Lisboa (II)
Hoy me han vuelto a ofrecer droga, no sé qué rasgo de mi cara incita a pensar que necesito marihuana a las once de la mañana pero algo hay. He comido demasiado muesli y he bebido demasiado café. He resbalado 4 veces en cuestas súper empinadas y resbaladizas por la lluvia. Me he caido sólo una vez. He hecho 45 fotos. He andado un par de horas por la Alfama y por Graça. He ido a Belém. He visto la torre de Belém. He entrado en el Mosteiro dos Jerónimos (me ha gustado mucho). Me he encontrado allí con un sueco que duerme a 3 metros de mí. He ido a la Antiga Confeitaria de Belém donde he probado los Pastéis de Belém y he tomado café por 60 céntimos (soy un poco pesada con lo del café pero es que me impacta muchísimo, supongo que es como si fumaras 2 paquetes diarios y llegaras a un país donde te cuesta el tabaco 1€ el paquete y encima durmieras en un sitio donde te dan todo el tabaco gratis que quieras). He andado y andado bajo una lluvia que parecía polvo y he vuelto a pasar muchísimo calor. Sólo dos personas me han preguntado si era de Francia.
Estoy sentada/tirada en un sofá muy cómodo, viendo El diario de Bridget Jones con 7 personas de diversas nacionalidades a las que acabo de conocer. La habitación para ver películas en DVD del albergue, es, en palabras del recepcionista, demasiado cómoda. Hay al menos 3 portátiles apple en mi rango de visión, más los iMacs del albergue. Hoy es la “petiscos night”, vino y no sé qué comidas portuguesas por 2€. No me quiero ir de aquí.
Ventajas de viajar sola
No tengo que discutir con nadie qué hacer, puedo cambiar de plan todo el tiempo, entrar en las tiendas que quiera sin agobiarme, pegarme un rato en el baño sin hacer esperar a nadie, hacer fotos sin decir “voy a sacar una foto” cada vez, pensar muchísimo y no me siento culpable si almuerzo café, donuts y pasteles de Belém. Básicamente, hacer lo que quiero cuando quiero sin que me afecte ninguna opinión externa.
Desventajas de viajar sola
Todas las fotos en las que salgo son autofotos, me dan ganas de hablar a menudo y no me quiero arruinar llamando por teléfono así que pasear y ver cosas se hace un poco aburrido, nadie se queda con mis cosas mientras estoy en el baño y nadie puede guardar una mesa en una cafetería y a veces da un poco de miedo, como cuando llegué a las 6 de la mañana a un sitio lleno de mendigos.
En resumen, nunca más voy a dejar de hacer un viaje sólo por no encontrar a nadie con quien ir, como pasó con Berlín, París o Amsterdam. Mañana me voy a Oporto en tren y el día 7 vuelo a Linz pasando por Girona. Si todo va bien, volveré a postear desde mi mesa en Raab-heim. Espero que los reyes os traigan muchas cosas :)






Una respuesta a “Lisboa (II)”
Yo estuve este verano en Oporto y pasó a estar entre mis ciudades europeas preferidas (de las que he visitado). Está ahí arriba compitiendo con Brujas.
Un abrazo.
Escrito por Ballenato el 05-01-2008 a las 20:55 |
Deja tu comentario: