Archivo de Junio, 2009

Se busca escritor de discursos

Mientras la mayoría de vosotros se asa de calor en algún lugar de Sevilla (o alrededores), yo estoy aquí con una manta liada en los pies, una caja de kleenex y un frasco de vitaminas, disfrutando de un bonito resfriado, acompañada por la lluvia que golpea la ventana de mi habitación de hotel de la Schikanedergasse. Mi semana de reuniones científicas con un grupo de investigación de la Universidad Técnica de Viena toca a su fin y el lunes por la mañana salgo para Sevilla. El grupo de investigación estaba reducido a dos personas, el director y su estudiante asistente de 17 años que en julio se convertirá en el licenciado más joven de Austria, y las reuniones se han limitado a 3 horas de discusión sobre un artículo en plena noche y numerosos intentos de hacerme engordar a base de kilos de carne, helado y Knödel. Un vegano habría sufrido un colapso cerebral en mi lugar.

Como ya había estado antes en Viena haciendo turismo, el resto del tiempo he estado trabajando a distancia, haciendo deporte y dando alguna vuelta, con un agobio moderado para ser yo. Desgraciadamente, esta mañana he recibido la llamada. Resulta que el miércoles que viene es la entrega de los premios extraordinarios de licenciatura de la Unversidad de Sevilla, en la Iglesia de la Anunciación, eso lo sabía desde el día 10 de junio. Lo que me han contado hoy es que, como resultado de algún maquiavélico y retorcido complot, me han elegido para dar el discurso en representación de todos los premiados. Sí, son sólo 5 minutos, pero ¿cuánto se tarda en decir “Excelentísimo y Magnífico Señor Rector, Señora Vicerrectora, Señoras y Señores, es para mí un honor…”?. ¡Argh! A mis tareas del fin de semana (escribir un trabajo de doctorado sobre agentes inteligentes, resolver dudas sobre el trabajo que extraje del infierno y propuse a los alumnos de IA2 y preparar cosas de mi próximo viaje) ahora he de sumar la de inventar unos cuantos párrafos que no me hagan quedar demasiado en evidencia. Me dan 3 invitaciones así que al menos el número de personas que me podrán recordar en el futuro el ridículo que hice cuando dije “miembra”, cuando me atraganté con mi saliva, cuando me salió la voz de pito o cuando me reí a lo Steve Urkel está bastante limitado.

Liebe Grüße aus Wien

Por alguna razón, me cuesta muchísimo ponerme a escribir en Rosapolis mientras hago mi vida normal en Sevilla, por muchas cosas buenas o malas que me ocurran. De ese modo, acabo abandonando el blog durante meses y ahora, que por casualidades de la vida me hallo en un despacho de la TU Wien (Universidad Técnica de Viena) me siento obligada a resumir lo que he estado haciendo desde febrero. No es propiamente el estar en Sevilla lo que me desmotiva para escribir, en parte se debe a lo ocupada que he estado (gracias a la incompetencia de algún irresponsable que otro) y en parte a que toda la gente que me importa está cerca de mí y por tanto saturada de información sobre mi vida. Así interesantes, se me ocurren 4 cosas que contar:

El acontecimiento importante número 1 tuvo lugar a finales de febrero, cuando me compré una bici de segunda mano chulísima. Desde entonces, se ha convertido en algo completamente indispensable en mi vida. Además de usarla como único medio de transporte, en cuanto puedo me escapo a dar vueltas por las preciosas calles del centro de Sevilla. Nunca me canso. Aquí en Viena, gracias a su genial Vienabici, ya me he procurado transporte sobre 2 ruedas al módico precio de 1€.

El acontecimiento importante número 2 lo titulo “El juego de la vida”. El 13 de marzo mi abuelo materno se murió. No sé manejar estas situaciones, no estoy acostumbrada. En vez de llorar, me entró una especie de hiperactividad y ansia por trabajar y pasé toda la noche en el tanatorio con el portátil redactando e implementando un enunciado de una práctica para Inteligencia Artificial II. Estaba muy inspirada, como véis. El resto del fin de semana lo pasé redactando una porquería de artículo para las actas del 7º Brainstorming. Mi desilusión por la investigación y por la universidad en general está alcanzando máximos históricos últimamente.

Los acontecimientos importantes número 3 y 4 consistieron respectivamente en recibir el premio Real Maestranza de Caballería de Sevilla al mejor expediente de la ETS. de Ingeniería Informática de la promoción 2007/08 y en recoger oficialmente mi beca de La Caixa de la mano del Rey. El primero de los actos fue la cosa más castiza a la que creo que he asistido y asistiré en toda mi vida, con deciros que era en una carpa en mitad de la plaza de toros de Sevilla y que entregaban también los premios a los triunfadores de la feria de Abril… Como recoger el premio implicaba recoger un cheque a mi nombre y un montón de comida gratis tras el acto, me tragué todos mis principios antitaurinos y me lo pasé pipa. Con respecto al segundo, he de confesar en público y por escrito, aún a riesgo de avergonzar y hacer bajar la cabeza a algunos acérrimos republicanos miembros de mi familia y amigos, que me hizo infinita ilusión. Desde que empecé a estudiar la carrera, soñaba con ser capaz de conseguir un premio, una beca, una medalla olímpica, ganar unas elecciones… algo, lo que sea, que implicase tener una foto dándole la mano al Rey para colgarla en mi futuro despacho o en mi futura cafetería/pastelería. Bueno, aún no la tengo, pero me la tienen que enviar los de La Caixa.

En fin, espero que con el verano que tengo por delante, en el que a lo sumo pasaré 15 días en España, no ser tan desastre como para pegarme otra vez más de 3 meses sin escribir un miserable post.

Anterior1Siguiente