Archivo de Mayo, 2010

Shaping my career

En el Imperial nos organizan constantemente (casi semanalmente) actividades y nos envían e-mails con bastante frecuencia para que preparemos nuestro brillante futuro profesional: workshops sobre assessment centres, simulacros de entrevistas, CV clinics, clases de networking, ferias llenas de stands de empresas, sesiones de presentación de potenciales empleadores… Como hasta ahora he estado ignorando dichas actividades sistemáticamente (excepto el Bloomberg discovery day, era demasiado tentador dejar pasar un día con un montón de comida gratis en una pasada de edificio de colores en Finsbury Square, en el que estuve hasta en un plató de televisión), decidí que ya era hora de moverme un poco por mi cuenta y pensar en mi futuro, así que he pasado un día entero asistiendo a una clase aquí.

No sé lo que pensaréis vosotros, pero creo que el resultado de mi clase y todo lo que he aprendido me serán más útiles para hacer amigos que todos los cursos de networking del Career Centre del Imperial. Al menos la gente en el DLR y en el metro de vuelta desde Greenwich me sonreía más que de costumbre.

Mis cupcakes terminados - Fair Cake class

Quería aprovechar el post para desearle feliz cumpleaños a un buen amigo. No es que no me haya acordado hasta ahora, y espero que no sea como el año pasado, que mi felicitación fue la que te recordó que era tu cumpleaños, porque es un poco tarde, pero es que quería hacerte un cupcake especial con tu nombre. Desgraciadamente, a última hora se me rompió la G, así que ¡muchas felicidades Cosku!

Sobre ruedas

Siento mi anterior post, provocado en parte por el infortunio de compartir material genético y mantener contacto regular con la persona equivocada. Por suerte, ahí está Londres para solucionar temporalmente mis problemas. Bueno, de hecho está aquí.

Ayer me corté el pelo en el Soho, en un sitio genial que podía pagar (es un requisito que muchas de las peluquerías londinenses no cumplen). Que te corten el pelo exactamente como tú quieres es ya suficiente motivo para poner de buen humor a un ser humano con cromosomas XX, sí, pero yo fui más allá y le proporcioné a mi peinado una estilosa forma de casco estando sobre la bici todo el día. Soy una maldita pesada con la bicicleta, lo sé, pero es que no creo que me vaya a cansar nunca, a menos que me atropelle un autobús, entonces prometo dictar desde mi cama de hospital con el 90% del cuerpo escayolado un montón de posts en contra de las bicicletas, defendiendo su prohibición (o la de los autobuses).

A mí Sevilla no me gustaba especialmente hasta que no empecé a ir en bici a todas partes y al principio, aunque lo compensara el resto de cosas, uno de los aspectos que más me molestaba de la vida aquí era el no poder ir en bici a los sitios. Bueno, eso es lo que yo creía, también me habían contado que en Londres llovía mucho.

Descubrir una ciudad en bici no tiene nada que ver con andar por ella. A mí me gusta pasear pero muchas veces me desespera la lentitud, la multitud de calles y rincones que no ves porque tardarías siglos. Si encima te gusta descubrir las ciudades solo, como es mi caso, sin hablar con nadie, pasear pierde gran parte de su sentido.

De todas las vueltas que di ayer me quedo con las calles completamente desiertas de la City en sábado por la tarde, con mi parada en la British Library para ver el primer programa de ordenador descrito por Ada Lovelace en una carta original y con mi recordatorio personal de que Euston Road es una ruta completamente a evitar, a menos que tengas un día kamikaze.

A veces lloro todo el día

Puede que sea porque la cabeza y la barriga me llevan doliendo mucho 3 días y el dolor siempre parece ir a peor.

O porque la báscula insiste testaruda en 43.8, cuando hace menos de dos semanas concedía un 43.3 dando falsas esperanzas de ver un 42.

O quizá porque no me gustan ni los aviones, ni los volcanes ni Lost.

O más probablemente porque a veces odio de forma intensa a alguien a quien los papeles, la sociedad y la naturaleza dicen que debería querer.

Seguramente es por todo a la vez. Sé que algunos de esos motivos desaparecerán y otros sencillamente conseguiré ignorarlos tarde o temprano porque soy la persona más fría que conozco. También sé que al día siguiente me picarán un montón los ojos y no querré abrirlos, el sol que anuncia la BBC me molestará infinitamente y me arrepentiré de ser como soy. Y sin embargo, el torrente absurdo no para y la felicidad que sentía el lunes pasado me parece una broma estúpida de mal gusto.

Short break

Poco antes de terminar el segundo trimestre y de empezar a estudiar para los exámenes, recibimos un e-mail de la directora del máster con información sobre las normas de los exámenes y algunas consejos. Aquí tenéis un extracto de dicho e-mail:

Another important reminder:
—————————
Of course after the examinations you will want to have a break. But
after that SHORT break please ensure that you make a
determined start on your projects.

Por si el término SHORT break dejaba lugar a la libre interpretación personal, la definición oficial nos fue proporcionada en la reunión informativa sobre el proyecto final como “un par de días como máximo” y “en el vocabulario del proyecto no está incluida la palabra vacaciones”.

Como mi último examen caía en jueves, decidí prolongar los dos días permitidos a 3.5 días y empezar hoy lunes. Sin embargo, mi project supervisor no podía quedar hasta mañana, así que los 2 días permitidos han sido 4.5 en mi caso. Un acto salvaje de rebeldía, lo sé. Soy la vergüenza del Golden Triangle y de la IDEA League.

Durante mi largo asueto, he podido llegar a varias conclusiones.

Londres es guay, claro, pero hay algo aun más guay si cabe: Londres lleno de elefantes.

Merece la pena comer salmón teriyaki en el nuevo YO! Sushi de Market Place al lado de Oxford Circus para usar su baños japoneses hi-tech YO! Flushi pero es mejor reflexionar y leer todo antes de empezar a pulsar los botones sin ton ni son o al menos llevar contigo una toalla.

Uno de los pocos conciertos del mundo que le podría gustar a mi amigo Borjas es un concierto de bandas sonoras de pelis y series de TV a cargo de la orquesta, el coro, el coro de cámara y la banda de jazz de la Music Society de la escuela de medicina del Imperial (algunas del puñado de bandas y orquestas de las que dispone la uni). Derramar o no lágrimas al escuchar una recopilación de El Señor de los Anillos en directo en una iglesia dependen tanto de la copa de vino gratis que acompaña la entrada como de la insana tendencia a la emoción por lo épico de la que escucha.

En Londres una o dos veces al mes llueve durante más de 10 minutos. Incluso dos o tres veces al año llueve fuerte durante media hora para que podamos asomarnos a la ventana asombrados. En ese rato es mejor estar en casa, hacer un bizcocho de café del libro de la Hummingbird Bakery y cuando ya escampa salir a tomar café de verdad por Notting Hill Gate.

¿The Regent’s Park? Uhm, no. ¿Hyde Park, St. James’s Park…? Que va. ¿Greenwich Park entonces? Para nada. The Royal Parks no. Definitivamente, Holland Park.

Ladbroke Grove en bici mola infinito (pero numerable). En general, Notting Hill en bici mola infinito aún mayor (no numerable).

La fecha en la que me iría de Londres si pudiera/tuviera que decidirlo hoy: nunca.

En mi particular Kripke frame,

en mi actual mundo, bajo cualquier asignación…

Modal logic cake and cupcakes

(Tarta de miel alcoholizada que viajó sin muchos contratiempos en la cesta de mimbre de mi bici para presenciar el último examen de mi vida y ser comida después)

Next to the last

Ayer me corté. Me quemé. Me golpeé la cabeza con la puerta de un armario de la cocina. Ah sí, y también hice un desastre de examen de Machine Learning con la calculadora que me tocó, que apestaba.

Pero da igual, de mi horno salieron varias docenas de galletas de dos tipos diferentes (las segundas no son venenosas).

Peanut butter chocolate chip and peppermint home made oreos

Ahora sí, Modal and Temporal Logic, al fin solos tú y yo.

6 down, 2 to go

Lo hice. Hice 6 exámenes en 5 días y sobreviví, sin demasiados daños colaterales además. Abril del 2010 es un mes completamente fantasma en mis recuerdos. El balance de estas 5 semanas, 4 estudiando (las dos primeras de forma relajada y las dos últimas bastante a lo bestia) y 1 haciendo exámenes que ha durado 3 meses, se podría resumir así:

  • He ahorrado casi íntegramente mi beca de abril y gran parte de la de marzo (en marzo estuve casi todo el tiempo encerrada con courseworks y background paper del proyecto)
  • Lo cual me ha dado motivos para gastarme 135€ en Kling y £30 en el Urban Outfitters de High St. Kensington con la excusa de “no paro de estudiar, merezco consuelo y premios”.
  • Bajo el pretexto de “es energía que mi cerebro necesita” he comido una media de 70 gramos de chocolate al día, hasta he introducido chocolate en mi desayuno.
  • He adelgazado aproximadamente 1.5kg, lo cual es perfectamente compatible con lo anterior si a la vez estudias para unos exámenes que hacen que tus neuronas se vuelvan locas enviando y recibiendo cascadas de spikes y consumiendo toda la energía disponible y además vas al gimnasio 5 días por semana desde noviembre.
  • He hecho 6 de mis 8 exámenes, de los cuales 3 me han salido bien y 3 regular, pero estoy bastante segura de que están todos aprobados. Digo bien porque es bien de acuerdo a mis actuales estándares de calidad. Si hubiese hecho 3 exámenes como ésos en la Universidad de Sevilla me estaría tirando de los pelos de lo mal que están.

Nunca antes había pasado tantos nervios, tenido tanta preocupación y ya no miedo, si no verdadero terror frente a unos exámenes. Ni siquiera cuando estudiaba en el Conservatorio y al acabar el grado elemental tuve que hacer los exámenes de solfeo con tribunal, lo que implicaba colocarte frente a 3 profesores, con la partitura que te había tocado y cantar a capella mientras ellos te miraban y tomaban notas en sus libretas sin hacer el más mínimo comentario.

¿Por qué tanto miedo? Son varios los motivos. En primer lugar, estos exámenes son probablemente los más complicados a los que me he enfrentado (obviamente quitando la fase nacional de la Olimpiada Matemática y ese tipo de cosas), no tanto como por el contenido como por el tiempo que tienes para hacerlos y por las condiciones que he tenido para estudiar. En sólo 2 horas tienes que responder 3 ejercicios que a mí, en condiciones normales y quedándome completamente satisfecha con el resultado, me llevaría entre 3 y 4 horas terminar. Eso me ha hecho tener que bajar muchísimo el nivel que me gusta demostrar en los exámenes, simplemente porque no hay tiempo. Además, si te atascas en algo estás vendido, como me pasó en Complexity (sí, desgraciadamente los algoritmos no deterministas que usan espacio logarítmico para demostrar que cierta molesta variante de Reachability (RCH) pertenece a NL no siempre se materializan en mi mente a la velocidad del rayo y si te entretienes pensando ya no te da tiempo).

En segundo lugar, he tenido que estudiar 6 asignaturas medianamente largas durante 4 semanas y luego hacer todos los exámenes de golpe. El domingo antes de empezar, intentaba mantener penosamente conocimientos de 6 áreas distintas en mi cabeza. Recuerdo que cuando empecé a repasar la sexta asignatura, le dije a Jorge que sencillamente no podía, mi cerebro estaba completamente lleno. Por suerte, me había dejado la mejor para el final.

Y en tercer lugar lo más importante: no hay segundas oportunidades. Aquí no apruebas o suspendes un examen, apruebas o suspendes el máster completo. Tengo que tener un 40% como mínimo en cada asignatura y un 50% entre todas. En mi caso suspender no sólo implica que todo lo que he hecho hasta ahora no serviría para nada, sino que además estaría violando las condiciones de mi beca de La Caixa, que me obligan a finalizar el programa para el que me están dando la pasta, con lo que probablemente tendría que devolverles una suma de dinero que no me apetece mucho calcular, pero que tiene 5 cifras en libras. Nada de presión, como véis.

Sumar las tres cosas me vale para justificar que mi estado de ánimo esté desde hace 2 semanas oscilando entre la histeria, la absoluta depresión y el llanto, el alivio y la euforia. Mañana me enfrento a Machine Learning, para la que llevo todo este largo fin de semana de Mayday estudiando, y después tengo 8 estupendos días para disfrutar estudiando Modal and Temporal Logic, una de mis favoritas. Eso sí, aunque estudiar tanto tiempo seguido con tanta presión ha sido una mierda, he de admitir que nunca me lo había pasado tan bien metida en una biblioteca. Algunas de mis asignaturas no podrían ser más guays ni aunque incluyesen un capítulo sobre bases de conocimiento aplicadas a la elaboración de tarta de zanahoria o sobre cómo formalizar la semántica operacional de las recetas de helado sin heladera para obtener un sistema correcto y completo.

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