Creo que desde la universidad y su división del curso en cuatrimestres con sus correspondientes exámenes, enero casi siempre ha significado para mí estar en espera, poner la vida en pausa con la esperanza de reanudarla pronto. Parece como si los minutos no contasen por sí mismos, sino sólo por lo que vendrá tras ellos, cuando el frío se pase y la cuesta quede atrás. Son días de estar malito, de ir del trabajo a casa y de casa al trabajo, de ver series y pelis en vez de salir a descubrir lugares y sobre todo de hacer pequeños planes para cuando la espera termine. Y en eso estamos, distribuyendo los días de vacaciones, y acumulando algunas entradas, billetes de avión, billetes de tren, reservas de hotel, guías de Lonely Planet y listas de sitios. Nada del otro mundo, pero suficiente para fantasear mientras esperamos. Hay sucesos que amenizan estos días en blanco, como antiguos compis que vuelven de Zurich para un fin de semana con una vida nocturna en condiciones, o el Gastrofestival como excusa para hacer algún curso de cocina divertido, pero la historia de verdad da comienzo en febrero.
Hasta entonces…

Yo tengo una sensación parecida, llevo dos semanas organizando vacaciones, puentes, visitas, viajes, AVEs y aviones… ¡¡Qué tendrá enero que sólo nos hace soñar!! Pero eso también mola, ¿no?
hola rosapolis
me encanta tu blog! es una fuenta inatogable para descrubir nuevos sitios en madrid. llevo viviendo mas de 9 anyos aqui y me encanta la ciudad.. estoy trabajando sobre un proyecto de web dedicada a ofrecer actividades, experiencias unicas y autenticas para salir de lo cotidiano y me encanteria poder hablar de este proyecto contigo y compartir tu experiencia de madrid
alex
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