Archivo de Setiembre, 2008

Bajo el mar

No he muerto ni me he quedado atrapada para siempre en la red de metro de Manhattan, entre todos los trenes exprés, locales y los que sólo pasan los sábados de 1pm a 4pm si no es un mes par o no han nacido 3 niños albinos. Una serie de acontecimientos que se han ido precipitando en mi vida me ha impedido actualizar el blog debidamente, por lo que ésta es la primera de una larga serie de historias atrasadas. Empezamos, pues, con el fin de semana en Nueva York en compañía de Fernando.

Un alemán boracho nos había invitado a ir el sábado por la noche a un club del Meatpacking, si recordáis. Como hacemos con todo, investigamos el sitio previamente por Internet y resultó ser el Tenjune, famoso por las visitas de Britney Spears y otra chusma similar. Los amigos del alemán querían ir allí a ver a todas las modelos que seguramente habría con motivo de la semana de la moda. Tras evaluar nuestro vestuario y nuestra glamurosa presencia en general y calcular la probabilidad de que el tipo de la puerta nos humillase públicamente y nos echara a patadas de allí, decidimos no ir y probar suerte en la taquilla del TKTS para un musical de Broadway por la noche.

Por la mañana hicimos un viaje de ida y vuelta en ferry hasta Staten Island con una humedad del 1000%, dimos un paseo por el solar de la zona cero y por Wall Street y acabamos en South Street Seaport, que es una especie de zona marítina/turística/portuaria de Manhattan. Las calles son de piedras, la humedad es insufrible y hay muelles con barcos. Además de eso, hay una taquilla de TKTS como la de Times Square pero que en vez de abrir a las 15:00 con una cola kilométrica en la puerta abre de 11:00 a 18:00 y apenas hay gente. Nosotros llegamos sobre la una, esperamos 10 minutos y salimos de allí con tres entradas para La Sirenita en un sitio genial del teatro por $66 cada una (normalmente cuestan más de $120). Las entradas que se venden en cualquier taquilla de TKTS para la sesión de la noche siempre son para el mismo día.

Estábamos dando vueltas cerca del ayuntamiento y pensando qué hacer cuando el huracán Hanna decidió manifestarse. No he visto llover así en mi vida, tan fuerte y en horizontal. Teníamos un paraguas para los tres que se rompió nada más abrirlo, llegamos hasta la boca de metro más próxima completamente calados y a partir de ahí, nos trasladamos de forma subterránea hasta Eileen’s Special Cheesecake a comer auténtica tarta de queso neoyorquina. Vi un reportaje sobre la tarta de queso en Nueva York y decidí que ése era un buen sitio para probarla. En Manhattan hay por todas partes y es muy distinta a la que tenemos por España (que al parecer se hace con una receta italiana).

Por la noche, tras ducharnos y ponernos ropa seca, nos largamos a Broadway a nuestro musical. En los escasos 100 metros que separaban la estación de metro del teatro Lunt-Fontanne nos volvimos a empapar bajo nuestro paraguas roto para tres. A pesar de ver todo el espectáculo tiritando y con los pies mojados, nos quedamos sorprendidos de lo chulísimo que era. Al salr, como había escampado, nos fuimos a cenar y luego a entrar en calor a base de Long Island Iced Tea. Volvimos a las cuatro de la mañana, con el propósito de madrugar al día siguiente para la misa gospel en Harlem, pero eso lo dejo para el siguiente post.

Tarta de queso

El viernes más divertido de todos los que estuvimos en Nueva York antes del 6 de septiembre de 2008

Tanto el contenido como el título de este post contienen alusiones a bromas que sólo entenderá el 5% de mis lectores habituales, es decir, 2 =)

Fernando consiguió encontrar nuestra escuela de forma bastante eficiente, incluso dando antes un paseo por Soho, Noho y alrededores. Después de perdernos en el metro, soltar sus cosas en la resi y disfrutar de una bonita vista de Manhattan desde el Brooklyn Heights Promenade, nos fuimos a pasear por la Quinta Avenida, a ver Times Square y a comer en el Burguer Junction. Por la noche decidimos subir al Empire State Building y de camino, pasamos por Bryant Park, donde había montadas una especie de carpas enormes con motivo de la Fashion Week que empezó ayer.

La subida al Empire State nos pareció objetivamente un timo, para los $19 que cuesta. Durante todo el rato que tenías que esperar en las colas te acosaban insistentemente con publicidad de otras cosas, no sólo del edificio en sí, si no de tours turísticos por ejemplo. Luego, cuando subías al piso 86 donde está el mirador (se puede subir al 102 pero te hacen pagar $15 más), no podías ver casi nada porque estaba atestado por completo. Había que esperar a tener un huequito en un lado de la barandilla e intentar hacer alguna foto. La vista de Central Park es horrible, puesto que está tapado casi por completo por otro rascacielos. Está claro que el Empire State es el edificio más famoso y por eso sube tanta gente, pero si alguien va a Nueva York y quiere verlo bien de verdad desde arriba, yo recomendaría pasar del Empire State y subir sólo al Top of the Rock. Cuesta sólo $1 más y la vista no tiene ni punto de comparación.

Aparte de mis críticas al sitio, nos lo pasamos genial ahí arriba, intentando hacernos fotos con iluminación de linternas o intentando identificar edificios en el mapa panorámico old-fashioned que Fernando se compró (en cuanto consiga algunos duros te pagaré, pero opino que es un precio abusivo) y que unos turistas japoneses pisotearon.

Luego volvimos a la residencia para salir pero los amigos de clase de Jorge nos dejaron tirados. Yo decidí entonces quedarme, viendo el primer capítulo de Gossip Girl, que transcurre en Manhattan y me vale para practicar inglés, mientras ellos se internaron en la vorágine nocturna de alcohol y drogas de Brooklyn. Su mayor hallazgo fue un alemán borracho al que acababa de dejar su novia y que les invitó a ir a una especie de club del Meatpacking esta noche.

Ahora en un rato, si conseguimos despertar a Fernando, nos iremos a Wall Street, la zona cero y a coger el ferry de Staten Island.

Jorge, Fernando y Rosa, en el Empire State

Very organized nature

Han pasado unos cuantos días desde mi último post, supongo que me he vuelto más vaga y cuando termino de etiquetar y subir fotos a Flickr no me apetece ponerme a escribir. Peeeeeero tenía que contaros cosillas del fin de semana pasado, que para nosotros duró tres días porque el lunes fue fiesta nacional en EEUU (Labor Day, o día del trabajo).

El mejor sitio al que fuimos fue sin duda Central Park, el domingo. Este parque tan famoso está en el centro de Manhattan, tiene forma de rectángulo y mide 4.1 Km de largo por 830 m de ancho y es el parque más visitado de los Estados Unidos. Ha salido en un montón de películas y series, hay partes del parque que seguro que habéis visto más de una vez incluso sin saberlo. La verdad es que es precioso y reúne las características perfectas para alguien reacio a la naturaleza, como yo. Mi amiga Caroline, de Linz, me dijo que a mí sólo me gustaba la naturaleza muy organizada y manipulada por la mano del hombre, y es verdad. No soporto ni el campo, ni la playa ni la montaña. Este año he tenido suerte y me he librado por completo de pisar cualquiera de los tres sitios (el año pasado no fue así y tuve que ir un día a la playa). Para mí la naturaleza perfecta es como Central Park, por muchos motivos:

  • Hay wifi gratis en casi todo el parque (aunque en algunas zonas no funciona nada bien). Tienen además una bonita versión de su web para iPhone/iPod touch, donde usando Google Maps puedes saber dónde estás y obtener información varia, como lugares de interés a menos de 10 minutos caminando o donde están los baños más cercanos.
  • Los baños, sí. Existen, hay suficientes y están limpios y desinfectados, aunque el domingo, estando el parque a rebosar de gente, había cola en la mayoría.
  • Puedes caminar por donde quieras, pero hay senderos de asfalto o de cemento, separados en bicicletas, coches de caballos y peatones, con sus semáforos y eso. Si eres un lunático como yo, que no soporta caminar sobre tierra o piedras, puedes llegar a todas partes sin una mota de polvo.
  • Hay lugares súper bonitos para ver, como el Strawberry Fields Memorial, el castillo Belvedere o el jardín de Shakespeare (y un buen puñado más que me dejo sin poner).
  • Las zonas habilitadas para estar tirado o hacer picnic son enormes extensiones de cesped perfecto y mullido. La creo que es la más grande se llama Sheep Meadow (el nombre les honra, se ganaron todo mi aprecio ^^). El domingo pasamos y estaba atestada de gente en bañador, tomando el sol o jugando al frisbee.
  • Y lo más importante para mí: cuando te hartas de insectos, ardillas, cosas verdes y árboles, andas 15 minutos o menos según dónde estés y te encuentras de nuevo en una de las ciudades más grandes del mundo, con todos sus rascacielos, contaminación y gente corriendo.

El día siguiente, lunes festivo, nos fuimos al museo Metropolitano de Arte, que es absolutamente inabarcable. Es enorme e impresionante. A riesgo de quedar aquí como una inculta desgraciada, os diré que me aburrí bastante debido a mi completa ignorancia en temas de Historia del Arte. Supongo que para la gente que sí que sepa del tema, este sitio tiene que ser como el paraíso de los museos.

Después de vagar por montones de salas durante unas cuantas horas, nos fuimos dando un paseo hasta la tienda de juguetes FAO-Schwarz, donde está el piano gigante de la peli Big. Fue decepcionante porque sólo dejan tocar a los niños, aunque la tienda era muy divertida.


Al final del día subimos al Top of the Rock en el Rockefeller Center. Es un mirador encima de un rascacielos para ver la ciudad desde arriba que compite con el piso 86 del Empire State. La verdad es que nada más por ver Central Park ya merecía la pena. Cuando subimos todavía era de día, así que al Empire State subiremos de noche para tener otra imagen de la ciudad.

El resto de la semana ha sido mucho menos turística. Hicimos una cola en la taquilla de TKTS para sacar entradas para Broadway y cuando nos tocó descubrimos que sólo se podía pagar en efectivo y que no teníamos suficiente. A este paso, nos iremos de aquí sin ver ningún musical. Paseamos mucho por el East Village, el Soho, el Noho y Nolita, fuimos al cine en el Upper East Side al módico precio de $12 por persona y vimos muuuuchas tiendas alrededor de Union Square. El motivo de haber dejado un poco las cosas turísticas de lado es que esperamos visita. Nuestro amigo Fernando, que está buscando vida extraterrestre en el SETI en Silicon Valley con una beca integrants ha encontrado un vuelo barato desde San Francisco a Nueva York y va a estar con nosotros desde hoy hasta el martes por la mañana, aprovechando que podemos tener invitados gratis en nuestra residencia. En estos cuatro días haremos turismo intensivo y veremos muchos de los sitios que nos faltan, como la Estatua de la Libertad, Wall Street y la zona cero o misa gospel en Harlem, y por supuesto, haremos un picnic en Central Park.

Anterior1Siguiente