Archivo de Marzo, 2010

Easter lamb

Ayer volví a casa de la biblioteca a las siete y media, con mi primer ataque de pánico tras haber comenzado la tarea de estudiar 7 asignaturas en 4 semanas para hacer 6 exámenes en 5 días y 1 examen 3 días después. Un dolor de cabeza con el que llevaba ya 22 horas y que había intentado eliminar sin éxito, primero con altas dosis de ibuprofeno y luego con nolotil, no ayudaba para nada. Ni siquiera la gran noticia que recibió Jorge ayer y que contaré esta noche en otro post, que además supone millones de excusas para engrasar los moldes de bizcocho, consiguió animarme.

A las ocho y media ya había vomitado mi merienda consistente en una zanahoria y tres ciruelas y me había convertido en un amasijo asqueroso de apuntes de Cognitive Robotics, almohadas y lloriqueos. No estaba, pues, en el mejor estado para acompañar a Jorge y a sus papás en su última cena en Londres. Me despedí de ellos en el portal y me metí en la cama a autocompadecerme y a pesar del dolor de cabeza, a leer una novela de intriga nórdica y asesinos sádicos de una sueca de ésas que van a chupar lo que pueden tras el boom Stieg Larsson.

Estos estados no me duran demasiado tiempo porque me doy asco, siento una profunda vergüenza de mí misma y me grito que no se puede ser tan moña moña moña. Ayer concretamente, duró muy poco porque cuando me desperté a la 1 de la mañana, tenía en mi escritorio una auténtica oveja-huevo de pascua de chocolate.

Es un regalo de los padres de Jorge que la vieron en el Mark&Spencer y como son buenos y saben que las ovejas traen la felicidad allá donde van, especialmente sin son comestibles, pensaron que estaría bien dármela para que no estuviera triste. Sé que de vez en cuando se pasan por Rosapolis.net así que quería darles las gracias desde aquí :)

Familia no hay más que una y el perro lo encontramos en la calle

Así se titula el primer libro que leí de Gomaespuma, creo que con 7 u 8 años, que es cuando las cosas se te graban en el cerebro en plan background knowledge para salir así de vez en cuando a la superficie. Y en este caso me ha venido el título a la cabeza porque ayer por la tarde aparecieron por la estación Victoria los padres de Jorge, en su primera visita a la increíble ciudad en la que tenemos la suerte de vivir. Para celebrar tan magno evento y como no puedo desaprovechar ninguna ocasión para encender el horno y sacar las tazas medidoras, en cuanto volví del Imperial tras entregar el último coursework del año, me puse manos a la obra para preparar 12 adorables cupcakes de limón con aceite de nueces.

Walnut lemon cupcakes

Cuando las cosas que intento hacer me salen mal (como las chocolate brownie cookies, a.k.a. malditas suelas de zapato traicioneras que se pegan a los dientes), nos las quedamos Jorge y yo y nos las comemos avergonzados y en silencio. Cuando en cambio salen jugosas, con dulce sabor a limón y un ligero aroma a nueces, entonces siento la irrefrenable necesidad de repartirlas.

Así pues, 6 para los papás de Jorge, que desayunan solos en su habitación de hotel y no encuentran café solo descafeinado de máquina en Londres, 1 para nuestro compañero de piso italiano, que secuestra en su cuarto el único cuchillo de sierra que corta de verdad, 2 para mi amigo Pavel que trabajó 32 horas seguidas en su background paper sobre Quantum Epistemic Logic, 2 para Jorge que aún no ha alcanzado el nivel de azúcar en sangre necesario para ser diabético y 1 para mí. Un cupcake para gobernarlos a todos. Un cupcake para encontrarlos, un cupcake para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras.

Esto… que me desvío del tema. Ahí no terminan mis incursiones culinarias del fin de semana. Es por todos sabido que cuando los españoles visitan a sus familiares o amigos en el extranjero, sus maletas incluyen algo similar a esto. El problema es que si en Londres quieres comprar picos o regañá auténticos has de ir a la sección de comida del Selfridges o de Harrods y desembolsar la mitad del dinero del alquiler. O eso o mancillar el jamón ibérico con los infames crackers. Nada, una excusa genial para coger el rodillo, la harina y sacar del horno la mejor regañá que he probado en bastante tiempo, y con semillas de amapola y cristales de sal marina además.

Regañá con semillas de amapola

Aún queda más de medio fin de semana por delante y aunque tengo que hacer muchas cosas turísticas y un enorme cargo de conciencia por no estar ya estudiando para los exámenes, no me importaría disponer de más excusas, es demasiado divertido… y además resulta que tengo nueces de macadamia y chocolate blanco… uhm… ¿vale ya eso como excusa?

No more lectures!

Ayer fue mi último día de clases en el Imperial, aunque no voy a decir el último día de clases de mi vida porque todavía podría ir a alguna Bakery School. Con eso terminan las mejores clases que he recibido en mi vida. Cualquier comparación con las clases de la Universidad de Sevilla carece de sentido, exceptuando a algunos geniales profesores que tuve la suerte de tener durante la carrera (Mario, el actual rector… y pocos más). Aquí el 90% de mis profesores han sido excepcionales y la calidad de las clases insuperable. De todas formas, siempre alegra mucho no tener que ir a clase, así que a las 6 me fui a celebrarlo charlando durante 5 horas en el pub subterráneo secreto del Imperial (el mítico Holland Club, sólo para postgraduates y staff) con mi único amigo de verdad conseguido en este máster. Tiene verdadero mérito, no creáis, el Imperial College London viene en todas las guías turísticas de Londres como el sitio donde es más complicado hacer amigos de UK, después de las cárceles, pero ésas no se pueden visitar.

A partir de ahora me queda una semana para entregar los últimos trabajos, entre ellos el background paper de mi proyecto, y luego 4 laaaargas semanas de estudiar para los 8 exámenes que tengo a partir del 26 de abril. Mi mala (o buena) suerte ha querido que 6 de esos 8 exámenes estén programados para la semana del 26 al 30, lo cual, si habéis hecho las cuentas, significa 6 exámenes en 5 días (2 el lunes, 1 cada día hasta el viernes). Me encanta imaginar el final de esa semana, conmigo levantándome con la armadura abollada, la cara sucia de barro y sangre, el cuerpo maltrecho y la espada doblada, subiendo a un montículo para contemplar los cadáveres de mis enemigos y el desolado y arrasado campo de batalla, mientras clavo mi bandera con una oveja pintada y mi grito de victoria resuena entre las montañas. Ayns. Lo académico hecho épico

Para finalizar la celebración y continuar con mi plan de aprender a hacer cosas en la cocina, esta mañana (tras dormir 6 horas seguidas y sonreir ante la llovizna y el cielo gris londinenses, porque tantos días de sol y cielo azul ya no eran normales) he despertado a Jorge con tortitas de frutas del bosque y limón, con crema de queso, limón y azúcar como topping. Ahí os dejo nuestra mesa de desayuno para terminar el post :)

Berry lemon pancakes

Estamos ensayando nuestra mejor risa enlatada

porque el día 2 de abril iremos como público a un rodaje de IT Crowd!

El viernes santo del año pasado estuve en el barrio de Santa Cruz y al lado de la Catedral rodeada por una multitud de canis endomingados, comiendo un helado de Rayas y viendo por primera vez los pasos en Sevilla (me sentía culpable, después de vivir allí 7 años, irme sin haber visto jamás un paso).

Este año, iré hasta el final de la Metropolitan Line, cogeré un taxi hasta los Pinewood Studios, donde se han rodado casi todas las pelis de James Bond, Superman (la primera), Stardust… y donde grabarán la próxima de Harry Potter y veré en directo a los mismísimos Moss y Roy. Sí, me gusta ver al 2010 sumar puntos (a pesar de toda la ventaja que lleva ya).

¡Y ahora, a memorizar!

Cinnamon sugar connection tableau

Estaba escribiendo un post con fotos y todo sobre las elecciones a representantes de la Student Union del Imperial College, pero de repente quería contar otras cosas porque llevo todo el sábado trabajando mucho, he comido demasiada azúcar por la noche y ahora no puedo dormir.

La primera es que el proyecto que tengo que hacer como final de mi máster, que me mantendrá ocupada todo el verano desde mitad de mayo a mitad de septiembre se titula A Theorem Prover for Equality using Lemmas. Es sobre razonamiento automático y tiene mucha lógica y muchas mates y programación en Prolog, el lenguaje de programación más guay de la historia según fuentes fiables y saber popular, cuya base teórica fue ideada por Robert Kowalski que es profesor emérito de mi Department of Computing. El Marek Sergot que inventó con él el event calculus es mi profesor de Knowledge Representation, la asignatura más cool del máster sin lugar a dudas, porque everything in life reduces to computing closures. Ah, y por si aún queda algún ex-alumno de IA2 entre los lectores, de esos que sufrieron mi trabajo sobre Progol (¡no Prolog!), a ellos les dedico este post para celebrar que durante dos semanas me está explicando Progol y progamación lógica inductiva el mismísimo Stephen Muggleton.

La segunda es que hoy hemos visto una peli llamada (500) days of summer que mola un montón y que forma parte de mi lista de fotos hechas con el móvil a carteles de películas en el metro de Londres. Merece la pena verla, y aún más si mientras comes ricos biscotti recién salidos del horno, que es lo que me lleva a…

… la tercera y última: me he propuesto aprender de verdad a hacer pasteles, bizcochos, muffins, cupcakes, galletas… cualquier cosa con alto contenido en azúcar susceptible de salir de un horno. Tengo la conciencia tranquila porque sé que Jorge no se convertirá en obeso por mi causa (algo que estaría garantizado si a lo que me dedicara fuese a aprender a hacer pizza) y con suerte yo dejaré de estar transtornada y de pensar que pesar 45 kilos y poder contar cada una de tus costillas “no es estar tan delgado”. Hace 3 horas he sacado del horno unos biscotti con canela y azúcar tan buenos que han hecho que yo esté aquí contando chorradas y bebiendo infusiones digestivas en vez de durmiendo para levantarme a las 7:30 y leer sobre tableros semánticos y correr en bici hacia el gimnasio. Por cierto, durante la preparación de los mismos confundí el bote de la canela con otro bote igual de tono rojizo, llené una cuchara entera (sobre el bol donde estaba mezclando) y a punto estaba de volcarla, un poco extrañada por su color tan rojo, cuando me di cuenta de que en realidad era Hot Chilli Powder. Creo que Jorge los habría probado y me habría asegurado con ojos inyectados en sangre y fuego en la garganta lo deliciosos que estaban.

Cinammon sugar biscotti

Avatar

Avatar Cute Hace dos viernes fuimos a ver Avatar al BFI London IMAX, que es un cine gigantesco y cilíndrico situado en Southbank. Las entradas fueron un regalo que le trajeron los reyes a Jorge. Como la peli es tan popular y el IMAX ése es el más chulo de Londres (tiene la pantalla más grande de UK), cuando los reyes sacaron las entradas a principios de enero estaba ya tan petado para los dos meses siguientes que la única hora con asientos disponibles sin tener que romperse el cuello para vislumbrar la pantalla eran las 00:20 de la noche (y eso mes y medio más tarde). En España eso nos parece normal, es nuestra sesión golfa, pero aquí normalmente la última sesión cae alrededor de las diez en los cines normales.

Cuando se acercaba el día a mí me iban entrando las dudas sobre el nivel de lucidez que sería capaz de mantener en la sala de cine debido a dos factores: llevaba medio trimestre levantándome como muy tarde a las 6:30 y acostándome casi siempre antes de las 23:00* y la película no era algo que me muriese por ver ya que contravenía mi regla de no ver películas en las que se mencionen términos como raza humanoide, nave nodriza, flota interestelar o cabina de enlace. Al final el día 21 dejé los tapones para los oídos, la almohada y el antifaz de dormir que tenía preparados en casa, me armé de valor, una bolsa de gominolas y 3 zanahorias (sí, como zanahorias en el cine, es uno de mi secretos peor guardados) y me monté con Jorge en un autobús rumbo a Southbank, dispuesta a mantener los ojos abiertos durante las dos horas y media más trailers que dura la peli.

Y contra todo pronóstico no me dormí. Aguanté las 3 horas con unas gafas XXL encima de mis gafas viendo las imágenes en 3D y todos los estilizados bichos azules que volaban hacia fuera de la pantalla y se puede decir que hasta disfruté la IMAX experience ésa. Cuando por fin me metí debajo del edredón a las 4:30 me alegré mucho de haber ido. Hoy quería aportar mi pequeña contribución a todas las críticas y análisis de la peli que pululan por internet, en las que se leen cosas como la sutil crítica a la deshumanización de la sociedad que vive a través de su alter ego online, aislado detrás de una pantalla de ordenador, reflejada en la forma en la que Grace y Jake viven a través de sus avatares. Yo lo que quería decir es que es muy entretenida, es como Pocahontas pero en el futuro y más azul, la luna Pandora es súper bonita, la lucha con el malo final es muy épica (resiste bastante más de 3 golpes, el tío) y lo más guay de todo es que todos los bichos de Pandora susceptibles de ser usados como transporte tienen un puerto estándar al que enganchan los na’vi su cola estándar para conducirlos. Es el tipo de organización que me gusta encontrar en la naturaleza.

* Por nada en especial, mis clases empiezan casi siempre después de las 11. Siempre me ha encantado madrugar y odio levantarme tarde, en vacaciones sitúo mis horas de sueño entre la 1:00 y las 8:00 más o menos.

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