Looking like French
Hasta ahora, sólo dos personas me han preguntado en Londres si soy francesa. Son pocas, teniendo en cuenta que no parezco inglesa y que en España me lo pregunta mucha más gente. Esto es algo que nunca deja de sorprenderme. No entiendo qué ve la gente en mí para pensar que soy francesa, pero ya he perdido la cuenta, en los últimos 2 o 3 años, de la gente que me lo ha preguntado. No conozco a demasiados franceses pero me da que no son demasiado diferentes a nosotros en cuanto al aspecto físico, no es como los alemanes o los suecos… Cuando pido explicaciones de por qué doy esa impresión, me responden o bien que tengo la típica cara francesa (?), o bien que es por la ropa y el pelo. Excepto cuando llevo mi boina, un pañuelo en el cuello y voy fumando con una boquilla larga, siempre visto con ropa del Pull & Bear, Berhska o Zara, al igual que el 90% de la población de mi edad, así que o todo el mundo parece francés o las explicaciones no me convencen demasiado.
Las cosas en Londres siguen su curso, ya me he acostumbrado a estar aquí. De hecho, me gustaría bastante vivir en esta ciudad en el futuro. Tras dos semanas, ya casi he conseguido aprenderme las irracionales monedas que usan y puedo descifrar los mapas absurdos de las paradas de autobuses sin demasiado esfuerzo. Me encanta Londres y también Inglaterra, tenía un buen recuerdo de cuando estuve en Glasgow y en Durham en los veranos del instituto, pero ahora me parece bastante mejor. Ya veremos qué tal son las cosas en Austria. De todas formas, no soy lo que se dice muy exigente con las ciudades, creo que podría vivir en cualquier ciudad de las que he visitado en mi vida, excepto quizá en Nueva York, que era un poco agobiante.
Con mis padres indios cada vez hablo más, estoy súper contenta en la casa. Al igual que yo, son un poco maníaticos de la limpieza. Eso hace que tenga que tener mucho cuidado cuando cocino o cuando me ducho. Por ejemplo, cuando cocino apenas se pueden ver cosas sucias, voy prácticamente fregando cosas mientras las uso. A mí eso no me molesta nada y a cambio está todo siempre impecable. Tienen un salón así decorado con elefantes y cosas indias en el que también hay un piano. He estado practicando algunas cosas pero he perdido mucha agilidad en los dedos desde que dejé el conservatorio.
Las clases en la academia no me gustan demasiado, me aburro y estoy un pelín harta de ellas. No me aburro porque sea muy fácil, al revés, me cuesta bastante trabajo porque todos hablan muy bien y a mí de vez en cuando se me escapan hasta cosas en alemán. Tenía que haber jugado más al English Training antes de venir. Por lo demás, la escuela es graciosa, debería aparecer en todas las guías de Londres, junto a la comida “reduced” de los supermercados, como el lugar idóneo si quieres practicar sexo. La gente aquí está como desatada, las hormonas bullen en cada esquina y se respiran feromonas nada más entrar en la cafetería. La promiscuidad se palpa en el ambiente, la gente anda súper salida de un lado para otro. Ayer, sin ir más lejos, cuando entró un tío nuevo en mi clase, rubio y con gafitas (de ahora en adelante The Slovakian Boy), bastante mono, la reacción femenina fue tan evidente y poco sutil que casi se podría calificar de acoso sexual. Si The Slovakian Boy no está ahora mismo follando es porque aún no habrá decidido con quién prefiere empezar. Con estas cosas me río un montón, es muy divertido. Yo, por mi parte, me voy a pegar a partir de mañana a The Colombian Boy, que el otro día hablaba con una coreana de que yo era “very cute”.
Os recuerdo el álbum de Flickr donde estoy colgando algunas fotos. No puedo poner todas por lo del límite de espacio. Es una lástima, las fotos que me hice con todas esas modelos de lencería suecas haciendo topless tienen demasiada resolución y no me caben en la cuenta. El jueves que viene es mi cumpleaños, me gustan los Milky Way y las cuentas pro de Flickr.






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