La cuesta de enero

Para cual­quier uni­ver­si­ta­rio que se pre­cie, enero es un mes chungo. Para mí hasta este año sig­ni­fi­caba horas y horas inter­mi­na­bles en la biblio­teca o en el cen­tro de cálculo, adel­ga­zar un par de kilos, estrés… Digo hasta este año por­que, si bien enero ha sido un mes real­mente chungo, no ha tenido nada que ver el ámbito aca­dé­mico. Si soy sin­cera, la biblio­teca de la Uni­ver­si­dad de aquí toda­vía no la he visto (un día lo intenté pero tenías que dejar la mochila en una taqui­lla para entrar y no con­se­guí hacer fun­cio­nar el cie­rre elec­tró­nico de la misma, por lo que me lar­gué a la cómoda y apes­tosa sala de estu­dio de fuma­do­res), el cen­tro de cálculo es inexis­tente (aun tengo que hacer una foto de la habi­ta­ción que ellos pre­ten­den lla­mar “PC-labor”) y debido a mi exceso de tiempo libre y a la comida aus­triaca (que me gusta dema­siado), lo de adel­ga­zar y del estrés ni siquiera en mis mejo­res sueños.

He estado estu­diando, he ter­mi­nado tra­ba­jos y todo eso, pero a un ritmo bas­tante rela­jado. He tenido tiempo de leer, de nadar 1 Km al día al menos 4 días por semana, de ver la última tem­po­rada entera de Las chi­cas Gil­more y lo que es peor, de pen­sar dema­siado. En las 3 sema­nas que llevo aquí desde que lle­gué de Por­tu­gal, 3 sema­nas que se me anto­jan 3 años, me he sen­tido real­mente sola. Siem­pre he admi­tido que me gusta estar sola, pero lo que en reali­dad valoro es la posi­bi­li­dad de ele­gir cuándo no quiero ver a nadie. El pro­blema viene cuando de repente todo el mundo tiene pla­nes en los que tú no enca­jas o enca­jar en ellos te abu­rre. Algo así es lo que me ha ocu­rrido estas tres sema­nas y es lo que ha pro­vo­cado en mayor medida mi deci­sión final de no exten­der la beca al segundo cua­tri­mes­tre. No he estado triste, ha sido más bien apa­tía y la sen­sa­ción de que ya he vivido todo lo que tenía que vivir aquí. Los que me cono­cen saben que me abu­rro bas­tante deprisa de las cosas, así que estar aquí no ha sido menos. 5 meses está bas­tante bien para ser yo.

Por supuesto, ha habido momen­tos intere­san­tes en estas tres sema­nas, como el cum­plea­ños gitano de Karo­lina de 4 días de dura­ción, cuando fui a una dis­co­teca por pri­mera vez desde los 14 años y bailé, la cena aus­triaca que nos pre­paró Georg, la Schen­gen Party a la que no fui por­que entendí “Chenga’s Party” y no cono­cía a nin­guna Chenga, cuando me embo­rra­ché con chu­pi­tos de tequila mano a mano con Lenka de Eslo­va­quia… no sé, ha sido diver­tido. En gene­ral mi recuerdo de la beca Eras­mus va a ser más que bueno, me voy sin sen­tir que me he per­dido cosas y sé que cuando en el futuro mire atrás, recor­daré estos meses como uno de los mejo­res perío­dos de mi vida. No quiero estro­pearlo con 4 meses más de apa­tía. Llevo 18 días subiendo la cuesta y pre­fiero irme antes de que me vuel­van a empu­jar. Estoy bas­tante feliz y satisfecha.

Esta semana pro­mete, a pesar de que tengo 3 exá­me­nes, por­que hay más cosas para hacer que tiempo para hacer­las y por­que cuando queda poco de algo se dis­fruta mucho más. Bueno, y tam­bién por­que cuando esta semana acabe, comienza mi plan para febrero, res­pon­sa­ble en gran parte de lo ilu­sio­nada, feliz y entu­sias­mada que estoy, del que he atado hoy el último cabo tras bas­tan­tes horas de pre­pa­ra­ción. Pero de eso hablaré mañana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>