Sea salted caramel

Estaba pen­sando en no com­par­tir esto con voso­tros, com­por­tarme como una per­sona egoísta y vil, y guar­darme este nuevo des­cu­bri­miento sólo para mí. Sin embargo, cuando me des­perté esta mañana las pri­me­ras pala­bras que vinie­ron a mi cabeza fue­ron sal­ted cara­mel, luego recordé que había dado un gran paso en la bús­queda del sen­tido de la vida y me di cuenta de que tenía que hacer lle­gar esto a toda la gente posi­ble (si lo pusiese en Face­book ten­dría más efecto pero va en con­tra de mis prin­ci­pios mora­les elementales).

paul.a.young fine chocolates Ayer está­ba­mos paseando por Isling­ton, en con­creto por el Can­dem Pas­sage, cuando lle­ga­mos a la tien­de­cita del pres­ti­gioso y exclu­sivo, award-winning cho­co­la­tero bri­tá­nico Paul Young, paul.a.young fine cho­co­la­tes. Obvia­mente entra­mos. Di vuel­tas, probé tro­ci­tos de varios pla­ti­tos y me quedé obser­vando la selec­ción expuesta de bom­bo­nes y tru­fas muy aten­ta­mente. Por supuesto yo había leído sobre los cho­co­la­tes de Paul Young (y pro­ba­ble­mente sobre cual­quier otro media­na­mente famoso de Lon­dres) así que cuando ayer las conocí por fin en per­sona, no pude resis­tirme a com­prar una caja de 4 al módico pre­cio de £6.50. La elec­ción era com­pli­cada y la ama­ble depen­dienta me reco­mendó lo más popu­lar, famoso y con más pre­mios de la casa: el bom­bón de cho­co­late negro 64% de Mada­gas­car rellena de cara­melo lige­ra­mente sazo­nado con sal marina (Paul Young’s sea sal­ted cara­mels). Ade­más de ésa, cogí una trufa con infu­sión de fram­buesa y vodka (creo), un bom­bón de cho­co­late negro y queso de cabra (sí, lo que leéis, remi­nis­cen­cias de tarta de queso, decía la eti­queta) y otro de albahaca y lima. Al pagar me rega­la­ron uno adi­cio­nal de sea sal­ted cara­mel y ade­más probé el cho­co­late negro con Mar­mite. Fue como una explo­sión en mi boca y lo odié pro­fun­da­mente, pero pro­bar sabo­res raros y nue­vos es una de mis obse­sio­nes particulares.

Bien, si hasta ahora estáis pen­sando que poner sal en el cara­melo es cual­quier cosa excepto una buena idea, estáis pro­fun­da­mente equi­vo­ca­dos. No hay lugar para el debate. Es sen­ci­lla­mente algo increí­ble, el sutil deta­lle que marca la dife­ren­cia entre lo bueno pero ordi­na­rio y lo mag­ní­fico y único. Des­pués de pro­barla me ago­bié bas­tante, me sentí como una cocai­nó­mana, me ima­giné en todo tipo de nego­cios tur­bios para poder con­se­guir mis dosis de sea sal­ted cara­mel a los pre­cios de paul.a.young. Me ima­giné inten­tando mez­clar table­tas de Cad­bury cara­mel con sal presa de la deses­pe­ra­ción en mitad de la noche. Inme­dia­ta­mente me puse a bus­car sus­ti­tu­tos en Inter­net. Obvia­mente encon­tré tru­fas hechas por otros cho­co­la­te­ros igual de pres­ti­gio­sos e igual de caros, pero al final vi la luz. Green & Black’s Cara­mel y Lindt Exce­llence — A Touch of Sea Salt. No sé si se podrán encon­trar en España y aún no he com­pro­bado su efec­ti­vi­dad. Sea como sea, debe­ríais dedi­car vues­tra vida al sea sal­ted cara­mel, debe­ría­mos crear una nueva reli­gión de hecho. Eso sí, espero que ni el bom­bón de queso de cabra ni el de lima y albahaca pro­vo­quen este efecto en mí por­que me da que de ésos no va a haber sus­ti­tu­tos fáci­les que se pue­dan encon­trar en el Wai­trose. Al menos, por el bien de mi cuenta ban­ca­ria, nin­guna de las dos tien­das de Paul Young en Lon­dres me pillan pre­ci­sa­mente de camino.

4 comentarios en Sea salted caramel

  1. Paula dice:

    El toque salado en los dul­ces es fun­da­men­tal. Como nos explico el chef del curso de cocina que hice, la sal se usa para real­zar sabo­res, no para anu­lar­los, de ahi la impor­tan­cia de la pro­por­cion. En los dul­ces yo creo que es fun­da­men­tal, de hecho. Las pea­nut but­ter cookies que me reco­men­daste son un buen ejem­plo de como la sal es un mag­ni­fico com­ple­mento. Com­para el helado de cookie dough de Ben and Jerrys y el de Haa­gen Dazs. Aun­que me cueste admi­tirlo, Ben and Jerrys gana. Y es que su cookie dough tiene el punto de sal justo.
    De todas for­mas, me muero por ir a Paul Young un dia de estos y pro­bar los bom­bo­nes! Eso si, por mi cum­ple me rega­la­ron dos cajas de Godi­vas asi que pri­mero ten­dre que ter­mi­nar con esas!

  2. Gregorio dice:

    Eso debe de estar bru­tal, yo hace poco fui a Zara­goza y en una hela­de­ría me com­pre una tarrina de helado de cabra­les y es algo tan, tan dife­rente ‚qui­zás dema­siado en este caso, pero tenía algo único, pero el otro sabor que iba en la tarrina ya si fue único, yogur con com­pota de tomate y de acei­tu­nas , sim­ple­mente genial, por cierto visita esta pagina qui­zás te guste ^^

    espe­cial aten­ción a la sec­ción de dulce, aun­que todas mere­cen la pena ^^

  3. Gregorio dice:

    No se por­que con XHTML no me ha salido el enlace, a ver que lo intente de nuevo XD
    Mi dulce ten­ta­cion
    Que me da que la he cagado XD

  4. Rosa dice:

    @Paula, sí, lo de la sal en los dul­ces ya lo sabía, pero nor­mal­mente no pue­des sabo­rear la sal en ellos, tan sólo el resul­tado final. Sin embargo, en los sea sal­ted cara­mels que probé el cara­melo era real­mente salado. Es lo que me sor­pren­dió tanto :) ¡Ah! me dan envi­dia infi­nita tanto tu curso de cocina como las cajas de Godiva ^^

    @Gregorio, ¡gra­cias por el enlace! Si alguna vez voy a Zara­goza encon­traré la hela­de­ría esa y pro­baré algu­nos sabo­res fuera de lo común, suena increí­ble. Te edito el comen­ta­rio y te arre­glo lo del enlace.

    ¡Un abrazo!

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