Después de dormir unas 10 horas, desayunar dos veces y hacer los deberes de alemán, estoy lista para seguir contando lo que hago por aquí.
Tras bastantes intentos infructuosos del italiano que estudia Informatik también y míos y no conseguir que funcionase la red, vino un americano que lo había hecho funcionar en otra habitación a ver si podía hacer algo. Estuvimos allí hasta las 12 de la noche y nada. En ese tiempo, estuvimos hablando un montón y el italiano me puso hasta un problema de mates. La polaca intentó darme alcohol en repetidas ocasiones (algún día contaré las historias raras que se trae esa tía conmigo, yo creo que tiene oscuras intenciones) poniendo morritos y diciendo “Don’t you want to drink with meeee??”. Cuando a las 12 nos dimos todos por vencidos, subimos a la fiesta de nuevo y sólo quedaban 6 o 7 personas, el resto se había ido a la discoteca ésa así que me libré.
Paso casi todo el tiempo con la polaca y la checa que son compañeras de cuarto, con el italiano y a veces con otro polaco y una francesa de mi clase, pero sobre todo con la escocesa Caroline. Ha sido elegida por unanimidad (1 voto de 1), para ser mi mejor amiga aquí. Estudia matemáticas, tiene una pinta de nerd increíble (¡lleva hasta las gafas arregladas con celo!), le encanta Harry Potter, la programación, el Cálculo, el chocolate y ha leído todos los libros de Terry Pratchet. El problema es que habla con un acento escocés rarísimo y que es poco dinámica, pero ya iremos superando esas dificultades.
Ayer en la excursión, aparte de probar un montón de tipos diferentes de queso, hablé mucho con el italiano en el autobús y vi unos paisajes alpinos que eran una pasada. De momento lo poco que he visto de este país me encanta, es todo precioso (ya veremos si sigo tan feliz cuando estemos bajo cero). Después de comer mucho queso y ver el monasterio estuvimos en el centro de Steyr, que también es muy bonito. Allí pude probar por fin el Apfelstrudel en una cafetería.
Por la noche como viene siendo habitual volví a salir a tomar algo al centro. El polaco de 2m. intentó convencerme repetidas veces para ir a bailar, sin éxito, aunque quién sabe, igual algún día en el que haya bebido suficiente Sturm lo intento. Definitivamente no voy a aprender alemán aquí, no hay forma, sólo hablo en inglés. No sé si conseguiré hacer amigos austriacos cuando empiecen las clases normales, con los que pueda practicar.
¡Ah!, me voy a apuntar este semestre, a partir de octubre, a cursos deportivos que hacen aquí. De momento, tengo que elegir los lunes entre Aikido para principiantes y clases de defensa personal para chicas (la checa, Sarka, se quiere apuntar a ése). ¿Qué opináis?

Mmmm.… apfelstrudel.… (babeo a lo Homer Simpson)
Igual suena un poco triste, pero el Apfelstrudel es casi el mejor recuerdo que tengo de Austria, con crema de vainilla caliente, mmmmmmmmmm
Con respecto a lo de haikido o la defensa personal…
¿Qué es más probable que lleves contigo si alguna vez te atacan? ¿Una espada de madera o tus propias manos?
Pues yo creo que tiene que estar más chulo el Aikido japonés, pero sí es verdad que parece más práctica la otra opción. Y sobre el Apfelstrudel, tiene muy buena pinta. ¿Eso no lo venden en Sevilla en ningún sitio?
No sé si lo venderán en Sevilla, yo nunca lo he visto. Sé que en República Checa lo tienen también, pero en España no me suena… ¡y está muy rico! Tiene como compota de manzana por dentro y lo de fuera es como hojaldre. Aún me quedan muchos postres austriacos por probar, entre otros, la Linzer Torte, que es de Linz y lleva chocolate :)