Familia no hay más que una y el perro lo encontramos en la calle

Así se titula el pri­mer libro que leí de Gomaes­puma, creo que con 7 u 8 años, que es cuando las cosas se te gra­ban en el cere­bro en plan back­ground kno­wledge para salir así de vez en cuando a la super­fi­cie. Y en este caso me ha venido el título a la cabeza por­que ayer por la tarde apa­re­cie­ron por la esta­ción Vic­to­ria los padres de Jorge, en su pri­mera visita a la increí­ble ciu­dad en la que tene­mos la suerte de vivir. Para cele­brar tan magno evento y como no puedo des­apro­ve­char nin­guna oca­sión para encen­der el horno y sacar las tazas medi­do­ras, en cuanto volví del Impe­rial tras entre­gar el último cour­se­work del año, me puse manos a la obra para pre­pa­rar 12 ado­ra­bles cup­ca­kes de limón con aceite de nueces.

Walnut lemon cupcakes

Cuando las cosas que intento hacer me salen mal (como las cho­co­late brow­nie cookies, a.k.a. mal­di­tas sue­las de zapato trai­cio­ne­ras que se pegan a los dien­tes), nos las que­da­mos Jorge y yo y nos las come­mos aver­gon­za­dos y en silen­cio. Cuando en cam­bio salen jugo­sas, con dulce sabor a limón y un ligero aroma a nue­ces, enton­ces siento la irre­fre­na­ble nece­si­dad de repartirlas.

Así pues, 6 para los papás de Jorge, que desa­yu­nan solos en su habi­ta­ción de hotel y no encuen­tran café solo des­ca­fei­nado de máquina en Lon­dres, 1 para nues­tro com­pa­ñero de piso ita­liano, que secues­tra en su cuarto el único cuchi­llo de sie­rra que corta de ver­dad, 2 para mi amigo Pavel que tra­bajó 32 horas segui­das en su back­ground paper sobre Quan­tum Epis­te­mic Logic, 2 para Jorge que aún no ha alcan­zado el nivel de azú­car en san­gre nece­sa­rio para ser dia­bé­tico y 1 para mí. Un cup­cake para gober­nar­los a todos. Un cup­cake para encon­trar­los, un cup­cake para atraer­los a todos y atar­los en las tinie­blas en la tie­rra de Mor­dor donde se extien­den las sombras.

Esto… que me des­vío del tema. Ahí no ter­mi­nan mis incur­sio­nes culi­na­rias del fin de semana. Es por todos sabido que cuando los espa­ño­les visi­tan a sus fami­lia­res o ami­gos en el extran­jero, sus male­tas inclu­yen algo simi­lar a esto. El pro­blema es que si en Lon­dres quie­res com­prar picos o regañá autén­ti­cos has de ir a la sec­ción de comida del Sel­frid­ges o de Harrods y des­em­bol­sar la mitad del dinero del alqui­ler. O eso o man­ci­llar el jamón ibé­rico con los infa­mes cra­ckers. Nada, una excusa genial para coger el rodi­llo, la harina y sacar del horno la mejor regañá que he pro­bado en bas­tante tiempo, y con semi­llas de ama­pola y cris­ta­les de sal marina además.

Regañá con semillas de amapola

Aún queda más de medio fin de semana por delante y aun­que tengo que hacer muchas cosas turís­ti­cas y un enorme cargo de con­cien­cia por no estar ya estu­diando para los exá­me­nes, no me impor­ta­ría dis­po­ner de más excu­sas, es dema­siado diver­tido… y ade­más resulta que tengo nue­ces de maca­da­mia y cho­co­late blanco… uhm… ¿vale ya eso como excusa?

4 comentarios en Familia no hay más que una y el perro lo encontramos en la calle

  1. Seba dice:

    Bue­nas! Oye, me encanta tu blog, lo visito todos los días a ver si has puesto algo nuevo, es como una obse­sión xD. Por cierto, los pas­te­li­llos, con una pinta…(babas).

    Te mandé un mail al correo de con­tacto que pusiste, ¿no te llegó? Un saludo y sigue haciendo esos pas­te­les, que tie­nen que estar de vicio.

  2. Paula dice:

    ¡Rosa! Yo tam­bién he ter­mi­nado las cla­ses, y ahora “sólo” me queda escri­bir un paper, hacer los exá­me­nes, y la dis­ser­ta­tion, lo que quiere decir que tengo más tiempo libre, al fin! Estoy deseando que que­de­mos para hacer cup­ca­kes jun­tas, yo tam­bién me he com­prado el libro de la prim­rose bakery… aví­same cuando te ape­tezca, vale??

  3. Pavel dice:

    The cup­ca­kes were really power­ful but nice and tasty. I can’t see Sau­ron making them on the top of Mount Doom. I’d rat­her say it was Arwen who baked them in Rivendell :-)

  4. Rosa dice:

    @Seba, ya te res­pondí a tu e-mail. Lo leí desde el iPod mien­tras estaba sen­tada en la máquina de abduc­to­res… ¡Me ale­gro de que te guste el blog!

    @Paula, claro, a ver si que­da­mos para hacer cup­ca­kes. Yo no tengo nin­gún libro, uso rece­tas de blogs pero me gus­ta­ría mucho com­prarme el de la Hum­ming­bird Bakery. Con eso pode­mos cubrir 2 de las pas­te­le­rías más famo­sas de Lon­dres y pla­giar todos sus cup­ca­kes :D

    @Pavel, I’m glad you enjo­yed the cup­ca­kes, but don’t think that bad guys don’t like baking. And the top of Mount Doom is a great place, what a won­der­ful oven it could make…

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