Miscelánea

El pro­yecto. Parece que empiezo a ver la luz en forma de plu­gin para Osi­riX, des­pués de unas 10 horas mirando alter­na­ti­vas, pro­gra­mas y empa­pán­dome del están­dar DICOM de alma­ce­na­miento de imá­ge­nes médi­cas. Mi intento de apren­der topo­lo­gía alge­braica en una semana resultó un com­pleto fra­caso y pro­vocó una gran frus­tra­ción psi­co­ló­gica en mí. Ahora tengo que apren­der Objective-C, Cocoa y vér­me­las con XCode y una API no dema­siado bien docu­men­tada. Aparte de eso tengo que inven­tar un par de algo­rit­mos con mi tutora y escri­bir un paper. Casi nada. La ven­taja es que Osi­riX es libre y desa­rro­llar para Mac OS X es molón, juve­nil, diná­mico y todo eso. Den­tro de un mes, cuando no tenga nada hecho, mi tutora me llame todos los días para gri­tarme y me haya arran­cado todos los pelos debido a que Osi­riX peta por todas par­tes, vol­veré a escri­bir sobre el PFC.

El deporte. Si recor­dáis, uno de mis pro­pó­si­tos de año nuevo era hacer deporte regu­lar­mente. Por ese motivo, en cuanto encon­tré piso me apunté a un gim­na­sio rela­ti­va­mente cer­cano, que resultó ser éste. Es una pijada de sitio. Al prin­ci­pio me asusté un poco por lo enor­mí­simo que era, acos­tum­brada al gim­na­sio de Román (toda una ins­ti­tu­ción en el barrio de Los Reme­dios) y a la enana habi­ta­ción lla­mada gim­na­sio For­mas al que estuve yendo 2 años. Lle­gas allí, subes 4 plan­tas y te ves 35 bici­cle­tas está­ti­cas, 40 máqui­nas de correr, otras tan­tas elíp­ti­cas, salas de remo, de spin­ning… y un mon­tón de gente luciendo cuer­pos atlé­ti­cos de un lado para otro. Des­pués de un par de sema­nas ya me siento bien allí y hago cosas nue­vas como Body pump, Aero­dance y un par de acti­vi­da­des más des­ti­na­das a mode­lar todos los Knö­del que me comí en el pri­mer cua­tri­mes­tre. Tam­bién voy en bici a todas par­tes, pero eso merece un parrafo aparte.

La bici. Así es. Si el año pasado en Sevi­lla estu­vi­mos sufriendo las obras más inso­por­ta­bles que recuerdo desde las del metro en Repú­blica Argen­tina, este año reco­ge­mos la recom­pensa de tanto fas­ti­dio. Kiló­me­tros y kiló­me­tros de carril bici que me per­mi­ten lle­gar a casi cual­quier parte, com­bi­nado con una de las mejo­res ideas del Ayun­ta­miento de Sevi­lla en los últi­mos años: Sevici. Por el módico pre­cio de 10€ al año o gra­tis si lías a Jorge para que tome pres­tada la tar­jeta de su padre y se la deje olvi­dada en tu casa, pue­des dis­fru­tar de todas las ven­ta­jas de tener una bici sin sufrir sus múl­ti­ples incon­ve­nien­tes (siendo el pri­mero de ellos que te la roben, lo cual en Sevi­lla es tan común como tener 20º en febrero). Desde hace 3 sema­nas voy en bici a todas par­tes. Puedo lle­gar de mi casa a Ner­vión, por ejem­plo, sin salirme del carril bici en nin­gún momento y superando con cre­ces el tiempo que se tarda en auto­bús, ade­más de aho­rrarme los atas­cos y el caos de trá­fico que reina aquí a todas horas.

La parte mala de la bici es la gente que se mete con­migo. Parece de broma pero es cierto. He ido con­tando las veces que la gente me dice cosas por ir en bici y me sale una media de una vez cada 2 tra­yec­tos. Teniendo en cuenta que cojo la bici como mínimo dos veces al día para ir y vol­ver del gim­na­sio, la cosa se hace un pelín molesta. Desde alba­ñi­les, canis y ado­les­cen­tes hasta vie­jos, kios­ke­ros y cama­re­ros. Siem­pre hay alguien que tiene una mal­dita frase para sol­tarme cuando paso con la bici, paro en un semá­foro o la aparco en los Sevi­cis. ¿Qué le pasa a la gente en este país? Eso es algo que echo de menos de Aus­tria, lo impen­sa­ble que es que alguien se meta con­tigo por la calle. Tengo que decir que cuando voy andando no me ocu­rre y que mi modo de mon­tar en bici es com­ple­ta­mente están­dar, no llevo un casco con ore­jas y code­ras y rodi­lle­ras y pro­tec­cio­nes tipo Steve Urkel, a pesar de que sería algo que me pega­ría bas­tante hacer.

El estilo de vida. Esto parece men­tira y a mí misma me resulta muy com­pli­cado de creer, pero dis­fruto más que nunca del estilo de vida espa­ñol. Salir de mi casa a las 7:45 de la mañana y vol­ver a las 23:00, con la calle siem­pre llena de gente. Hacer miles de cosas en todo el día, pasar por casa sólo para dor­mir… me he pasado 5 meses metida en una habi­ta­ción de una resi­den­cia en un país real­mente oscuro y frío y ahora me doy cuenta de lo que me gusta esto de tener hora­rio des­pla­zado. Los 15º de mínima que tene­mos casi a dia­rio tam­bién influ­yen. Cuando salgo del gim­na­sio a las 22:30 y me voy con la bici me doy cuenta de que en Aus­tria haría horas que ya esta­ría en casa y me siento muy bien aquí. Me dan ganas de no irme. Recuerdo que tuve una con­ver­sa­ción con Georg sobre lo oscura que me pare­cía Aus­tria de noche por­que había muy pocas faro­las y sitios ilu­mi­na­dos. “Hay sufi­ciente luz”, me dijo él extra­ñado. Sí, hay sufi­ciente luz para saber con quien hablas y para no tro­pe­zar a cada paso, pero nada com­pa­rado con esto.

Me gus­ta­ría decir que echo mucho de menos Aus­tria, pero salvo en con­ta­das oca­sio­nes, no esta­ría diciendo la ver­dad. Por pri­mera vez en bas­tante tiempo me siento muy bien en Sevi­lla. Por supuesto, el haber des­cu­bierto que en el Alcampo ven­den Apfel­mus ha tenido mucho que ver.

¡Sin inter­net! Se podría decir que estoy viviendo una de mis mayo­res pesa­di­llas de todos los tiem­pos moder­nos, que es no tener Inter­net en casa. Aun­que espero sub­sa­nar pronto esta situa­ción, de momento estoy haciendo un expe­ri­mento de des­in­to­xi­ca­ción. El resul­tado es que todo el tiempo que antes dedi­caba a mirar estu­pi­de­ces y luego a sen­tirme cul­pa­ble por ello, lo estoy dedi­cando a leer, así que de momento y mien­tras no des­cu­bra algún video­juego para la DS que me llame la aten­ción, voy a alar­gar esta nueva época lec­tora. La Wii no me atrevo a traerla a mi piso y dejarla des­pro­te­gida en terri­to­rio de las Hordas.

El piso.Teniendo en cuenta que no paso dema­siado tiempo allí, vivir entre la inmun­di­cia y con 4 tíos que se pue­den cla­si­fi­car en dos cate­go­rías, cafres y aero­náu­ti­cos, no se me está haciendo dema­siado pesado. Por supuesto, ese piso no es mi hogar, como lo era el que vivía antes. Lo que peor llevo es no hablar con nadie al vol­ver a casa, no con­tar cómo me ha ido el día y qué he hecho… esas cosas. Mis com­pa­ñe­ros de piso son sim­pá­ti­cos pero no tene­mos mucho que ver, así que nos limi­ta­mos a coexis­tir en el mismo sucio entorno sin hablar demasiado.

Los via­jes. Des­pués de 5 meses de un lado para otro, no pen­sa­ríais que me iba a que­dar quieta aquí. Mañana me mar­cho a Madrid con Jorge a mon­tar en unas cuan­tas mon­ta­ñas rusas y hacerme una foto con Pio­lín y tam­bién a ver algún museo para que mi tía no me ser­mo­nee sobre mi falta de vida cul­tu­ral y el declive de la socie­dad en la que vivi­mos. En abril me mar­cho con Joa­quín a Oporto en un auto­bús sos­pe­cho­sa­mente barato que tarda 11 horas en lle­gar. Si nues­tra amis­tad sobre­vive a 22 horas de auto­bús y 2 días y medio dando vuel­tas por allí podre­mos decir que durará para siempre.

2 comentarios en Miscelánea

  1. Joaquin dice:

    La prueba de fuego xD, me preo­cupa bas­tante lo del auto­bus, pero bueno, valor :D

    Si al final estás pasando un buen cua­tri­mes­tre y todo ^^

  2. Joaquin dice:

    Coño, ha tar­dado unos pocos de meses, pero por fin sale mi ava­tar, ya era hora xD

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