Archivo de Marzo, 2007

Tiempo para escapar

Tiempo para escapar

  • Lindsey Davis
  • Editorial Edhasa
  • ISBN: 8435006387
  • 492 páginas

quite good

Así se titula la VII novela de Marco Didio Falco, el detective más chachi de Roma (aunque no creo que chachi fuese el calificativo que esperaría de sí mismo). Después de un par de semanas en las que apenas he abierto un libro, este fin de semana he terminado de leer esta novela bastante entretenida. Como supongo que la mayoría de lectores no conocen ni a Lindsey Davis ni a Didio Falco, contaré más o menos de que va el rollo.

Falco trabaja como investigador privado en Roma, allá por el año 70 d.c., en tiempos del emperador Vespasiano. Como todo detective que se precie, se muestra ingenioso, muy sarcástico y desengañado de la vida. Por si fuera poco, proviene de los bajos fondos y habita en una especie de barrio marginal (el Aventino), es un tipo duro con todas sus consecuencias. No os puedo contar demasiados detalles sobre su vida en Tiempo para escapar porque os estaría reventando las 6 primeras novelas. Aunque parezca un poco raro eso de un detective en la antigua Roma, lo cierto es que la autora hace una mezcla genial de novela histórica y novela negra, además de mostrar un sentido del humor bastante particular (Lindsey Davis es inglesa).

La trama de Tiempo para escapar gira en torno a la captura de un pez gordo del hampa romana, Balbino Pío, que cuenta con un montón de bandas organizadas de gente de la peor calaña que andan por Roma haciendo de las suyas (robando, extorsionando y torturando gente, que es lo que se estilaba en esa época). El capitán de la guardia del Aventino, oficial investigador de la Cuarta Cohorte y mejor amigo de Falco, Petronio Longo, ha conseguido cerrar un cerco alrededor de Balbino y una sentencia de pena capital. Como todo ciudadano romano, Balbino hace uso del derecho de disponer de un plazo de tiempo para escapar de Roma y no volver nunca más. Después de subir en el barco y partir hacia el exilio, se produce un robo de grandes dimensiones en el Emporio (que es una especie de mercado). Vespasiano solicita de nuevo los servicios de Falco para que investigue junto a Petronio y a partir de ahí ocurren unos cuantos acontecimientos que ponen a Roma patas arriba. Si a eso le sumamos unos cuantos problemillas domésticos, secuestros de niños y visitas varias a burdeles, ya tenemos la historia completita.

A mí a los libros estos me enganchó mi famosa tía Nani, que siendo como es, filóloga clásica, es bastante aficionada a todas las cosas de romanos y griegos. Ya he leído los 7 primeros, tengo el 8º en la estantería en la cola de pendientes y creo que hay unos 16 en total, así que queda Didio Falco para rato.

En resumen, es un libro bastante entretenido y recomiendo a todo el mundo esta saga.

El deporte y yo

Antes que nada y para despejar algunas dudas que me llegan por e-mail me gustaría aclarar que tengo un par de borradores con mis aventuras en Madrid pero que los he desechado porque me siento demasiado observada en esta página como para poder expresar algunas opiniones con sinceridad, así que como a los que realmente les interesa saber cosas ya han sido debidamente informados, podemos pasar a otros temas.

Esta entrada se me ocurrió ayer mientras corría 16 minutos en el gimnasio (sí, 16, estoy a 4 semanas de alcanzar una gran meta personal) y me acordaba de mi madre, que es un fenómeno en los deportes. La tía lleva yendo al gimnasio casi todos los días desde que mi memoria alcanza, tiene unas cuantas medallas del instituto en velocidad y badmington y este mismo sábado se hizo 56 largos en una piscina olímpica sin pararse ni una sola vez, en 45 minutos. Es acojonante.

El caso es que debe de ser cierto eso que dicen de que el talento se salta una generación, porque toda mi habilidad dentro del agua se reduce a sobrevivir no muy lejos del borde. Difícilmente encontraréis a alguien más paquete que yo en cualquier deporte. A lo largo de mi vida he sido el blanco de las humillaciones de todos los profesores de gimnasia y me he quedado la última cuando se hacían los equipos para jugar en el recreo. Recuerdo que ya desde pequeña mi torpeza quedaba patente en todos los juegos infantiles como saltar la comba o jugar a la goma. Cuando estaba en 1º o 2º de EGB, mi madre, cansada de verme hacer el ridículo y pronosticándome un futuro de marginación social, me apuntó a la actividad más humillante que ofertaban en el patronato municipal de deportes: psicomotricidad. Mientras ella hacía sus pesas, un grupo de niños gordos o con gafas o asmáticos o todo a la vez y yo, guiados por una monitora, tratábamos de atrapar balones, correr más de 1 minuto sin hiperventilar o hacer hula-hop (que estaba muy de moda por cierto). Aquello no mejoró en exceso mi coordinación motriz así que lo dejamos correr.

Mi infancia y mi paso por el colegio transcurrió de un modo normal, con las típicas notas de todo sobresaliente y un enorme BIEN en educación física, en el que todo el mundo se fijaba ignorando el resto. Realmente yo me esforzaba bastante por hacer las cosas bien en gimnasia pero no había manera. Un verano incluso me apunté a un equipo de hockey (mi palo andará por ahí, por algún trastero) y he de reconocer que después de un mes no se me daba mal del todo y además me lo pasaba muy bien. Eso sí, mejoría en mi forma física ninguna. Las situaciones vergonzosas seguían ocurriendo a intervalos regulares. El único deporte que se me daba bien era el ajedrez.

Recuerdo un verano, después de 1º de bachillerato, en el que me había ido a Inglaterra un mes con una beca de éstas del Ministerio. Además de dar clases de inglés teníamos excursiones y deporte un par de días a la semana. Un día nos llevaron a un campo de cricket a que probáramos el deporte con las reglas más complejas e incomprensibles de la historia. Lo único de lo que me acuerdo es que teníamos que golpear una pelota con una especie de remo y correr a otro sitio mientras unos del otro equipo intentaban atrapar la pelota (algo así como el béisbol). Cuando me tocó golpear a mí, mis amigos estaban sentados en el cesped mirándome. Cuando hice todas las carreras que pude dejándome allí las piernas y los pulmones para ir súper deprisa, mis amigos estaban descojonándose revolcados por el cesped. Me acerqué a ellos y me explicaron que había sido muy gracioso cómo había simulado correr a cámara lenta o algo así, porque mi aspecto era de estar corriendo muy deprisa pero me desplazaba muy lentamente. Obviamente tenía que ser fingido porque nadie puede correr tan despacio haciendo ese esfuerzo aparente, fueron las palabras textuales. Yo agaché la cabeza y no volví a jugar al cricket.

En 2º de bachillerato afortunadamente educación física era optativa y así me pude librar. Como mi cuerpo tendía a la posición de reposo, continué hasta el tercer año en la universidad sin hacer nada de deporte. La cosa es que me empezó a entrar la cosilla de la salud y todo eso. Pasarse todo el día sentado estudiando, leyendo o delante del ordenador no es algo que a los médicos les parezca genial y por algo será. Como mis compañeros de piso (Juanjo y Miguel) estaban igual, en abril decidimos apuntarnos a un gimnasio de al lado de nuestro piso (el famoso gimnasio de Román, conocido por alentar a los deportistas con sus gritos de “¡¡maaaaaricona!!”). Jorge también se apuntó con nosotros. J.E.S.U.S. no, porque el gimnasio interfería con sus estudios y no le gustaba (el deporte es para las vacaciones).

Como J.E.S.U.S. creía conocernos bien, vaticinó que los niños aguantarían en el gimnasio dos meses a lo sumo y a mí me concedió dos semanas. Lo cierto es que los dos meses se cumplió pero lo de las dos semanas no, y en junio y julio estuve yendo yo sola. En mayo empecé a hacer aerobic y a divertirme mucho allí aunque no se me daba muy bien. Durante agosto estuve en un gimnasio chulísimo de mi pueblo y en septiembre estuve buscando un nuevo gimnasio porque Román suprimió el aerobic. Y bueno, han pasado ya casi 2 años y aún sigo yendo. Hasta Navidad de este año he hecho mucho aerobic y step, en dos años se puede mejorar mucho y para mí ha sido una gran satisfacción personal poder pillar las coreografías y los pasos nuevos a la primera. Antes de Navidad lo dejé porque el step es poco menos que pegarse patadas en las rodillas y como yo tiendo al daño físico y ya empezaba a notar muchos crujidos y punzadas, no quería llevar prótesis dentro de 10 años. He estado haciendo máquinas y corriendo desde entonces y me gusta bastante. Desde hace un mes he vuelto con Juanjo al gimnasio de Román (que no ha cambiado nada), pero el resto del tiempo he estado yendo yo solita.

Igual el año que viene me da por apuntarme al equipo de fútbol sala femenino de mi escuela porque cuando estuve en el equipo de hockey me divertí mucho y echo de menos eso de los deportes de equipo, aunque no tengo ni idea de jugar al fútbol. La verdad es que he cambiado bastante de mentalidad en estos dos años, ahora para mí hacer deporte es igual que comer o dormir. Cuando en navidad por ejemplo no hice nada porque estuve en mi pueblo me encontraba bastante mal y ahora incluso algunos fines de semana (en los que el gimnasio cierra) he salido a correr un rato porque sentía que me faltaba algo. La verdad es que sigo siendo igual de paquete que antes, pero mucho más contenta.

Imaginática

Como todos mis amigos y compañeros de la universidad andan escribiendo por sus blogs sobre Imaginática, no voy yo a ser menos.

En total he tenido que ir a 30 horas de conferencias y talleres (3 créditos), lo cual ha sido un poco agotador en una semana. He leído muchas opiniones sobre lo aburridas que han sido la mayoría de las conferencias. La verdad es que mis dos primeros días fueron un poquito aburridos porque no pude pillar las conferencias a las que quería ir y me tuve que apuntar a otras que no me interesaban demasiado. Sin embargo, el miércoles y el jueves estuvieron muy bien. Estuve en un taller de Ruby on Rails, que, aunque no me enteré de mucho porque el tío iba bastante deprisa, pude ver más o menos de que iba el tema.

También fui a la conferencia de Mario de J. Pérez Jiménez, mi tutor como alumna interna del departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, sobre máquinas inspiradas en la naturaleza viva. Ésta fue la conferencia que más me gustó, se me hizo corta y todo. Habló un poco sobre la teoría de la complejidad computacional y las clases de complejidad (P, NP y EXP) y luego ya pasó a comentar dos modelos de computación no convencionales: la computación basada en ADN y la computación celular con membranas. Sobre esta última he intentado aprender cosas en el tiempo que llevo siendo alumna interna y es ahora mismo lo que más me interesa de la Informática. Sé que no es muy aplicado y que es muy improbable que algún día se puedan construir máquinas celulares, pero se están haciendo grandes avances para modelar procesos biológicos mediante sistemas P (que son, digamos, el modelo matemático de las máquinas celulares). Esto es muy importante porque permite estudiar por ejemplo cómo evolucionan los tumores y los cánceres. Algún día hablaré más sobre esto, como digo, es lo que más me interesa ahora.

El jueves y el viernes estuve en el taller más chulo de Imaginática, estoy segura. Era un taller para construir un robot, un Walking Bug, que es una especie de hormiga con 4 patas, dos ojitos que son dos leds y con unas antenas que cuando chocan con un obstáculo hacen que el bicho se gire hacia un lado o hacia otro dependiendo de la antena que haya chocado. Estuvimos 2 horas el jueves, en las que nos explicaron cosas de sensores, servomotores, las herramientas que usaríamos, los componentes… Y ya el viernes estuvimos desde las 16:30 hasta casi las 22:00 en un laboratorio intentando montar el cacharro. A este taller, al igual que casi todas las conferencias y restantes talleres, fui con Juanjo, que es un manitas y además le gusta mucho la electrónica (de hecho está estudiando Telecomunicaciones por la rama de Electrónica). También había otros compañeros de clase con los que me llevo muy bien. Fue una tarde divertidísima en la que nos reímos un montón (cuando me quemé el pelo con el soldador, por ejemplo). Ninguno conseguimos que nuestro robot funcionara pero mereció mucho la pena. Nos han dado ganas de apuntarnos al IEEE.

En resumen, me alegro mucho de haber participado en Imaginática. Aunque algunas conferencias fueron aburridas, mi experiencia global ha sido bastante buena y creo que estaba todo muy bien organizado, teniendo en cuenta que es un evento íntegramente organizado por alumnos, con muchísimos participantes y conferencias. La próxima Imaginática yo ya habré acabado la carrera, pero si tengo la oportunidad iré de libre oyente.

Ki-wii !!

Señores, el regalo de reyes de Jorge se ha hecho esperar, pero por fin ha llegado y sin duda ha merecido la pena. Las entregas de regalos suyas son a veces más chulas que el regalo en sí. Un año me hizo un pequeño juego en PHP con el que ibas respondiendo preguntas y consiguiendo puntos con los que podías comprar regalitos, era muy chulo. Este año se ha superado a sí mismo y aquí os pongo algunas capturas del juego para la DS que ha hecho (son capturas del emulador, pero funcionaba perfectamente en mi DS). ¡Ah!, el juego tenía la música del LocoRoco :D

Paper Rosa Inicio

Paper Rosa Menu

Paper Rosa Juego

Y en cuanto a los regalitos, dos entradas para esto y…

Mi nueva Wii

Wiimote con funda rosa

En realidad es media Wii, la otra media es suya. Ayer me faltó tiempo para ir al Media Markt y traerme el Wario Ware: Smooth Moves y el Zelda Twilight Princess. He probado a ver Oveja en el navegador de la Wii y no se ve bien porque no cabe y los post salen debajo de las cosas de la izquierda. Debería hacer una hoja de estilo sólo para la Wii…

Bueno, pues a ver si venís a jugar a mi casa :D

¡Se nos ha roto la antena de la tele!

Y yo no quepo en mí de alegría. No es yo sea uno de esos talibanes anti-TV y me alegre de que haya una caja tonta menos en el mundo ni nada parecido. A mí todo eso me da igual. El motivo fundamental es que tengo una GameCube con la que me gusta jugar y es algo que últimamente no hago apenas. ¿El motivo? J.E.S.U.S.. Mi compañero de piso es alguien que estudia entre 12 y 14 horas al día, desde por la mañana hasta por la noche. Cuando yo llego del gimnasio a las 22:00 el tío ya ha vuelto de la escuela, ha cenado y se ha apalancado en el sillón delante de la tele. No es aficionado a ninguna serie ni a ningún programa en particular, pero como no tiene ningún otro hobby, es lo que toca.

En el primer cuatrimestre estuve jugando al Paper Mario 2 (por cierto, uno de los mejores juegos a los que he jugado) y tuve bastante suerte porque J.E.S.U.S. tenía que hacer algún tipo de proyecto o trabajo y cuando le echaban de la escuela se metía en su cuarto a seguir estudiando o trabajando. Eran días felices, sólo me tenía que pelear con Juanjo, a ver si ese día tocaba Paper Mario o Final Fantasy XII.

Sin embargo, al empezar el nuevo cuatrimestre parece que con 12 horas de estudio al día en la escuela le basta y llevo dos semanas intentando jugar por la noche a The legend of Zelda: the Wind Waker sin mucho éxito, porque sólo lo he conseguido dos días. Probé a comprar un cacharro de esos para enchufar la consola al monitor pero como aquello no se podía ver más horrible lo devolví. Y por supuesto, ya ni hablamos de las alfombrillas de Dance Dance Revolution, que cabrían en mi cuarto sólo en vertical.

Ya me había resignado a jugar sólo los fines de semana (en parte gracias al Phoenix Wright: Ace Attorney y al Yoshi’s Island 2 de la Nintendo DS) pero algún tipo de fuerza divina, que sospechamos que es Ono porque vemos la TV por el cable, ha querido que yo pueda jugar todas las noches si me da la gana. Como yo nunca veo la tele, Juanjo siempre prefiere hacer otra cosa y a Catie con su intensa vida social, no la he visto jamás en el sofá viendo nada, ninguno vamos a mover un dedo por arreglarla. Tampoco es de esperar que J.E.S.U.S. haga algo porque ahora que no hay tele podrá aprovechar esas valiosas horas para seguir estudiando en su cuarto.

Así es, se avecinan buenos tiempos, la primavera se acerca, Catie ya no rota cosas, los Sea Monkeys crecen sanos y fuertes, Zelda, Dance Dance Revolution… Se acabaron C.S.I., los documentales, los anuncios y los telediarios.

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