Archivo de Abril, 2010

La batalla comienza

Dentro de una hora. Ya se han hecho las apuestas (sí, se han hecho, al menos una).

La heroína: 56cm de circunferencia craneal, 6 dioptrías en cada ojo, 1 gafas de repuesto, 100mg de cafeína en sangre, 2 tostadas, 2 kiwis, 5 ciruelas pasas, 1 magdalena (homemade, por supuesto), 1/2 vaso de leche de soja, 1 onza de chocolate en el estómago, 4 semanas en la bibilioteca.

Las armas: Pilot Vball 0.5 en caso de papel poco absorbente y nada rugoso, Pilot BPS-GP <F> en caso más probable de papel de rugosidad y absorbencia estándar.

Los enemigos, (en orden de aparición):

  • Cognitive Robotics
  • Complexity
  • Knowledge Representation
  • Advanced Issues in Object Oriented Programming
  • Automated Reasoning
  • Intelligent Data and Probabilistic Inference
  • Machine Learning
  • Modal and Temporal Logic

Las condiciones: 120 minutos por combate. Respondes 3 problemas de 4. Todos puntúan igual.

Al final sólo puede quedar uno (y espero ser yo).

La mula coja

Mi ropa nueva Kling

Rosa: ¿Me estás diciendo que si no me compro esta ropa te irás del piso inmediatamente?

Jorge: Esto…

Rosa: A ver si lo he entendido, si no me compro ahora mismo estos dos vestidos, esta falda y esta camiseta, ¿¡te irás sin pagar el alquiler, destrozando la moqueta y las cortinas y tirando mi Wii por la ventana!?

Jorge: Sí, me iré y además quemaré los muebles, romperé los cristales con un paraguas y llenaré la bañera de cemento.

Rosa: No me dejas elección. Aceptan Paypal.

(Jorge inventó hace unos años la máquina de la felicidad: es una máquina que borra de tu mente los recuerdos de la última media hora. Suficiente para poder ver los capítulos de Friends una y otra vez. Esperaba que en el Imperial me proporcionaran los medios para fabricarla pero de momento…)

Ha llegado el momento

Cuando sueltas el manillar para indicar todo tipo de maniobras sin titubear un segundo, aun llevando una bolsa de 10 kilos de ropa sucia, zapatillas, toalla mojada y botes enormes de champú, gel y potingues en la cesta delantera torcida.

Cuando la confianza en ti mismo te permite cambiar dos carriles hasta llegar al de la derecha a pesar de los tres agresivos taxis, la furgoneta de fontanería y la moto de reparto del YO!Sushi que se acercan a gran velocidad por detrás.

Cuando los coches han dejado 2 milímetros de separación con la acera en un semáforo y no dudas en pasar para colocarte al principio de la cola haciendo malabarismos para no golpear los espejos retrovisores con tu gigantesca cesta de mimbre.

Cuando, si de repente se materializa a tu derecha, a 50cm de tu codo, una gigantesca y totalmente silenciosa mole roja en forma de autobús de dos plantas con el motor atrás, tu ritmo cardíaco ya no se acelera lo más mínimo.

En resumen, cuando tras más de 5 meses pedaleando por Londres has perdido el miedo

…sabes que ha llegado el momento de comprarse un casco.

(Porque es cuando me voy a caer seguro, y mi cabeza está llena de valiosos conocimientos de los que no tengo un backup en otro cerebro)

A mal sitio he ido a parar

para encerrarme 4 semanas a estudiar: Londres en primavera. Ya estoy en la recta final del tiempo que me separa de mi épica semana con 6 exámenes monstruosos nivel 50 y puedo decir que está siendo una auténtica prueba de fuego para mi fuerza de voluntad. Las últimas dos semanas me han parecido una eternidad, el simple camino en bici de ida y vuelta al Imperial es una verdadera tortura de gente en patines y haciendo picnic en el parque o calles, terrazas, restaurantes y tiendas atestados de gente que ya sabe que si F:\mathcal{P}(U)\rightarrow \mathcal{P}(U) es un operador monótono, progresivo y compacto, entonces para cada X \subseteq U existe un mínimo conjunto S tal que X \subseteq S y S es un punto fijo de F y por eso andan tan felices de un lado a otro.

Sin embargo, hasta una auténtica ninja de las bibliotecas y de las épocas de exámenes necesita intercalar otras actividades que le impidan arrojarse desde la Queen’s Tower en medio de la desesperación. Os resumo las más relevantes: fui a ver a Stewart Lee, un stand-up comedian (¿monologuista?) británico de pura casualidad al National Theater, he sacado las tazas medidoras y la batidora de varillas unas cuantas veces, una incluso intenté simular que estábamos en otoño pero entraba demasiado sol por la ventana, ayudé a una atractiva y atlética ciclista con el brazo inmovilizado a despojarse de su apretado top deportivo con la que luego compartí la ducha en una de mis frecuentes visitas al gimnasio (esto lo cuento para motivar a los lectores masculinos de Rosapolis, no todo son pastelitos, ovejas y ñoñadas en este blog)… Y como aún tenía la espina clavada de toda esa gente que se tumba al sol mientras yo sólo veo el cielo azul a través de los cristales de la biblioteca, hoy decidí levantar la vista de los apuntes de Automated Reasoning y salir fuera para comer en los cercanos Kensington Gardens.

Comida del Wholefoods de High Street Kensington, tarta de queso neoyorquina que saqué ayer del horno y una manta de cuadros. Eso sí, volver a la biblioteca después en vez de a cualquiera de los infinitos sitios geniales de los que Londres dispone ya cuenta como una de mis más legendarias hazañas de época de exámenes.

Uxbridge

Ahora yo debería publicar un post que os diese mucha envidia, con fotos nuestras en el pub con Roy y Moss y un vídeo de mí cantando el número de emergencia (que ya me aprendí perfectamente al fin). Jorge quería que mintiera y que incluso inventara un argumento para los capítulos pero a mí se me notan las mentiras hasta por escrito, lo escribiría todo tartamudeando y con muchos puntos suspensivos, así que no me andaré con más rodeos. Los abyectos tipos de SRO audiences, cual ruin aerolínea, habían repartido tickets para ir a IT Crowd en (gran) exceso para asegurarse así que llenarían el estudio. Claro que lo llenaríais malditos, es IT Crowd, ¿de verdad creíais que unas 100 personas tendrían mejores cosas que hacer en Good Friday?

En nuestro caso, llegamos una hora antes de que empezara, había ya más de 90 personas extra y nos volvimos por donde habíamos venido. El resultado fue un agradable paseo en Taxi por Buckinghamshire que nos costó £25 después de que el taxista nos descontara algo porque le dábamos pena. Se notaba que era un taxista de Uxbridge, si hubiese sido en Central London se habría regodeado en nuestra mala suerte y nos habría exigido propina por pringados.

Si algo aprendí la pasada Navidad es a reirme de este tipo de cosas, así que aprovechamos y nos fuimos a hacer turismo en Uxbridge. No creo que haya muchas más ocasiones en las que nos metamos en el metro durante más de una hora para ir hasta la zona 6 de Londres.

Estuvimos por supuesto en la magnífica estación de metro de Uxbridge, entramos en el centro comercial de Uxbridge donde todo estaba cerrado, Jorge se comió una hamburguesa típica de Uxbridge en el McDonald’s de Uxbridge donde estaban celebrando que desde hace poco tenían por fin agua corriente e incluso entramos en el Tesco Metro Uxbridge donde compramos gominolas para el largo viaje en metro hasta el centro de Londres. Uxbridge, what a lovely place!

Uxbridge Uxbridge
Uxbridge Uxbridge
Uxbridge Uxbridge

Al menos en las más de 2 horas que duró el viaje en total aproveché para leer los apuntes que llevaba en el bolso. Si volvemos a conseguir tickets para ir a un rodaje de IT Crowd, juro que estaremos allí desde las 10 de la mañana.

Holds(Got(Jorge, job), t)

Debido a mis tendencias asociales, llevo renegando de Facebook y usándolo lo menos posible desde que me obligaron a hacerme una cuenta mientras estaba de Erasmus porque de lo contrario me vería condenada al ostracismo. El año pasado creo que no entraba en mi cuenta ni una vez al mes. Sin embargo, este año con la cosa de estar en Londres y de que haya grupos de becarios de La Caixa y de estudiantes de mi máster y que la mayoría de las cosas se acaben organizando por ahí, lo estoy usando muchísimo más (y sí, he bloqueado todas las cosas que me llegan de granjas, no quiero vacas ni pollos ni voy a ayudar a nadie a reunir maderos para su establo). No imaginaba que un día tendría que tragarme todos los insultos y quejas que han salido de mi boca sobre esta red social porque me proporcionaría excusas para hornear y para celebrar en general. La culpa es de las empresas de Internet, que se creen súper guays por anunciar sus cosas en Facebook.

Es que resulta que Jorge ha encontrado un trabajo en Londres. Y no un trabajo cualquiera, es un trabajo hecho a medida. En teoría, es un part-time community manager para la página española de una empresa relativamente conocida. En la práctica, tiene que ir 3 días a la semana a una oficina en Oxford Circus a hacer una de las cosas que mejor se le dan, armar jaleo en Internet (que pregunten a Malviviendo), disfruta de más días de descanso que de trabajo semanales, no tiene que temer por problemas derivados de su inglés de 3º del instituto de idiomas y lo mejor de todo, la oferta la encontré yo. Me siento tremendamente orgullosa y feliz porque además le ayudé con la cover letter y el curriculum.

Hoy he estado como 10 horas estudiando Cognitive Robotics (reflejadas en el título del post) intentando compensar la debacle de ayer, y aunque lo celebraremos el viernes yendo al rodaje de IT Crowd y seguro que también el fin de semana, la regla es que no hay que desaprovechar ninguna excusa así que aquí tenéis lo que acabo de sacar del horno a pesar de la hora que es.

Chocolate chocolate chip banana bread

Chocolate chocolate chip banana bread, o cómo comer toneladas de chocolate pretendiendo que te estás alimentando de sanísimos plátanos. La foto es muy oscura pero es que la luz de nuestra cocina no merece el nombre de luz.

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