Pasos a seguir para disfrutar de una agradable tarde jugando al Mario Galaxy

  1. Tra­ba­jar duro, aho­rrando mucho para con­se­guir el dinero que te per­mi­tirá com­prar la Wii y el juego en cues­tión. No vale con aho­rrar el dinero justo para dichos arte­fac­tos. Tie­nes que tener al menos el doble de dinero guar­dado para impre­vis­tos y nece­si­da­des que pue­den sur­gir en cual­quier momento antes de empe­zar a plan­tearte la com­pra o serías un irresponsable.
  2. Con­ti­nuar tra­ba­jando duro, logrando obje­ti­vos y teniendo éxito para ganarte el dere­cho a gas­tar ese dinero en algo como una con­sola y un juego. No vale sólo con tra­ba­jar, tie­nes que ser capaz de reco­ger los fru­tos de dicho tra­bajo de alguna manera.
  3. Una vez has tenido éxito y la Wii está enchu­fada en tu habi­ta­ción con el juego den­tro, tie­nes que mere­certe pasar una tarde entera haciendo algo tan poco pro­duc­tivo como jugar. Sí, lo has adi­vi­nado: con­ti­nuar tra­ba­jando duro y logrando obje­ti­vos hasta que has com­ple­tado con bas­tante éxito tus obligaciones.
  4. ¡Enho­ra­buena! ¡Por fin has con­se­guido tu recom­pensa! Ahora estás listo para jugar durante una tarde ente­rita. Pero cui­dado, más te vale avan­zar en el juego. Si te pegas toda la tarde atas­cado en una mal­dita gala­xia sin que el ratio estre­llas conseguidas/horas jugando sea satis­fac­to­rio, habrás tirado a la basura tu tarde de video­jue­gos para la que des­pués de todo, seguro que tam­poco habías tra­ba­jado tan duro como crees. Venga, a tra­ba­jar otra vez para com­pen­sar y más te vale apren­der la lec­ción para la próxima.

Estos pasos son terri­ble­mente ver­sá­ti­les y se pue­den apli­car con peque­ñas adap­ta­cio­nes a mul­ti­tud de cosas, desde comer un helado (ase­gú­rate de incluir varias horas de gim­na­sio como parte del tra­bajo duro o alcan­zar algún hito impor­tante en tu lista de tareas o en la bás­cula) hasta hacer una excur­sión (eso es un día entero impro­duc­tivo, vas a tener que currar al menos una semana con resul­ta­dos tan­gi­bles, pero luego mere­cerá la pena siem­pre que todo salga per­fecto durante el viaje y ten­gas fotos genia­les donde se te vea súper feliz, claro).

Gonzo TBA, uno de mis héroes per­so­na­les, le echó hue­vos en su día. Pegó un cam­bio radi­cal a su exis­ten­cia, se enfrentó a sí mismo y a todo lo que creía hasta enton­ces e incluso escri­bió una serie de posts que pare­cía que habían salido de la mente de un per­tur­bado hasta arriba de LSD, lo que hizo que un mon­tón de gente se le echara encima con crí­ti­cas bru­ta­les. Es lo que tiene tener miles de lec­to­res. Yo sólo tengo alre­de­dor de 50, 30 qui­tando a los rebo­ta­dos de Mal­vi­viendo. Y el cabrón de Gonzo me da envi­dia por lo que hizo y por todo lo que ha con­se­guido desde enton­ces a pesar de (¿o gra­cias a?) su expo­si­ción per­so­nal ante tan­tas men­tes humanas.

A veces me creo que soy una de las per­so­nas más valien­tes que conozco. Baso dicha creen­cia en un mon­tón de cosas que he hecho y deci­sio­nes que he tomado en mi vida y que según los cáno­nes de la socie­dad son cali­fi­ca­das de valien­tes, pero la pura ver­dad es que sólo soy valiente para las cosas que no tie­nen la más mínima impor­tan­cia. La mayo­ría de per­so­nas pare­cen dis­fru­tar tanto de una cobar­día innata para ellas como de una valen­tía innata para el resto. Se ve que yo nací (o más bien crecí) al revés. Y sí, mi vida pública (y con eso no me refiero sólo a este blog o a las fotos en Fli­ckr o a cual­quier otra cosa online) es una gran men­tira. Pero eso se acabó. A par­tir de ahora, y sirva como ejer­ci­cio per­so­nal, paso. A par­tir de ahora, la ver­dad, y de vez en cuando pas­te­les e his­to­rias de bici­cle­tas, que no for­man parte de la men­tira. Ah, y por si alguien se estaba preo­cu­pando en exceso, tran­qui­los, no voy a con­fe­sar que en reali­dad soy un señor de mediana edad afin­cado en Cuenca de cuya crea­tiva pero no por ello menos enfer­miza mente han salido los per­so­na­jes de Javi Moya (que tuvo que des­a­pa­re­cer debido a las situa­cio­nes com­pro­me­ti­das pro­vo­ca­das por su cre­ciente popu­la­ri­dad) y Rosa (que por suerte pasa bas­tante desa­per­ci­bida). Creo que incluso tengo tes­ti­gos de mi existencia.

3 comentarios en Pasos a seguir para disfrutar de una agradable tarde jugando al Mario Galaxy

  1. Santi dice:

    Comienza la era Rosawski :)

    Y enho­ra­buena, ¡esto sí que ha sido un acto de valentía!

  2. Un lector dice:

    No entiendo el post en gene­ral, en con­creto lo que has puesto “Y sí, mi vida pública es una gran men­tira. Pero eso se acabó.” ¿qué es men­tira, que apa­ren­tas tener una vida “plena” (bue­nos estu­dios, via­jes, vivir con el novio, los pas­te­les, todo guay, etc.) pero que estás “fin­gién­dolo”? ¿qué se acabó, fingir?

    Es que soy uno de esos lec­to­res coti­llas que llegó aquí no sé muy bien cómo jeje, al no tener el pla­cer de cono­certe supongo que se me esca­pan muchas cosas.

    No puedo evi­tarlo, mi ser coti­lla me obliga a pre­gun­tar XD What happens?!

    Salu­dos y a dis­fru­tar de la vida, te venta como te venga ésta

  3. Rosa dice:

    No espe­raba que casi nadie lo enten­diera y ya me estoy arre­pin­tiendo de haberlo escrito… pero hay que seguir con el plan.

    Todo lo que cuento aquí es ver­dad, no me invento cosas, lo que es men­tira es todo lo que no cuento o la forma en la que acabo dis­fra­zando la ver­dad, que pode­mos lla­marlo fin­gir.

    Gra­cias por tu inte­rés en forma de cotilleo :)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>