Posts de la categoría 'Escuela'

Jena

Jena en AlemaniaComo veis, sobreviví a mi discurso incluso para ser capaz de coger un par de aviones. Yo tampoco sabía donde estaba Jena hasta que me enteré de que iba a viajar allí. Desde el viernes pasado ando por Alemania oriental, concretamente por el estado de Turingia, dejando que me exploten un poco en la Fiedrich Schiller Universität Jena (que lleva ese nombre porque el propio Schiller dio clases en ella). Como bien afirman los panfletos, no es que Jena sea una ciudad con universidad, si no que toda la ciudad es la universidad. Tras 11 días aquí puedo confirmar que es cierto. También es donde Carl Zeiss empezó a hacer sus pinitos con las lentes y hay una gran fábrica de Carl-Zeiss. Multitud de cosas se llaman Zeiss-loquesea (hasta el equipo de fútbol). Es un sitio bastante bonito aunque pequeño y vacío de gente los domingos y que durante las vacaciones universitarias se transforma en una ciudad fantasma.

Uno de los aspectos traumáticos de mi estancia aquí ha sido mi alojamiento, colocado en una montaña (ya decía yo que el nombre del sitio, “Am Herrenberge”, no presagiaba nada bueno) que he tenido que subir y bajar a diario para coger el autobús. La tienda más cercana era un supermercado a más de 2 km de distancia. Os podéis imaginar el panorama: bosques, casitas, ausencia de ruido, ausencia de contaminación… Para algunos el paraíso, para mí el infierno. Creo que mis pulmones no están hechos para respirar aire puro y que no soy capaz de dormirme sino hay unos canis borrachos gritando debajo de mi ventana. Y por cierto, subir la montaña después de que unos alemanes te expriman en sesiones de trabajo durante el día, cargando con el portátil y con la compra, sujetando el paraguas y esquivando el agua que baja no es un contacto con la naturaleza nada agradable.

Lo mejor del viaje ha sido básicamente poder estar en Alemania: la seguridad y limpieza total en las calles, todos los tipos de pan tan rico, el reciclaje, los helados italianos baratísimos, las comidas “turingenses” a las que me han invitado y poder practicar muchísimo mi alemán. Ayer, aprovechando que mi jefe alemán se despidió de mí definitivamente el viernes, cogí un par de trenes y me fui a visitar las ciudades de Erfurt y Weimar. Son realmente preciosas, sobre todo la última. He puesto ya bastantes fotos en mi cuenta de Flickr y el martes pondré las que faltan.

Este viaje subvencionado por mi grupo de investigación pone el cierre a mi etapa investigadora en la universidad (si es que se la puede llamar así). Aunque de docencia me quedan un par de meses, el 14 de julio cumple mi contrato de investigación. Estaría feo describir el profundo sentimiento de liberación y alivio que me invade, así que diré que está muy bien concluir una etapa, haber probado cómo era eso de trabajar en la uni y encontrarme lista para volver a ser alumna de nuevo en Londres.

Mañana regreso a Sevilla. Me espera un viaje bastante largo entre trenes y aviones pero tengo ganas de volver a sentir los 40º y el sol, porque aquí lo que se lleva más es la lluvia y que el termómetro no suba de 20º en julio. Mi próximo destino, a partir del 26 de julio, también en tierras teutonas.

Se busca escritor de discursos

Mientras la mayoría de vosotros se asa de calor en algún lugar de Sevilla (o alrededores), yo estoy aquí con una manta liada en los pies, una caja de kleenex y un frasco de vitaminas, disfrutando de un bonito resfriado, acompañada por la lluvia que golpea la ventana de mi habitación de hotel de la Schikanedergasse. Mi semana de reuniones científicas con un grupo de investigación de la Universidad Técnica de Viena toca a su fin y el lunes por la mañana salgo para Sevilla. El grupo de investigación estaba reducido a dos personas, el director y su estudiante asistente de 17 años que en julio se convertirá en el licenciado más joven de Austria, y las reuniones se han limitado a 3 horas de discusión sobre un artículo en plena noche y numerosos intentos de hacerme engordar a base de kilos de carne, helado y Knödel. Un vegano habría sufrido un colapso cerebral en mi lugar.

Como ya había estado antes en Viena haciendo turismo, el resto del tiempo he estado trabajando a distancia, haciendo deporte y dando alguna vuelta, con un agobio moderado para ser yo. Desgraciadamente, esta mañana he recibido la llamada. Resulta que el miércoles que viene es la entrega de los premios extraordinarios de licenciatura de la Unversidad de Sevilla, en la Iglesia de la Anunciación, eso lo sabía desde el día 10 de junio. Lo que me han contado hoy es que, como resultado de algún maquiavélico y retorcido complot, me han elegido para dar el discurso en representación de todos los premiados. Sí, son sólo 5 minutos, pero ¿cuánto se tarda en decir “Excelentísimo y Magnífico Señor Rector, Señora Vicerrectora, Señoras y Señores, es para mí un honor…”?. ¡Argh! A mis tareas del fin de semana (escribir un trabajo de doctorado sobre agentes inteligentes, resolver dudas sobre el trabajo que extraje del infierno y propuse a los alumnos de IA2 y preparar cosas de mi próximo viaje) ahora he de sumar la de inventar unos cuantos párrafos que no me hagan quedar demasiado en evidencia. Me dan 3 invitaciones así que al menos el número de personas que me podrán recordar en el futuro el ridículo que hice cuando dije “miembra”, cuando me atraganté con mi saliva, cuando me salió la voz de pito o cuando me reí a lo Steve Urkel está bastante limitado.

De mayor quiero ser profe

Febrero ha sido un mes ajetreado. Nada más empezar tuvimos el Brainstorming, que es un congreso de computación con membranas que desde algunos años organiza el grupo de investigación en el que estoy. Perdí el miedo a hablar en público en inglés, conocí a Gheorghe Paun, caminé por los tejados de la catedral de Sevilla entre gárgolas y matemáticos de toda Europa y estuve a punto de reventar en los special break: churros with chocolate. Después de eso, tuvimos varias entregas de memorias de proyectos y solicitudes al Ministerio y a la Junta que en algunos casos nos hicieron permanecer en la escuela hasta horas intespestivas pero me sirvieron para estrechar lazos con mis compañeros de trabajo. A partir de ahí, lo divertido de la investigación terminó y volví a mi rutina de leer artículos infernales sobre regulación genética y mecanismos estocásticos. Tras 5 meses, he decidido rotundamente que la investigación no es lo mío, no soporto un trabajo tan poco concreto, con objetivos tan difusos y tan extraño. De momento intentaré quedarme con las cosas buenas y como ya casi he cumplido todas las condiciones burocráticas que había en la oferta que me hizo el Imperial College, en septiembre de 2010 volveré a replantear mi existencia.

Paralelamente estuve corrigiendo exámenes, trabajos, sacando problemas resueltos y completando todas las actividades relacionadas con ser profe. Ya terminó el primer cuatrimestre y se acabó Teoría de la Computabilidad. El último día de clase les pasé un papelito a los niños para que me escribieran las típicas cosas de qué cambiarían, qué odiaban a muerte, qué les molaba y para que me hicieran un dibujito. Me esperaba toda clase de representaciones obscenas y fálicas pero fueron muy educados, ¡tres de ellos incluso pintaron la trifuerza! Lástima que era anónimo y no pude ser especialmente benévola en las correcciones ^^.

Me he quedado muy contenta de cómo me ha salido lo de ser profe. He cometido errores en casi todas las clases que luego me torturaban durante 2 o 3 días, algunas cosas me han salido un poco informales y escribir en la pizarra no me quedaba ni de lejos perfecto como a Mario o a Carlos (mi profe de Álgebra Numérica). Aunque me preparaba las clases a conciencia, a veces cuando estaba diciendo algo que en mi cabeza era claro como el agua, me daba cuenta de que sonaba completamente ininteligible y tenía que improvisar otra explicación. Eso me ponía bastante nerviosa. Ante todo, me preocupaba parecer la típica profesora joven que no tiene ni idea de lo que dice y que no infunde ningún respeto. Como no podía evitar inseguridad y errores por mucho que preparase las explicaciones y los problemas, he intentado ser cercana, actuar con humildad y ser muy amable.

Nunca he sido exigente con los profesores. He tenido compañeros de clase para los que un profesor siempre era objeto de críticas. Sin embargo, a mí me bastaba con poder estar tranquila en clase, que fuesen amables conmigo y que mostrasen una cierta preocupación por su trabajo. No soporto a los profesores que humillan a los alumnos, que mantienen la clase en tensión preguntando antipáticamente o estando malhumorados, que son bordes o que pasan completamente de las asignaturas porque están muy ocupados en otras cosas. De todo eso es de lo que he tratado de alejarme. Me he esforzado y el resultado ha sido genial. Además de leer bastantes comentarios amables en los papelitos del último día, saludar por los pasillos a todos los niños que estaban conmigo en clase y tener unas tutorías a las que acudían hasta alumnos de otros grupos, la semana pasada los niños del aula de cultura pusieron la guinda cuando me dieron el premio @ al profesor más friki de la Escuela (¡desbancando a Zifra!). Estuvo genial porque no me lo esperaba, no había visto los carteles ni las urnas para los premios @ y mis amigos tampoco, por lo que no habían podido votarme en masa. Aparte del motivo del premio (las camisetas de videojuegos que suelo llevar por clase), el chaval que me lo entregó, que fue alumno mío, me presentó como “mi profesora de TCO, una niña muy simpática”. Me hizo una ilusión tremenda.

Ahora estoy dando clase de prácticas de Inteligencia Artificial (en 4º de Informática) y de Computación (en 2º de Matemáticas) y sigo esforzándome y tratando de hacer las cosas bien. Me encanta dar clase, preparar material (resúmenes, problemas, exámenes…), incluso corregir. Es una lástima que éste vaya a ser el último año. Tengo claro que no quiero acabar el doctorado ni pasar por el infierno que es hacer carrera en la universidad. Todo el rollo de las eternas becas, las publicaciones, los concursos de méritos… definitivamente no es para mí. Los profes universitarios dan a lo sumo 8 horas de clase a la semana, dedican 6 horas a las tutorías y 1 hora a asuntos varios. El resto del tiempo a investigar si lo que quieren es hacerse un hueco. Muchos odian dar clase porque les quita tiempo y lo hacen de un modo horrible. ¿No sería mucho mejor separar los roles profesor-investigador? Si fuera posible, ya tendría mi objetivo profesional a largo plazo.

El mejor e-mail de (lo que va de) 2009

Dear Miss …

We have recently received your application for our MSc courses.

I am pleased to inform you that we are making you an offer for our MSc in Advanced Computing course for the 2009/10 session.

The official offer will come from our Registry and may take some two weeks to reach you.

Yours sincerely

Admissions Tutor
Dept of Computing
Imperial College London

Ninguno de mis alumnos me ha visto saltando por el pasillo del departamento, abrazando a Beverly (la doctora en biología irlandesa que me ha ayudado hasta la saciedad con mis solicitudes) y gritando toda clase de agradecimientos en un inglés que no deberían oir los del Imperial para no arrepentirse.

Ahora lo único que espero es que la oferta esta que me van a enviar sea incondicional y que no venga acompañada de una interminable lista de requerimientos a satisfacer por mí. Sé que a mi madre le hacía mucha ilusión Cambridge, pero creo que ni voy a terminar la solicitud :)

Fiesta sorpresa Androffice

Ayer en mi piso dimos una fiesta sorpresa para mis amigos y compañeros de la carrera Juan y Borja. Borja es además el novio de mi compañera de piso Elisa y gracias a eso hemos tenido más contacto desde que vivo aquí. El motivo de la sorpresa fue que el pasado martes presentaron su proyecto fin de carrera, que les ha tenido meses y meses trabajando muy duro. Se trata de Androffice, una suite ofimática para Android. La plataforma Android es un conjunto de aplicaciones (principalmente un sistema operativo y un middleware) para móviles desarrollado por Google, los primeros móviles que lo usan creo que están saliendo ahora y se están haciendo muchísimas aplicaciones desde hace un tiempo. Ellos como proyecto presentaron sólo la hoja de cálculo pero el resto de cosas están en desarrollo. Durante la Campus Party 08 tuvieron la ocasión de charlar con bastante gente de Google y de enseñar su proyecto, consiguiendo que les invitaran al Google Developer Day, que fue en Madrid en septiembre.

Elisa se curró una tarta chulísima con la forma del logo de Android, que podéis ver en las fotos. Desde aquí quiero volver a dar la enhorabuena a Borja y Juan y desearles mucha suerte con Androffice, que es a lo que van a dedicarse en serio ahora que ya son ingenieros :)

Tarta Android

Curso Web 2.0 en la UA. Reflexiones finales

He cambiado mi localización a un albergue en el centro de Valencia, esperando a que llegue el lunes y nos traslademos por fin a la Campus Party (la sexta campus para mí, se hace mayor una). Quería contaros un poco cuáles han sido mis impresiones generales tras terminar el curso La web 2.0: Retos y tecnologías para la Internet de nueva generación.

En primer lugar, podría decir sin exagerar que es el mejor curso de estas características (de corta duración, con conferencias y mesas redondas…) al que he asistido. La mayoría de las conferencias, lejos de resultar aburridas o soporíferas, han sido interesantísimas y divertidas. Muchos de los ponentes eran gente muy conocida en el mundo de la web 2.0 en España y se nota cuándo alguien está contando cosas con conocimientos procedentes de la realidad y de la propia experiencia. La gente de la Universidad de Alicante (la mayoría de los asistentes eran alumnos de la UA) me ha sorprendido con su participación. Tras cada conferencia, en el turno de preguntas, casi se sobrepasaba el tiempo asignado a la charla y no quedaba más remedio que cortar las preguntas. A mí eso de participar la verdad es que me cuesta, nunca suelo preguntar cosas porque soy muy tímida, y más cuando no conozco a ninguno de los presentes, así que admiro a todos los que lo hacen y con preguntas o apreciaciones interesantes además.

En cuanto a mi experiencia personal en el curso, al final ha sido mucho más enriquecedora de lo que me imaginaba en un principio. Resulta que el lunes nos dijeron que teníamos que organizarnos en grupos y preparar una propuesta de proyecto innovador para la web 2.0, escribirla el martes en nuestro blog de la red social y realizar unas votaciones para elegir los mejores proyectos en dos categorías: originalidad e innovación y viabilidad. Yo tenía una idea que había estado rumiando las últimas semanas pero no conocía a nadie así que me puse en un grupo con dos chavales, uno de Valencia (Dani) y otro de Alicante (otro Dani) que también estaban solos. Mi idea, un tanto absurda, la podéis ver aquí, en mi blog del curso. Básicamente es una red social de manualidades de temática geek y un generador online de patrones de punto de cruz (cuando me da por algo…). Sí, yo también pensaba que los dos Danis iban a huir espantados del grupo, pero no.

La cosa es que el proyecto salió elegido el primero en la categoría de originalidad e innovación y el “premio” era exponerlo el viernes delante de los asistentes, de los profes y de Ángel María de Bubok, para que nos dieran consejos y criticaran y tal. Me tocó hablar a mí y como dije antes, soy muy tímida y hablar en público me cuesta un rato. Además, nunca me creo nada de lo que hago así que tiendo a intentar tirar por los suelos mis ideas. Es completamente estúpido, pero es que sé que si intento venderme va a sonar absolutamente ridículo y pretencioso. El caso es que cuando terminamos la presentación, además de unas cuantas críticas, obtuve bastante ánimo de mucha gente para llevar a cabo mi idea. También, gracias a haber salido a exponer y haber llamado un poco la atención, pude hablar con BenKo, cuyo blog leo desde hace bastante tiempo y también con otro puñado de gente interesante. Yo, por mí misma, debido a mi enorme timidez, no me habría acercado a hablar con ellos en la vida xD. Desde luego, si algo he sacado en claro es que tengo que superar mi timidez y mi miedo escénico de una vez por todas.

En fin, creo que no me veo emprendiendo nada en Internet, no por falta de ganas o por miedo, sino porque veo más mi futuro metida en algún laboratorio/despacho haciendo e investigando cosas de mates, que son mi verdadera pasión en la vida. Todo esto de la web 2.0 es muy divertido pero no sé si es para mí, me gusta más la ciencia. De momento, y dado que voy a trabajar el año que viene en mi grupo de investigación preferido de la Universidad de Sevilla (ah, que todavía no he hablado aquí de mi futuro como no-estudiante… ;)), al lado de matemáticos a los que admiro, intentaré hacer alguna cosilla en Internet pero siempre como hobby.

Ahora toca un poco de turismo por la húmeda y sofocante Valencia. ¡Nos vemos en la Campus!

¡El final!

Me ha dado envidia, así que yo también quiero mi entrada sobre el día de hoy.

El tema del vestuario fue divertido. De las presentaciones a las que fui saqué la conclusión de que había alguna regla no escrita sobre ir elegante. Los profes del tribunal llevan lo que les parece pero los pobres que presentan tienen que sudar la gota gorda llevando camisa, chaqueta o ambas. Los que me han visto sabrán que la elegancia, el glamour y la sofisticación no son lo mío. Mi ropa es en general un gran desastre. En mi armario veraniego encuentras vaqueros del Pull & Bear o del Bershka de hace 3 años como mínimo, todos medio destrozados, miles de camisetas de algodón, ensanchadas y también procedentes del emporio Inditex, en su mayoría de color negro y con dibujos estúpidos, un par de faldas hippies y un par de vestidos demasiado cortos para actos académicos. El panorama con respecto al calzado no es mucho más prometedor. Tengo unas zapatillas rojas Converse que han visto días mejores, puesto que las llevo a diario desde hace año y medio, unas merceditas negras de hace 4 años y unos zapatos rojos de charol de hace 2. Me he planteado invertir en unas sandalias por los 43º con los que el clima sevillano nos obsequia. Mi ropero es el resultado de varios años gastando toda la pasta en viajes, cacharros y videojuegos. Qué le vamos a hacer.

Todo esto no me provoca ningún complejo. Hay gente agraciada con una elegancia innata y otros hemos nacido para que los primeros destaquen. Sin embargo, ayer por la tarde me empezó a entrar la inseguridad así que media hora antes de que cerraran las tiendas me hice a la desesperada con una camisa negra con cuello como de kimono japonés que esta mañana me puse con mis vaqueros menos reventados y las merceditas negras. No sé si alguna vez lo he comentado por aquí, pero el caso es que no aparento mucha edad. La gente me pregunta constantemente si hago primero o incluso a qué instituto voy, me piden el DNI a menudo para comprobar mi mayoría de edad y a veces se han producido situaciones divertidas, que podría recopilar en un post. Bueno, esta mañana, cuando me di cuenta de que había cogido una talla demasiado grande para la camisa y me la puse con el resto de ropa, combinado con el corte de pelo excesivo que me hicieron el viernes, el efecto evocaba cualquier cosa excepto profesionalidad ingenieril. Más bien parecía que había robado la ropa de mi madre. En ese punto dejé de mirarme al espejo y me largué a la escuela.

Al llegar allí presa de un ataque de nervios di mi brazo a torcer y permití que 3 compañeros que me encontré en la biblioteca entrasen conmigo en la defensa, que era a las 10:00. A los profes del departamento de Matemática Aplicada pareció gustarles eso de alguien diciendo “contracción de cadenas del complejo de cadenas de K a otro complejo de cadenas H con diferencial nula” sin escupir ni vomitar, por lo que me felicitaron, alabaron a mi tutora y al final aplaudieron todos. Estuvo guay. Luego me largué a por mi tarta y aplacé lo del Smash Bros hasta después de haber dormido un buen rato. Al final, después de un súper paseo en bici por el centro con Jorge, pillé el Super Paper Mario en vez del Smash Bros (todo llegará) y volví a casita. Y aquí sigo, en el sofá, convertida en ingeniera. O bueno, al menos eso creo, porque las notas salen mañana :) Ahora… ¿debería quemar mi armario y empezar a comprarme trajes de ejecutiva agresiva, como a mi compañera de piso Lara le gustaría hacer en cuanto termine la carrera? ¿debería sustituir mi guarra pero práctica mochila rosa por un maletín digno de mi MacBook Pro? ¿debería abandonar mi sueño de tener una cafetería? Uhm… debería, de hecho, actualizar la sección de about.

De momento me largo a jugar a la Wii. Se avecinan tiempos contentos.

Y el final se acerca

A las 6 de la mañana, harta de llevar una hora desde las 5 intentando volver a dormirme, me he levantado y he vuelto a ensayar la presentación, por si un pliegue en el continuo espacio-tiempo había hecho que mis 20 minutos de ayer se redujesen a 15. En menos de dos horas presento mi proyecto fin de carrera. Las últimas semanas han sido puro estrés y nervios, dormir poco, encontrarse mal… mi proyecto ha sido un agobio de principio a fin.

Llevo un par de días yendo a presentaciones de amigos, algunas bien, otras muy bien y alguna con profesores en modo berserk un poco desalentadora. Me han dicho que he tenido suerte con mi tribunal, ya veremos qué sale. De momento, me conformo con pensar en el trozo de tarta que me pienso comer nada más salir, justo antes de pasar por el Game, recoger el Super Smash Bros Brawl para Wii y convertir el wiimote en un apéndice real de mi brazo.

Ayer entregué dos copias de la documentación, que a pesar de que el proyecto en sí me provoque pesadillas, reconozco que me ha quedado bastante bonita. Además de a mi tutora, que ha trabajado casi lo mismo que yo, no ha faltado dedicatoria al FSM. La fe y la devoción, ante todo.

¡Estrés!

Antes de irse a Viena durante todo el mes de abril, mi tutora era inmune a mis sugerencias de presentar el proyecto en septiembre, tan convencida estaba de mis superpoderes y de mi capacidad de trabajo ovina. Durante el mes de abril, yo iba viendo que cuando regresara y examinara lo que estaba hecho y lo que aún quedaba por hacer, todo caería por su propio peso y su fe en mí se desplomaría automáticamente, accediendo así a la entrega del maldito proyecto 3 meses más tarde.

Sin embargo, a mí las cosas rara vez me salen como las planeo, así que la profe en nuestra reunión a principios de mayo, al ver que era completamente imposible tener aquello terminado en un mes y pico, decidió acortarlo. De esta forma, he cambiado un proyecto imposible de terminar para junio por un proyecto posible de acabar para esta convocatoria siempre que te mates 12 horas diarias de aquí a la fecha de entrega. El caso es que el odio que le tengo a la topología digital y al procesamiento de imágenes en general se está haciendo más grande que mi cerebro y ya no me cabe, así que me da que hasta he salido ganando con el cambio. Así de optimista soy.

Al principio mi proyecto era algo que los médicos iban a usar, iban a detectar túneles en resonancias magnéticas con él, ¡iban a salvar vidas con él! Es súper útil, me decía yo, no hay nada hecho de análisis homológico para imágenes reales, es tan útil y tan guay… Vamos, vamos, una cosa… De momento, las imágenes en 3D que uso son tan reales como pueden serlo dos capas de 50×50 píxeles en blanco y negro donde se pintan los ciclos con píxeles rojos, para lo cual necesitas esperar 5 minutos a que se construyan todos los complejos simpliciales, los grafos y un montón de porquerías más. La única vida que va a salvar mi PFC es la mía y la única utilidad que tiene es que yo acabe la carrera.

Por lo demás, la vida me sonríe. Me divierto muchísimo en mi nueva casa con mis Mitbewohnerinen Lara y Elisa, su novio Borja que estaba conmigo en clase y Jorge que nos visita de vez en cuando. En los dos minutos libres al día que me deja el proyecto fantaseo con mi viaje en verano, que de un cuidadosamente planeado con todos los cabos atados viaje a Toronto que me había llevado unas 15 horas organizar, se transformó de repente en un viaje de 3 semanas a Nueva York (ya tengo el billete de avión sacado) a finales de agosto. Este sábado incluso puede que vaya a Granada a un concierto de Calamaro, al que me gustaría poder ver todas las veces posibles antes de que muera por sobredosis (Calamaro, no yo).

En fin, si de aquí a finales de junio no actualizo demasiado será porque estoy agotando mis últimos cartuchos, tratando de terminar algo que engañe lo suficiente al tribunal de proyectos del departamento de Matemática Aplicada como para que me liberen de la ETSII para siempre (aunque yo luego voluntariamente vuelva para trabajar en un grupo de investigación, pero eso lo cuento otro día).

Empezar un proyecto fin de carrera

Cuando dije que igual había hecho el último examen de la carrera estaba en lo cierto. Los planetas se alinearon, los factores se conjugaron y yo he terminado todas las asignaturas de Ingeniería Informática en 3 años y medio, yéndome de erasmus además (vaaaaale, me convalidaron unas cuantas al cambiarme de teleco, pero menos de un curso entero). El segundo cuatrimestre se presenta sólo con las clases de alemán a las que voy por hobby, clases particulares de mates que le doy a un niño de 4º de ESO con síndrome de Peter Pan y largos días por llenar haciendo el proyecto fin de carrera.

Si consigo terminar en junio me sorprenderé a mí misma.

Hace algo menos de un año me ofrecieron un trabajillo para el año que viene en Bruselas. Debido a cambios en el programa Leonardo de prácticas en empresas y la creación de unas becas nuevas llamadas Erasmus prácticas no me va a ser posible hacer ese trabajo, de lo cual me alegré bastante porque cambiaron a última hora todas las condiciones y más que un trabajo parecía explotación mal pagada en una ciudad gris de la que todo el mundo me ha contado cosas feas. A causa de eso, ya no tenía ningún tipo de obligación con respecto al tema del PFC (nada de algoritmos de reconocimiento de voz) por lo que he acabado en un sitio totalmente diferente, llamado departamento de Matemática Aplicada I y tratamiento de imágenes médicas en 3D.

El problema de tener pocas cosas que hacer es que me cuesta mucho ponerme a hacerlas. Llevo 2 semanas básicamente perdiendo el tiempo, con mi mente danzando de un lado a otro y sin empezar nada. Al menos he conseguido definir el tema de mi PFC lo suficiente para darme cuenta que no tengo ni idea del mismo. 18 créditos y 540 horas, son las cifras que se supone que tiene que cumplir mi PFC. 540 horas son muchas horas y cuando lo pienso me agobio aún más. El tema de mi PFC no me apasiona precisamente, lo que ocurre es que me puede servir para cierta beca de doctorado con muy buenas condiciones en la Universidad Técnica de Viena el año que viene y es una opción que a un fan incondicional de Österreich como yo le gusta tener abierta.

Necesito disciplina y empezar de una vez. La parte de madrugar, venir a la Escuela y sentarme delante de los libros y los papers que tengo que leer está superada. A partir de ahí mi cerebro se pierde en cosas más interesantes. Igual convierto esto en un aburrido compendio de matemáticas con las cosas que aprendo y de esta forma tener un aliciente para seguir trabajando a riesgo de perder a mis 10 lectores.

¿Algún consejo de futuros ingenieros que como yo tengan el PFC entre manos?

Anterior12Siguiente