De Los Remedios a La Macarena

Aun­que estoy escri­biendo esto en la mañana del 26 de julio, no sé cuándo podré publi­carlo puesto que me encuen­tro en un tren de camino a Málaga, donde cogeré un avión hacia Ham­burgo. Allí voy a que­darme con una mujer ale­mana de la que sólo conozco el nom­bre y la direc­ción, así que toda­vía tengo que inves­ti­gar el tema de la cone­xión a Inter­net. Así pues, me largo de nuevo, esta vez para mucho tiempo. De hecho, para no vol­ver. De Ham­burgo vuelo direc­ta­mente a Lon­dres el día 23 de agosto. Estas 4 sema­nas voy a hacer un curso inten­sivo de ale­mán en el Goethe-Institut Ham­burg. No lo había pla­neado pero con­se­guí una beca que me pagaba todo así que me dije, ¿y por qué no? Nada mejor que per­fec­cio­nar el ale­mán antes de ir a Lon­dres, así aumen­taré la pro­ba­bi­li­dad de mez­clar todos los idio­mas en mi cabeza o de olvi­dar el inglés y maxi­mi­zaré el ridículo que haré el día 24 cuando me pre­sente por pri­mera vez en el Impe­rial College London.

Desde el jue­ves por la mañana he estado en Sevi­lla, ter­mi­nando de reco­ger todas mis cosas, lim­piando habi­ta­cio­nes, haciendo y des­ha­ciendo male­tas hasta con­se­guir meter el máximo de cosas sin superar el límite de equi­paje de las com­pa­ñías aéreas (es una variante muy cono­cida del Knap­sack pro­blem), des­pi­dién­dome de mi que­rido “jefe” Mario, etc. Desde que me fui de mi pue­blo a estu­diar a la uni­ver­si­dad, he vivido en 6 sitios dife­ren­tes, con esta última van ya 7 mudan­zas y he tenido en total 17 com­pa­ñe­ros de piso dis­tin­tos. Este último piso ha sido con dife­ren­cia el mejor: tres niñas ado­ra­bles para com­par­tirlo, un pro­yec­tor ins­ta­lado para ver pelis y jugar a la con­sola en una pan­ta­lla de 1,5 x 2 metros y a 15 minu­tos en bici de la Escuela. La ver­dad, estoy harta de empa­que­tar mis cosas. Da pena ver las fotos de antes y des­pués de reco­ger mi habi­ta­ción, es como si me hubiese borrado.

El vier­nes por la mañana tenía cosas que hacer cerca de la Plaza Nueva y tam­bién en la calle Dr. Mara­ñón, que está detrás del Hos­pi­tal de La Maca­rena, así que me dedi­qué a des­pe­dirme un poco de Sevi­lla. Cogí la bici en Los Reme­dios, donde vivo vivía, la apar­qué enfrente del Ayun­ta­miento y estuve dando un bonito y calu­roso paseo a pie entre gui­ris colo­ra­dos. Luego me dirigí de nuevo en bici hacia La Maca­rena. Atra­vesé la calle Amor de Dios hasta la Ala­meda y desde allí tiré por la calle Feria hasta Reso­lana. Pasé al lado de la mura­lla de La Maca­rena, del Par­la­mento de Anda­lu­cía y de la Facul­tad de Medi­cina hasta lle­gar a mi des­tino final. Quizá no es el camino más corto o más cómodo para ir peda­leando, pero a las 13:15 apro­xi­ma­da­mente había tal bulli­cio y tal caos en todas esas calles que me pare­ció el esce­na­rio per­fecto para recor­dar Sevi­lla justo como que­ría. Tam­poco fal­ta­ban los 40º ni el riesgo de insolación.

Me cuesta mucho expli­car cómo es Sevi­lla a los ale­ma­nes que me han pre­gun­tado últi­ma­mente. Creo que no con­sigo trans­mi­tir­les las sen­sa­cio­nes de albo­roto, des­or­den y, sobre todo, vida, que me pro­voca esta ciu­dad. La forma de con­du­cir de los sevi­lla­nos (la peor de todas las ciu­da­des que he visto), que antes me enfa­daba y ahora que no me afecta gra­cias a la bici me hace mucha gra­cia, los vie­jos miarma que se que­jan y te riñen por todo, los gru­pos de canis escan­da­lo­sos y los gru­pos de pijas esper­pén­ti­cas, la luz casi peremne y la belleza extrema de algu­nos luga­res. Nunca he pen­sado en que­darme toda la vida en Sevi­lla, me gus­ta­ría esco­ger un lugar un poco más civi­li­zado donde des­em­pa­que­tar mis cajas para siem­pre, pero nunca dejaré de ir y de echar de menos cier­tas cosas. Cuando en Viena ano­chece y todo es silen­cio y oscu­ri­dad en las calles o cuando andaba por Jena un domingo durante un par de horas sin ver más que a 2 o 3 per­so­nas y sin escu­char nada de nada, cuando entro en una tienda en Ale­ma­nia o espero la cola de la pana­de­ría y nadie me habla para con­tarme cual­quier ton­te­ría sin cono­cerme de nada, en esos momen­tos desea­ría estar cami­nando por Triana o sol­tando la bici en la Plaza del Sal­va­dor. Sevi­lla es tan preciosa…

6 comentarios en De Los Remedios a La Macarena

  1. Antonio dice:

    Resulta difí­cil res­pi­rar cuando uno lee un texto como el que has escrito. Sólo que­ría decirte que, mien­tras esté en mi mano, siem­pre man­ten­dré tu ficha de la biblio­teca en la base de datos de la Uni­ver­si­dad. Aun­que no la uti­li­ces. Ni vuel­vas nunca. Por más años que pasen, no dejaré que se borre. Mucha suerte.

  2. adobo dice:

    Debe dar pena des­pe­dirse para siem­pre de un sitio (aun­que nunca se sepa :P), pero espero que gra­cias a Inter­net siga­mos sabiendo de ti.

    Qué menos que desearte mucha suerte en tu pró­xima nueva vida :)

  3. Elisa dice:

    Que pena dan las fotos de tu habi­ta­ción vacía. Has estado en el piso un año y medio y a mi me parece que cuando recogí las lla­ves ya esta­bas allí den­tro con la wii, los libros y las pelis ñoñas.
    Te vamos a echar mucho de menos y sabes que siem­pre te hare­mos un hueco si deci­des venir de visita.

    Muchos besi­tos

  4. Rosa dice:

    Vaya, estaba menos triste antes de leer vues­tros comen­ta­rios. Voy a echar todo muchiiiii­simo de menos! Gra­cias por todo

  5. Ignacio dice:

    Hola Rosa,

    Soy Igna­cio, tu com­pa­ñero. Que­ría salu­darte y des­pe­dirme de ti, que en tus últi­mos días por el des­pa­cho no te he visto mucho. No te pon­gas triste, ya verás como encuen­tras nue­vas aven­tu­ras hayá donde vayas. Así que suerte, que la vida sigue y alguien tan com­pe­tente y res­pon­sa­ble como tú siem­pre encon­trará bue­nos retos que superar. Te echa­re­mos mucho de menos. Gra­cias por ser como eres, sin lugar a dudas, yo he apren­dido mucho de mi corta expe­rien­cia como com­pa­ñero tuyo. Y lamento que las tareas de inves­ti­ga­ción te hayan resul­tado tan sopo­rí­fe­ras, por lo menos ha sido una buena expe­rien­cia ¿no? Y quién sabe las vuel­tas que da la vida…

    Un abrazo y hasta pronto,
    Ignacio.

  6. Txema dice:

    Vaya , eras vecina mia prac­ti­ca­mente y no tenía ni idea ! Una pena que te vayas pero bueno tu tran­quila , cuando vayas al impe­rial college , aun­que la parte de inge­nie­ría mecá­nica y la busi­ness school sea bas­tante impac­tante , la parte de com­pu­ter scien­ces sigue siendo cal­cada a la etsii jaja , un sitio con techos bajos , todo blanco con pinta de olvi­dado , car­te­les semi­cai­dos en las pare­des y gente con cami­se­tas fri­kis (salvo que lo hayan remo­de­lado este año xD) , en fin te deseo lo mejor , un saludo !

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