Munich / München (I)

Al final la pereza me pudo y mi excur­sión a Salz­burgo se limitó a una vuelta por la esta­ción de tren, donde tuve que hacer trans­bordo de camino a Munich. En el tren desde Salz­burgo com­probé por qué los tre­nes ale­ma­nes cues­tan tan caros, cuando pre­gunté a un tipo dónde esta­ban los vago­nes de segunda clase y me con­testó que me encon­traba en uno de ellos. Supongo que los de pri­mera clase recrean un tri­cli­nio con diva­nes de esos roma­nos en los que comes raci­mos de uvas y bebes del ombligo de un joven orien­tal. Si alguna vez hago inter­rail, creo que ya sé dónde voy a dormir.

Mi pri­mera impre­sión de Munich al bajar del tren fue que es la clase de sitio al que es mejor venir con 4 per­so­nas. Todo se puede com­prar en forma de ticket de grupo de hasta 5 per­so­nas de forma que te salga tirado de pre­cio. En cam­bio, para una per­sona, es des­pro­por­cio­na­da­mente caro. Estoy pen­sando en ir pasado mañana a ver el cas­ti­llo ese en el que está ins­pi­rado el de la Bella Dur­miente de Walt Dis­ney pero no estoy segura por­que son 19€ de tren más 9€ por el tour en ale­mán. Si vas con tus 4 ami­gos sale por un pre­cio irri­so­rio, claro. Es una pos­tura como otra cual­quiera, aun­que cruel: si eres un des­gra­ciado y no tie­nes ami­gos pues encima te jodes y pagas.

Mi segunda impre­sión de Munich, tras dar un paseo de unas 2 horas por la noche, desde la esta­ción hasta Marien­platz calle­jeando por los alre­de­do­res, es que es la clase de ciu­dad donde me podría que­dar mucho más tiempo, a dife­ren­cia por ejem­plo de Buda­pest o Praga, que me gus­ta­ron pero estaba deseando lar­garme de ellas. Menos mal que no he parado en Salz­burgo. Sim­ple­mente me encanta. Si hace 10 horas mal­de­cía no tener un futuro ase­gu­rado en Aus­tria y hace menos de 5 aguan­taba las lágri­mas al cru­zar la fron­tera con Ale­ma­nia, ahora un nuevo aba­nico de opti­mis­tas posi­bi­li­da­des se abre ante mí.

El paseo me ha dejado eufó­rica. Me estaba helando de frío así que entré en un cen­tro comer­cial, me com­pré unas bolas de cho­co­late con whisky y ron den­tro para entrar en calor y salí por una boca de metro conec­tada con la tienda que daba a Marien­platz. Mien­tras subía las esca­le­ras e iba viendo poco a poco el ayun­ta­miento, tuve que con­te­ner la res­pi­ra­ción. Me recordó cuando fui la pri­mera vez a Viena, aun­que ambas ciu­da­des ten­gan poco que ver. Ahora mal­digo no haber venido aquí antes.

Cuando era una ado­les­cente me enamo­raba de casi cada tipo con gafas, fla­cu­cho y de aspecto nerdy que se cru­zaba en mi camino. Ahora, me enamoro de casi cada ciu­dad a la que voy. Este verano mi único obje­tivo en la vida era con­se­guir un tra­bajo en Lon­dres para mal­vi­vir de cual­quier forma en la que me pare­cía la mejor ciu­dad del mundo. Tras unas sema­nas en Aus­tria me con­vencí de que estos ingle­ses no tie­nen ni idea de vivir bien y hasta hace nada me dor­mía cada día pen­sando “Viena, Viena, Viena..”. Ahora, des­pués del fle­chazo de hoy, Viena me parece un poco gris, oscura y abu­rrida. Creo que debe­ría dedi­car los siguien­tes 6 meses de mi vida exclu­si­va­mente a via­jar y así encon­trar mi media naranja defi­ni­tiva, aun­que algo me dice que estará en tie­rras germánicas.

Ah, al pasar con el tren por Linz sentí la pequeña pun­zada en el cere­bro, pero ya lo dijo Sabina, “al lugar donde has sido feliz, no debie­ras tra­tar de volver”.

3 comentarios en Munich / München (I)

  1. Laura dice:

    Me ale­gra mucho. Yo tam­bién pienso cada vez más en serio el inver­tir el poco o mucho dinero que con­siga en cono­cer el mundo. Y me siento terri­ble­mente des­di­chada al reco­no­cer que no podré ver la tota­li­dad del globo.

    En cuanto a lo de pasar un tiempo de tu vida en tie­rras ger­má­ni­cas… ya sabes, si quie­res que­da­mos un día y bus­ca­mos un tra­bajo “digno” juntas ^^.

    Muchos besi­tos Rosa!!

  2. Laura dice:

    Creo que es una de las pocas veces en la vida en las que te he lla­mado Rosa!! xDD

    Así que rec­ti­fico: Muchos besi­tos Rou­sita!! :P

  3. Pingback: Rosapolis ** Poniendo un poco de lana en tu vida :: Hamburg Meine Perle

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