\section{Introducción}
\LaTeX{} es lo mejor que hay para escribir textos científicos.
Si quiero escribir la Ley de Gauss en forma integral y diferencial,
no tengo que usar ningún \emph{pain-in-the-ass}-editor de ecuaciones del Word
y el resultado queda tan perfecto como esto:
\begin{eqnarray}
\Phi = \oint_S \vec{E}_{(R)} \cdot d\vec{A} \\ % Forma integral
\vec{\nabla} \cdot \vec{E} = \frac{\rho}{\epsilon_0} % Forma diferencial
\end{eqnarray}
\end{document}

El resultado de compilar ese código es éste:
Ejemplo Latex

Puedo afirmar sin temor a equivocarme que la gran mayoría de artículos que se envían a congresos o que se publican están escritos usando LaTeX. Muchos de los libros que caen en mis manos también, muchísimos apuntes de profesores o las transparencias que usan para dar sus clases… Casi cualquier cosa en el entorno académico debería escribirse en LaTeX, en realidad. Cuando estuve en Linz, muchos de mis compañeros entregaban sus deberes en LaTeX y allí se ofrecía incluso una asignatura optativa sobre el tema. Aunque su uso principal es el de documentos científicos, lo cierto es que se puede usar para cualquier cosa. Hay multitud de paquetes, algunos incluso para escribir música, con los que se consiguen resultados increíbles.

Yo lo llevo usando desde que empecé la carrera de teleco, hace más de 5 años ya. Para aprender me gusta mucho el libro de Leslie Lamport, LaTeX, A Document Preparation System, porque viene tanto lo básico como un montón de cosas avanzadas y un apéndice de referencia genial. Bueno, y porque sale un león muy pulcro en la portada (es el propio Lamport). Por supuesto, hay un montón de tutoriales y recursos en la red.

Para usar LaTeX en Linux se puede instalar el paquete TeX Live y en Mac recomiendo instalar Mac-TeX, que ya trae todo lo necesario. En Windows recomiendo cambiar de sistema operativo. Además de eso hace falta un editor de texto, que dependerá de cada uno. Cuando mi sistema operativo principal era Linux, escribía el código usando Vim con el añadido de Vim-LaTeX. Después de pisar mis principios y pasarme al lado oscuro estuve usando TeXShop que es específico para LaTeX, es libre y está bien (viene incluido en Mac-TeX). Luego vendí el último trozo de alma que me quedaba y descubrí TextMate, pero eso es otra historia.

Por cierto, TeX se pronuncia /tej/, porque la X viene en realidad de la letra griega ji.

Escribir algoritmos en LaTeX

Como parte de mi proyecto fin de carrera tengo que escribir un cierto número de algoritmos. Si no se hace del modo adecuado, crear el código LaTeX para mostrar pseudocódigo puede ser una tarea sumamente tediosa y exasperante. Para incluir código fuente, con coloreado de sintaxis y sus tabulaciones y todo, hay herramientas que generan el código necesario a partir de los archivos fuente, como por ejemplo Highlight que es el que yo uso. Sin embargo, el pseudocódigo hay que escribirlo a mano, teniendo en cuenta las tabulaciones, las palabras clave, etc. para que quede bien presentado y ordenado. Es deseable además contar con una numeración de algoritmos a lo largo del documento, tal y como se hace para las tablas o las imágenes, y también con la posibilidad de usar referencias cruzadas mediante \caption, \label y \ref.

Todo esto es muy sencillo de conseguir mediante el paquete algorithms. Hay un par de paquetes más que aportan más flexibilidad o entornos distintos según el lenguaje… pero para lo que yo hago me sobra con el algorithms. La pega que tiene es que el código que genera está en inglés y en el paquete babel no hay traducción, así que para escribir algoritmos en español es necesario redefinir los comandos. Es lo que he hecho en este archivo, spanishAlgorithmic.tex, que se puede bajar y guardar en el directorio donde estén nuestros ficheros .tex. Para poder usar todo basta con incluir en el preámbulo del documento lo siguiente:


\usepackage{algorithm}
\usepackage{algorithmic}
\input{spanishAlgorithmic} % mi archivo de traducción

Y bueno, a continuación unas pequeñas indicaciones de los comandos y opciones que aportan estos dos paquetes.

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Galletas de coco

La compañera de tandem de Antonio y mía, Margaretta, que es una austriaca de unos 45-50 años, nos invitó a cenar a su casa una comida típica austriaca. Habíamos fijado la fecha para hoy y al final Antonio encontró un vuelo muy barato a Inglaterra esta mañana y se largó, por lo que fui yo sola. Me encantan este tipo de cosas, porque además de comer el típico asado que las amas de casa de la tele sacan del horno (Schweinbraten), con Semmelknödel y ensalada de col (Krautsalat), pude pasar un rato con una familia austriaca (Margaretta, su marido, su hija que estudia en Viena y otra hija que está en el instituto) y por supuesto hablar muchísimo alemán.

Según me inculcaron en clase de alemán, cuando en Austria te invitan a comer has de demostrar tu buena educación llevando algo que hayas hecho tú mismo. Por esto, decidí usar una receta de galletas de coco que Sarka me había explicado y así de paso usar los huevos que tenía en mi nevera, antes de irme de aquí para siempre. Para que no se me olvide y por si a alguien le sirve, aquí está, día de receta en Rosapolis.net. Es tan fácil que hasta yo puedo hacerlas sin demasiados incidentes y sin correr el riesgo de que alguna familia austriaca me odie de por vida por obligarles a comer mi asquerosa comida. Las cantidades son aproximadas porque yo lo calculo todo siempre de forma instintiva, guiándome por el humor con el que me he levantado ese día o por si el color que adquiere pega con mi ropa. Normalmente funciona.

Ingredientes

  • 6 claras de huevo
  • 250 - 300 gramos de azúcar
  • 200-250 gramos de coco rallado

Preparación

Lo primero es batir las claras a punto de nieve. Eso significa que tienes que coger una batidora con un accesorio de batir claras a punto de nieve y cualquier otro no vale. Hazme caso, lo he intentando a veces y lo más que consigues es una cosa blanca repugnante que parece leche cortada. Los accesorios de batir claras se caracterizan porque no tienen cuchillas y son como de alambre con muchos huecos. Una vez has encontrado el accesorio adecuado, tienes que batir hasta que estén montadas. Esto se sabe dándole la vuelta al recipiente y si no se caen es que están listas. Procura acertar.

Batiendo claras

El siguiente paso es coger el coco y el azúcar y mezclarlos con las claras. Si la pasta que se forma no es demasiado sólida ni consistente, añade más coco. Si está demasiado seca y no puedes quitar el coco, igual deberías batir más claras a punto de nieve y mezclarlo de nuevo. Por último, si la pasta no es blanca plantéate comprar las galletas ya hechas en el futuro.

Mezclando

Una vez que la consistencia de la pasta es la adecuada, tienes que coger una bandeja del horno, ponerle papel de alumnio y con ayuda de una cuchara, poner pegotes en el papel. Esos pegotes serán las galletas. También puedes ir calentando el horno, igual a 200º está bien. Cuando la bandeja esté llena, déjala en el horno hasta que las galletas empiecen a dorarse. Ni idea de cuánto tiempo porque estuve hablando con Karolina todo el rato y no miré ni una vez el reloj.

Haciendo las galletas

Cuando presientas que han acabado de hacerse o empieces a oler a quemado, sácalas del horno y déjalas enfriar un rato. Seguramente te pase como a nosotras, que con la impaciencia incontrolable destruimos unas cuantas galletas intentando despegarlas del papel cuando todavía no estaban lo suficientemente frías y duras. Cuando esto ocurra te lo pensarás mejor y las dejarás enfriar.

En el horno

Cuando las despegues todas ya las puedes dejar enfriar más rato y listas. Están muy buenas y sirven para impresionar a la gente que nunca cocina.

Terminadas

Nota: tirar las 6 yemas de los huevos jode, pero yo las intenté aprovechar haciendo crema catalana y lo que conseguí fue un líquido grotesco y asqueroso que igualmente tuve que tirar por el fregadero después de haberlo removido durante media hora y haber usado un litro de leche sin lactosa en él. Si no eres un cocinero alquimista nivel 20, úsalas para dar brillo a tu pelo o algo similar.

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