Heimweh

Llevo dos meses aquí y esto empieza a pare­cerse cada vez más a la carta del estu­diante eras­mus en Hel­sinki. Estas últi­mas sema­nas han sido de lo más amargantes.

Para empe­zar, me pego horas y horas metida en mi cuarto haciendo tra­ba­jos y debe­res. Pen­saba que no iba a tener dema­sia­das cosas que hacer este cua­tri­mes­tre por­que las asig­na­tu­ras que tengo son sen­ci­llas, pero nada más lejos de la reali­dad. Cada semana me man­dan que programe/demuestre/especifique un mon­tón de cosas pesa­dí­si­mas de hacer. Mi agenda está pla­gada de “dead­li­nes”, igual hasta me dejo algu­nas asig­na­tu­ras por­que no es plan de hin­charme de tra­ba­jar para 3 cré­di­tos asque­ro­sos. Ahora entiendo por qué aquí la gente coge 10 cré­di­tos en un semestre.

Por otro lado, no sé si es que ya se ha pasado la nove­dad o qué me pasa, pero me abu­rro muchí­simo con la gente. Mi amiga Caro­line, que es la per­sona más intere­sante que he cono­cido aquí, se pasa el día metida en su cuarto por­que estu­dia mates y tam­bién está explo­tada, así que ape­nas la veo. En las últi­mas fies­tas a las que he ido no me he diver­tido nada así que estoy ten­diendo bas­tante al ais­la­miento social.

Luego está el tema del clima, lle­va­mos una semana infer­nal de viento, llu­via y frío. Yo espe­raba que no me afec­tase tanto pero sí que me afecta un mon­tón. El único tiempo que paso en la calle es yendo y viniendo de la uni­ver­si­dad. Hoy incluso ha nevado a ratos y las tem­pe­ra­tu­ras van a bajar más en los pró­xi­mos días. A las seis cuando vol­vía de la uni­ver­si­dad había 2º pero con el viento enorme que hacía se sen­tían como –3º o –4º y era dolo­roso. Para mañana hay llu­via, nieve, más viento y la máxima es de 3º así que ima­gi­nad. Y para colmo yo tengo clase a las 8:30 (en sábado, sí).

De todas for­mas, como todas esas cosas no son sufi­cien­tes para arrui­nar mi opti­mismo, ayer cuando vol­vía de la uni­ver­si­dad perdí la llave de mi cuarto en la calle. La lle­vaba junto con mi car­tera en un bol­si­llo con cre­ma­llera den­tro del abrigo, saqué la car­tera para mirar una ton­te­ría y se me caye­ron al suelo. Con la llu­via, el viento y la capa de barro y hojas que cubría la acera no me di cuenta hasta que no lle­gué a la puerta de la habi­ta­ción. Des­pués de vol­ver a la calle y bus­car un mon­tón de rato en unas con­di­cio­nes bas­tante malas, me di por ven­cida y fui a la ofi­cina a pedir otras lla­ves. Allí me infor­ma­ron de que tenía que pagar 110€, al pare­cer como cas­tigo por haber per­dido la llave, por­que la cerra­dura no la van a cam­biar ni nada. Des­pués de haber per­dido mi móvil en Praga, era justo lo que necesitaba.

Ahora mismo el único con­suelo que tengo es que en un mes y una semana estoy de vuelta en Sevi­lla, jamás pensé que diría esto pero echo mucho de menos España.

6 comentarios en Heimweh

  1. Teresa dice:

    ¡Ánimo! Seguro que pue­des apren­der algo de todo esto y cuando lle­gues a España valo­ra­rás esto más que nunca ;).

    Te espe­ra­mos en Sevi­lla, que ya me han pre­gun­tado por clase si esta­bas de Eras­mus o algo así.. por­que les extra­ñaba no verte ;).

  2. Fabio dice:

    Pobre Rosa! :(

    Good times will come back, even if it’s cold :)
    You’re wor­king a lot, but you also got only good marks!!!
    Any­way, they’re really bas­tards with the key!

    Un abbrac­cio!

  3. Joaquín dice:

    Only good marks?, ya sabía yo que por mucho que cam­bia­ses de idioma no iban a cam­biar tus notas xD, anímate kiya que en nada ya vas a estar por aquí repar­tiendo los rega­los que nos vas a traer a todos xDDD (es broma), pero anímate ^^

    You’re right Fabio, they’re a fucking gang of mot­her­fu­ckers, 110€ a dam­ned key…xD, se han colado tela

  4. Paula dice:

    ¡Tran­quila! Yo estaba igual que tú hasta que me caí en la cuenta de que todo esto es fruto de la famosa curva que des­cribe el estado de ánimo de los eras­mus, como nos expli­ca­ron en mi pri­mera reunión de orien­ta­ción. Según esa curva, ahora te vas a que­dar en un estado de ánimo más o menos esta­ble pero resig­nado hasta que vayas a casa por Navi­dad, y cuando vuel­vas habrá mejo­rado. De todas for­mas, pue­des inten­tar con­tro­lar tu estado de ánimo un poco, no le pres­tes tanta aten­ción al tiempo y a los debe­res y con­cén­trate en las cosas boni­tas de estar en Linz… no has ido allí a tor­tu­rarte, sino a dis­fru­tar, y eso es lo más impor­tante de todo…

  5. Paula dice:

    Ostras, he escrito “me caí en la cuenta”… empiezo a hablar como una guiri.…

  6. Pingback: Rosapolis * Poniendo un poco de lana en tu vida :: Pero a quién quiero engañar

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