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Me he venido a escribir a la cocina mientras Fabio, Karolina y Sarka hacen la cena. Como mis habilidades en la cocina son algo cuestionables, me he limitado a comprar una botella de Sturm y a sentarme aquí a hacerles compañía. Fabio está cocinando por supuesto pasta y Karolina va a hacer una sopa típica polaca. La tía es aquí la sustituta de Juanjo, porque tiene un millón de accesorios de cocina (como un rallador de queso y cuencos y tenedores y todo) que se trajo de Polonia en coche y porque además cocina muy bien. No lo he contado, pero aquí en las cocinas no había nada cuando llegué, hay como dos cajas de cartón llenas de cacharros hechos un asco, que son cosas que se ha ido dejando la gente aquí, pero no hay platos ni nada. Yo me compré el primer día un par de platos y un juego de cubiertos y con el bote de café me venía de regalo una taza, así que esas son todas mis herramientas culinarias.
Fabio está ahora mismo gritando porque Karolina ha rallado todo el queso Grana Padano y ahora tenemos queso rallado para kilos de pasta. Acaba de llegar un austriaco rubito con gafas que estudia mates y que conocimos el lunes en el sitio de los bolos.
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Acabo de volver a mi habitación ahora mismo y estoy totalmente reventada. Ayer y hoy han sido épicos. Lo que ayer empezó con una cena a la que invité a Karolina y a Fabio (a Caroline no la encontré) porque había comprado carne y era demasiada para una persona, acabó en una fiesta improvisada en el cuarto de Karolina y de Sarka, con unas 12 personas cantando Vivo per lei de Andrea Boccelli a duo con una alemana a la 1 de la mañana usando un vídeo de YouTube para la música. Entre las 12 personas se encontraban dos austriacos rarísimos, estudiantes de doctorado, que Sarka y Karolina conocieron vete tú a saber dónde. Uno de ellos era la persona más delgada y extraña que he visto en mi vida, tenía la cabeza diminuta y los ojos súper saltones y medía como 2 metros. Además, se quitó las chanclas y llevaba unos calcetines amarillos y movía los pies sin parar. Estuvo toooodo el tiempo a pico y pala con Sarka, flipante el tío, agitaba las pestañas de sus ojos saltones y le hacía millones de preguntas sobre la República Checa.
Hoy Karolina y Fabio querían cocinar la sopa y la pasta esa. Después de soltar ya el portátil y dejar de escribir porque estaba la comida, empezó a venir más gente. Apareció uno de los estudiantes de doctorado (el que no era tan raro) de ayer con dos pudings que había hecho él mismo. Después de cenar Fabio se trajo la guitarra y estuvimos cantando. Vino también Lydia, que en EEUU tenía un grupo de música y estuvo tocando y cantando sus propias canciones. Luego apareció Simón, un francés, con otra guitarra y cuando cantamos Hotel California y Nothing Else Matters era tan guay que yo tenía hasta las lágrimas saltadas (puede que por exceso de Sturm). Al final la cosa degeneró y acabé cantando La Bamba delante de un montón de gente mientras un turco tocaba la guitarra. Surrealista.
En cuanto al idioma, la cosa ha degenerado totalmente. La gente empieza a coger confianza con el curso intensivo y cada vez intentamos usar más el alemán, además de que hay austriacos rondando por las fiestecillas. El resultado es que hablo una mezcla absurda de inglés y alemán, además de que cada vez sé decir más cosas en italiano porque aquí todo el muundo quiere aprender y tenemos a Fabio y a Antonio todo el día dándonos clases (Antonio habla todos los idiomas, es acojonante).
Yendo a las cosas académicas, hoy tuve por fin la reunión con mi coordinador, que era muy simpático y me firmó la hoja de asignaturas sin ponerme ningún problema. Con eso, ya me pude apuntar a los cursos por internet. El sistema que tienen aquí es chulísimo, cuando ya te has inscrito en los cursos que quieres hacer, tienes un montón de opciones para exportar tu horario, en PDF o en formato iCal. Ahora tengo mi horario en el Google Calendar y es realmente útil porque aquí tienen algunas asignaturas en Block, lo que significa que las clases se dan todas seguidas, en plan un viernes 4 horas y un sábado otras 4 horas y así. De esta forma, lo tengo todo controlado y organizado como a mí me gusta. Tengo clases de martes a viernes y algunos sábados, los lunes no. Antonio el maldito sólo tiene clase de lunes a miércoles. Aquí la gente no se hernia, no, yo hago 32 créditos, que no es demasiado en realidad para un cuatrimestre, pero a los que he preguntado hacen 10 créditos cada semestre y cosas así, debería aprender a montarmelo mejor y pasar de las malditas ingenierías.
Hoy después de la reunión con el coordinador me fui a estudiar un ratillo de alemán y en el camino había no sé qué feria con stands para enseñar a los novatillos las carreras de la Uni y conseguí un par de cafés gratis, una bebida energética, una taza, bombones, caramelos de menta y un cuaderno que pone “¡Viva la educación!” Después de eso y de exportar mi horario en formato iCal fue cuando empecé a pensar en extender mi beca erasmus aquí. Todo se andará.
Mañana la polaca Karolina quiere hacer no sé qué desayuno típico polaco a las 9 de la mañana, voy a morir. Por cierto, un saludo a William, que aunque no entiende ni jota, lee mi blog. William es un taiwanés súper gracioso que he conocido aquí, de los que más me alegro de haber conocido. Dice que mis camisetas son so cutes y es adorable. William, wie geht’s?