¡Estrés!
Antes de irse a Viena durante todo el mes de abril, mi tutora era inmune a mis sugerencias de presentar el proyecto en septiembre, tan convencida estaba de mis superpoderes y de mi capacidad de trabajo ovina. Durante el mes de abril, yo iba viendo que cuando regresara y examinara lo que estaba hecho y lo que aún quedaba por hacer, todo caería por su propio peso y su fe en mí se desplomaría automáticamente, accediendo así a la entrega del maldito proyecto 3 meses más tarde.
Sin embargo, a mí las cosas rara vez me salen como las planeo, así que la profe en nuestra reunión a principios de mayo, al ver que era completamente imposible tener aquello terminado en un mes y pico, decidió acortarlo. De esta forma, he cambiado un proyecto imposible de terminar para junio por un proyecto posible de acabar para esta convocatoria siempre que te mates 12 horas diarias de aquí a la fecha de entrega. El caso es que el odio que le tengo a la topología digital y al procesamiento de imágenes en general se está haciendo más grande que mi cerebro y ya no me cabe, así que me da que hasta he salido ganando con el cambio. Así de optimista soy.
Al principio mi proyecto era algo que los médicos iban a usar, iban a detectar túneles en resonancias magnéticas con él, ¡iban a salvar vidas con él! Es súper útil, me decía yo, no hay nada hecho de análisis homológico para imágenes reales, es tan útil y tan guay… Vamos, vamos, una cosa… De momento, las imágenes en 3D que uso son tan reales como pueden serlo dos capas de 50×50 píxeles en blanco y negro donde se pintan los ciclos con píxeles rojos, para lo cual necesitas esperar 5 minutos a que se construyan todos los complejos simpliciales, los grafos y un montón de porquerías más. La única vida que va a salvar mi PFC es la mía y la única utilidad que tiene es que yo acabe la carrera.
Por lo demás, la vida me sonríe. Me divierto muchísimo en mi nueva casa con mis Mitbewohnerinen Lara y Elisa, su novio Borja que estaba conmigo en clase y Jorge que nos visita de vez en cuando. En los dos minutos libres al día que me deja el proyecto fantaseo con mi viaje en verano, que de un cuidadosamente planeado con todos los cabos atados viaje a Toronto que me había llevado unas 15 horas organizar, se transformó de repente en un viaje de 3 semanas a Nueva York (ya tengo el billete de avión sacado) a finales de agosto. Este sábado incluso puede que vaya a Granada a un concierto de Calamaro, al que me gustaría poder ver todas las veces posibles antes de que muera por sobredosis (Calamaro, no yo).
En fin, si de aquí a finales de junio no actualizo demasiado será porque estoy agotando mis últimos cartuchos, tratando de terminar algo que engañe lo suficiente al tribunal de proyectos del departamento de Matemática Aplicada como para que me liberen de la ETSII para siempre (aunque yo luego voluntariamente vuelva para trabajar en un grupo de investigación, pero eso lo cuento otro día).






