Depresión, Passau y Aikido en alemán

Nunca vayáis a un campo de con­cen­tra­ción. Nunca vayáis y menos con una visita guiada en la que os cuen­ten un mon­tón de cosas que pasa­ron de ver­dad. Tras 90 minu­tos de reco­rrido por Maut­hau­sen escu­chando hablar al guía, que era un cha­val que hacía allí la pres­ta­ción social sus­ti­tu­to­ria (el ser­vi­cio mili­tar es obli­ga­to­rio en Aus­tria) y que des­gra­cia­da­mente hablaba en inglés lento y claro, todo el mundo estaba serio, en silen­cio y unos cuan­tos con las lágri­mas sal­ta­das. Fue bru­tal. De todas for­mas, me ale­gro de haber ido, hay cier­tas cosas que no se pue­den olvidar.

Tras vol­ver de Maut­hau­sen fui al cine con Caro­line y Karo­lina, vimos Ein fliehen­des Pferd. Fue una expe­rien­cia alta­mente frus­trante para Caro­line y para mí, por­que no enten­día­mos abso­lu­ta­mente nada. La gente a nues­tro alre­de­dor en la sala reía y reía y noso­tras nos mirá­ba­mos y reía­mos tam­bién. Karo­lina lleva estu­diando ale­mán un porrón de años y habla muy bien. Hubo una cosa que me llamó muchí­simo la aten­ción y es que en los anun­cios que pusie­ron antes de la peli había uno en el que salían penes, es decir, salían tíos des­nu­dos a los que se les veía todo per­fec­ta­mente. No me ima­gino ese tipo de publi­ci­dad en España.

El domingo no había nin­gún plan así que unos cuan­tos deci­di­mos ir a Pas­sau, que es un pue­blo de Ale­ma­nia que está justo en la fron­tera. Pilla­mos una espe­cie de des­cuento de grupo para el tren y nos salió tirado. La excur­sión estuvo entre­te­nida aun­que con eso de que hay mon­ta­ñas por todas par­tes, siem­pre acabo hin­chán­dome de subir y bajar esca­le­ras y cues­tas para ir a los cas­ti­llos y a las igle­sias, lo cual es bas­tante malo para mis rodi­llas. Pas­sau era pre­cioso, podéis ver mis fotos en fli­ckr.

No lo dije aquí pero al final me decidí por Aikido los lunes en vez de defensa per­so­nal por­que me venía mejor la hora y el sitio (es en mi resi­den­cia), así que ayer a las 20:00 tuve mi pri­mera clase. Si lo de ver la peli fue frus­trante ima­gi­nad esto. Mi voca­bu­la­rio depor­tivo ale­mán es nulo, la única pala­bra que con­se­guía com­pren­der de todas las expli­ca­cio­nes era “aikido”, así que lo que hice fue inten­tar imi­tar lo que hacían los demás. No dio resul­tado. Cuando tenía­mos que tra­ba­jar por pare­jas me ponía con el pri­mero que me hacía una reve­ren­cia (hay que hacer reve­ren­cias todo el rato: al empe­zar, al ter­mi­nar, cuando el maes­tro empieza a hablar, cuando ter­mina, cuando nos sen­ta­mos, cuando nos levan­ta­mos…). Había 5 o 6 per­so­nas con kimono que eran los que con­tro­la­ban del tema así que inten­taba ponerme con ellos. El pro­blema es que yo me ponía en una pos­tura deter­mi­nada y enton­ces ellos me decían algo en ale­mán, espe­rando una reac­ción lógica por mi parte, pero como no enten­día nada, no obte­nían el resul­tado espe­rado y tenían que venir y moverme ellos. Me sentí bas­tante sub­nor­mal. Por si fuera poco, el aikido se daba en la mitad de un campo de fút­bol sala cubierto que hay en la resi y en la otra mitad, con una cor­tina de por medio, esta­ban dando clase de mala­ba­res, con bolas y mazas y eso, y yo escu­chaba todo el tiempo las risas y la música, mien­tras me retor­cían las muñe­cas, me tira­ban al suelo y me incre­pa­ban en alemán.

El resul­tado de ayer es que me voy a cam­biar de aikido a mala­ba­res por­que lo de un arte mar­cial y lo de cana­li­zar la ener­gía de tu opo­nente para ven­cerle suena genial pero en espa­ñol. Caro­line, que odia cual­quier acti­vi­dad física, se va a apun­tar con­migo a mala­ba­res. Creo que con la clase de mala­ba­res te dan un kit de ras­tras para el pelo o algo, por­que era un pei­nado bas­tante popu­lar entre los asistentes.

Ya he empe­zado las cla­ses, hoy he tenido ale­mán Mit­tels­tufe II, que es donde aprendo voca­bu­la­rio, gra­má­tica y demás, 6 horas a la semana. Tengo ade­más 2 horas a la semana de pro­duc­ción escrita Mit­tels­tufe II, que es donde ten­dré que hacer miles de redac­cio­nes. Mañana tengo ya alguna asig­na­tura de Infor­má­tica aun­que no recuerdo los lar­gos nom­bres y tam­bién mañana viene Miguel a visi­tarme a Linz. Se va a que­dar 6 días y el fin de semana ire­mos por ahí de viaje.

Creo que esta tarde me voy a pasar por la pis­cina de la resi a nadar un rato, que toda­vía no la he pro­bado desde que estoy aquí y tam­bién tengo que lavar la ropa (algo com­pli­cado ya que las lava­do­ras son un bien bas­tante soli­ci­tado). Aquí sigue sin hacer frío, me siento esta­fada, yo espe­raba ya la nieve a prin­ci­pios de octu­bre y nada, esta­mos a 18º.

2 comentarios en Depresión, Passau y Aikido en alemán

  1. Paula dice:

    Yo ya tuve bas­tante de cam­pos de con­cen­tra­cion en el cole, a mi pro­fe­sora de his­to­ria le encan­taba hacer­nos leer tex­tos con fotos de per­so­nas esque­le­ti­cas en los que los super­vi­vien­tes narra­ban como les arran­ca­ban las unas o les decian que el jabon con el que se lava­ban estaba hecho con los res­tos mor­ta­les de sus hijos/padres/esposas. Cuando estuve en Polo­nia nos ofre­cie­ron ir a Aus­witszch, pero pase un poco del tema, sabia que iba a sufrir mucho alli.

    Cam­biando de tema, me he reido mucho con tu pri­mera clase de Hap­kido, se me habia olvi­dado que el idioma puede supo­ner un obs­taculo en esas situa­cio­nes. Yo fui a una de baile House y aun­que lo enten­dia todo per­fec­ta­mente, no era capaz de repro­du­cir lo que supues­ta­mente tenia que hacer.

    Espero tener inter­net de aqui a un mes, ya hablamos.

    Besito.

  2. Joaquín dice:

    Anda que no me he reido yo tam­bién con lo del Aikido xDD, suerte que tuvie­ron Juanjo y Laura cuando te rom­pie­ron la DS de que no supie­ses eso toda­vía xD

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