De vuelta

Ayer, cuando me des­perté en el alber­gue el baño estaba ocu­pado por uno de los aus­tra­lia­nos de mi habi­ta­ción, así que tuve que espe­rar para entrar y luego tuve que darme bas­tante prisa para lle­gar a tiempo al auto­bús del aero­puerto. Al final lle­gué bas­tante bien por­que el alber­gue estaba muy cerca de la esta­ción de tren Westbahnhof.

Cuando estaba en el auto­bús me di cuenta de que me había dejado el móvil olvi­dado en la cama (un móvil viejo con la tar­jeta SIM aus­triaca, mi móvil nuevo con la tar­jeta SIM espa­ñola lo perdí en Praga, no sé si os acor­dáis). Me ima­giné expli­cando a la gente que había per­dido mi móvil en Viena y me entró la risa floja. Esto de per­der móvi­les en los via­jes es algo a lo que te acos­tum­bras ya y te pue­des reir y todo.

De todas for­mas no estaba todo per­dido por­que no era como en Praga, que estaba en la calle cuando me di cuenta que no tenía el móvil. Al lle­gar al aero­puerto, gra­cias a la red wifi gra­tis que tie­nen, llamé al alber­gue con skype y encon­tra­ron mi móvil. Luego recordé que Ray aún seguía en Viena por­que tenía el tren a Buda­pest más tarde así que lo llamé. Casual­mente se encon­traba andando por la calle de mi alber­gue, de camino a la esta­ción de tren, así que ahora mi móvil está en poder de un tai­wa­nés al que conocí el sábado a las 6:00.

Este año no sé qué me pasa, lo pierdo todo. ¡Ah! Aquí no lo dije, creo, pero mis lla­ves (aqué­llas por las que tenía que pagar 110€) apa­re­cie­ron. Alguien las encon­tró y las dejó en recep­ción, así que ya no me des­cuen­tan todo ese dinero de la fianza. La semana pesada perdí mi tar­jeta de la Uni­ver­si­dad con 6€ den­tro (es una tar­jeta mone­dero que se usa para pagar los cafés, las bebi­das, las foto­co­pias…) y tam­bién la encon­tré, con todo el dinero.

En fin, a lo que iba en el post es a que ya estoy en Sevi­lla sana y salva. Me resulta rarí­simo todo, aun­que por otro lado me siento como si nunca me hubiese ido. Ayer a las 17:15 de la tarde hice una foto a un ter­mó­me­tro en la calle por­que mar­caba 16º y por­que ade­más era de día. Hacía ya un par de meses que no veía 2 cifras en un ter­mó­me­tro. Toda­vía no me he puesto el abrigo aquí. Por la noche estuve un rato en el bra­sero viendo la tele (lle­vaba tres meses sin ver la tele). El otro día recuerdo que intenté expli­car a Karo­lina y Sarka lo que era un bra­sero pero no sé si lle­ga­ron a imaginárselo.

Haré fotos de mis vaca­cio­nes en España, aun­que de vaca­cio­nes ten­gan poco. Ahora me iré al Cen­tro de Cálculo de mi Escuela a inten­tar aca­bar los miles de assign­ments que tengo que entre­gar en enero. Si alguien me quiere visi­tar, es fácil encontrarme.

2 comentarios en De vuelta

  1. Laura dice:

    Bien­ve­nida :)

  2. Paula dice:

    Rosaa!
    Yo he per­dido mi móvil y todas esas cosas. Estaba espe­rando a ver si Jorge o tú os conec­tá­bais, pero no apa­re­céis. ¿¿Te ape­tece que­dar?? Me abu­rro un mon­tón esta semana en Sevi­lla, porfa, sácame de mi casa. Díselo a Jorge tam­bién. Pode­mos ir al cine, o a tomar un té, o a ver los mer­ca­dos de navi­dad, o jugar al DDR o algo así… porfa, porfa!

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