Pero a quién quiero engañar
Odio venir aquí a quejarme. Sólo lo hice una vez y ahora cuando me releo lo veo como una pataleta estúpida y me arrepiento de haber escrito algo así. Es por esto que normalmente intento dejar mis preocupaciones a un lado y escribir en tono optimista y alegre, relatando sólo la parte buena y humorística de mis actividades, dando la sensación de que mi vida es el colmo de la felicidad en bicicleta.
La cosa es que cuando desde tu punto de vista las estás pasando putas, lo último que piensas es en ese futuro en que verás tus problemas como chorradas que al final se solucionaron. Así pues, aquí estoy. ¿Qué tripa se me ha roto ahora? No sé exactamente cuál, pero estoy segura de que un programa capaz de detectar túneles y calcular homologías de imágenes digitales en 3D sacadas de ficheros DICOM podría decírmelo, si le facilitamos la pertinente resonancia magnética de mi intestino. Desgraciadamente, dicho programa no existe, lo cual no me molestaría demasiado si no fuese porque algo similar encabeza el título de mi proyecto fin de carrera.
El proyecto, sí. Ése es mi principal problema. Lo odio a muerte, como nunca he odiado ninguna otra asignatura en la carrera. Estoy pasando la mayor época de desmotivación de mi vida. Nunca había estado tanto tiempo sin producir nada, un mes en blanco, pero es que me pongo y no puedo. Para colmo, mi tutora parece tener una especie de filtro cerebral configurado por mi expediente académico, centrado en la banda de “en septiembre sería mejor”, “lo veo muy justo de tiempo”, “no conozco el lenguaje de programación”, “lo de integrar OpenGL con Matlab igual lleva más tiempo de la cuenta”… produciendo como salida “te da tiempo seguro para junio”, “ahora en Semana Santa implementas esto y muestras la imagen y lo haces para el caso del mallado de la superficie que hace OsiriX y compruebas si te sale homológicamente equivalente”. Creo que uno de los problemas fundamentales es que mi tutora y yo hablamos lenguajes completamente distintos. Encima, ella está súper emocionada y no para de darme cosas y de hablarme como si fuese experta en el tema. Ayer, sin ir más lejos, me enseña un folio lleno de cubos y vóxeles y me dice: “he estado trabajando en el algoritmo de la triangularización de 8-vóxeles en el borde, toma, piénsalo tú también y mira si me faltan casos por considerar y eso”, mientras yo la miraba pensando “pero, ¿de qué me hablas?”.
En fin, todo esto se resume en que odio mucho mi proyecto, que no avanzo nada, que no quiero acabar en junio porque es imposible y que la sensación de que estoy decepcionando a todos los que me rodean me hace pasar todo el tiempo que no estoy en el gimnasio aguantando las ganas de llorar. Ahora mismo mandaba todo a la mierda y me iba a vender limonada a la calle con un carrito, si no fuese porque la sensación de decepcionar a todos sería entonces tan insoportable que me acabaría ahogando en la propia limonada, lo cual, dado que me ducho 2 veces al día y me embadurno de toda clase de potingues y colonias, le daría bastante mal sabor.






Una respuesta a “Pero a quién quiero engañar”
Se exáctamente como te sientes… yo he visto a mi tutor 2 veces porque siempre anda muy ocupado. No tengo prácticamente nada hecho, porque suena terrible decir que no tengo nada. Y bueno, en fin, que si te decides por montar el carrito de limonada aquí tienes a una posible socia :)
En serio, no vas a defraudar a nadie, de hecho, al resto del mundo que le den. Lo importante es cómo te sientes tú contigo misma. Tómate las cosas con calma y vive coño! que ya bastante quemadas hemos estado estos años como para amargarnos con el puto trámite llamado PFC.
Mil besos Rosita.
Escrito por Laura el 16-03-2008 a las 14:26 |
Deja tu comentario: