Helado, fortuna y templos budistas

Defi­ni­ti­va­mente, las cosas con 13 años impre­sio­nan más y pare­cen mucho más enor­mes y espec­ta­cu­la­res que a los 24. Recor­daba la visita a la ONU muchí­simo más espe­cial de lo que ayer fue. En fin, había que repe­tirla, de cual­quier forma.

El día de hoy ha resul­tado bas­tante más intere­sante. Des­pués de clase, fui­mos cami­nando por el Soho hasta Little Italy y Chi­na­town. Lo de Little Italy es bási­ca­mente una calle, Mul­be­rry St, que está petada de turis­tas, tien­das de sou­ve­nirs y res­tau­ran­tes ita­lia­nos. Lo más guay es que al seguir andando por ella, de forma total­mente abrupta, ate­rri­zas en una espe­cie de pla­neta dis­tinto lla­mado Chi­na­town. Es como otro mundo. Hay muchos turis­tas, sí, pero las calles, lle­nas de car­te­les en chino, de pues­tos con fru­tas extra­ñí­si­mas y por supuesto, de chi­nos, son algo para ver.

Allí en Chi­na­town tenía­mos un des­tino en mente, la famosa Chi­na­town Ice Cream Fac­tory, con­si­de­rada por algu­nos la mejor hela­de­ría de Nueva York. Como adicta a los hela­dos que soy, ya había inves­ti­gado, qué creíais. Tengo por ahí apun­ta­dos los mejo­res cup­ca­kes y los mejo­res muf­fins ;) Allí nos pedi­mos un helado de té verde y otro de judías azuki, que son una espe­cie de cosa dulce. La carta de sabo­res es enorme y bas­tante ori­gi­nal (sésamo, gen­gi­bre o cala­baza, por ejemplo).

Chinatown Ice Cream Factory

Muy cerca hay un par­que chu­lí­simo, el Colum­bus Park, con mesas y ban­cos. Cuando lle­ga­mos estaba súper con­cu­rrido, lleno de abue­li­tas chi­nas jugando a las car­tas y hom­bres chi­nos jugando al mah-jongg. Des­pués de eso pasa­mos por un tem­plo budista, donde donando $1 podías coger un pape­lito para cono­cer tu for­tuna. Esto es lo que me salió:

No. 12

Pro­ba­bi­lity of Suc­cess: Excellent

Work hard so that your dream will come true, though it may seem dif­fi­cult for you.

You may soon shape the whole nation’s view, or design a space ship for its crew.

Ahí se ve plas­mado mi futuro como líder de masas ovi­nas. A Jorge le salió esto otro:

No. 47

Pro­ba­bi­lity of Suc­cess: Poor

The world is full of traps which cause many mishaps.

Don’t sail and get aground nor run cir­cling around.

Como podéis ver, los pape­li­tos estos son sin­ce­ros. Podían haber escrito cosas bue­nas en todos pero no, pre­fie­ren que uno afronte la cruda realidad.

Tras cono­cer nues­tro des­tino, deci­di­mos vol­ver andando cru­zando el puente de Broo­klyn. Ahora vol­ve­re­mos a Man­hat­tan por­que hemos que­dado con unos corea­nos y japo­ne­ses de la clase de Jorge para ir a un bar ruso, con­fir­mando lo cos­mo­po­lita que es esta ciu­dad. Mañana os contaré.

Columbus Park

5 comentarios en Helado, fortuna y templos budistas

  1. Elisa dice:

    Vamos que según los budis­tas a Jorge lo van a seguir des­ca­li­fi­cando de más con­cur­sos. Jajaja pobrecillo.

    Seguid pasan­dolo bien y haciendo fotos. Besitos.

  2. Rosa dice:

    Sí, y tam­bién según los budis­tas, yo me seguiré lle­vando los che­ques xD

  3. Jorge dice:

    Sí, así fun­ciona: Des­ca­li­fi­ca­ción –> che­que
    ¡No les cos­taba nada poner cosas bue­nas en todos los papelitos!

  4. Dani dice:

    POOR JORGE! ;)

  5. adobo dice:

    Vaya sabo­res de hela­dos más raros… ¿hela­dos de cho­co­late y esas cosas tan típi­cas no había? XDD

    A mí, que ya me cuesta pen­sar que exista un helado de pis­ta­cho, ver uno de judías azuki me cau­sa­ría un shock difí­cil de superar.

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