Rosapolis

Where the hell is Matt?

Desde que me cambié de carrera siento debilidad por la gente que deja todo lo que hace y emprende una nueva vida o da un giro radical a su existencia arriesgando lo que tienen. No es que lo que yo hiciera fuese andar por el filo de la navaja, vaya, me fui de Teleco a Informática, no es muy espectacular, pero aún así, fue una decisión muy difícil en su momento. Cuando firmé el traslado de expediente estaba viviendo una de las épocas con más presión de mi vida. Había hecho los dos primeros cursos, lo tenía todo aprobado con buenas notas y hubo muchos compañeros y también algunos profes que me dijeron que estaba loca si me iba. Tampoco faltó gente que aplaudió lo valiente de mi decisión.

En fin, hoy a lo que venía es a hablaros sobre uno de mis personajes lo-dejo-todo preferidos: Matt Harding. Matt era un programador de videojuegos que dejó su trabajo, cogió todo lo que tenía ahorrado y se largó a viajar por el mundo hasta que se le acabó el dinero. En medio del viaje, alguien le dio la idea de grabar un bailecito en cada uno de los sitios que visitaba. Al volver, el vídeo recopilando los bailes se hizo relativamente famoso en Internet y llamó la atención de una compañía de chicles (Stride), que se ofreció a subvencionarle otro viajecillo plagado de bailes alrededor del mundo. Así pues, Matt hizo la segunda versión de su viaje, con más países y haciéndose aún más conocido. No es de extrañar que en uno de mis blogs preferidos, Curioso pero inútil (CPI) se refiriesen en varias ocasiones al bailarín y viajero Matt. Hace dos veranos, Remo de CPI lazó un desafío a los lectores: ¡Superemos a Matt Harding!. La idea era que la gente enviase sus vídeos bailando en algún lugar emblemático de sus vacaciones. ¡El vídeo final del reto está colgado en la web de Matt! El verano pasado hicieron la versión 2.0 del desafío pero Remo anda ocupadillo y aún no ha sacado el vídeo recopilatorio.

Ahí no queda la cosa. En 2007, a Matt se le ocurrió repetir un mega-viaje bailando pero esta vez haciéndolo en cada ciudad con gente de allí. A su paso por España, en concreto por Madrid, se organizó una quedada CPI para bailar con Matt. A mí, un maldito examen de Inteligencia Artificial me impidió ir, pero me habría encantado. Y bueno, esta historia viene porque hace poco que Matt ha colgado en la web la versión del vídeo de los bailes colectivos. ¡En Madrid hay un montón de gente! Aviso que los vídeos de Matt provocan el efecto se me ha metido algo en el ojo. Yo, en concreto, no puedo ver uno de los vídeos sin que los lagrimones me lleguen a la camiseta, pero es que me emociono con cosas muy particulares. Aquí os dejo entonces una recopilación, por si no habíais visto ninguno hasta ahora. Voumen ON :)

Dancing 2008

El último de todos, con los bailes colectivos. Me encanta.


Dancing 2005

Este es el primer vídeo que hizo Matt, el de su viaje sin patrocinio.


Dancing 2006

Este es el que hizo patrocinado por la marca de chicles Stride.


Desafío CPI 1.1

Minuto 6:58 xD


¡El final!

Me ha dado envidia, así que yo también quiero mi entrada sobre el día de hoy.

El tema del vestuario fue divertido. De las presentaciones a las que fui saqué la conclusión de que había alguna regla no escrita sobre ir elegante. Los profes del tribunal llevan lo que les parece pero los pobres que presentan tienen que sudar la gota gorda llevando camisa, chaqueta o ambas. Los que me han visto sabrán que la elegancia, el glamour y la sofisticación no son lo mío. Mi ropa es en general un gran desastre. En mi armario veraniego encuentras vaqueros del Pull & Bear o del Bershka de hace 3 años como mínimo, todos medio destrozados, miles de camisetas de algodón, ensanchadas y también procedentes del emporio Inditex, en su mayoría de color negro y con dibujos estúpidos, un par de faldas hippies y un par de vestidos demasiado cortos para actos académicos. El panorama con respecto al calzado no es mucho más prometedor. Tengo unas zapatillas rojas Converse que han visto días mejores, puesto que las llevo a diario desde hace año y medio, unas merceditas negras de hace 4 años y unos zapatos rojos de charol de hace 2. Me he planteado invertir en unas sandalias por los 43º con los que el clima sevillano nos obsequia. Mi ropero es el resultado de varios años gastando toda la pasta en viajes, cacharros y videojuegos. Qué le vamos a hacer.

Todo esto no me provoca ningún complejo. Hay gente agraciada con una elegancia innata y otros hemos nacido para que los primeros destaquen. Sin embargo, ayer por la tarde me empezó a entrar la inseguridad así que media hora antes de que cerraran las tiendas me hice a la desesperada con una camisa negra con cuello como de kimono japonés que esta mañana me puse con mis vaqueros menos reventados y las merceditas negras. No sé si alguna vez lo he comentado por aquí, pero el caso es que no aparento mucha edad. La gente me pregunta constantemente si hago primero o incluso a qué instituto voy, me piden el DNI a menudo para comprobar mi mayoría de edad y a veces se han producido situaciones divertidas, que podría recopilar en un post. Bueno, esta mañana, cuando me di cuenta de que había cogido una talla demasiado grande para la camisa y me la puse con el resto de ropa, combinado con el corte de pelo excesivo que me hicieron el viernes, el efecto evocaba cualquier cosa excepto profesionalidad ingenieril. Más bien parecía que había robado la ropa de mi madre. En ese punto dejé de mirarme al espejo y me largué a la escuela.

Al llegar allí presa de un ataque de nervios di mi brazo a torcer y permití que 3 compañeros que me encontré en la biblioteca entrasen conmigo en la defensa, que era a las 10:00. A los profes del departamento de Matemática Aplicada pareció gustarles eso de alguien diciendo “contracción de cadenas del complejo de cadenas de K a otro complejo de cadenas H con diferencial nula” sin escupir ni vomitar, por lo que me felicitaron, alabaron a mi tutora y al final aplaudieron todos. Estuvo guay. Luego me largué a por mi tarta y aplacé lo del Smash Bros hasta después de haber dormido un buen rato. Al final, después de un súper paseo en bici por el centro con Jorge, pillé el Super Paper Mario en vez del Smash Bros (todo llegará) y volví a casita. Y aquí sigo, en el sofá, convertida en ingeniera. O bueno, al menos eso creo, porque las notas salen mañana :) Ahora… ¿debería quemar mi armario y empezar a comprarme trajes de ejecutiva agresiva, como a mi compañera de piso Lara le gustaría hacer en cuanto termine la carrera? ¿debería sustituir mi guarra pero práctica mochila rosa por un maletín digno de mi MacBook Pro? ¿debería abandonar mi sueño de tener una cafetería? Uhm… debería, de hecho, actualizar la sección de about.

De momento me largo a jugar a la Wii. Se avecinan tiempos contentos.

Y el final se acerca

A las 6 de la mañana, harta de llevar una hora desde las 5 intentando volver a dormirme, me he levantado y he vuelto a ensayar la presentación, por si un pliegue en el continuo espacio-tiempo había hecho que mis 20 minutos de ayer se redujesen a 15. En menos de dos horas presento mi proyecto fin de carrera. Las últimas semanas han sido puro estrés y nervios, dormir poco, encontrarse mal… mi proyecto ha sido un agobio de principio a fin.

Llevo un par de días yendo a presentaciones de amigos, algunas bien, otras muy bien y alguna con profesores en modo berserk un poco desalentadora. Me han dicho que he tenido suerte con mi tribunal, ya veremos qué sale. De momento, me conformo con pensar en el trozo de tarta que me pienso comer nada más salir, justo antes de pasar por el Game, recoger el Super Smash Bros Brawl para Wii y convertir el wiimote en un apéndice real de mi brazo.

Ayer entregué dos copias de la documentación, que a pesar de que el proyecto en sí me provoque pesadillas, reconozco que me ha quedado bastante bonita. Además de a mi tutora, que ha trabajado casi lo mismo que yo, no ha faltado dedicatoria al FSM. La fe y la devoción, ante todo.

Belleza

De vez en cuando viene bien pasar una noche de viernes demostrando que las modificaciones a un algoritmo que inventamos entre mi tutora y yo son correctas y calculan una contracción de cadenas del complejo de cadenas C(K) a \mathcal{H} isomorfo a los grupos de homología de K.

La mayoría de los que leen esto conocen mi historia académica, de cómo quise estudiar Matemáticas al terminar el instituto pero me dejé convencer para empezar Ingeniería de Telecomunicación, que no me gustaba nada y por eso, al terminar 2º, decidí que me largaba. Ahora que estoy a punto de acabar Informática es inevitable que me pregunte qué haría si pudiese volver atrás. La verdad es que no tengo ni idea, probablemente volvería a hacer exactamente lo mismo. De todas formas, mis desordenados, escasos y recién adquiridos conocimientos sobre Topología algebraica me han dado la certeza de que tarde o temprano acabaré estudiando mates. Por más que piense, no se me ocurre nada que me pueda gustar más. Y mira que ayer probé un helado nuevo de chocolate blanco.

Para compensar con un poco de espiritualidad que ayer me pillé una PSP de segunda mano tirada de precio y que estoy a la espera de que llegue mi batería de Pandora de Hong Kong, os dejo algo bonito

La matemática tiene un fin triple. Primero, proporcionar un instrumento para el estudio de la naturaleza. Pero esto no es todo. Tiene también un fin filosófico y un fin estético. Los buenos conocedores de la matemática encuentran en ella placeres comparables a los que proporcionan la pintura y la música. Admiran la delicada armonía de los números y de las formas. Se maravillan cuando un nuevo descubrimiento abre una nueva perspectiva. ¿Y no es estético este placer, aunque los sentidos no participen en él?

Poincaré

¡Ah! Felicidades, Jorge :)

¡Estrés!

Antes de irse a Viena durante todo el mes de abril, mi tutora era inmune a mis sugerencias de presentar el proyecto en septiembre, tan convencida estaba de mis superpoderes y de mi capacidad de trabajo ovina. Durante el mes de abril, yo iba viendo que cuando regresara y examinara lo que estaba hecho y lo que aún quedaba por hacer, todo caería por su propio peso y su fe en mí se desplomaría automáticamente, accediendo así a la entrega del maldito proyecto 3 meses más tarde.

Sin embargo, a mí las cosas rara vez me salen como las planeo, así que la profe en nuestra reunión a principios de mayo, al ver que era completamente imposible tener aquello terminado en un mes y pico, decidió acortarlo. De esta forma, he cambiado un proyecto imposible de terminar para junio por un proyecto posible de acabar para esta convocatoria siempre que te mates 12 horas diarias de aquí a la fecha de entrega. El caso es que el odio que le tengo a la topología digital y al procesamiento de imágenes en general se está haciendo más grande que mi cerebro y ya no me cabe, así que me da que hasta he salido ganando con el cambio. Así de optimista soy.

Al principio mi proyecto era algo que los médicos iban a usar, iban a detectar túneles en resonancias magnéticas con él, ¡iban a salvar vidas con él! Es súper útil, me decía yo, no hay nada hecho de análisis homológico para imágenes reales, es tan útil y tan guay… Vamos, vamos, una cosa… De momento, las imágenes en 3D que uso son tan reales como pueden serlo dos capas de 50×50 píxeles en blanco y negro donde se pintan los ciclos con píxeles rojos, para lo cual necesitas esperar 5 minutos a que se construyan todos los complejos simpliciales, los grafos y un montón de porquerías más. La única vida que va a salvar mi PFC es la mía y la única utilidad que tiene es que yo acabe la carrera.

Por lo demás, la vida me sonríe. Me divierto muchísimo en mi nueva casa con mis Mitbewohnerinen Lara y Elisa, su novio Borja que estaba conmigo en clase y Jorge que nos visita de vez en cuando. En los dos minutos libres al día que me deja el proyecto fantaseo con mi viaje en verano, que de un cuidadosamente planeado con todos los cabos atados viaje a Toronto que me había llevado unas 15 horas organizar, se transformó de repente en un viaje de 3 semanas a Nueva York (ya tengo el billete de avión sacado) a finales de agosto. Este sábado incluso puede que vaya a Granada a un concierto de Calamaro, al que me gustaría poder ver todas las veces posibles antes de que muera por sobredosis (Calamaro, no yo).

En fin, si de aquí a finales de junio no actualizo demasiado será porque estoy agotando mis últimos cartuchos, tratando de terminar algo que engañe lo suficiente al tribunal de proyectos del departamento de Matemática Aplicada como para que me liberen de la ETSII para siempre (aunque yo luego voluntariamente vuelva para trabajar en un grupo de investigación, pero eso lo cuento otro día).

Planeando el verano

Desde el sofá, rodeada por la más absoluta de las limpiezas y de compañeras de piso adorables que hacen masa de pizza, galletas, estudian ingeniería y son capaces de mantener conversaciones interesantes al final del día, hago planes para el verano.

En primer lugar, voy a volver a ir a la Campus Party. El año pasado no fui porque no tenía ningunas ganas pero los 5 anteriores sí. Es sorprendente cómo ha cambiado este evento desde la primera vez que fui (en 2002). De cargar con un ordenador enorme, un monitor CRT de 15” y una tienda de campaña en un viaje infernal en tren desde Córdoba, para pasarme una semana descargando pelis y pegando tiros en el Unreal Tournament, a meter el portátil en la mochila, coger un avión y pasar una semana hablando con gente, yendo a conferencias y talleres y participando en algún que otro concurso. Mejor, ¿verdad? Lo de la tienda de campaña y dormir en un parking, en el teclado o debajo de la mesa del ordenador no creo que cambie nunca. Aún nos queda decidir el área. Ya he pasado por Juegos, Robótica y Software Libre. Este año… ¿Desarrolladores, CampusBlog, GoogleHack…?

En segundo lugar y para aprovechar el viaje, la semana anterior a la Campus me voy a apuntar a un curso de verano de la Universidad de Alicante, sobre web 2.0. Va gente así blogofamosa, como Héctor de Kirai o Ernesto Jiménez de The Cocktail y Tractis y… No sé, creo que puede estar guay.

Por último y causándome casi tanto nivel de estrés y ansiedad como el PFC, estoy tratando de planear mi mes patrocinado por el MEC en algún país de habla inglesa. Después de un principio de úlcera intentando ir a Nueva York sin alojarme en el Bronx, estoy por cambiar a la limpia, ordenada y de extremadamente bajo índice de criminalidad Toronto. Los prejuicios de todas las series americanas metiéndose con los canadienses están ahí, influyendo, pero es por envidia, ¿verdad?

¡Extra, extra!

Dos meses y medio. Eso he aguantado viviendo en las más patéticas condiciones de higiene, en el peor piso de estudiantes que he pisado en mi vida. Dos meses y medio en los que pasaba 12 horas en mi escuela con tal de alejarme de las infecciones y las plagas de mi piso. Dos meses y medio en los que a la mínima huía a casa de Jorge o de Juanjo o a mi propia casa en mi pueblo (mi madre estaba encantada con semejante frecuencia de visitas, nunca vista en mí). Cuando mi amiga Paula me advirtió sabiamente y me deseó suerte en mi nuevo hábitat, pensé que no sería para tanto. Qué ilusa. Al principio lo llevé más o menos bien y me lo tomé con humor. Tras un mes de David contra Goliat intentando mantener aquello bajo unos mínimos sanitarios, me convencí de que una persona sola tratando de limpiar lo que 4 cerdos bastardos ensuciaban, sin contar con máquinas industriales o la ayuda de superhéroes, me rendí. Empecé a usar los baños como si fuesen baños públicos, colocando un montón de papel alrededor de la taza del inodoro, dejé de cocinar cualquier cosa que no fuese pelar y cortar un kiwi y también retiré prácticamente la palabra a los 4 salvajes aquéllos.

Entre el proyecto fin de carrera, el piso y mi naturaleza enfermiza, en las últimas semanas he andando completamente desquiciada, con las constantes vitales alteradas e impulsos suicidas y homicidas a partes iguales. Pero mi vida de mierda no contaba con mi suerte, que estaba ahí aletargada. Al final, las cosas siempre me salen bien. El miércoles durante mi clase de alemán recibí un SMS informándome de una habitación disponible en un piso que concibo como el paraíso terrenal. Estoy escribiendo esto antes de ponerme mi traje de neopreno antibacteriano e ir a empaquetar mis cosas.

El jueves, cuando hablaba con una de mis futuras compañeras de piso (son tres niñas), me contaba los problemas que tenían con la que deja libre la habitación. “¡Es que usa una sartén y la deja sucia 3 días en la vitrocerámica!”, decía. Yo tenía reciente la visión del suelo de mi cocina, cubierto con sustancias líquidas y sólidas de todos los colores, trozos de comida y hormigas por todas partes, en el que no te podías adentrar sin quedarte pegado y mis ojos se llenaron de lágrimas de felicidad. No puedo esperar a volver a los turnos de limpieza, a las conversaciones civilizadas al regresar de la Escuela, a tener mi Wii en el salón, a sentarme en un sofá sin temor a que algo me muerda y sin tener que incinerar luego los pantalones y a ducharme sin tener que colocar una bolsa de plástico en el plato de la ducha.

Ahora la cosa es: ¿debería decírselo a mis ex-compañeros de piso o me largo sin más? ¿escondo huevos por los rincones antes de irme y dejo que se pudran lentamente? ¿y si son huevos de una nueva especie de cucaracha africana? ¿alguien con crías de ratón en casa que no sepa que hacer con ellas?

Learn to Program

Learn to Program cover

  • Chris Pine
  • Editorial Pragmatic Bookshelf
  • ISBN: 0976694042
  • 149 páginas

Love it!

Verme ahora leyendo este libro explicaría lo mal que me va con mi proyecto fin de carrera, claro. Si tras 4 años en Ingeniería Informática aún necesito leer eso, tengo definitivamente serios problemas.

Todo partió de un pedido que iba a hacer a Amazon.com. Estaba echando un vistazo al catálogo de The Pragmatic Bookshelf, que son unos libros muy chulos de programación, y me detuve en éste (en gran parte porque salía fruta en la portada). Leí la descripción y me llamó la atención la parte en la que hablaba del autor:

Chris Pine first discovered the programming language Ruby in early 2001 and immediately began using it to build tools for his day job: programming computer games. After hours, he volunteered with gifted children teaching them advanced mathematics. With Ruby, he began to teach his students programming as well. Once he saw how easily his students learned advanced programming concepts in this environment, he decided to expand his teaching materials into a book.

Chris enjoys board games and juggling, and lives with his darling wife and two darling children in darling Oslo, Norway. He is very happy.

Eran unos 12€ al cambio así que me dije, “venga, va”. En cuanto me llegó el paquete, empecé a leerlo como si se tratase de una novela.

Me ha parecido el libro técnico más adorable jamás escrito, si es que los términos “técnico” y “adorable” son muy compatibles. No he aprendido nada con él, eso es cierto, vamos, unas nociones de Ruby que con cualquier tutorial habría adquirido en muchísimo menos tiempo. Pero aparte de eso, me ha gustado muchísimo leerlo. Si no estuviera en inglés, se lo pasaría a mi madre, para que al menos se hiciera una idea de a lo que me dedico.

Es un libro lleno de humor y de amabilidad que te hace mantener una sonrisa mientras aprendes lo que es la recursividad o las cadenas de caracteres. Te convence de lo divertido que es programar. Incluso si no tiene nada que enseñarte, es muy agradable de leer. No sé, supongo que un filósofo puede disfrutar leyendo El mundo de Sofía, a pesar de que no vaya a aprender nada nuevo, sólo por el hecho de que es un gran libro. Es la comparación más fácil que se me ocurre.

Claro, si hay alguien con ganas de aprender a programar o de tener al menos una idea de lo que es, definitivamente éste es el libro. Ojalá yo hubiese pillado algo así cuando empecé.

2008-17 Sí, definitivamente no voy a comentar todos los libros que lea, por mucho que me engañe pensando que sí.

¿Qué es LaTeX?

Latex Logo

Aunque esta entrada es básicamente mi respuesta a la petición en los comentarios de mi amiga Paula, no viene mal tener un pequeño resumen apuntado al que dirigir a todo el mundo que en la biblioteca me pregunta sobre el extraño código que ven en mi pantalla (y así, dicho sea de paso, arrojar un poco de luz sobre mis infelices amigos y compañeros que no ven más allá del Word).

Para explicar qué es LaTeX hay que hablar primero de TeX y para hablar de TeX hay que hablar primero de Donald Ervin Knuth, para lo cual me pondría de pie si no fuese porque no puedo sujetar el portátil y escribir a la vez. Donald Knuth está considerado el padre del análisis de algoritmos, es el autor de la obra de 7 volúmenes “The Art of Computer Programming” y sus contribuciones a las Ciencias de la Computación han sido tan notables como para haber recibido el premio Turing (algo así como el nobel en Ciencias de la Computación) y la medalla John Von Neumann.

Situémonos en el tiempo, a finales de los 70. Donald Knuth recibe las pruebas de impresión de la segunda edición del segundo volumen de su gran obra para revisarlas antes de su publicación, las mira y queda totalmente horrorizado por el aspecto de las tipografías. Se le ocurre entonces que las letras y los símbolos no son más que unos (poner tinta en un punto) y ceros (no poner tinta) y que él, como el científico consagrado que es, debería poder hacer algo al respecto. Así pues, se le ocurre crear su propio sistema tipográfico, orientado además a escribir símbolos matemáticos y textos científicos en general, y calcula que en unos 6 meses lo puede tener listo. En realidad, esos seis meses se convertirían en 10 años en los que sumarían multitud de añadidos y colaboraciones de gente, pero lo importante es que había nacido TeX. TeX en realidad es un lenguaje de programación basado en macros, que constituye la pieza central de todo el sistema tipográfico inventado por Knuth. Escribir un documento usando TeX es por así decirlo, como escribir un programa. Ese programa es compilado y el resultado es un archivo DVI que se puede imprimir o visualizar con un visor adecuado o convertirlo a otro formato (por ejemplo, PDF). Los poderosos algoritmos ideados por Donald Knuth calculan la disposición óptima para todos los caracteres y símbolos, de forma que cualquiera, con su ordenador, puede crear documentos, libros o artículos de la misma calidad que una imprenta profesional.

LaTeX es un sistema de preparación de documentos, que consiste en una colección de macros de TeX, junto con un programa que las procesa. Fue escrito por Leslie Lamport (también ganador de la medalla John Von Neumann) en 1980 y proporciona un lenguaje de más alto nivel que TeX, para crear documentos. En la actualidad casi nadie escribe código TeX directamente, ya que usar las macros de LaTeX es mucho más simple. La idea de LaTeX es separar el diseño del contenido. Tú describes qué es cada cosa, sin preocuparte del aspecto, dejas a TeX hacer su trabajo y voilà, calidad de editorial científica. Para que os hagáis una idea, mirad éste ejemplo:


% Esto es un comentario
% Documento de ejemplo para mostrar lo guay que es LaTeX
\documentclass[12pt]{article}
\usepackage[utf8]{inputenc}
\usepackage[spanish]{babel}
\title{\LaTeX}
\author{Rosa}
\begin{document}
\maketitle
\section{Introducción}
\LaTeX{} es lo mejor que hay para escribir textos científicos.
Si quiero escribir la Ley de Gauss en forma integral y diferencial,
no tengo que usar ningún \emph{pain-in-the-ass}-editor de ecuaciones del Word
y el resultado queda tan perfecto como esto:
\begin{eqnarray}
\Phi = \oint_S \vec{E}_{(R)} \cdot d\vec{A} \\ % Forma integral
\vec{\nabla} \cdot \vec{E} = \frac{\rho}{\epsilon_0} % Forma diferencial
\end{eqnarray}
\end{document}

El resultado de compilar ese código es éste:
Ejemplo Latex

Puedo afirmar sin temor a equivocarme que la gran mayoría de artículos que se envían a congresos o que se publican están escritos usando LaTeX. Muchos de los libros que caen en mis manos también, muchísimos apuntes de profesores o las transparencias que usan para dar sus clases… Casi cualquier cosa en el entorno académico debería escribirse en LaTeX, en realidad. Cuando estuve en Linz, muchos de mis compañeros entregaban sus deberes en LaTeX y allí se ofrecía incluso una asignatura optativa sobre el tema. Aunque su uso principal es el de documentos científicos, lo cierto es que se puede usar para cualquier cosa. Hay multitud de paquetes, algunos incluso para escribir música, con los que se consiguen resultados increíbles.

Yo lo llevo usando desde que empecé la carrera de teleco, hace más de 5 años ya. Para aprender me gusta mucho el libro de Leslie Lamport, LaTeX, A Document Preparation System, porque viene tanto lo básico como un montón de cosas avanzadas y un apéndice de referencia genial. Bueno, y porque sale un león muy pulcro en la portada (es el propio Lamport). Por supuesto, hay un montón de tutoriales y recursos en la red.

Para usar LaTeX en Linux se puede instalar el paquete TeX Live y en Mac recomiendo instalar Mac-TeX, que ya trae todo lo necesario. En Windows recomiendo cambiar de sistema operativo. Además de eso hace falta un editor de texto, que dependerá de cada uno. Cuando mi sistema operativo principal era Linux, escribía el código usando Vim con el añadido de Vim-LaTeX. Después de pisar mis principios y pasarme al lado oscuro estuve usando TeXShop que es específico para LaTeX, es libre y está bien (viene incluido en Mac-TeX). Luego vendí el último trozo de alma que me quedaba y descubrí TextMate, pero eso es otra historia.

Por cierto, TeX se pronuncia /tej/, porque la X viene en realidad de la letra griega ji.

El webcomic definitivo

Tengo pendiente una entrada contando qué es eso de Latex, pero tenía que enseñar esto.

Embedding NP-complete problems in restaurant orders

La semana que viene vuelve mi tutora del PFC de Viena, después de un mes allí dando clase. Como cuando llegue y vea lo que tengo hecho va a querer matarme, estoy tratando de disfrutar el poco tiempo de vida que me queda. Así pues, xkcd, "a webcomic of romance, sarcasm, math and language".