Piscina, Barfuss y spanischer Stammtisch

Esta semana ha sido de lo más com­pleta y feliz. Ade­más de ir a hacer velas con Anto­nio y nues­tra Tan­dem­part­ne­rin Mar­ga­retta, beber pon­che gra­tis casi cada día (aquí entre unas cosas y otras siem­pre hay algún sitio en la uni­ver­si­dad en el que dan pon­che gra­tis, que si el Raif­fei­sen Lan­des­bank, que si la Spar­kasse, que si el Informatik-Punsch-don’t drink and drive but puns©h and code… uno va a clase de lo más ani­mado) he ido a nadar todos los días desde el vier­nes pasado excepto el lunes, y por­que la pis­cina cierra.

Hasta hace 5 o 6 días odiaba la nata­ción con fer­vor, ahora he pasado a vene­rarla como el deporte supremo. Esto, por supuesto, no es raro en mí, cual­quier cosa que odie con pasión es sus­cep­ti­ble de pasar a la lista de cosas favo­ri­tas e indis­pen­sa­bles para vivir (véase Apple, correr, los kiwis, el aero­bic…). Lo cierto es que no sé nadar, no aguanto casi nada de tiempo y carezco de cual­quier estilo. Me limito a sobre­vi­vir yendo de un lado a otro de la pis­cina, hago 2 lar­gos de 25m. más cada día y ya cuando acabo no tengo que vol­ver arras­trán­dome a mi habi­ta­ción. El pro­ceso de nadar en sí me sigue pare­ciendo un poco abu­rrido por eso de que no pue­des escu­char música o hablar con alguien, como cuando corres, pero cuando ya has aca­bado, como te sien­tes no tiene precio.

El fin de semana lo he pasado ínte­gra­mente en la resi­den­cia, no he pisado la calle desde el vier­nes por la tarde hasta hoy al medio­día, es lo que tiene que todos tus ami­gos vivan aquí. El vier­nes se supo­nía que íbamos a tener nues­tra cock­tail party así que a las 21 me dirigí a la habi­ta­ción de Karo­lina y Sarka car­gando con los 6 tipos dife­ren­tes de zumo que había com­prado, para des­cu­brir que nadie tenía las más míni­mas ganas de hacer una fiesta. Apro­ve­chando que esa misma mañana me había lle­gado un paquete de ama​zon​.de con 3 pelis, las cogí de mi cuarto, pre­pa­ra­mos un mon­tón de cóc­te­les y vimos Tat­sä­ch­lich … Liebe (Love Actua­lly) y Bar­fuss. Love Actua­lly es una peli que me gusta bas­tante y que ya había visto y Bar­fuss es una peli ale­mana que Caro­line me había reco­men­dado y de la que no sabía­mos nada. Bueno, pues es pro­ba­ble­mente la pelí­cula más bonita que he visto en los últi­mos 2 años. Si digo que nos encantó a todos, pro­ba­ble­mente me quede corta. Con esta peli y con el libro de Micro­serfs mi deuda con Caro­line es impo­si­ble de saldar.

El sábado por la tarde me puse a hacer una tarta para la Stamm­tisch espa­ñola que había­mos pla­neado para el domingo. Como no tengo ollas y tenía que hacer un pud­ding de cho­co­late, le pedí una cace­rola pres­tada a Bar­bara, una eslo­vena de mi pasi­llo. Mis habi­li­da­des culi­na­rias son equi­pa­ra­bles a mis habi­li­da­des depor­ti­vas, así que cuando ter­miné de hacer el pud­ding y des­cu­brí que un mon­tón de leche se había pegado al fondo de la cace­rola y que estaba todo que­mado, no es que fuese algo sor­pren­dente. Lo de que­mar cace­ro­las aje­nas no me hace sen­tir dema­siado bien, así que me puse con agua caliente y un estro­pajo a fro­tar hasta que casi se me caen las manos en el fre­ga­dero. Al final valió la pena por­que la cace­rola quedó per­fecta, pude camu­flar todos los gru­mos del pud­ding y la tarta me quedó bas­tante aceptable.

Por la noche había una fiesta hún­gara de las que a mí no me gus­tan (beber-bailar-beber-gritar-beber) y como Karo­lina no tenía Party-Laune pillé la peli que nos fal­taba por ver (Wer früher stirbt ist län­ger tot) y la vimos en su cuarto comiendo cho­co­late y bebiendo zumo. Al final estu­vi­mos hablando hasta la 1 de la mañana de cosas tris­tes pero que creo que sir­vie­ron para afian­zar nues­tra amistad.

Ayer tuvi­mos la stamm­tisch espa­ñola que había pro­me­tido pre­pa­rar hace 2 sema­nas. Karo­lina se ofre­ció a ayu­darme y como siem­pre va bien que alguien me super­vise, acepté su ayuda. El menú que tenía pen­sado era tor­ti­lla de pata­tas (fácil hasta para mí) y pollo al chi­lin­drón. Para el pollo me fal­ta­ban la mitad de los ingre­dien­tes por­que o bien no había podido encon­trar­los o bien me había olvi­dado de ellos por com­pleto, así que los sus­ti­tuí por más can­ti­dad de los otros. La tor­ti­lla la hizo prác­ti­ca­mente Karo­lina sola, siguiendo mis pre­ci­sas ins­truc­cio­nes en ale­mán (“pon eso con eso en eso y haz así con la cuchara”) y el pollo lo hice yo, eli­giendo intui­ti­va­mente todas las can­ti­da­des de vino, pimienta y sal. Debido a una opor­tuna ali­nea­ción de los pla­ne­tas, tras una hora de pre­pa­ra­ción, aque­llo no sólo era comes­ti­ble, sino que ade­más estaba impre­sio­nan­te­mente bueno. Me gus­ta­ría decir que lo pre­pa­raré en España, pero pre­fiero reti­rarme de la cocina ahora que estoy en la cumbre.

Las 2 horas que estu­vi­mos en total coci­nando tuvie­ron su recom­pensa, con todo el mundo ala­bando la comida y eso. Nada más por ver a William comiendo tor­ti­lla de pata­tas en un cuenco con pali­llos creo que ya mere­ció la pena. Cuando ter­mi­na­mos de comer, Karo­lina fue a por la tarta que hice el día ante­rior y que estaba en su nevera. Todo estaba saliendo dema­siado per­fecto para haber usado las pala­bras “Rosa” y “coci­nar” en la misma frase, así que casi en la puerta de la cocina a Karo­lina se le cayó la tarta al suelo. Yo miré mis manos medio des­pe­lle­ja­das des­pués de haber fre­gado la cace­rola el día ante­rior y haber pasado 2 horas haciendo la tarta y me cen­tré en repri­mir mi ira, que desde que Juanjo y Laura par­tie­ron mi Nin­tendo DS por la mitad es algo que domino muy bien. Afor­tu­na­da­mente, pudi­mos sal­var la mayo­ría de la tarta y aun­que ya no estaba tan bonita como al prin­ci­pio, a todos les gustó mucho.

Ahora me largo corriendo al sótano, que he dejado mi ropa en la lava­dora y como haya ter­mi­nado ya, no quiero ni pen­sar dónde voy a encon­trar mis pre­cia­das pren­das. Con 5 lava­do­ras y 3 seca­do­ras para más de 500 per­so­nas que viven aquí, la única ley vigente en la lavan­de­ría es la ley de la jungla.

3 comentarios en Piscina, Barfuss y spanischer Stammtisch

  1. ryotakatsuki dice:

    Que guay :D. Auq­nue digas que te reti­ras ya te con­ven­ce­re­mos pa que nos pre­pa­res otra tor­ti­lla aquí, que yo tam­bién se comer con palillos.

  2. Joaquín dice:

    Así me gusta, repri­miendo tu ira, espero que no te desaho­gues con­migo cuando vuel­vas xD

  3. Pedro dice:

    Yo tam­bién me apunto a lo de la tor­ti­lla, ahora que estás en racha culi­na­ria hay que “explo­tarte” bien hasta que se te pase. XD

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