Oporto surrealista
Ayer lo pasé bastante bien en el albergue y me acosté bastante tarde. Un par de personas más me dijeron lo francesa que parecía y hablé durante un par de horas con un taiwanés que venía con dos amigos de California que trabajaban en FaceBook.
Esta mañana me levanté a eso de las 9, volví a comer demasiado muesli y a beber demasiado café y cogí el tren hasta Oporto. En principio iba a dormir en el aeropuerto esta noche, porque el vuelo a Girona que tengo que coger es a las 7:45 pero a última hora decidí compartir una habitación con William en un hotel al lado del aeropuerto. Cuando llegué a Oporto vi que había una parada de metro que se llamaba exactamente igual que el hotel y que además estaba muy cerca del aeropuerto, así que me fui hasta allí. Cuando me bajé del metro, estaba en un sitio bastante perdido, sin ninguna idea de a dónde ir así que me puse a preguntar a la gente de la parada. Nadie tenía la más mínima idea de dónde estaba el hotel y había una chica que parecía bastante preocupada por mí así que me llevó hasta un cuartel de bomberos y me dejó allí, con mi maleta. Los bomberos sabían donde estaba el hotel pero no había manera de que nos entendiéramos en ningún idioma. Cuando ya pensaba tirar la toalla y ponerme a andar sin rumbo arrastrando mi maleta, los bomberos intercambiaron algunas frases y uno de ellos me hizo señas para que lo siguiera. Abrió una cochera y para mi sorpresa, cogió mi maleta y la metió dentro de una ambulancia enorme. Yo no daba crédito. Me abrió la puerta diciendo algo como “los portugueses somos gente genial, fíjate” y me llevó al hotel en ambulancia.
Cuando llegué William ya estaba allí y para redondear el día, me enseñó nuestra habitación o para ser exactos, me enseñó el jacuzzi de nuestra habitación y la ventana del servicio de habitaciones. De nuevo no daba crédito. Tras mirar todos los canales porno que teníamos en la tele de pago, nos fuimos al centro a cenar y dar una vuelta. Es una lástima que ya hubiese anochecido porque lo poco que he visto de Oporto me ha encantado. Tengo que volver a esta ciudad y de hecho, creo que ya tengo compañía para ese viaje, aunque él aún no lo sabe.
En resumen, un 10 al viaje solita a Portugal. Ahora me voy a bañar un rato.






Una respuesta a “Oporto surrealista”
Pero tu en los jacuzzi te pones enferma, ¿no?
Escrito por Jorge el 07-01-2008 a las 18:13 |
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