La ciudad libre y hanseática de Hamburgo

Coat of Arms of HamburgEse título tan rim­bom­bante es el nom­bre com­pleto de la ciu­dad en la que me encuen­tro desde hace tres sema­nas. Eso de libre y han­seá­tica viene desde la Edad Media, pero a mí me interesa más el pre­sente. Para los que no ten­gáis ni idea de Ham­burgo os diré que está en el norte de Ale­ma­nia, que es la segunda ciu­dad más grande des­pués de Ber­lín y que tiene uno de los puer­tos con más trá­fico del mundo por­que el río Elba, que la atra­viesa, es per­fec­ta­mente nave­ga­ble por bar­cos gran­des. En mitad de la ciu­dad hay un lago enorme, el Als­ter. Ham­burgo tiene más puen­tes que Ams­ter­dam y Vene­cia jun­tas, dis­fruta de la mayor renta per cápita de Ale­ma­nia y el 75% de los medios de comu­ni­ca­ción ale­ma­nes tie­nen su sede aquí, así como más de 120000 empre­sas. Todo eso, creo yo, hacen que Ham­burgo esté llena de gente de todas par­tes del mundo y que no sea una ciu­dad espec­ta­cu­lar por su belleza (como lo es por ejem­plo Viena o Ber­lín en algu­nos sitios). El bun­des­land de Ham­burgo es el único de Ale­ma­nia que no tiene nin­gún sitio decla­rado como Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad por la UNESCO. El cen­tro, con el ayun­ta­miento y sobre todo el lago, sí que es real­mente bonito. Sin embargo, lo que me ha gus­tado de Ham­burgo no es eso. Es la ciu­dad más ani­mada y alter­na­tiva en la que he estado. No importa el tiempo que haga, ni la hora que sea, que todos los días he encon­trado mon­to­nes de gente en la calle. Las ace­ras lle­nas de mesas, las terra­zas a rebo­sar, las calles tan concurridas…

En cuanto a mí, he tenido mucha suerte con el sitio donde vivo. El ins­ti­tuto Goethe era el que me bus­caba una habi­ta­ción en una casa para que­darme estas 4 sema­nas. El empla­za­miento, la cali­dad y los des­ór­de­nes men­ta­les de mi/s anfitrión/es depen­dían exclu­si­va­mente del azar. El des­tino me ha traído a un piso dimi­nuto y caó­tico que com­parto con una ale­mana de 1.90 de esta­tura en el barrio de St. Pauli al lado del Lan­dungs­brü­cke (a 15 minu­tos en bici del ins­ti­tuto Goethe y a 5–10 minu­tos del cen­tro). Maike, pues así es como se llama, se dedica a tra­ba­jar en una agen­cia de via­jes, a coci­nar y a salir de fiesta todo lo posi­ble, puesto que vivi­mos en uno de los dos barrios de moda de la ciu­dad, junto con el Schan­zen­vier­tel o Schanze. A todos esos espa­ño­les con­ven­ci­dos de que en España es donde más bares hay, donde la gente sale más y más se divierte, les reco­men­da­ría que se die­ran una vuelta por aquí y se enfren­ta­sen a la reali­dad. En St. Pauli ade­más está el Reeper­bahn (la milla del pecado), que es la zona roja de la ciu­dad al más puro estilo Ams­ter­dam. Ahí fue donde Los Beatles empe­za­ron su carrera musi­cal y por supuesto, no falta el calle­jón donde las seño­ri­tas se exhi­ben en los esca­pa­ra­tes. Como casi todas las ciu­da­des de Ale­ma­nia, hay bicis y carri­les bici por todas par­tes. Aquí en Ham­burgo el peli­gro lo tie­nen los pea­to­nes, ya que los ciclis­tas con­du­cen en gene­ral como si el dia­blo los per­si­guiera. Ade­más, son los ciclis­tas los que incre­pan a los pea­to­nes y no al revés como pasa en Sevilla.

En estas tres sema­nas, ade­más de hacer turismo por Ham­burgo, estuve un día en Bre­men (sí, la ciu­dad del cuento de los 4 músi­cos de Bre­men de los her­ma­nos Grimm), que es real­mente pre­ciosa. Me he dejado unas cuan­tas cosas para ver por­que Jorge me va a hon­rar con su pre­sen­cia a par­tir del mar­tes :) He hecho bas­tan­tes fotos que podéis ver como siem­pre en mi cuenta de Fli­ckr. En gene­ral, mi impre­sión de Ham­burgo es que es la ciu­dad menos ale­mana de Ale­ma­nia, quizá sea por la can­ti­dad de inmi­gran­tes, no sé. La gente habla mucho con los des­co­no­ci­dos, las calles no están espe­cial­mente lim­pias (aun­que la sucie­dad no puede com­pa­rarse a la de España, no vayáis a pen­sar) y el reci­claje no está tan a la orden del día. Es ver­dad que no echo de menos Sevi­lla y que no tengo nin­gu­nas ganas de irme a Lon­dres. Creo que me voy a escon­der en una caja del puerto o en un club del Reeper­bahn y que ven­gan los del Impe­rial a buscarme.

Un comentario en La ciudad libre y hanseática de Hamburgo

  1. Anna Mayer dice:

    Me encanta leer tus post desde Ale­ma­nia. Y aun­que no ten­gas ganas de irte a Lon­dres, espero leer los que escri­bas desde ahí también.

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