Adicción a la cafeína

Hola, me llamo Rosa y soy adicta a la cafeína.

Hemos estado hoy hablando en clase sobre las adicciones (alcoholic, shopacholic, incluso chocoholic…) así que me ha tocado contar mi pequeño problema con el café y derivados. Hace ya bastante tiempo que no puedo pasar un día sin tomar café. En los últimos 2 años, creo que sólo ha habido 3 o 4 días en los que no he tomado café y al menos dos los recuerdo bien porque estaba deprimida, cansada y de muy mal humor y porque además era plenamente consciente de que no había tomado café. No sólo cuando me levanto por la mañana pienso en el café, es algo que me ronda la cabeza todo el día y hasta que no tengo mi dosis diaria siento bastante ansiedad.

El café es la típica cosa que provoca adicción social, porque siempre se suele tomar con amigos o compañeros en algún momento del día, a media mañana o después de comer. Lo mío desde luego no es adicción social, la mayoría de los días me tomo el café sola en la cocina o en mi cuarto, soy una cafeinómana total.

El caso es que odio el sabor del café, me parece un brebaje inmundo y repugnante. Con leche está bien, o en capuccino o con vainilla o con caramelo… con todas esas cosas que se le pueden poner (en el Starbucks por ejemplo hacen unos vasos enormes de café con cosas y mucha nata por arriba y canela que seguramente estarán bastante buenos), pero desgraciadamente, yo no puedo tomar leche, así que tomo siempre café solo. Es asquerosamente amargo. Me lo bebo siempre en plan chupito, espero a que se enfríe, me lo tomo de golpe, reprimo las arcadas e inmediatamente me como un caramelo o alguna cosa para quitarme el sabor. Lo mío es pura adicción a la cafeína, si la vendiesen en pastillas o me la pudiese inyectar lo haría para no tener que tragar semejante bazofia. No puedo concebir que haya gente que tome café sin cafeína. ¿Por qué lo hacen? ¿Para qué?

Creo que me enganché al café de un modo bastante típico, al empezar la universidad. Antes, apenas había tomado nada de café en mi vida. Como dormía poco, necesitaba algo para mantenerme espabilada y empecé a tomar café de vez en cuando. La sensación de euforia, felicidad, energía y vitalidad que me aportaban los primeros cafés era increíble y el precio a pagar era pequeño (0.60€ en la cafetería de la Uni y un pequeño mal trago). Un par de años después con un solo café ya no conseguía los mismos efectos que al principio, así que algunos días me tomaba 2 y así…

He intentado dejarlo algunas veces, muchos días me he dicho “Va, hoy no voy a tomar café…”, y a las cinco de la tarde, después de haber pasado toda la mañana amargada he tenido que entrar en la primera cafetería y suplicar mi dosis, poniendo billetes sobre el mostrador y esas cosas. La existencia me resulta difícil sin café.

Aquí en Inglaterra, cuando me enseñaron la cocina de la casa en la que vivo, lo primero que pregunté fué “¿Y para hacer café?” y me enseñaron el típico cacharro para calentar agua, ¡no tenían cafetera! Mis opciones eran entonces comprar una cafetera o hacer café soluble. Me decanté por la segunda por ser más económica, aunque nunca antes había tomado café soluble. Me da la sensación de que su contenido en cafeína es inferior al del otro café. En el bote que tengo ahora mismo, que es de la marca Witerose (un supermercado de aquí), pone que hay que usar una cucharada pequeña por cada taza. Yo uso 4-5 cada mañana, para un vaso normal. El café soluble realmente contiene más cafeína (sobre un 4%) que el café molido para cafetera (un más o menos 2%). El café en grano tiene aún menos proporción de cafeína. Lo que ocurre es que cuando se prepara una taza de café no soluble se usa mucho más café, con el soluble es necesario menos, por lo que al final en la taza acabas teniendo una dosis de cafeína mayor. Es por esto porque lo que soy un poco salvaje y pongo 5 cucharadas. Aproximadamente me tomo cada día por la mañana entre 12 y 15 gramos de café soluble, es decir entre 480mg y 600mg de cafeína. Algunos días también me tomo un expreso en algún sitio por la tarde, eso añadiría unos 40mg más de cafeína. Todo esto viene a ser como 16 latas de cocacola al día (más o menos), para que os hagáis una idea. Los cálculos son aproximados porque en mi bote de café no pone la proporción de cafeína que contiene, los he hecho con los datos del Nescafé, pero supongo que serán parecidos.

Si alguien conoce algún grupo de rehabilitación, terapia o similar para cafeinómanos estaré encantada de escucharle. Si no, siempre podemos quedar para tomar café :)

2 respuestas a “Adicción a la cafeína”

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Venden pastillas de cafeína, pero no te las recomiendo, eso sí que son como 30 latas de cocacola.

Yo en mis mejores tiempos tomaba hasta 3 litros de cocacola light al día…

En fin, te dejo que estoy en un ciber cutre y me quedo sin saldo. Besitos!!!

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[...] raiz de mi post sobre la adicción a la cafeína Juanjo me pasó este corto. Es bastante gracioso y muy [...]

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