Galletas de coco

La com­pa­ñera de tan­dem de Anto­nio y mía, Mar­ga­retta, que es una aus­triaca de unos 45–50 años, nos invitó a cenar a su casa una comida típica aus­triaca. Había­mos fijado la fecha para hoy y al final Anto­nio encon­tró un vuelo muy barato a Ingla­te­rra esta mañana y se largó, por lo que fui yo sola. Me encan­tan este tipo de cosas, por­que ade­más de comer el típico asado que las amas de casa de la tele sacan del horno (Sch­wein­bra­ten), con Sem­melk­nö­del y ensa­lada de col (Kraut­sa­lat), pude pasar un rato con una fami­lia aus­triaca (Mar­ga­retta, su marido, su hija que estu­dia en Viena y otra hija que está en el ins­ti­tuto) y por supuesto hablar muchí­simo alemán.

Según me incul­ca­ron en clase de ale­mán, cuando en Aus­tria te invi­tan a comer has de demos­trar tu buena edu­ca­ción lle­vando algo que hayas hecho tú mismo. Por esto, decidí usar una receta de galle­tas de coco que Sarka me había expli­cado y así de paso usar los hue­vos que tenía en mi nevera, antes de irme de aquí para siem­pre. Para que no se me olvide y por si a alguien le sirve, aquí está, día de receta en Rosa​po​lis​.net. Es tan fácil que hasta yo puedo hacer­las sin dema­sia­dos inci­den­tes y sin correr el riesgo de que alguna fami­lia aus­triaca me odie de por vida por obli­gar­les a comer mi asque­rosa comida. Las can­ti­da­des son apro­xi­ma­das por­que yo lo calculo todo siem­pre de forma ins­tin­tiva, guián­dome por el humor con el que me he levan­tado ese día o por si el color que adquiere pega con mi ropa. Nor­mal­mente funciona.

Ingre­dien­tes

  • 6 cla­ras de huevo
  • 250 — 300 gra­mos de azúcar
  • 200–250 gra­mos de coco rallado

Pre­pa­ra­ción

Lo pri­mero es batir las cla­ras a punto de nieve. Eso sig­ni­fica que tie­nes que coger una bati­dora con un acce­so­rio de batir cla­ras a punto de nieve y cual­quier otro no vale. Hazme caso, lo he inten­tando a veces y lo más que con­si­gues es una cosa blanca repug­nante que parece leche cor­tada. Los acce­so­rios de batir cla­ras se carac­te­ri­zan por­que no tie­nen cuchi­llas y son como de alam­bre con muchos hue­cos. Una vez has encon­trado el acce­so­rio ade­cuado, tie­nes que batir hasta que estén mon­ta­das. Esto se sabe dán­dole la vuelta al reci­piente y si no se caen es que están lis­tas. Pro­cura acertar.

Batiendo claras

El siguiente paso es coger el coco y el azú­car y mez­clar­los con las cla­ras. Si la pasta que se forma no es dema­siado sólida ni con­sis­tente, añade más coco. Si está dema­siado seca y no pue­des qui­tar el coco, igual debe­rías batir más cla­ras a punto de nieve y mez­clarlo de nuevo. Por último, si la pasta no es blanca plan­téate com­prar las galle­tas ya hechas en el futuro.

Mezclando

Una vez que la con­sis­ten­cia de la pasta es la ade­cuada, tie­nes que coger una ban­deja del horno, ponerle papel de alum­nio y con ayuda de una cuchara, poner pego­tes en el papel. Esos pego­tes serán las galle­tas. Tam­bién pue­des ir calen­tando el horno, igual a 200º está bien. Cuando la ban­deja esté llena, déjala en el horno hasta que las galle­tas empie­cen a dorarse. Ni idea de cuánto tiempo por­que estuve hablando con Karo­lina todo el rato y no miré ni una vez el reloj.

Haciendo las galletas

Cuando pre­sien­tas que han aca­bado de hacerse o empie­ces a oler a que­mado, sáca­las del horno y déja­las enfriar un rato. Segu­ra­mente te pase como a noso­tras, que con la impa­cien­cia incon­tro­la­ble des­trui­mos unas cuan­tas galle­tas inten­tando des­pe­gar­las del papel cuando toda­vía no esta­ban lo sufi­cien­te­mente frías y duras. Cuando esto ocu­rra te lo pen­sa­rás mejor y las deja­rás enfriar.

En el horno

Cuando las des­pe­gues todas ya las pue­des dejar enfriar más rato y lis­tas. Están muy bue­nas y sir­ven para impre­sio­nar a la gente que nunca cocina.

Terminadas

Nota: tirar las 6 yemas de los hue­vos jode, pero yo las intenté apro­ve­char haciendo crema cata­lana y lo que con­se­guí fue un líquido gro­tesco y asque­roso que igual­mente tuve que tirar por el fre­ga­dero des­pués de haberlo remo­vido durante media hora y haber usado un litro de leche sin lac­tosa en él. Si no eres un coci­nero alqui­mista nivel 20, úsalas para dar bri­llo a tu pelo o algo similar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>