Archivo de Junio, 2008

Where the hell is Matt?

Desde que me cambié de carrera siento debilidad por la gente que deja todo lo que hace y emprende una nueva vida o da un giro radical a su existencia arriesgando lo que tienen. No es que lo que yo hiciera fuese andar por el filo de la navaja, vaya, me fui de Teleco a Informática, no es muy espectacular, pero aún así, fue una decisión muy difícil en su momento. Cuando firmé el traslado de expediente estaba viviendo una de las épocas con más presión de mi vida. Había hecho los dos primeros cursos, lo tenía todo aprobado con buenas notas y hubo muchos compañeros y también algunos profes que me dijeron que estaba loca si me iba. Tampoco faltó gente que aplaudió lo valiente de mi decisión.

En fin, hoy a lo que venía es a hablaros sobre uno de mis personajes lo-dejo-todo preferidos: Matt Harding. Matt era un programador de videojuegos que dejó su trabajo, cogió todo lo que tenía ahorrado y se largó a viajar por el mundo hasta que se le acabó el dinero. En medio del viaje, alguien le dio la idea de grabar un bailecito en cada uno de los sitios que visitaba. Al volver, el vídeo recopilando los bailes se hizo relativamente famoso en Internet y llamó la atención de una compañía de chicles (Stride), que se ofreció a subvencionarle otro viajecillo plagado de bailes alrededor del mundo. Así pues, Matt hizo la segunda versión de su viaje, con más países y haciéndose aún más conocido. No es de extrañar que en uno de mis blogs preferidos, Curioso pero inútil (CPI) se refiriesen en varias ocasiones al bailarín y viajero Matt. Hace dos veranos, Remo de CPI lazó un desafío a los lectores: ¡Superemos a Matt Harding!. La idea era que la gente enviase sus vídeos bailando en algún lugar emblemático de sus vacaciones. ¡El vídeo final del reto está colgado en la web de Matt! El verano pasado hicieron la versión 2.0 del desafío pero Remo anda ocupadillo y aún no ha sacado el vídeo recopilatorio.

Ahí no queda la cosa. En 2007, a Matt se le ocurrió repetir un mega-viaje bailando pero esta vez haciéndolo en cada ciudad con gente de allí. A su paso por España, en concreto por Madrid, se organizó una quedada CPI para bailar con Matt. A mí, un maldito examen de Inteligencia Artificial me impidió ir, pero me habría encantado. Y bueno, esta historia viene porque hace poco que Matt ha colgado en la web la versión del vídeo de los bailes colectivos. ¡En Madrid hay un montón de gente! Aviso que los vídeos de Matt provocan el efecto se me ha metido algo en el ojo. Yo, en concreto, no puedo ver uno de los vídeos sin que los lagrimones me lleguen a la camiseta, pero es que me emociono con cosas muy particulares. Aquí os dejo entonces una recopilación, por si no habíais visto ninguno hasta ahora. Voumen ON :)

Dancing 2008

El último de todos, con los bailes colectivos. Me encanta.


Dancing 2005

Este es el primer vídeo que hizo Matt, el de su viaje sin patrocinio.


Dancing 2006

Este es el que hizo patrocinado por la marca de chicles Stride.


Desafío CPI 1.1

Minuto 6:58 xD


¡El final!

Me ha dado envidia, así que yo también quiero mi entrada sobre el día de hoy.

El tema del vestuario fue divertido. De las presentaciones a las que fui saqué la conclusión de que había alguna regla no escrita sobre ir elegante. Los profes del tribunal llevan lo que les parece pero los pobres que presentan tienen que sudar la gota gorda llevando camisa, chaqueta o ambas. Los que me han visto sabrán que la elegancia, el glamour y la sofisticación no son lo mío. Mi ropa es en general un gran desastre. En mi armario veraniego encuentras vaqueros del Pull & Bear o del Bershka de hace 3 años como mínimo, todos medio destrozados, miles de camisetas de algodón, ensanchadas y también procedentes del emporio Inditex, en su mayoría de color negro y con dibujos estúpidos, un par de faldas hippies y un par de vestidos demasiado cortos para actos académicos. El panorama con respecto al calzado no es mucho más prometedor. Tengo unas zapatillas rojas Converse que han visto días mejores, puesto que las llevo a diario desde hace año y medio, unas merceditas negras de hace 4 años y unos zapatos rojos de charol de hace 2. Me he planteado invertir en unas sandalias por los 43º con los que el clima sevillano nos obsequia. Mi ropero es el resultado de varios años gastando toda la pasta en viajes, cacharros y videojuegos. Qué le vamos a hacer.

Todo esto no me provoca ningún complejo. Hay gente agraciada con una elegancia innata y otros hemos nacido para que los primeros destaquen. Sin embargo, ayer por la tarde me empezó a entrar la inseguridad así que media hora antes de que cerraran las tiendas me hice a la desesperada con una camisa negra con cuello como de kimono japonés que esta mañana me puse con mis vaqueros menos reventados y las merceditas negras. No sé si alguna vez lo he comentado por aquí, pero el caso es que no aparento mucha edad. La gente me pregunta constantemente si hago primero o incluso a qué instituto voy, me piden el DNI a menudo para comprobar mi mayoría de edad y a veces se han producido situaciones divertidas, que podría recopilar en un post. Bueno, esta mañana, cuando me di cuenta de que había cogido una talla demasiado grande para la camisa y me la puse con el resto de ropa, combinado con el corte de pelo excesivo que me hicieron el viernes, el efecto evocaba cualquier cosa excepto profesionalidad ingenieril. Más bien parecía que había robado la ropa de mi madre. En ese punto dejé de mirarme al espejo y me largué a la escuela.

Al llegar allí presa de un ataque de nervios di mi brazo a torcer y permití que 3 compañeros que me encontré en la biblioteca entrasen conmigo en la defensa, que era a las 10:00. A los profes del departamento de Matemática Aplicada pareció gustarles eso de alguien diciendo “contracción de cadenas del complejo de cadenas de K a otro complejo de cadenas H con diferencial nula” sin escupir ni vomitar, por lo que me felicitaron, alabaron a mi tutora y al final aplaudieron todos. Estuvo guay. Luego me largué a por mi tarta y aplacé lo del Smash Bros hasta después de haber dormido un buen rato. Al final, después de un súper paseo en bici por el centro con Jorge, pillé el Super Paper Mario en vez del Smash Bros (todo llegará) y volví a casita. Y aquí sigo, en el sofá, convertida en ingeniera. O bueno, al menos eso creo, porque las notas salen mañana :) Ahora… ¿debería quemar mi armario y empezar a comprarme trajes de ejecutiva agresiva, como a mi compañera de piso Lara le gustaría hacer en cuanto termine la carrera? ¿debería sustituir mi guarra pero práctica mochila rosa por un maletín digno de mi MacBook Pro? ¿debería abandonar mi sueño de tener una cafetería? Uhm… debería, de hecho, actualizar la sección de about.

De momento me largo a jugar a la Wii. Se avecinan tiempos contentos.

Y el final se acerca

A las 6 de la mañana, harta de llevar una hora desde las 5 intentando volver a dormirme, me he levantado y he vuelto a ensayar la presentación, por si un pliegue en el continuo espacio-tiempo había hecho que mis 20 minutos de ayer se redujesen a 15. En menos de dos horas presento mi proyecto fin de carrera. Las últimas semanas han sido puro estrés y nervios, dormir poco, encontrarse mal… mi proyecto ha sido un agobio de principio a fin.

Llevo un par de días yendo a presentaciones de amigos, algunas bien, otras muy bien y alguna con profesores en modo berserk un poco desalentadora. Me han dicho que he tenido suerte con mi tribunal, ya veremos qué sale. De momento, me conformo con pensar en el trozo de tarta que me pienso comer nada más salir, justo antes de pasar por el Game, recoger el Super Smash Bros Brawl para Wii y convertir el wiimote en un apéndice real de mi brazo.

Ayer entregué dos copias de la documentación, que a pesar de que el proyecto en sí me provoque pesadillas, reconozco que me ha quedado bastante bonita. Además de a mi tutora, que ha trabajado casi lo mismo que yo, no ha faltado dedicatoria al FSM. La fe y la devoción, ante todo.

Belleza

De vez en cuando viene bien pasar una noche de viernes demostrando que las modificaciones a un algoritmo que inventamos entre mi tutora y yo son correctas y calculan una contracción de cadenas del complejo de cadenas C(K) a \mathcal{H} isomorfo a los grupos de homología de K.

La mayoría de los que leen esto conocen mi historia académica, de cómo quise estudiar Matemáticas al terminar el instituto pero me dejé convencer para empezar Ingeniería de Telecomunicación, que no me gustaba nada y por eso, al terminar 2º, decidí que me largaba. Ahora que estoy a punto de acabar Informática es inevitable que me pregunte qué haría si pudiese volver atrás. La verdad es que no tengo ni idea, probablemente volvería a hacer exactamente lo mismo. De todas formas, mis desordenados, escasos y recién adquiridos conocimientos sobre Topología algebraica me han dado la certeza de que tarde o temprano acabaré estudiando mates. Por más que piense, no se me ocurre nada que me pueda gustar más. Y mira que ayer probé un helado nuevo de chocolate blanco.

Para compensar con un poco de espiritualidad que ayer me pillé una PSP de segunda mano tirada de precio y que estoy a la espera de que llegue mi batería de Pandora de Hong Kong, os dejo algo bonito

La matemática tiene un fin triple. Primero, proporcionar un instrumento para el estudio de la naturaleza. Pero esto no es todo. Tiene también un fin filosófico y un fin estético. Los buenos conocedores de la matemática encuentran en ella placeres comparables a los que proporcionan la pintura y la música. Admiran la delicada armonía de los números y de las formas. Se maravillan cuando un nuevo descubrimiento abre una nueva perspectiva. ¿Y no es estético este placer, aunque los sentidos no participen en él?

Poincaré

¡Ah! Felicidades, Jorge :)

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