Cuando sueltas el manillar para indicar todo tipo de maniobras sin titubear un segundo, aun llevando una bolsa de 10 kilos de ropa sucia, zapatillas, toalla mojada y botes enormes de champú, gel y potingues en la cesta delantera torcida.
Cuando la confianza en ti mismo te permite cambiar dos carriles hasta llegar al de la derecha a pesar de los tres agresivos taxis, la furgoneta de fontanería y la moto de reparto del YO!Sushi que se acercan a gran velocidad por detrás.
Cuando los coches han dejado 2 milímetros de separación con la acera en un semáforo y no dudas en pasar para colocarte al principio de la cola haciendo malabarismos para no golpear los espejos retrovisores con tu gigantesca cesta de mimbre.
Cuando, si de repente se materializa a tu derecha, a 50cm de tu codo, una gigantesca y totalmente silenciosa mole roja en forma de autobús de dos plantas con el motor atrás, tu ritmo cardíaco ya no se acelera lo más mínimo.
En resumen, cuando tras más de 5 meses pedaleando por Londres has perdido el miedo…
…sabes que ha llegado el momento de comprarse un casco.
(Porque es cuando me voy a caer seguro, y mi cabeza está llena de valiosos conocimientos de los que no tengo un backup en otro cerebro)

Me he partido el culo leyendo esto xDDDDDDDD
El casco es perfecto… para bendecirlo.
Verás, mi abuela escondía postales de santos en el coche de mi padre.
Mi padre nunca ha tenido un accidente.
Ergo bendecir tu casco hará que nunca tengas un accidente.
Así que pon un poco de boloñesa en tu vida: http://www.cafepress.com/venganza.194662544
¡Halaaa! Estaba pensando en ponerle pegatinas, de hecho, pero no se me había ocurrido eso :) A ver si la puedo encontrar con el fondo transparente y en blanco o algo así. Gracias por la sugerencia. Ah, me acordaba de lo de tu padre xD
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