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Hiponatremia

La maldita doctora del centro de salud del Imperial me llamó ayer por la tarde y me dijo que dejase inmediatamente de beber las cantidades ingentes de agua que obviamente estaba bebiendo a la vista de la muestra de sangre extraída por sorpresa el día anterior. Las malditas bebidas isotónicas saben a frutas del bosque, naranja o cualquier otro diabólico saborizante provocador de sed psicológica. Mi maldita ración diaria de 3 litros, tras numerosos esfuerzos por mi parte por racionarla, ha sido finalmente consumida hace más de 1 hora.

Me muero de sed.

En serio, ¡necesito agua! ¡Argh! Me estoy retorciendo bajo los efectos del síndrome de abstinencia hídrica. Sumad que desde hace más de un mes no he dormido más de 6 horas ningún día que recuerde con resultados más que visibles bajo mis ojos y dentro de ellos y que mis huesos son fácilmente apreciables desde el exterior y tendréis una versión yonki de mí bastante conseguida.

Jorge va a tener que poner candados a los grifos de esta casa.

Los deportes incomprensibles

Esta tarde le estaba contando Paula a Jorge que había ido al críquet, lo que me provocó grandes deseos de ponerme a escribir sobre los dos deportes incomprensibles que conozco. El primero es el críquet, que por si no os suena demasiado de qué va, es un deporte supuestamente originado en Inglaterra, en el que se juega con palos en un campo verde y se batea como en el béisbol. Ah, y los partidos a veces duran 1 día, a veces duran 3 días, a veces 4… Hasta ahí llegan todos mis conocimientos sobre el críquet. Intentar aprender las reglas completas y familiarizarme con la dinámica de juego es una de las tareas que reservo para cuando por fin me concedan la vida eterna (tardan tela en procesar las solicitudes). Baste decir que las reglas del críquet, The Laws of Cricket, están custodiadas por el Marlylebone Cricket Club (MCC) desde el siglo XVIII, se revisan de cuando en cuando y cuentan con una versión mucho más ágil, resumida y fácil de digerir de 151 páginas denominada Open Learning Manual. Si eso no es suficiente para vuestras mentes ávidas de críquet , podéis consultar las 42 leyes y los 5 apéndices en la propia web del MCC o incluso comprarlas impresas. Los títulos de las leyes no tienen desperdicio, estoy luchando contra la tentación de desentrañar la ley 2: Substitutes and runners; batsman or fielder leaving the field; batsman retiring; batsman commencing innings.

El otro deporte incomprensible que se me vino a la cabeza esta tarde se llama Snooker. Lo descubrí un domingo en el gimnasio en el que la conexión de las máquinas elípticas con los canales de TV estaba súper chunga y el único que podía ver era el Sky Sports. Pensé, “total, son 15 minutos, voy a ver el campeonato este de billar“. Para mí existen dos tipos de billar, el normal (hay bolas de 2 colores y agujeros, gana el que meta antes sus bolas, intuitivo) y el grotesco, en el que no hay agujeros y la cosa va de hacer carambolas (no intuitivo). Aprovecho para mencionar que odio y desprecio el billar, sobre todo la modalidad grotesca. También solía odiar a Apple y los kiwis, así que no os extrañe que dentro de 10 años esté desensamblando y enfundando mi propio taco recubierto de fibra de carbono con mis iniciales grabadas para viajar a la LXIV convención de amantes del billar.

En fin, que me desvío. Estaba viendo el Sky Sports en la elíptica, cuando me percaté de que lo que yo había tomado por la variante normal del billar era en realidad el campeonato del mundo de snooker justo a punto de comenzar. Como no había oído hablar de semejante cosa en mi vida, me propuse averiguar de qué iba el juego en los 12 minutos que restaban de mi calentamiento. Todo lo que puedo decir es que los tipos golpeaban las bolas. A veces de un color, a veces de otro. Las bolas se movían. A veces esas bolas golpeaban otras bolas. A veces no. A veces rebotaban en los bordes de la mesa. A veces no. A veces se desplazaban sólo 1 micra. La gente siempre aplaudía con gran fervor y emoción. Luego la máquina me felicitó por el workout finalizado y se acabó mi calentamiento y con eso mi oportunidad de revelar los secretos de tan extraña variante del tipo de billar normal. Seguramente las reglas del snooker son en longitud y complejidad el 1% de las reglas del críquet y podría leerlas rápidamente por ahí, en la wikipedia mismo, pero mi ignorancia me resulta mucho más divertida y reconfortante.

El resto de deportes que conozco son sencillos e intuitivos, hay aros, porterías, bolas, en los más sofisticados hasta raquetas… y los objetivos suelen estar bastante claros. El único que quizá podría resultar podría ir en contra de la intuición es el golf, pero ya desentrañé todos sus secretos hace más de 3 años así que os dejo con esa pequeña incursión en el turbio pasado de Rosapolis.

Shaping my career

En el Imperial nos organizan constantemente (casi semanalmente) actividades y nos envían e-mails con bastante frecuencia para que preparemos nuestro brillante futuro profesional: workshops sobre assessment centres, simulacros de entrevistas, CV clinics, clases de networking, ferias llenas de stands de empresas, sesiones de presentación de potenciales empleadores… Como hasta ahora he estado ignorando dichas actividades sistemáticamente (excepto el Bloomberg discovery day, era demasiado tentador dejar pasar un día con un montón de comida gratis en una pasada de edificio de colores en Finsbury Square, en el que estuve hasta en un plató de televisión), decidí que ya era hora de moverme un poco por mi cuenta y pensar en mi futuro, así que he pasado un día entero asistiendo a una clase aquí.

No sé lo que pensaréis vosotros, pero creo que el resultado de mi clase y todo lo que he aprendido me serán más útiles para hacer amigos que todos los cursos de networking del Career Centre del Imperial. Al menos la gente en el DLR y en el metro de vuelta desde Greenwich me sonreía más que de costumbre.

Mis cupcakes terminados - Fair Cake class

Quería aprovechar el post para desearle feliz cumpleaños a un buen amigo. No es que no me haya acordado hasta ahora, y espero que no sea como el año pasado, que mi felicitación fue la que te recordó que era tu cumpleaños, porque es un poco tarde, pero es que quería hacerte un cupcake especial con tu nombre. Desgraciadamente, a última hora se me rompió la G, así que ¡muchas felicidades Cosku!

En mi particular Kripke frame,

en mi actual mundo, bajo cualquier asignación…

Modal logic cake and cupcakes

(Tarta de miel alcoholizada que viajó sin muchos contratiempos en la cesta de mimbre de mi bici para presenciar el último examen de mi vida y ser comida después)

Ha llegado el momento

Cuando sueltas el manillar para indicar todo tipo de maniobras sin titubear un segundo, aun llevando una bolsa de 10 kilos de ropa sucia, zapatillas, toalla mojada y botes enormes de champú, gel y potingues en la cesta delantera torcida.

Cuando la confianza en ti mismo te permite cambiar dos carriles hasta llegar al de la derecha a pesar de los tres agresivos taxis, la furgoneta de fontanería y la moto de reparto del YO!Sushi que se acercan a gran velocidad por detrás.

Cuando los coches han dejado 2 milímetros de separación con la acera en un semáforo y no dudas en pasar para colocarte al principio de la cola haciendo malabarismos para no golpear los espejos retrovisores con tu gigantesca cesta de mimbre.

Cuando, si de repente se materializa a tu derecha, a 50cm de tu codo, una gigantesca y totalmente silenciosa mole roja en forma de autobús de dos plantas con el motor atrás, tu ritmo cardíaco ya no se acelera lo más mínimo.

En resumen, cuando tras más de 5 meses pedaleando por Londres has perdido el miedo

…sabes que ha llegado el momento de comprarse un casco.

(Porque es cuando me voy a caer seguro, y mi cabeza está llena de valiosos conocimientos de los que no tengo un backup en otro cerebro)

Uxbridge

Ahora yo debería publicar un post que os diese mucha envidia, con fotos nuestras en el pub con Roy y Moss y un vídeo de mí cantando el número de emergencia (que ya me aprendí perfectamente al fin). Jorge quería que mintiera y que incluso inventara un argumento para los capítulos pero a mí se me notan las mentiras hasta por escrito, lo escribiría todo tartamudeando y con muchos puntos suspensivos, así que no me andaré con más rodeos. Los abyectos tipos de SRO audiences, cual ruin aerolínea, habían repartido tickets para ir a IT Crowd en (gran) exceso para asegurarse así que llenarían el estudio. Claro que lo llenaríais malditos, es IT Crowd, ¿de verdad creíais que unas 100 personas tendrían mejores cosas que hacer en Good Friday?

En nuestro caso, llegamos una hora antes de que empezara, había ya más de 90 personas extra y nos volvimos por donde habíamos venido. El resultado fue un agradable paseo en Taxi por Buckinghamshire que nos costó £25 después de que el taxista nos descontara algo porque le dábamos pena. Se notaba que era un taxista de Uxbridge, si hubiese sido en Central London se habría regodeado en nuestra mala suerte y nos habría exigido propina por pringados.

Si algo aprendí la pasada Navidad es a reirme de este tipo de cosas, así que aprovechamos y nos fuimos a hacer turismo en Uxbridge. No creo que haya muchas más ocasiones en las que nos metamos en el metro durante más de una hora para ir hasta la zona 6 de Londres.

Estuvimos por supuesto en la magnífica estación de metro de Uxbridge, entramos en el centro comercial de Uxbridge donde todo estaba cerrado, Jorge se comió una hamburguesa típica de Uxbridge en el McDonald’s de Uxbridge donde estaban celebrando que desde hace poco tenían por fin agua corriente e incluso entramos en el Tesco Metro Uxbridge donde compramos gominolas para el largo viaje en metro hasta el centro de Londres. Uxbridge, what a lovely place!

Uxbridge Uxbridge
Uxbridge Uxbridge
Uxbridge Uxbridge

Al menos en las más de 2 horas que duró el viaje en total aproveché para leer los apuntes que llevaba en el bolso. Si volvemos a conseguir tickets para ir a un rodaje de IT Crowd, juro que estaremos allí desde las 10 de la mañana.

Holds(Got(Jorge, job), t)

Debido a mis tendencias asociales, llevo renegando de Facebook y usándolo lo menos posible desde que me obligaron a hacerme una cuenta mientras estaba de Erasmus porque de lo contrario me vería condenada al ostracismo. El año pasado creo que no entraba en mi cuenta ni una vez al mes. Sin embargo, este año con la cosa de estar en Londres y de que haya grupos de becarios de La Caixa y de estudiantes de mi máster y que la mayoría de las cosas se acaben organizando por ahí, lo estoy usando muchísimo más (y sí, he bloqueado todas las cosas que me llegan de granjas, no quiero vacas ni pollos ni voy a ayudar a nadie a reunir maderos para su establo). No imaginaba que un día tendría que tragarme todos los insultos y quejas que han salido de mi boca sobre esta red social porque me proporcionaría excusas para hornear y para celebrar en general. La culpa es de las empresas de Internet, que se creen súper guays por anunciar sus cosas en Facebook.

Es que resulta que Jorge ha encontrado un trabajo en Londres. Y no un trabajo cualquiera, es un trabajo hecho a medida. En teoría, es un part-time community manager para la página española de una empresa relativamente conocida. En la práctica, tiene que ir 3 días a la semana a una oficina en Oxford Circus a hacer una de las cosas que mejor se le dan, armar jaleo en Internet (que pregunten a Malviviendo), disfruta de más días de descanso que de trabajo semanales, no tiene que temer por problemas derivados de su inglés de 3º del instituto de idiomas y lo mejor de todo, la oferta la encontré yo. Me siento tremendamente orgullosa y feliz porque además le ayudé con la cover letter y el curriculum.

Hoy he estado como 10 horas estudiando Cognitive Robotics (reflejadas en el título del post) intentando compensar la debacle de ayer, y aunque lo celebraremos el viernes yendo al rodaje de IT Crowd y seguro que también el fin de semana, la regla es que no hay que desaprovechar ninguna excusa así que aquí tenéis lo que acabo de sacar del horno a pesar de la hora que es.

Chocolate chocolate chip banana bread

Chocolate chocolate chip banana bread, o cómo comer toneladas de chocolate pretendiendo que te estás alimentando de sanísimos plátanos. La foto es muy oscura pero es que la luz de nuestra cocina no merece el nombre de luz.

Familia no hay más que una y el perro lo encontramos en la calle

Así se titula el primer libro que leí de Gomaespuma, creo que con 7 u 8 años, que es cuando las cosas se te graban en el cerebro en plan background knowledge para salir así de vez en cuando a la superficie. Y en este caso me ha venido el título a la cabeza porque ayer por la tarde aparecieron por la estación Victoria los padres de Jorge, en su primera visita a la increíble ciudad en la que tenemos la suerte de vivir. Para celebrar tan magno evento y como no puedo desaprovechar ninguna ocasión para encender el horno y sacar las tazas medidoras, en cuanto volví del Imperial tras entregar el último coursework del año, me puse manos a la obra para preparar 12 adorables cupcakes de limón con aceite de nueces.

Walnut lemon cupcakes

Cuando las cosas que intento hacer me salen mal (como las chocolate brownie cookies, a.k.a. malditas suelas de zapato traicioneras que se pegan a los dientes), nos las quedamos Jorge y yo y nos las comemos avergonzados y en silencio. Cuando en cambio salen jugosas, con dulce sabor a limón y un ligero aroma a nueces, entonces siento la irrefrenable necesidad de repartirlas.

Así pues, 6 para los papás de Jorge, que desayunan solos en su habitación de hotel y no encuentran café solo descafeinado de máquina en Londres, 1 para nuestro compañero de piso italiano, que secuestra en su cuarto el único cuchillo de sierra que corta de verdad, 2 para mi amigo Pavel que trabajó 32 horas seguidas en su background paper sobre Quantum Epistemic Logic, 2 para Jorge que aún no ha alcanzado el nivel de azúcar en sangre necesario para ser diabético y 1 para mí. Un cupcake para gobernarlos a todos. Un cupcake para encontrarlos, un cupcake para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras.

Esto… que me desvío del tema. Ahí no terminan mis incursiones culinarias del fin de semana. Es por todos sabido que cuando los españoles visitan a sus familiares o amigos en el extranjero, sus maletas incluyen algo similar a esto. El problema es que si en Londres quieres comprar picos o regañá auténticos has de ir a la sección de comida del Selfridges o de Harrods y desembolsar la mitad del dinero del alquiler. O eso o mancillar el jamón ibérico con los infames crackers. Nada, una excusa genial para coger el rodillo, la harina y sacar del horno la mejor regañá que he probado en bastante tiempo, y con semillas de amapola y cristales de sal marina además.

Regañá con semillas de amapola

Aún queda más de medio fin de semana por delante y aunque tengo que hacer muchas cosas turísticas y un enorme cargo de conciencia por no estar ya estudiando para los exámenes, no me importaría disponer de más excusas, es demasiado divertido… y además resulta que tengo nueces de macadamia y chocolate blanco… uhm… ¿vale ya eso como excusa?

Estamos ensayando nuestra mejor risa enlatada

porque el día 2 de abril iremos como público a un rodaje de IT Crowd!

El viernes santo del año pasado estuve en el barrio de Santa Cruz y al lado de la Catedral rodeada por una multitud de canis endomingados, comiendo un helado de Rayas y viendo por primera vez los pasos en Sevilla (me sentía culpable, después de vivir allí 7 años, irme sin haber visto jamás un paso).

Este año, iré hasta el final de la Metropolitan Line, cogeré un taxi hasta los Pinewood Studios, donde se han rodado casi todas las pelis de James Bond, Superman (la primera), Stardust… y donde grabarán la próxima de Harry Potter y veré en directo a los mismísimos Moss y Roy. Sí, me gusta ver al 2010 sumar puntos (a pesar de toda la ventaja que lleva ya).

¡Y ahora, a memorizar!

Avatar

Avatar Cute Hace dos viernes fuimos a ver Avatar al BFI London IMAX, que es un cine gigantesco y cilíndrico situado en Southbank. Las entradas fueron un regalo que le trajeron los reyes a Jorge. Como la peli es tan popular y el IMAX ése es el más chulo de Londres (tiene la pantalla más grande de UK), cuando los reyes sacaron las entradas a principios de enero estaba ya tan petado para los dos meses siguientes que la única hora con asientos disponibles sin tener que romperse el cuello para vislumbrar la pantalla eran las 00:20 de la noche (y eso mes y medio más tarde). En España eso nos parece normal, es nuestra sesión golfa, pero aquí normalmente la última sesión cae alrededor de las diez en los cines normales.

Cuando se acercaba el día a mí me iban entrando las dudas sobre el nivel de lucidez que sería capaz de mantener en la sala de cine debido a dos factores: llevaba medio trimestre levantándome como muy tarde a las 6:30 y acostándome casi siempre antes de las 23:00* y la película no era algo que me muriese por ver ya que contravenía mi regla de no ver películas en las que se mencionen términos como raza humanoide, nave nodriza, flota interestelar o cabina de enlace. Al final el día 21 dejé los tapones para los oídos, la almohada y el antifaz de dormir que tenía preparados en casa, me armé de valor, una bolsa de gominolas y 3 zanahorias (sí, como zanahorias en el cine, es uno de mi secretos peor guardados) y me monté con Jorge en un autobús rumbo a Southbank, dispuesta a mantener los ojos abiertos durante las dos horas y media más trailers que dura la peli.

Y contra todo pronóstico no me dormí. Aguanté las 3 horas con unas gafas XXL encima de mis gafas viendo las imágenes en 3D y todos los estilizados bichos azules que volaban hacia fuera de la pantalla y se puede decir que hasta disfruté la IMAX experience ésa. Cuando por fin me metí debajo del edredón a las 4:30 me alegré mucho de haber ido. Hoy quería aportar mi pequeña contribución a todas las críticas y análisis de la peli que pululan por internet, en las que se leen cosas como la sutil crítica a la deshumanización de la sociedad que vive a través de su alter ego online, aislado detrás de una pantalla de ordenador, reflejada en la forma en la que Grace y Jake viven a través de sus avatares. Yo lo que quería decir es que es muy entretenida, es como Pocahontas pero en el futuro y más azul, la luna Pandora es súper bonita, la lucha con el malo final es muy épica (resiste bastante más de 3 golpes, el tío) y lo más guay de todo es que todos los bichos de Pandora susceptibles de ser usados como transporte tienen un puerto estándar al que enganchan los na’vi su cola estándar para conducirlos. Es el tipo de organización que me gusta encontrar en la naturaleza.

* Por nada en especial, mis clases empiezan casi siempre después de las 11. Siempre me ha encantado madrugar y odio levantarme tarde, en vacaciones sitúo mis horas de sueño entre la 1:00 y las 8:00 más o menos.

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