Archivo de Marzo, 2008

Pero a quién quiero engañar

Odio venir aquí a quejarme. Sólo lo hice una vez y ahora cuando me releo lo veo como una pataleta estúpida y me arrepiento de haber escrito algo así. Es por esto que normalmente intento dejar mis preocupaciones a un lado y escribir en tono optimista y alegre, relatando sólo la parte buena y humorística de mis actividades, dando la sensación de que mi vida es el colmo de la felicidad en bicicleta.

La cosa es que cuando desde tu punto de vista las estás pasando putas, lo último que piensas es en ese futuro en que verás tus problemas como chorradas que al final se solucionaron. Así pues, aquí estoy. ¿Qué tripa se me ha roto ahora? No sé exactamente cuál, pero estoy segura de que un programa capaz de detectar túneles y calcular homologías de imágenes digitales en 3D sacadas de ficheros DICOM podría decírmelo, si le facilitamos la pertinente resonancia magnética de mi intestino. Desgraciadamente, dicho programa no existe, lo cual no me molestaría demasiado si no fuese porque algo similar encabeza el título de mi proyecto fin de carrera.

El proyecto, sí. Ése es mi principal problema. Lo odio a muerte, como nunca he odiado ninguna otra asignatura en la carrera. Estoy pasando la mayor época de desmotivación de mi vida. Nunca había estado tanto tiempo sin producir nada, un mes en blanco, pero es que me pongo y no puedo. Para colmo, mi tutora parece tener una especie de filtro cerebral configurado por mi expediente académico, centrado en la banda de “en septiembre sería mejor”, “lo veo muy justo de tiempo”, “no conozco el lenguaje de programación”, “lo de integrar OpenGL con Matlab igual lleva más tiempo de la cuenta”… produciendo como salida “te da tiempo seguro para junio”, “ahora en Semana Santa implementas esto y muestras la imagen y lo haces para el caso del mallado de la superficie que hace OsiriX y compruebas si te sale homológicamente equivalente”. Creo que uno de los problemas fundamentales es que mi tutora y yo hablamos lenguajes completamente distintos. Encima, ella está súper emocionada y no para de darme cosas y de hablarme como si fuese experta en el tema. Ayer, sin ir más lejos, me enseña un folio lleno de cubos y vóxeles y me dice: “he estado trabajando en el algoritmo de la triangularización de 8-vóxeles en el borde, toma, piénsalo tú también y mira si me faltan casos por considerar y eso”, mientras yo la miraba pensando “pero, ¿de qué me hablas?”.

En fin, todo esto se resume en que odio mucho mi proyecto, que no avanzo nada, que no quiero acabar en junio porque es imposible y que la sensación de que estoy decepcionando a todos los que me rodean me hace pasar todo el tiempo que no estoy en el gimnasio aguantando las ganas de llorar. Ahora mismo mandaba todo a la mierda y me iba a vender limonada a la calle con un carrito, si no fuese porque la sensación de decepcionar a todos sería entonces tan insoportable que me acabaría ahogando en la propia limonada, lo cual, dado que me ducho 2 veces al día y me embadurno de toda clase de potingues y colonias, le daría bastante mal sabor.

Miscelánea

El proyecto. Parece que empiezo a ver la luz en forma de plugin para OsiriX, después de unas 10 horas mirando alternativas, programas y empapándome del estándar DICOM de almacenamiento de imágenes médicas. Mi intento de aprender topología algebraica en una semana resultó un completo fracaso y provocó una gran frustración psicológica en mí. Ahora tengo que aprender Objective-C, Cocoa y vérmelas con XCode y una API no demasiado bien documentada. Aparte de eso tengo que inventar un par de algoritmos con mi tutora y escribir un paper. Casi nada. La ventaja es que OsiriX es libre y desarrollar para Mac OS X es molón, juvenil, dinámico y todo eso. Dentro de un mes, cuando no tenga nada hecho, mi tutora me llame todos los días para gritarme y me haya arrancado todos los pelos debido a que OsiriX peta por todas partes, volveré a escribir sobre el PFC.

El deporte. Si recordáis, uno de mis propósitos de año nuevo era hacer deporte regularmente. Por ese motivo, en cuanto encontré piso me apunté a un gimnasio relativamente cercano, que resultó ser éste. Es una pijada de sitio. Al principio me asusté un poco por lo enormísimo que era, acostumbrada al gimnasio de Román (toda una institución en el barrio de Los Remedios) y a la enana habitación llamada gimnasio Formas al que estuve yendo 2 años. Llegas allí, subes 4 plantas y te ves 35 bicicletas estáticas, 40 máquinas de correr, otras tantas elípticas, salas de remo, de spinning… y un montón de gente luciendo cuerpos atléticos de un lado para otro. Después de un par de semanas ya me siento bien allí y hago cosas nuevas como Body pump, Aerodance y un par de actividades más destinadas a modelar todos los Knödel que me comí en el primer cuatrimestre. También voy en bici a todas partes, pero eso merece un parrafo aparte.

La bici. Así es. Si el año pasado en Sevilla estuvimos sufriendo las obras más insoportables que recuerdo desde las del metro en República Argentina, este año recogemos la recompensa de tanto fastidio. Kilómetros y kilómetros de carril bici que me permiten llegar a casi cualquier parte, combinado con una de las mejores ideas del Ayuntamiento de Sevilla en los últimos años: Sevici. Por el módico precio de 10€ al año o gratis si lías a Jorge para que tome prestada la tarjeta de su padre y se la deje olvidada en tu casa, puedes disfrutar de todas las ventajas de tener una bici sin sufrir sus múltiples inconvenientes (siendo el primero de ellos que te la roben, lo cual en Sevilla es tan común como tener 20º en febrero). Desde hace 3 semanas voy en bici a todas partes. Puedo llegar de mi casa a Nervión, por ejemplo, sin salirme del carril bici en ningún momento y superando con creces el tiempo que se tarda en autobús, además de ahorrarme los atascos y el caos de tráfico que reina aquí a todas horas.

La parte mala de la bici es la gente que se mete conmigo. Parece de broma pero es cierto. He ido contando las veces que la gente me dice cosas por ir en bici y me sale una media de una vez cada 2 trayectos. Teniendo en cuenta que cojo la bici como mínimo dos veces al día para ir y volver del gimnasio, la cosa se hace un pelín molesta. Desde albañiles, canis y adolescentes hasta viejos, kioskeros y camareros. Siempre hay alguien que tiene una maldita frase para soltarme cuando paso con la bici, paro en un semáforo o la aparco en los Sevicis. ¿Qué le pasa a la gente en este país? Eso es algo que echo de menos de Austria, lo impensable que es que alguien se meta contigo por la calle. Tengo que decir que cuando voy andando no me ocurre y que mi modo de montar en bici es completamente estándar, no llevo un casco con orejas y coderas y rodilleras y protecciones tipo Steve Urkel, a pesar de que sería algo que me pegaría bastante hacer.

El estilo de vida. Esto parece mentira y a mí misma me resulta muy complicado de creer, pero disfruto más que nunca del estilo de vida español. Salir de mi casa a las 7:45 de la mañana y volver a las 23:00, con la calle siempre llena de gente. Hacer miles de cosas en todo el día, pasar por casa sólo para dormir… me he pasado 5 meses metida en una habitación de una residencia en un país realmente oscuro y frío y ahora me doy cuenta de lo que me gusta esto de tener horario desplazado. Los 15º de mínima que tenemos casi a diario también influyen. Cuando salgo del gimnasio a las 22:30 y me voy con la bici me doy cuenta de que en Austria haría horas que ya estaría en casa y me siento muy bien aquí. Me dan ganas de no irme. Recuerdo que tuve una conversación con Georg sobre lo oscura que me parecía Austria de noche porque había muy pocas farolas y sitios iluminados. “Hay suficiente luz”, me dijo él extrañado. Sí, hay suficiente luz para saber con quien hablas y para no tropezar a cada paso, pero nada comparado con esto.

Me gustaría decir que echo mucho de menos Austria, pero salvo en contadas ocasiones, no estaría diciendo la verdad. Por primera vez en bastante tiempo me siento muy bien en Sevilla. Por supuesto, el haber descubierto que en el Alcampo venden Apfelmus ha tenido mucho que ver.

¡Sin internet! Se podría decir que estoy viviendo una de mis mayores pesadillas de todos los tiempos modernos, que es no tener Internet en casa. Aunque espero subsanar pronto esta situación, de momento estoy haciendo un experimento de desintoxicación. El resultado es que todo el tiempo que antes dedicaba a mirar estupideces y luego a sentirme culpable por ello, lo estoy dedicando a leer, así que de momento y mientras no descubra algún videojuego para la DS que me llame la atención, voy a alargar esta nueva época lectora. La Wii no me atrevo a traerla a mi piso y dejarla desprotegida en territorio de las Hordas.

El piso.Teniendo en cuenta que no paso demasiado tiempo allí, vivir entre la inmundicia y con 4 tíos que se pueden clasificar en dos categorías, cafres y aeronáuticos, no se me está haciendo demasiado pesado. Por supuesto, ese piso no es mi hogar, como lo era el que vivía antes. Lo que peor llevo es no hablar con nadie al volver a casa, no contar cómo me ha ido el día y qué he hecho… esas cosas. Mis compañeros de piso son simpáticos pero no tenemos mucho que ver, así que nos limitamos a coexistir en el mismo sucio entorno sin hablar demasiado.

Los viajes. Después de 5 meses de un lado para otro, no pensaríais que me iba a quedar quieta aquí. Mañana me marcho a Madrid con Jorge a montar en unas cuantas montañas rusas y hacerme una foto con Piolín y también a ver algún museo para que mi tía no me sermonee sobre mi falta de vida cultural y el declive de la sociedad en la que vivimos. En abril me marcho con Joaquín a Oporto en un autobús sospechosamente barato que tarda 11 horas en llegar. Si nuestra amistad sobrevive a 22 horas de autobús y 2 días y medio dando vueltas por allí podremos decir que durará para siempre.

Tiempos Interesantes

Tiempos Interesantes

  • Terry Pratchett
  • Editorial Plaza & Janes Editores
  • ISBN: 8401335620
  • 384 páginas

Love it!

Después de la decepción del ángel, qué mejor manera de recuperarse que con una historia del Mundodisco. Me encanta Terry Pratchett y cuando el libro que cae en mis manos contiene a casi todos mis personajes preferidos habituales (Rincewind, Cohen el Barbaro y el Equipaje) tiene todas las papeletas de convertirse en un libro imprescindible. En este caso además nos reencontramos con Dos Flores, el turista del Disco que aparecía creo que en La luz fantástica.

Tiempos Interesantes nos traslada al ordenado y civilizado imperio Agata (parodia de China), donde está a punto de estallar una educada revolución popular y donde cuatro señores de la guerra inician una diplomática y encubierta carrera hacia el trono imperial. Para acabar de liar la cosa, Rincewind es enviado hacia allí como el Gran Echicero que ha de guiar a los revolucionarios a la victoria y Cohen ha reclutado una horda de bárbaros octogenarios que planea dar un golpe en la Ciudad Prohibida. Si a eso le añadimos la mariposa cuántica del clima y el poder del Sino, tenemos un libro divertidísimo entre las manos. No exagero cuando digo que me parece quizá el mejor o el segundo mejor (ahí queda ese “¡Guardias! ¿Guardias?”) de la serie de Mundodisco.

Lo recomiendo absolutamente, éste y en general cualquiera de Terry Pratchett. Es uno de mis escritores preferidos que no hace más que confirmar que el humor británico es el mejor del mundo. Estoy esperando a que caiga en mis manos El país del fin del mundo, que es precisamente la continuación de Tiempos Interesantes.

2008-7

Detectando adicciones

Sabrás que eres adicto a Internet cuando te vistas, te pongas el abrigo, cojas el portátil y te bajes a la calle para sentarte en la acera y así tener acceso a la red de la Universidad de Sevilla para mirar tu correo y escribir en tu blog.

Espero que los señores canis que hay sentados en las bicis de Sevici no vengan a romperme las gafas y robarme el iBook… ^_^U

Empezar un proyecto fin de carrera

Cuando dije que igual había hecho el último examen de la carrera estaba en lo cierto. Los planetas se alinearon, los factores se conjugaron y yo he terminado todas las asignaturas de Ingeniería Informática en 3 años y medio, yéndome de erasmus además (vaaaaale, me convalidaron unas cuantas al cambiarme de teleco, pero menos de un curso entero). El segundo cuatrimestre se presenta sólo con las clases de alemán a las que voy por hobby, clases particulares de mates que le doy a un niño de 4º de ESO con síndrome de Peter Pan y largos días por llenar haciendo el proyecto fin de carrera.

Si consigo terminar en junio me sorprenderé a mí misma.

Hace algo menos de un año me ofrecieron un trabajillo para el año que viene en Bruselas. Debido a cambios en el programa Leonardo de prácticas en empresas y la creación de unas becas nuevas llamadas Erasmus prácticas no me va a ser posible hacer ese trabajo, de lo cual me alegré bastante porque cambiaron a última hora todas las condiciones y más que un trabajo parecía explotación mal pagada en una ciudad gris de la que todo el mundo me ha contado cosas feas. A causa de eso, ya no tenía ningún tipo de obligación con respecto al tema del PFC (nada de algoritmos de reconocimiento de voz) por lo que he acabado en un sitio totalmente diferente, llamado departamento de Matemática Aplicada I y tratamiento de imágenes médicas en 3D.

El problema de tener pocas cosas que hacer es que me cuesta mucho ponerme a hacerlas. Llevo 2 semanas básicamente perdiendo el tiempo, con mi mente danzando de un lado a otro y sin empezar nada. Al menos he conseguido definir el tema de mi PFC lo suficiente para darme cuenta que no tengo ni idea del mismo. 18 créditos y 540 horas, son las cifras que se supone que tiene que cumplir mi PFC. 540 horas son muchas horas y cuando lo pienso me agobio aún más. El tema de mi PFC no me apasiona precisamente, lo que ocurre es que me puede servir para cierta beca de doctorado con muy buenas condiciones en la Universidad Técnica de Viena el año que viene y es una opción que a un fan incondicional de Österreich como yo le gusta tener abierta.

Necesito disciplina y empezar de una vez. La parte de madrugar, venir a la Escuela y sentarme delante de los libros y los papers que tengo que leer está superada. A partir de ahí mi cerebro se pierde en cosas más interesantes. Igual convierto esto en un aburrido compendio de matemáticas con las cosas que aprendo y de esta forma tener un aliciente para seguir trabajando a riesgo de perder a mis 10 lectores.

¿Algún consejo de futuros ingenieros que como yo tengan el PFC entre manos?

El ángel más tonto del mundo

El ángel más tonto del mundo

  • Christopher Moore
  • Editorial La Factoria De Ideas
  • ISBN: 8498002788
  • 317 páginas

★☆☆☆

No puedo evitar que de principio a fin este libro me parezca una mala copia a la americana de Evelyn Waugh, Tom Sharpe e incluso Terry Pratchet. Puede que los que lo encuentren original, cargado de mala leche y de humor extraño oh-cielos-cómo-se-le-ocurren-esas-cosas-tan-absurdas sea porque nunca han leído nada de los autores anteriores.

El título y el texto de la contraportada me hicieron escoger este libro de entre los que había por las estanterías de mi casa (afortunadamente no pagué por él, aunque mi pobre madre lo hiciera). En la contraportada se leía:

El fenómeno de El ángel más tonto del mundo, al que los lectores anglosajones empujaron a las listas de bestsellers de forma progresiva, ha sido comparado con el de El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon.

Lo cual suena bastante prometedor, ¿verdad? Pues nada más lejos de la realidad, es un vil y maquiavélico engaño para hacernos leer este intento pretencioso y fallido de novela de humor. Siempre he pensado que escribir relatos humorísticos es lo más difícil del mundo y que hay que poseer un talento muy especial para hacer reir a la gente con algo escrito. Lo peor es que no hay términos medios. Si fracasas el resultado provoca una mezcla de asco y pena entre los lectores y por eso es tan arriesgado.

El ángel más tonto del mundo, además de tonto, es aburrido y carente de gracia. Los personajes a pesar de tener personalidades extremas y completamente diferentes, hablan exactamente igual, piensan igual y reaccionan de forma plana y previsible. Que este libro sea un best seller me hace pensar que la publicidad tiene demasiado poder.

Si a pesar de todo esto y de que buscando reseñas por internet he encontrado que todo el mundo opina más o menos como yo, alguien lo quiere leer, diré que el libro trata de la navidad en un pueblo enano de California. Allí, un niño presencia como se cargan a Santa Claus con una pala y pide como deseo de Navidad que vuelva a estar vivo. El encargado de realizar dicho deseo navideño es un ángel un poco inútil, con lo que ocurrirán una serie de catástrofes absurdas y tal y cual.

Hacedme caso, no lo leáis.

2008-6

Zapatillas nuevas

Sigo viva y llevo esto en los pies. Cuando consiga una antena para tener Internet en casa y supere la astenia primaveral escribiré.

Mario Bros slippers

¡Gracias, Juanjo!

Anterior1Siguiente