Archivo de Abril, 2007

Violencia audiovisual

He decidido hablar un poco de algo que me pasa, más que nada porque últimamente pienso en ello más de lo habitual y porque además, gracias a las bondades de Internet, esto podría llegar a los ojos de alguien a quien le pase lo mismo que a mí y que me otorgase el honor de conocerle. Soy consciente de que sólo me leen mis amigos/conocidos (que probablemente ya sepan de qué va esto) y de que la página sigue sin funcionar en Internet Explorer, pero de ilusión también se vive. También lo hago para poder enviar aquí a la gente a la que tengo que explicar lo que me pasa una y otra vez, es demasiado pesado repetir las mismas cosas.

En fin, vayamos al grano. No soporto la violencia ni la maldad en ningún formato audiovisual, ya sea en directo, en la radio (en este caso sólo audio), en la tele o en la gran pantalla. La soporto en dosis moderadas en los libros y porque con los libros quien pone las imágenes soy yo y porque soy mucho más consciente de que es todo ficción. Tampoco leo los periódicos, huyo de los tíos del 20 minutos o del Qué cada mañana cuando llego a la Escuela y según quien esté, a veces huir es toda una hazaña agotadora. Ahora no viene al caso, pero me gustaría saber dónde entrenan a esa gente.

Cuando digo que no soporto escenas violentas o de maldad no me refiero a explosiones, catástrofes naturales donde mueren seres humanos o accidentes de tráfico, por poner un ejemplo. Es un poco complicado de explicar, así que pondré el ejemplo que pongo siempre de película que vi accidentalmente porque escapó a mi comité de censura privado y cuyas escenas me impidieron dormir esa noche y se quedaron grabadas para siempre en mi mente: La Milla Verde. Hay dos cosas que recuerdo casi a diario desde hace un montón de tiempo; una es mi abuela, que murió hace 5 años, y la otra es esa película, que vi hace unos 6 años. Con esto os podéis hacer una idea de lo que me afectan esas cosas.

No puedo ver actos de maldad, dirigidos a dañar a alguien de la forma que sea, perpetrados por seres humanos (o por animales o cosas humanizados, que El Rey León tampoco me gusta nada, por la parte en la que muere el padre de Simba a causa del malo malísimo de la peli que además es su hermano). Cuando digo que no puedo soportarlo no estoy exagerando nada, si veo como personas juegan con el sufrimiento ajeno y manejan la vida a su antojo, de forma fría y calculada, siento grandes deseos de morir. No es ver sangre o ver una peli mala de acción o jugar al Unreal o que dos tíos se den de hostias por una chica. A ver, no me gusta demasiado ver sangre, me da asco, pero es otro tema distinto y son otros motivos. Tampoco veo pelis de terror porque me dan mucho miedo, pero siguen siendo otras las razones.

Otro ejemplo para ilustrar perfectamente de qué se trata es El Efecto Mariposa. Si la habéis visto, acordáos del vecino pederasta y de su hijo, sobre todo de su hijo. De su hijo y de la escena con el perro (escena que yo no llegué a ver pero que me imagino también bastante a menudo). A eso me refiero, ni más ni menos. Esa peli empecé a verla con Jorge, porque él aún no entendía muy bien qué cosas podía ver yo y qué cosas no, y la tuvimos que quitar a la mitad antes de que me diese algún tipo de ataque. También si habéis visto Requiem por un sueño lo podréis comprender, yo no la he visto porque Jorge dice que si la viese me suicidaría. Es la película que tengo más prohibida de todas.

Por los mismos motivos tampoco veo nunca las noticias. No las escucho en la radio ni las leo en los periódicos o Internet. Me hizo gracia una vez encontrar un post en el blog de GonzoTBA en el que hablaba de estar un mes entero sin informarse sobre lo que pasa en el mundo en plan experimento. Le hicieron una entrevista en la radio a raiz de ello y todo. Yo llevo así prácticamente 22 años. Cuando me informo de algo es porque no puedo evitarlo, yo no busco las noticias jamás. Odio cuando estoy comiendo en algún sitio y alguien pone el telediario y yo no puedo irme o decir que cambien de canal, cuando el tío del 20 minutos me alcanza y me obliga a coger el periódico y leo los titulares sin poder evitarlo, cuando daba clases de conducir y mi profe llevaba puesta la radio, cuando oigo alguna conversación en el autobús…

Las cosas que pasan por el mundo producen un efecto mucho más devastador en mí porque son cosas que ocurren de verdad. Por lo mismo siempre he odiado la Historia. En el instituto me obligaban a estudiar Historia y aunque mis libros de texto no se recreaban en detalles truculentos, me molestaba bastante enterarme de ciertas cosas que han ocurrido.

Es difícil mantener una burbuja como la que pretendo tener a mi alrededor. A veces hay cosas que se me escapan y se cuelan dentro y entonces lo paso bastante mal. Por supuesto, cuento con ayuda en forma de pequeño comité de censura privado. Lo cierto es que es complicado y para ir sobre seguro, al final lo único que veo en la tele o en el cine son pelis de dibujos, comedias románticas y porno (básicamente cosas donde la gente se quiere).

Las consecuencias prácticas de todo esto no son bonitas. Para empezar, lo de no ver noticias ni aprender sobre la Historia, es más, tratar de olvidar lo que sé sobre ella, me convierte en una persona bastante inculta. Eso me molesta bastante. Si lo unimos a los gustos cinematográficos de los que hago gala, mi imagen ante el mundo es de un ser extremadamente primario y con vida interior nula. Me estoy perdiendo y me voy a perder grandes joyas del cine. Las películas favoritas de mis amigos suelen estar en mi lista de películas censuradas, por algo será. Tampoco puedo participar en las conversaciones sobre las series de moda (Lost, Heroes…) ni sobre la actualidad ni puedo ir al cine con casi nadie. Es más, ni siquiera me puede gustar el cine en sí porque carezco de perspectiva. Casi todas las películas que veo son malísimas, soy consciente de ello. A veces me planteo hacer un esfuerzo, pero no se trata sólo de estar una hora y media sufriendo en el cine. Las escenas y las palabras se quedan grabadas a fuego en mi cerebro y me producen mucha angustia durante mucho tiempo.

Conozco a gente que no soporta la sangre, también a gente que no puede ver pelis de terror pero no sé de nadie a quien le pase lo mismo que a mí. Desde hace un montón de tiempo busco a alguien así pero ni lo he encontrado yo ni he encontrado a nadie que supiese de alguien. Así que si esto llegase a cualquiera con un problema similar estaría bien que se pusiera en contacto conmigo. Podríamos hablar e incluso quedar para ver alguna peli de Disney.

Aclaración:

Soy consciente de que el mundo real no es de color de rosa, mi burbuja no se basa en ignorar los problemas. No vivo en mi mundo privado de fantasía, princesas Disney, flores multicolores y tetas de silicona. Paso gran parte del tiempo pensando en los problemas del mundo y por eso no necesito que me los recuerden constantemente. Una vez leí por ahí, hace un montón de tiempo, que iban a poner por la tele unas imágenes del poblado de los Pitufos destruido por la guerra o en plan campo de refugiados o algo así, para intentar conmover a la gente, usando una especie de símbolo de la infancia. Esto era porque la gente cada vez se mostraba más insensible ante la muerte de sus semejantes debido a que estamos “acostumbrados” a verlo todo el rato en el telediario. Pues vale, es eso, yo no intento ignorar esas cosas en absoluto y obviamente no podría acostumbrarme jamás. No necesito que me recuerden que la gente se muere, lo pienso muy a menudo y es una putada. No sé qué porcentaje de vuestro tiempo y vuestros pensamientos dedicáis a pensar en las guerras, la pobreza, el hambre, etc, aún viendo todas las noticias y leyendo todos los periódicos. Creo que el que yo dedico es lo suficientemente elevado como para que me afecte en mi vida normal, si encima me nutriese de estímulos externos como películas o titulares de la prensa creo que acabaría bastante mal.

Mis chapas

Estaba escribiendo un post sobre la maldad bastante comprometido con la causa, pero como creo que no será de mucha aceptación entre mis políticamente correctos y en paz consigo mismos lectores, he decidido poner una bonita foto con mis chapas personalizadas (que fueron un regalo de Jorge en mi último cumpleaños). He puesto anotaciones en la foto en Flickr para explicar cada una. En total son 11 diseños, de los que tengo las versiones en grande (las de la foto) y en pequeño (las que llevo en los jerseys y todo el mundo mira).

Mis chapas

Ayer estuve en el teatro con mi amigo Juanjo y mi amigo y compañero de causa matemática Joaquín. Llevaba sin ir al teatro desde antes de Navidad y había olvidado un poco lo mucho que me gustaba. La obra de ayer era Los Árboles mueren de pie, de Alejandro Casona y la representaba un grupo de teatro de un Colegio de cerca de mi casa. Los actores me parecieron muy buenos para ser aficionados, la verdad. La obra que vi antes de Navidad era un musical llamado Vagón de Cola y que me encantó. Si volvieran a representarlo volvería a ir sin ninguna duda porque, aunque extraño, fue increíblemente divertido. Creo que lo más bonito que he visto en un teatro fue el musical de Broadway de La Bella y la Bestia, en el teatro Lope de Vega de Madrid.

He estado también en algunas obras de teatro y danza contemporáneas o alternativas o “performance” (en cada cartel las llaman de una forma combinando esas palabras), en las que los actores gritan, se retuercen por el suelo, dicen cosas como “siento la presión de la roca, ¡¡¡¡¡¡¡LA ROCA!!!!!!!”, tienen convulsiones y corren alrededor de barriles oxidados vestidos con ropa hecha jirones. A pesar de que calzo unas Converse All Star rojas y llevo gafas de pasta nunca he conseguido encontrarles sentido ni tampoco me han parecido estéticamente bellas. En cambio, cuando estuve viendo en Barcelona el espectáculo de “peneflexia” Las marionetas del pene me divertí bastante, lo cual me hace pensar que mi mente es lo bastante simple como para que me diviertan más unos tíos vestidos solamente con una capa estrujándose los testículos y retorciendo su elástico miembro viril que un intrincado mensaje social/moral/de protesta disfrazado de espasmos y medias con agujeros.

Definitivamente, Dios es oveja

No sé dónde leí que cuando alguien no actualiza su blog es porque se lo está pasando genial o porque lo está pasando muy mal. En mi caso, se trataba de lo segundo.

Ha habido algunas épocas en mi vida en las que he pensado que las cosas me iban mal y no era nada feliz, sin embargo, se trataba más bien de un inconformismo llevado un poco al extremo junto con la manía de crear problemas donde no los hay. Otras veces (las menos) sí que he tenido problemas reales y ésta es una de ellas. Me gusta ser práctica en esto de la infelicidad, nada de “no consigo encontrarme a mí misma” o “no puedo alcanzar la paz interior”. Cuando la vida te las hace pasar putas suele ser por causas bastante concretas. En mi caso, se trata de dos cosas: familia y salud. Ante problemas de ese tipo poco se puede hacer, no dependen demasiado de uno mismo, es difícil afrontarlos y solucionarlos. Lo mejor, desde mi punto de vista, es intentar que me afecten lo menos posible rodeándome de cosas bonitas que me impidan pensar en ellos. Sin embargo, eso no siempre es fácil y algunas veces me amargo del todo.

Cuando uno se amarga por cualquier cosa, todo tiende a ir peor. Si estás triste no rindes nada en los estudios ni tienes ganas de hacer nada por lo que obtienes malos resultados que te agobian aún más. Te muestras incluso irritable o borde con los demás, lo que te reporta más cosas feas, te empiezas a autocompadecer y a odiar a todo el mundo, a pensar que todos están en tu contra y así vas cayendo en la espiral de desgracias humanas y convirtiéndote en una especie de monstruo huraño del averno al que nadie quiere.

Yo me considero una tía con bastante suerte, la base de mi creciente optimismo reside en la creencia de que las cosas al final me salen siempre bien. Aunque vayan mal, siempre acaba pasando algo o se me ocurre algo que hace que todo se arregle (más o menos). Ninguno de los problemas reales que he tenido en mi vida ha durado para siempre. Cuando estaba muy triste, uno de estos días pasados, encontré por casualidad este vídeo de un discurso de Steve Jobs en la graduación de Stanford:

A mí me gustó, es para llorar y todo (ains). La cosa es que el vídeo este me animó bastante a salir del agujero oscuro y adoptar la sana y neutra postura de pasar un poco de todo (aunque no tenga nada que ver con el mensaje del vídeo, más bien todo lo contrario). En eso estaba cuando un pulgón de tamaño medio agitó sus alas en Brasil y conocí a una persona bastante increíble de una forma divertida y en un momento muy oportuno. Gracias a sus sabias palabras escritas c0n cer0s he pasado del estado “pasando” al estado “feliz de la vida”, que es como estar jugando a existir en nivel principiante.

A veces no me creo ni yo la suerte que tengo. Ahora juego al Dance Dance Revolution en difícil, soy capaz de correr media hora, tengo ropa nueva, me ha salido mal un examen y no me he planteado el suicidio, hasta noto que mis HP y MP han crecido… De todas formas, mi estado de ánimo es bastante senoidal así que no creo que esta euforia me dure demasiado. Lo bueno es que este tipo de cosas suben un poquito el offset :)

Anterior1Siguiente