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De vuelta en Linz

El tercer y cuarto día en Viena no fueron nada especial y no tengo demasiadas ganas de escribir sobre ellos. Lo más emocionante que pasó es que fuimos al Zoo de Schönbrunn porque mi madre llevaba años sin pisar un zoológico y le hacía ilusión, y allí pude tocar una cabra. También vimos el museo de Historia Natural (me gustó más que el de Londres), el de Bellas Artes (Kunsthistorischesmuseum) y el de Sissi de Hofburg (Jorge, deberías llevar a tu madre allí). El sábado comimos en el Museums Quartier, donde había una tienda llena de consolas antiguas perfectamente conservadas que costaban una pasta. Había una NES con dos mandos perfecta y un montón de Game & Watch.

En resumen, después de 4 días en Viena, puedo incluirla como lista de ciudades en las que no me importaría vivir, pero sigue por debajo de Londres en mi ranking de ciudades preferidas.

Ahora mismo estoy ya por fin de vuelta en Linz, la verdad es que tenía ganas, echaba de menos mi habitación y un poco de soledad. También echo de menos a mi amiga Caroline, que hoy no ha venido a malabares. Por supuesto, sigo haciendo deberes, concretamente programando en ensamblador del IA32 en Linux. Ahora mismo no se me ocurre ninguna cosa que odiar más que eso. Entre que la única respuesta que obtengo de mi programa es Segmentation Fault y que en noviembre tengo clase todos los viernes y sábados, no estoy con el humor correcto para escribir.

Mañana será otro día.

Viena - Día 2

Al final lo de la Ópera no ha podido ser porque cuando se lo dije a mi madre ya se habían agotado las entradas de 7€ y sólo quedaban de 127€. Otra vez será.

Hoy, después de recuperarme del shock de que en el buffet de desayuno del hotel hubiese sólo 2 tipos de pan y de que no tuvieran tostador (los que me conocen pueden evaluar la gravedad de la situación), fuimos al museo Belvedere. Es un museo de pintura que está dividido en dos partes, superior e inferior. La entrada para ver los dos y la exposición especial que había costaba 8.5€ (con el descuento de estudiante) y la verdad es que merecía bastante la pena. A mí me encantan los museos de pintura, aunque no entiendo nada de arte. En general me gustan los museos, mis favoritos son los de pintura a partir del siglo XVIII y los de ciencia, aunque éstos últimos casi siempre me defraudan porque suelen estar muy enfocados a los niños. Los museos que menos me gustan son los que yo denomino de “cosas antiguas” porque me aburro mucho en ellos.

Después del museo fuimos a la Karlskirche, que es súper chula por fuera. Por dentro está llena de andamios y tienen una especie de museo-habitación cutrísimo de Karl Borromeo, que es el santo que da nombre a la Iglesia. También tienen un ascensor y una escalera para ver una panorámica desde el techo, de Viena. En realidad creo que el ascensor y la escalera forman parte de la obra que están haciendo dentro, da un poco de miedo subir porque es una estructura un poco inestable a muchos metros del suelo. Todo esto lo sé porque mi madre se empeñó en pagar la entrada porque en su guía ponía que merecía la pena entrar. Mi madre, además de con preguntar el camino, tiene una especie de fijación con seguir su guía a rajatabla. De hecho hoy para comer estuvimos 1 hora buscando un restaurante vegetariano que venía en su guía y que no pudimos encontrar, seguramente porque la guía fue escrita en el 2004.

Por la tarde estuvimos paseando más rato y luego fuimos a la Hundertwasserhaus, que es un edificio de viviendas diseñado por el arquitecto Fiedrich Hundertwasser y que es muy original, con muchos colores y unas ventanas chulísimas. Ahí vive gente así que no se puede visitar por dentro. Imagino que tiene que ser un poco agobiante vivir en un sitio y no poder asomarte demasiado a la ventana porque hay un montón de gente haciendo fotos.

Después de eso y de pasear un rato más mi madre estaba reventada así que me compré un Apfelstrudel en una panadería y nos volvimos al hotel. Ahora en un ratito me subiré a la habitación a ver Mi gran boda griega en alemán (la echan en la tele), que siempre va bien para practicar.

Hundertwasserhaus

Viena - Día 1

Escribo desde el vestíbulo del hotel usando el wifi gratis que ofrecen y estoy también terminando un par de trabajos que tengo que enviar este fin de semana. En la universidad ésta me explotan con trabajos y deberes, es un asco. Yo que pensaba que no iba a hacer nada este cuatrimestre y no paro de pringar. Soy una erasmus totalmente atípica.

Hoy, después de acostarme ayer a las 2 de la mañana haciendo deberes mientras todos celebraban Halloween, me levanté a las 6 para coger un tren a Viena y poder ir al aeropuerto a recoger a mi madre, que estaba como histérica con el viaje éste. Ya se ha tranquilizado bastante después de un día aquí. Hemos andando muchísimo, he probado la tarta Sacher (no en el café Sacher, que se salía del presupuesto, sino en una pastelería de color rosa enfrente del Stephan Dom) y mi madre ha probado el Apfelstrudel, justo antes de sufrir el choque cultural de ver cómo a las 17:30 de la tarde era ya noche cerrada y cómo la temperatura descendía de repente a 2º.

De momento viajar con mi madre es gracioso. Está obsesionada con preguntar el camino, al mínimo atisbo de duda ya quiere preguntar. Yo odio preguntar el camino, así que parecemos un matrimonio en el que yo soy el hombre. Lo bueno es que hacemos lo que yo quiero porque tengo la sartén del idioma cogida por el mango.

Ahora mismo estoy investigando la posibilidad de que vayamos a la ópera, pero no sé si hace falta llevar ropa elegante. Pensaba que la ópera era carísima pero resulta que venden entradas por 7€ y cosas así. Supongo que por 7€ te dejarán estar de pie detrás de una columna así que a lo mejor está permitida cualquier ropa.

Por lo demás, Viena es una pasada. Es realmente preciosa, me gusta más que París y creo que es más bonita que Londres (aunque Londres me gusta más, es como más guay). Si tuviese que aconsejar una ciudad de Europa a la que viajar, sin duda sería Viena.

Se busca compañero/s de viaje

Ayer acompañé a Jorge al aeropuerto de Linz a coger su vuelo de vuelta a España, así que vuelvo a estar aquí solita. Me ha prometido que escribirá una crónica aquí en el blog de sus vacaciones checas-austriacas. La espero con impaciencia.

Como la cosa va de viajes y eso, llevo unas 2 semanas intentando encontrar alguna forma barata y no infernal de volver a Linz al final de Navidad. Barata significa unos 120€ o menos y no infernal significa no tener que dormir en aeropuertos y tener más de media hora para cambiar de avión. Las fechas son bastante malas y no hay forma de encontrar nada. He intentado un montón de combinaciones de aeropuertos españoles con aeropuertos austriacos, alemanes, italianos, de vuelos con trenes… Ninguna cosa me convence. La opción que parece ser la menos mala es volar el 7 de enero de Sevilla a Barcelona, luego de Barcelona a Viena y en Viena coger un tren a Linz. Todo eso sale por 114€ aproximadamente y es un poco enrevesado.

Así pues, como acabo de volver de la Mediterranean Stammtisch y las crepes de chocolate gratis levantan el ánimo, he pensado en otra cosa. Como en febrero se me acaba el cuento y tengo que volver a España, quiero aprovechar ahora para ir de viaje. Propongo lo siguiente, a alguien con algo de dinero, sin demasiados compromisos familiares o académicos a finales de enero y que me quiera oir hablar alemán en directo:

  • Miércoles 3 de enero: vuelo Sevilla - Barcelona y vuelo Barcelona - Berlín, todo por 80.35€
  • Lunes 7 de enero: vuelo Berlín - Viena y tren Viena - Linz, por 61€, o bien vuelo Berlín - Sevilla por 87€

No me apetece irme a Berlín sola y en Navidad, en cualquier otra época del año sería una aventura pero en Navidad se transforma en algo triste. Se aceptan sugerencias sobre cambios de fecha e incluso de destino. El único requisito que yo tengo es estar en Linz el día 7 de vuelta para poder ir a mi clase de alemán el martes a las 8:30 como una estudiante aplicada y ejemplar.

Umzug

Hoy me he mudado de habitación. No sé si recordáis todas las obras que había al lado de mi cuarto de las que ya he hablado algunas veces. La semana pasada empezaron a ser insoportables y el miércoles alcanzaron su punto máximo. Mi ventana estaba recubierta por andamios y los obreros estaban taladrando la pared justo a medio metro de mí. Me daban ganas de abrir la ventana y empujarles. Cuando a las 11 de la mañana todos mis muebles vibraban y el ruido era tal que era imposible permanecer en el cuarto, huí a la cocina y cuando pararon volví y me encontré con que habían roto un trozo de mi pared. Os podéis hacer una idea.

Después de que un montón de gente hubiese ido a la oficina a explicar que era imposible vivir en las habitaciones de ese pasillo, han asignado a todos los de mi pasillo unas habitaciones que estaban arreglando en un nuevo pasillo. Hoy me han dado la llave nueva y entre Jorge y yo hemos transportado todas mis cosas. La nueva habitación es un poco peor porque el baño es viejo, mi antiguo baño era como de avión, de plástico y tenía un espejo enorme. El de ahora es mucho más feo y el espejo es diminuto. Por otra parte, el suelo no es de moqueta y algunos muebles se ven como más nuevos. Lo mejor de todo es la cocina, es totalmente nueva y tiene 2 hornos y un microondas nuevo. Es muy chula. He mangado el tostador de la antigua cocina, espero que no fuese de nadie (yo nunca he visto a nadie usarlo).

Lo más raro de mi nueva habitación es una puerta que hay en una pared y que está como sellada y pintada de blanco. Me da miedo, ahora no voy a poder dormir por la noche pensando que puede entrar cualquier criatura de ultratumba por esa puerta. Es lo típico. ¡Ah!, una cosa genial de mi nueva habitación es que el radiador es mucho más grande y además, por increíble que parezca, calienta. Ahora mismo llevo sólo una rebeca de media manga y una camiseta de manga corta debajo mientras en la calle hay 7º.

Hoy me marcho a dormir pronto porque mañana me voy a Viena a las 6:10 de la mañana. Me gustaría comer Sacher Torte en el Sacher Café, pero creo que para las cosas caras esperaré a mi madre, que dentro de una semana viene a pasar 4 días en Viena.

Nueva cocina

Praha

Vuelvo a dar señales de vida después de mi corto viaje a Praga. En general lo he pasado bien, pero creo que tenía puestas demasiadas expectativas en este viaje y las circunstancias y la suerte no han acompañado. La ciudad es realmente preciosa y no tiene la culpa de que las cosas no hayan salido del todo bien.

Para empezar, el primer día, cuando llevaba unas 3 horas en Praga (Jorge aún estaba volando desde Madrid) perdí o me robaron el móvil, lo cual ensombreció un poco el resto del viaje. Los dos días siguientes estuvimos andando muchísimo y Praga tiene muchas cuestas y escaleras, con lo que las rodillas me dolían todo el tiempo y claro, eso no ayudaba a mejorar mi estado de ánimo. Luego nadie hablaba inglés y eso era un poco desesperante.

Quitando todos esos pequeños inconvenientes, la ciudad es muy bonita y muy distinta, con unos edificios preciosos en el centro y todas las calles de piedra. A mí lo que más me gustó fue pasear por la ciudad vieja, a pesar de que llovía. Todo es precioso, si paseas por allí te tienes que parar a cada paso a contemplar algún edificio o alguna calle. El centro no es tan barato como yo pensaba antes de ir, como todo es turístico, encuentras cafés por 4€ y cosas así, como en París.

Al final el sitio que encontramos para dormir fue un albergue que no estaba exactamente en el centro pero que era como pijísimo y de diseño. Costaba 14€ por noche (sin desayuno) y dormíamos con 10 personas más. A mí se me da bastante bien dormir en albergues por eso de que tengo el sueño súper profundo y cuando llegan los borrachos de madrugada y vomitan en mi cama y eso no me despierto. El bar del albergue era muy chulo y barato, así que por la noche íbamos allí. En el viaje conocí a un mexicano que viajaba con una austriaca y que estaba obsesionado con ir a una discoteca de 5 plantas para turistas. Preguntaba a todo el mundo dónde estaba y quería que fuésemos allí con él pero pudimos evadirnos.

El viernes por la noche estaba amargada por haber perdido el móvil y me emborraché en el bar del albergue, me reí mucho pero al día siguiente me dolía un montón la cabeza. Uno de los días pagamos el desayuno “all-you-can-eat” de 4€ del albergue y por poco reviento, creo que comí lo equivalente a 4 desayunos completos. Me compré unas zapatillas que se atan con una cinta verde muy chulas y creo que ya no quedan demasiadas cosas interesantes que contar del fin de semana. Bueno, el último día con el dinero que nos quedaba fuimos a comer a un restaurante checo y Jorge se empeñó en pedir una espada con carne pinchada, que según él era algo “súper típico checo”.

Tengo que dejar ya de escribir porque ahora mismo estamos aquí en la cocina Jorge, Karolina y yo, estamos cocinando pasta a la carbonara para demostrar a Fabio que cocino pasta mejor que él :P

Praha

¡Me voy a Praga!

Al final este fin de semana no pudo ser lo de la mini-aventura a Múnich porque me mandaron un montón de deberes y trabajos y me tuve que quedar haciéndolos. De todas formas no importa mucho porque el viernes cojo un tren hacia Praga y allí me encontraré nada menos que con Jorge. Ha sido todo bastante precipitado, compró el billete el domingo por la noche y todavía no tenemos sitio donde dormir, pero da igual, estoy contentísima. Desde que llegué a Linz la ciudad a la que más ganas tenía de viajar es Praga. Voy a ir allí antes que a Viena, incluso. Además, queda como muy peliculero y chic lo de que quedar en Praga.

Por lo demás sigue todo bien. El domingo estuve un museo chulísimo de Linz, el Ars Electronica Center, que es una especie de mezcla de tecnología y arte moderno. Lo único malo es que era demasiado pequeño y se veía muy deprisa. Por la noche fui con William a dar un paseo y por poco morimos, ¡la temperatura era de 3º! Nos tuvimos que meter en una pizzería a tomar un café. Durante el día se está bien, tenemos más de 10º, pero en cuanto se va el sol es doloroso estar en la calle.

Ayer me borré del curso ese de escribir textos en alemán, tenía un nivel demasiado alto para mí. Me di cuenta cuando en clase nos daban textos para leer, todo el mundo los leía y los comentaba en 15 minutos mientras que yo, de cada 3 palabras no entendía 2. Hay un nivel más bajo pero me coincide con otras clases, así que nada. Menos cosas que hacer.

Mis asignaturas de Informática me encantan. Como el coordinador Erasmus de mi escuela me dejó elegir lo que quisiera, he escogido casi todas las asignaturas de cosas muy teóricas y de mates. Es más, he cogido incluso una asignatura, Lógica Matemática, en la que todos mis compañeros estudian Matemáticas. Todos los deberes que he tenido que hacer el fin de semana y los que aún me quedan por hacer son de demostrar cosas. Para mí es más un entretenimiento que otra cosa. Mi asignatura preferida es Métodos Formales en el desarrollo de Software y va de verificación formal de algoritmos, que es demostrar matemáticamente que un algoritmo es correcto, usando Cálculo de Hoare de momento. Creo que esta semana acabaré todos los deberes de esa asignatura hasta mediados de noviembre, pero es que me encantan las demostraciones, cuanto más largas y enrevesadas mejor.

Mi clase de esta semana de malabares no fue tan divertida porque Caroline no pudo venir. El profesor me ha prestado tres bolas para que practique durante la semana. Como era fácil de predecir, los malabares no son lo mío y mientras toda la gente de la clase participa en juegos o aprende nuevas técnicas o prueba con mazas o aros, yo permanezco contra la pared intentando hacerlo con 3 bolas. Aún no lo he conseguido.

Esta noche es la primera Stammtisch del semestre. Las Stammtisch aquí son una especie de cenas que organiza el REFI los martes alternos en las que se sirve comida típica de un país o de una región. La primera es una Stammtisch de comida austriaca, cocinan los del REFI. Se supone que para las siguientes deberíamos cocinar nosotros, con la gente de nuestro país, algo típico. El REFI pone todo el dinero para las cenas éstas, así que son gratis y además puede ir quien quiera. Yo no sé si cocinaré para la Stammtisch española pero de momento hoy espero que tengan Apfelstrudel y Wiener Schnitzel (que no es otra cosa que un filete empanado de toda la vida).

Willkommen in Österreich

Me encanta este país. No paro de ver cosas que me chocan un montón pero siempre para bien. Por ejemplo lo de las bicis. Aquí la gente no tiene la costumbre de amarrar la bici con una cadena para que no te la manguen, creo que eso simplemente no lo conciben. No paro de ver bicis apoyadas en la pared o simplemente dejadas en la acera usando el pie ese plegable que traen las bicis, mientras su propietario va a comprar al supermercado o a un centro comercial. También en la Universidad hay un aparcamiento de bicis y muchas están colocadas sin cadena y como el aparcamiento suele estar lleno, a los lados hay otra hilera de bicis, todas de pie sin encadenar a ningún sitio, aparcadas como si fuesen coches. Increíble. En España incluso con la cadena puesta es probable que te roben el sillín, el manillar y las ruedas, 8 cadenas tienes que llevar.

Otro tema que da para rato es el de los perros. Aquí, con eso de estar rodeados por la naturaleza, un montón de gente tiene perro, y no precisamente perros pequeños. Todos los perros aquí son gigantes. Pero claro, un perro requiere cuidado y atención y cuando los dueños están en el trabajo, ¿qué hacen con el perro? Pues lo llevan también. En el tranvía y en los autobuses se sube un montón de gente con perros porque no está prohibido y mi profesora de alemán del curso intensivo se traía a veces su perro (enorme) a clase y lo dejaba por ahí andando o echado. Mi profesora de pilates también trae su perro a clase, lo deja tumbado al lado de su esterilla, para que también pueda estirar. ¡Incluso ayer en clase una chica tenía a su perro echado debajo de su mesa mientras ella tomaba apuntes! Y ya digo, son perros enormes pero no ladran jamás. Este es el país más silencioso del mundo y por supuesto los animales no van a ser menos. Tampoco se mueven bruscamente ni nada, actúan igual que los austriacos. Realmente, para el estrés lo mejor es venir aquí, ni balnearios ni nada, Austria. Es difícil de explicar si no estáis aquí, pero es que la tranquilidad se siente cuando andas por la calle, cuando entras en las tiendas… Es el sitio con menos estrés del mundo.

Ayer por la tarde tuvimos la fiesta oficial de bienvenida a los estudiantes extranjeros, con un discurso del Rector de la Universidad y de más gente que no recuerdo. Como no nos han estado mimando lo suficiente en el mes que llevamos aquí, nos dieron un montón de comida austriaca en un buffet y bebidas gratis y luego una fiesta del REFI. También hubo una demostración de un baile típico austriaco muy gracioso llamado Schuhplatter. Aquí os dejo unos vídeos que grabé con la cámara de fotos, los tenéis que ver. Al principio son niños y luego mayores.


Después de todo eso, en la fiesta del REFI hubo unas carreras de beber cerveza en las que obviamente no participé (si hubiesen sido de comer galletas…) y también un juego de explotar globos en el que tampoco participé porque soy muy tímida. Aquí os dejo el vídeo de demostración.


Mis clases

Antes que nada, muchas gracias a todos los que me habéis dado vuestro apoyo y ánimo en los comentarios del blog, por e-mail o por Gtalk. Ya vuelvo a ser la persona feliz de siempre, digamos que mis problemas han volado. Estoy con el optimismo subido, así que el fin de semana que viene voy a aprovechar para hacer por primera vez en mi vida un viaje yo sola. Voy a ir del sábado al lunes a Múnich, puede ser una mini-aventura curiosa, durmiendo en un albergue y eso.

De lo que quería hablar hoy es de mis clases, ya que mucha gente me pregunta cómo van y eso. Como quería aprovechar estos 6 meses para hacer otras cosas distintas de estudiar, no he querido complicarme mucho la vida y he cogido todas las clases en inglés y además asignaturas cuyos temarios no me resultan nada desconocidos. Además de las asignaturas de Informatik, tengo 8 horas de alemán a la semana. Las clases de alemán se parecen a cualquier clase normal de alemán de las que daba en el instituto de idiomas en Sevilla, con la única diferencia de que esta clase está llena de chinos bastante ruidosos.

Las clases de Informatik de momento me parecen fáciles, aunque claro, que el idioma no sea alemán y conocer el temario previamente ayuda. Hubo una cosa que me dejó completamente sorprendida en mi primera clase, al igual que a mis amigos en sus primeras clases de sus carreras, y es que en Austria, cuando quieres preguntar algo no levantas la mano, si no que das unos golpes en la mesa con el puño (con los nudillos en realidad). La cosa no acaba ahí, porque cuando el profesor da por terminada la clase, todo el mundo da varios golpes del mismo tipo en la mesa, lo cual significa “gracias por la clase”. Este tipo de cosas no se pueden implantar en España porque 5 minutos antes de que terminara la clase, con el profesor todavía hablando, todo el mundo comenzaría a dar golpes en la mesa con el puño, con la calculadora o con cualquier otro objeto contundente y lo tendrían que prohibir.

Para mi clase de alemán Mittelstufe II (nivel B1) me he tenido que comprar un libro muy chulo, gordo y también caro, lleno de ejercicios de gramática y de diferencias de vocabulario entre Austria, Suiza y Alemania. En mi clase hay un tío súper repelente, si estuviéramos en mi antiguo colegio marginal se habría llevado ya unas cuantas palizas. Estudia para ser cura y está siempre con el portátil en la mesa para buscar la respuesta de cualquier cosa que pregunta la profe y levantar la mano dando saltitos diciendo “Ich, ich!!”. Además, cada vez que la profesora explica algo no para de asentir con la cabeza diciendo “Genau, genau”, como si la estuviera evaluando. Es bastante molesto. Luego hay un grupo de chinos cuyo hobby es dormir o al menos eso dijeron el primer día y que siempre tienen el móvil encendido. Son un poquito molestos.

No todo van a ser clases en la Universidad. Ayer tuve por primera vez clase de malabares (sí, me cambié de Aikido) con Caroline y nos lo pasamos genial. El profesor nos puso aparte porque allí todo el mundo sabía ya hacer de todo y nosotras no sabíamos ni coger las bolas pero aún así nos reímos mucho. Estuvo bien estar en el lado divertido de la cortina. De aquí a 6 meses con 5 mazas mientras pedaleo en el uniciclo (¿se dice así?). En cuando controlemos un poco pillamos a Fabio con su guitarra y nos sacamos un dinero en la Hauptplatz.

Lágrimas y música lituana

Hoy por primera vez he llorado desde que estoy aquí. Estaba realmente triste, intenté contactar con algún amigo de España pero no pude y aquí no tengo la suficiente confianza con nadie como para que me vean llorar. En mi cuarto no podía estar porque estos días está invadido así que me bajé a la sala de música con las partituras para tocar un rato. Estaba tocando la Marcha Turca de Mozart y cuando paré un momento, escuché exactamente lo mismo que acababa de tocar al otro lado de la pared y alguien golpeando mi puerta. Era Fabio, que estaba en la otra sala de música con una chica de Lituania cuyo nombre no recuerdo a pesar de que he hablado con ella unas cuantas veces ya. El caso es que la chica ésta ha estudiado 14 años en el conservatorio en Lituania, piano y canto. Como ya me habían visto llorando en el otro piano, me fui con ellos a la otra sala y estuve durante una hora y media escuchándola tocar el piano y también cantar. Aunque al principio del recital improvisado no podía parar de llorar, era tan bonito que se me fue pasando un poco. Al final me dijo que ella cuando estaba triste, siempre tocaba el piano para animarse. La verdad es que da resultado.

Mañana me marcho de viaje a las 7 de la mañana y el destino es más que apropiado y oportuno: Salzburgo. Comeré muchas bolas de Mozart (Mozartkugeln) y me pondré en el iPod la sonata KV 545. Con eso es imposible no animarse del todo.

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