¡El final!

Me ha dado envi­dia, así que yo tam­bién quiero mi entrada sobre el día de hoy.

El tema del ves­tua­rio fue diver­tido. De las pre­sen­ta­cio­nes a las que fui saqué la con­clu­sión de que había alguna regla no escrita sobre ir ele­gante. Los pro­fes del tri­bu­nal lle­van lo que les parece pero los pobres que pre­sen­tan tie­nen que sudar la gota gorda lle­vando camisa, cha­queta o ambas. Los que me han visto sabrán que la ele­gan­cia, el gla­mour y la sofis­ti­ca­ción no son lo mío. Mi ropa es en gene­ral un gran desas­tre. En mi arma­rio vera­niego encuen­tras vaque­ros del Pull & Bear o del Bershka de hace 3 años como mínimo, todos medio des­tro­za­dos, miles de cami­se­tas de algo­dón, ensan­cha­das y tam­bién pro­ce­den­tes del empo­rio Indi­tex, en su mayo­ría de color negro y con dibu­jos estú­pi­dos, un par de fal­das hip­pies y un par de ves­ti­dos dema­siado cor­tos para actos aca­dé­mi­cos. El pano­rama con res­pecto al cal­zado no es mucho más pro­me­te­dor. Tengo unas zapa­ti­llas rojas Con­verse que han visto días mejo­res, puesto que las llevo a dia­rio desde hace año y medio, unas mer­ce­di­tas negras de hace 4 años y unos zapa­tos rojos de cha­rol de hace 2. Me he plan­teado inver­tir en unas san­da­lias por los 43º con los que el clima sevi­llano nos obse­quia. Mi ropero es el resul­tado de varios años gas­tando toda la pasta en via­jes, cacha­rros y video­jue­gos. Qué le vamos a hacer.

Todo esto no me pro­voca nin­gún com­plejo. Hay gente agra­ciada con una ele­gan­cia innata y otros hemos nacido para que los pri­me­ros des­ta­quen. Sin embargo, ayer por la tarde me empezó a entrar la inse­gu­ri­dad así que media hora antes de que cerra­ran las tien­das me hice a la deses­pe­rada con una camisa negra con cue­llo como de kimono japo­nés que esta mañana me puse con mis vaque­ros menos reven­ta­dos y las mer­ce­di­tas negras. No sé si alguna vez lo he comen­tado por aquí, pero el caso es que no apa­rento mucha edad. La gente me pre­gunta cons­tan­te­mente si hago pri­mero o incluso a qué ins­ti­tuto voy, me piden el DNI a menudo para com­pro­bar mi mayo­ría de edad y a veces se han pro­du­cido situa­cio­nes diver­ti­das, que podría reco­pi­lar en un post. Bueno, esta mañana, cuando me di cuenta de que había cogido una talla dema­siado grande para la camisa y me la puse con el resto de ropa, com­bi­nado con el corte de pelo exce­sivo que me hicie­ron el vier­nes, el efecto evo­caba cual­quier cosa excepto pro­fe­sio­na­li­dad inge­nie­ril. Más bien pare­cía que había robado la ropa de mi madre. En ese punto dejé de mirarme al espejo y me lar­gué a la escuela.

Al lle­gar allí presa de un ata­que de ner­vios di mi brazo a tor­cer y per­mití que 3 com­pa­ñe­ros que me encon­tré en la biblio­teca entra­sen con­migo en la defensa, que era a las 10:00. A los pro­fes del depar­ta­mento de Mate­má­tica Apli­cada pare­ció gus­tar­les eso de alguien diciendo “con­trac­ción de cade­nas del com­plejo de cade­nas de K a otro com­plejo de cade­nas H con dife­ren­cial nula” sin escu­pir ni vomi­tar, por lo que me feli­ci­ta­ron, ala­ba­ron a mi tutora y al final aplau­die­ron todos. Estuvo guay. Luego me lar­gué a por mi tarta y aplacé lo del Smash Bros hasta des­pués de haber dor­mido un buen rato. Al final, des­pués de un súper paseo en bici por el cen­tro con Jorge, pillé el Super Paper Mario en vez del Smash Bros (todo lle­gará) y volví a casita. Y aquí sigo, en el sofá, con­ver­tida en inge­niera. O bueno, al menos eso creo, por­que las notas salen mañana :) Ahora… ¿debe­ría que­mar mi arma­rio y empe­zar a com­prarme tra­jes de eje­cu­tiva agre­siva, como a mi com­pa­ñera de piso Lara le gus­ta­ría hacer en cuanto ter­mine la carrera? ¿debe­ría sus­ti­tuir mi gua­rra pero prác­tica mochila rosa por un male­tín digno de mi Mac­Book Pro? ¿debe­ría aban­do­nar mi sueño de tener una cafe­te­ría? Uhm… debe­ría, de hecho, actua­li­zar la sec­ción de about.

De momento me largo a jugar a la Wii. Se ave­ci­nan tiem­pos contentos.

7 comentarios en ¡El final!

  1. adobo dice:

    ¡Enho­ra­buena de nuevo! Yo con la ropa padecí algo pare­cido, los pan­ta­lo­nes me los com­pré dos días antes, y la camisa, cin­tu­rón, cal­ce­ti­nes (!!) y zapa­tos me los deja­ron para ese día XD. Es un poco triste, pero bueno, en mi caso es fruto de la desidia y de lo poco que me gusta ir a las tien­das de ropa.

    Res­pecto a los tra­jes de eje­cu­tiva y male­ti­nes pofe­sio­na­les no sé qué decir, a lo mejor si es por darte el gus­tazo (sobre todo con lo del male­tín) sí te podrías ani­mar ;D.

    PD: la pri­mera de las cosas de tu lista de “5 cosas que me gus­ta­ría hacer” ya no podrás cum­plirla :P

  2. Rosa dice:

    En reali­dad lo de los male­ti­nes y los tra­jes era coña xD. Me gusta mi ropa y me encanta lle­var mochi­las. Igual me com­pro una mochila East­pak, que siem­pre he que­rido una.

    En cuanto a lo de la lista… uhm… hasta mañana que no salen las notas… toda­vía intento sedu­cir a alguna de mis com­pa­ñe­ras de piso esta noche.

  3. Fitopaldi dice:

    ¡Enho­ra­buena a los dos! ¡Ya no os veré por la escuela! :’( jejeje

    ¡Ala! Ahora veo que eres “friki” no “popera” como yo pen­saba… mmmmmm… (nunca juz­ques a una per­sona por la pri­mera impre­sión decía mi madre…) xDDD

  4. Rosa dice:

    Uy, eso de las tri­bus urba­nas no es para mí. No sabía lo que era “popero” así que lo acabo de bus­car en Goo­gle. Excepto lo que pone del des­aliño pro­ce­dente del grunge (que en mi caso cual­quier des­aliño no es a con­cien­cia, es fruto de mi habi­li­dad nefasta con el peine) y lo de las cha­pas (mis cha­pas), lo demás no tiene mucho que ver con­migo. ¡Aun­que tengo gafas de pasta! No son cues­tión de moda, puesto que tengo 6 diop­trías en cada ojo.

    En cuanto a lo de friki, no sé, creo que ese tér­mino está un poco con­fuso ya, se usa para todo. Supongo que el 90% de nues­tra escuela es “friki” y por eso no me doy cuenta. Lo que de ver­dad me gus­ta­ría es que me cla­si­fi­ca­sen como “nerd”, voy a ir a com­prarme cami­sas y pro­tec­to­res de bol­si­llo para bolis ya. Mi cami­seta con las ecua­cio­nes de Max­well está un poco des­te­ñida, la pobre :(

    ¡Un saludo!

  5. Elisa dice:

    ¡Enho­ra­buena! aun­que ya te feli­cité en casa, quiero ponerlo por escrito para dejar cons­tan­cia. Por cierto es la pri­mera vez que escribo en tu blog, pero la oca­sión lo merece.

    A ver, por par­tes, la camisa no estaba mal, pero yo me quedo con la escena mien­tras te pro­ba­bas la ropa a las 8:30 de la mañana diciendo: “¿Me está grande la camisa?, en la tienda no me que­daba así” y Jorge y yo te mirá­ba­mos con cara de terror, temiendo que deci­die­ras bus­car otra cosa que ponerte, a pocos minu­tos de la pre­sen­ta­ción. Fue muy divertido.

    Si yo fuera tú no cam­biaba el ves­tua­rio, pero… si deci­des hacerlo… me pido la falda de rayas y tu estu­che rosa, pero creo que eso no cuenta como ves­tua­rio, que lástima.

    Y por último, para sedu­cir a alguien aquí esta noche… uf…lo siento mucho, no cuen­tes con­migo por­que me voy a mi casa el fin de semana, pero no des­ani­mes que­dan 2 más en el piso :D. Nos vemos el lunes y dis­fruta de ser ingeniera.

  6. Paula dice:

    ¡¡¡¡¡ENHORABUENA ROSA!!!! Suena todo muy emo­cio­nante… cómo me gus­ta­ría tener algún tipo de pfc que defen­der para poder poner la guinda a todos los años de esfuerzo que sig­ni­fi­can una carrera. Me estoy emo­cio­nando, como si fue­ras mi hija o algo así… ¡¡qué orgu­llosa estoy de tí!!

  7. Rosa dice:

    Jo, ¡muchas gra­cias Paulita! :´´)

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