No more lectures!

Ayer fue mi último día de cla­ses en el Impe­rial, aun­que no voy a decir el último día de cla­ses de mi vida por­que toda­vía podría ir a alguna Bakery School. Con eso ter­mi­nan las mejo­res cla­ses que he reci­bido en mi vida. Cual­quier com­pa­ra­ción con las cla­ses de la Uni­ver­si­dad de Sevi­lla carece de sen­tido, excep­tuando a algu­nos genia­les pro­fe­so­res que tuve la suerte de tener durante la carrera (Mario, el actual rec­tor… y pocos más). Aquí el 90% de mis pro­fe­so­res han sido excep­cio­na­les y la cali­dad de las cla­ses insu­pe­ra­ble. De todas for­mas, siem­pre ale­gra mucho no tener que ir a clase, así que a las 6 me fui a cele­brarlo char­lando durante 5 horas en el pub sub­te­rrá­neo secreto del Impe­rial (el mítico Holland Club, sólo para post­gra­dua­tes y staff) con mi único amigo de ver­dad con­se­guido en este más­ter. Tiene ver­da­dero mérito, no creáis, el Impe­rial College Lon­don viene en todas las guías turís­ti­cas de Lon­dres como el sitio donde es más com­pli­cado hacer ami­gos de UK, des­pués de las cár­ce­les, pero ésas no se pue­den visitar.

A par­tir de ahora me queda una semana para entre­gar los últi­mos tra­ba­jos, entre ellos el back­ground paper de mi pro­yecto, y luego 4 laaaar­gas sema­nas de estu­diar para los 8 exá­me­nes que tengo a par­tir del 26 de abril. Mi mala (o buena) suerte ha que­rido que 6 de esos 8 exá­me­nes estén pro­gra­ma­dos para la semana del 26 al 30, lo cual, si habéis hecho las cuen­tas, sig­ni­fica 6 exá­me­nes en 5 días (2 el lunes, 1 cada día hasta el vier­nes). Me encanta ima­gi­nar el final de esa semana, con­migo levan­tán­dome con la arma­dura abo­llada, la cara sucia de barro y san­gre, el cuerpo mal­tre­cho y la espada doblada, subiendo a un mon­tículo para con­tem­plar los cadá­ve­res de mis enemi­gos y el desolado y arra­sado campo de bata­lla, mien­tras clavo mi ban­dera con una oveja pin­tada y mi grito de vic­to­ria resuena entre las mon­ta­ñas. Ayns. Lo aca­dé­mico hecho épico

Para fina­li­zar la cele­bra­ción y con­ti­nuar con mi plan de apren­der a hacer cosas en la cocina, esta mañana (tras dor­mir 6 horas segui­das y son­reir ante la llo­vizna y el cielo gris lon­di­nen­ses, por­que tan­tos días de sol y cielo azul ya no eran nor­ma­les) he des­per­tado a Jorge con tor­ti­tas de fru­tas del bos­que y limón, con crema de queso, limón y azú­car como top­ping. Ahí os dejo nues­tra mesa de desa­yuno para ter­mi­nar el post :)

Berry lemon pancakes

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