Avatar

Avatar Cute Hace dos viernes fuimos a ver Avatar al BFI London IMAX, que es un cine gigantesco y cilíndrico situado en Southbank. Las entradas fueron un regalo que le trajeron los reyes a Jorge. Como la peli es tan popular y el IMAX ése es el más chulo de Londres (tiene la pantalla más grande de UK), cuando los reyes sacaron las entradas a principios de enero estaba ya tan petado para los dos meses siguientes que la única hora con asientos disponibles sin tener que romperse el cuello para vislumbrar la pantalla eran las 00:20 de la noche (y eso mes y medio más tarde). En España eso nos parece normal, es nuestra sesión golfa, pero aquí normalmente la última sesión cae alrededor de las diez en los cines normales.

Cuando se acercaba el día a mí me iban entrando las dudas sobre el nivel de lucidez que sería capaz de mantener en la sala de cine debido a dos factores: llevaba medio trimestre levantándome como muy tarde a las 6:30 y acostándome casi siempre antes de las 23:00* y la película no era algo que me muriese por ver ya que contravenía mi regla de no ver películas en las que se mencionen términos como raza humanoide, nave nodriza, flota interestelar o cabina de enlace. Al final el día 21 dejé los tapones para los oídos, la almohada y el antifaz de dormir que tenía preparados en casa, me armé de valor, una bolsa de gominolas y 3 zanahorias (sí, como zanahorias en el cine, es uno de mi secretos peor guardados) y me monté con Jorge en un autobús rumbo a Southbank, dispuesta a mantener los ojos abiertos durante las dos horas y media más trailers que dura la peli.

Y contra todo pronóstico no me dormí. Aguanté las 3 horas con unas gafas XXL encima de mis gafas viendo las imágenes en 3D y todos los estilizados bichos azules que volaban hacia fuera de la pantalla y se puede decir que hasta disfruté la IMAX experience ésa. Cuando por fin me metí debajo del edredón a las 4:30 me alegré mucho de haber ido. Hoy quería aportar mi pequeña contribución a todas las críticas y análisis de la peli que pululan por internet, en las que se leen cosas como la sutil crítica a la deshumanización de la sociedad que vive a través de su alter ego online, aislado detrás de una pantalla de ordenador, reflejada en la forma en la que Grace y Jake viven a través de sus avatares. Yo lo que quería decir es que es muy entretenida, es como Pocahontas pero en el futuro y más azul, la luna Pandora es súper bonita, la lucha con el malo final es muy épica (resiste bastante más de 3 golpes, el tío) y lo más guay de todo es que todos los bichos de Pandora susceptibles de ser usados como transporte tienen un puerto estándar al que enganchan los na’vi su cola estándar para conducirlos. Es el tipo de organización que me gusta encontrar en la naturaleza.

* Por nada en especial, mis clases empiezan casi siempre después de las 11. Siempre me ha encantado madrugar y odio levantarme tarde, en vacaciones sitúo mis horas de sueño entre la 1:00 y las 8:00 más o menos.

Cupcakes rojos contra el blues de febrero

Desde el 5 de febrero soy la feliz poseedora de un MacBook Pro de 13”, así que ya no me puedo inventar ninguna excusa para no haber escrito en el blog durante todo este tiempo. Podría decir que siempre que uso el portátil es para entrenar redes neuronales o para definir axiomas sobre fluentes, acciones y eventos disparados por sensores en prolog que permitan que un robot controlado por un meta-intérprete abductivo localice unos palos de colores y los mueva de un lado a otro, y quedar tela de guay. Desgraciadamente, no sería muy realista dado que antes de ayer me tiré 2 horas intentando elegir una nueva colonia basándome en comparativas (tras estrellar mi bote casi gastado de CK one en el vestuario del gimnasio).

Mi funda nueva

Quería esperar a tener mi funda cool de lunares para hacerle la foto, pero gracias a la peor tienda de accesorios de portátiles del mundo (Gearzap, jamás compréis nada ahí), recibí mi funda ayer, desde Amazon. Por primera vez he usado el servicio de protección del comprador de Paypal, que está genial y me ha permitido recuperar mi dinero de Gearzap rapidísimo.

Es verdad que estoy muy ocupada y seguiré así al menos hasta el 26 de marzo, cuando acaban las clases y todas las deadlines y tengo que empezar a estudiar para los exámenes (que son todos al final de abril y principios de mayo). Eso me molesta mucho porque tanto en Londres como en el Imperial hay siempre muchísimas cosas para hacer. La semana pasada sin ir más lejos celebraron el año nuevo chino en China Town y Trafalgar Square, el martes 16 fue el Pancake tuesday y gracias al montón de clases que tengo los martes desde las 9am hasta las 6pm no pude ir a ver la Pancake race de Spitalfields ni de hecho comer ninguna tortita o crepe, el lunes anterior estuve en un bar de la Student Union animando al Imperial en el University Challenge y antes de todo eso tuvimos durante 8 días a Tere durmiendo en nuestro suelo y entreteniendo a Jorge mientras yo vivía en el Imperial por culpa de una deadline.

A pesar de todo, siempre hay tiempo para ponerse a hacer cupcakes a las 11 de la noche, ¿no? (¡es la primera vez que hago cupcakes! la receta es del libro de la Hummingbird Bakery) Mis compañeros de grupo de Machine Learning sin duda se van a alegrar de verme hoy en nuestra sesión de laboratorio y también Jorge cuando desayune :)

Mi fin de semana, de bizcocho a engendro

Por fin se termina enero, entre el aire frío de Londres, las visitas dominicales a mercadillos, el agobio que directora de máster, compañeros y profesores intentan inducirnos y que a mí me resbala y hasta una excursión un tanto accidentada pero entretenida a Brujas.

Gracias por los comentarios de ánimo en el post anterior y por e-mail, tenéis bastante razón, la verdad, aunque cuando los problemas vienen de fuera es complicado relajarse y disfrutar.

Mi fin de semana comenzó un poco tarde el viernes, cuando me puse a hacer un bizcocho de frambuesas y almendras usando esta receta un poco adaptada para que no quedase tan denso como un bread. Mola vivir aquí y encontrar todos los ingredientes en cualquier Tesco corriente, en Sevilla habría tenido que sustituir el extracto de almendra y la crema agria a saber por qué porquería que me habría arruinado el invento.

Continuó muy temprano el sábado, con una visita al Borough Market en la que mis pies y mis manos se congelaron a pesar del mulled wine, hicimos muchas fotos y probamos un montón de cositas de los puestos. Entré por fin en calor en la Tate Modern y en el autobús hacia casa. Leí durante toda la tarde y me dormí muerta de risa después de cuatro capítulos seguidos de Black Books (¡muchas gracias Pavel!).

Y terminó abruptamente hoy por la mañana, cuando a punto de coger mi bolsa del gimnasio me enteré de que si el 2 de enero no se consigue, pues se intenta de nuevo el 29 de madrugada y se acaba en la UCI, porque morirse a base de pastillas es al parecer la mejor idea del mundo.

Me fui al gimnasio de todas formas porque por algo estoy obsesionada. Lo malo del ejercicio físico es que te deja total libertad para pensar mientras lo haces, así que entre curl de bíceps y extensión vertical de tríceps, intentaba contener las lágrimas y aparentar que lo que tenía era un resfriado, hasta que el modo aleatorio del iPod se apiadó de mí: Engendro. Al principio sonreí pero a los tres minutos del Llorones mix ya me estaba riendo, así que pensé que tenía que hablar ese peaso de grupo aquí y dejaros el trozo concreto que me ha alegrado el día hoy, a pesar de todo.

En serio, bajáos los discos de su web (con portadas y todo, en un sólo paquetorro). Gracias Fernando, por dármelos a conocer, aunque fuese para arrastrarnos a una misa gospel en Harlem después de haber dormido 3 horas :)

Muere, maldito 2009

Quería escribir esto desde hace días pero el hecho de estar portátil-less me limita bastante, ya que tengo que despojar al pobre Jorge de la prolongación de sus manos de la marca Lenovo y eso me hace sentir culpable. Ahora mismo estoy en uno de los súper laboratorios de ordenadores del Department of Computing en un ordenador al que le he cambiado la distribución de teclado a español. Aún no tengo un portátil nuevo porque me lo quiero comprar aquí (los precios y los descuentos de educación de Apple en UK son bastante mejores que en España) y estoy esperando a la presentación que hará Apple el día 27 de enero y que podría influir en mi decisión final.

En fin, al grano. El 2009 ha sido una mierda de año. Es cierto que me han pasado unas cuantas cosas buenas, no lo puedo negar, que me han proporcionado unos días de la alegría esa eufórica que se acaba apagando al poco tiempo, pero en general, una porquería de 12 meses amargada. Ha sido 99% culpa mía y 1% culpa de las circunstancias, he de admitir. Os puedo resumir un poco las cosas que he logrado este año:

He hecho deporte 187 días. He llevado regularmente la cuenta (fechas, tipo de actividad…), castigándome a mí misma cuando una semana no cumplía cualquiera que fuese entonces mi cifra objetivo de días. Desde octubre, con el gimnasio del Imperial y la atmósfera de competición extrema que me rodea estoy imponiéndome (y cumpliendo por el momento) unos objetivos aún más absurdos. No son absurdos por hacer mucho deporte (no lo hago ni acabo extenuada ni nada por el estilo), lo son por el control obsesivo que aplico.

Concretamente a final de diciembre, he alcanzado un peso de 44.7 Kg, lo que con 1.64 m. me sitúa en un IMC de 16.6. Existe un esterotipo de paciente con anorexia: mujer joven con baja autoestima, perfeccionista y brillante académicamente. No estoy diciendo que yo sea o que me haya vuelto anoréxica, creo que afortunadamente dejé atrás todo eso hace unos cuantos años ya. Pero no he parado de perder peso desde hace mucho tiempo y la verdad es que no veo la forma de pararlo o de engordar de alguna forma. He adoptado como única posible la imagen de chica con gafas, cuerpo flacucho y mochila, con aspecto débil, que aparenta al menos 5 años de los que tiene en realidad. Y no puedo despegarme de ella porque si lo hiciera, sería como si hubiera dejado de ser yo, a pesar de que esa “yo” disfruta de una salud asquerosa.

Empecé a estudiar en una de esas universidades de élite que salen en los periódicos. Lo que he aprendido de ellas hasta ahora es que te intentan agobiar y asustar lo máximo posible (y que luego no es para tanto), que la mayoría de estudiantes tienen probablemente similares problemas psicológicos a los míos y que es complicado no sentirse inferior o mantener un nivel de autoestima normal cuando se está rodeado de gente tan brillante. El lugar ideal para mí.

Podemos sumar algunos pequeños logros de los que sí me siento orgullosa, como haber perdido la vergüenza a andar desnuda por un vestuario y ducharme en las duchas ésas que no tienen cortina ni nada y están todas juntas en una habitación, mejorar muchísimo mi nivel de alemán, haber dado clases en la universidad y haberlo hecho bien de verdad…

El pasado 2 de enero, alguien de mi familia decidió que era buena idea morir así que por la tarde intentó suicidarse. Fue la gota que colmó el vaso del 2009 y la guinda a la peor navidad de mi vida. Así que se acabó. El 2010 no puede ser peor. Mi único propósito de año nuevo es dejar de concentrar todas mis energías en convertir la poca grasa que me queda en músculo, en llevar un estricto control de todos mis movimientos o en destacar académicamente para recibir palmaditas en la cabeza de gente que no me conoce y a la que realmente no le importo lo más mínimo y empezar a concentrarlas en las cosas que realmente importan, y contribuyen a la felicidad de uno, porque está claro que esas no son (para mí al menos). El primer paso es averiguar cuáles son… and I don’t have a clue.

Space Invaders

Esto es lo que tenemos ahora sobre el cabecero de nuestra cama en Londres. Es un plagio casero de esto (mirando los vinilos adhesivos para la pared de Blik dan ganas de tener un montón de dinero y un montón de paredes, ciertamente).

Space invaders de pared caseros

£0.96 en impresiones láser cortesía del Imperial, tijeras, cinta adhesiva y unas cuantas horas recortando y pegando antes de navidad.

Libros del año 2009

¡He vuelto a fallar! Me he quedado tan sólo a 2 de cumplir mi propósito de leer 50 libros. Supongo que el haber tenido que cambiar a leer en inglés a partir de septiembre ha influido, aunque lejor de frustrarme me lo vuelvo a proponer para el año 2010. Al igual que hice el año pasado, quería compartir mi lista del 2009. Mi mayor logro lector del año ha sido definitivamente terminar por primera vez un libro de verdad en alemán.

  1. La hermandad de la buena suerte (Fernando Savater). Tenía buenos recuerdos de haber leído en el instituto Las preguntas de la vida así que quise probar con una novela suya. Me decepcionó un poco, muy superficial.
  2. El castillo de cristal (Jeannette Walls). La historia engancha muchísimo, recuerdo haberlo leído casi sin pausa en las vacaciones de Navidad. Es muy entretenido y está bien escrito.
  3. Cubridle el rostro (P.D. James). Una buena novela negra de una autora británica.
  4. Un árbol crece en Brooklyn (Betty Smith). Me lo pedí para reyes por el comentario de Paul Auster que aparece en la portada y ha sido uno de los libros más bonitos de todo el 2009. Lo recomiendo a todo el mundo.
  5. Sabor a muerte (P.D. James). Me gusta intercalar novelas negras con el resto de libros así que me dejaron éste porque me había gustado el anterior y al verdad es que no me defraudó. Es muy buena escritora, mucho mejor que Agatha Christie y compañía. Sus novelas son infinitamente más complejas, juega muchísimo con la psicología de los personajes y su protagonista, Adam Dalgliesh (comandante en el Metropolitan Police Service de Scotland Yard en Londres), aunque sin el carisma de Marco Didio Falco, está muy conseguido.
  6. El color de la magia (Terry Pratchet). Cuando han pasado muchos meses desde que las leí, tiendo a confundir las novelas del Mundodisco entre ellas. Ésta en concreto es la primera de la saga y aparecen Dosflores y Rincewind. La segunda parte es La luz fantástica, que para mí ha sido de los más divertidos de todos los que he leído hasta ahora.
  7. La última lección (Randy Pausch). Este es el libro de la famosa last lecture que el profesor Pausch dio en la Universidad de Carnegie Mellon antes de fallecer de cáncer. Cuenta más o menos lo mismo y transmite la misma sensación de optimismo y ganas de hacer cosas buenas.
  8. El libro de las ilusiones (Paul Auster). Éste es absolutamente genial, a pesar de algunos momentos Auster-paranoia. Si me concedieran el deseo de convertirme en cualquier escritor, creo que elegiría a Paul Auster casi sin pensar. Su forma de escribir y su imaginación me parecen incalcanzables.
  9. Los cuentos de Beedle el Bardo (J.K. Rowling). Un regalo de reyes consecuencia de mi antigua afición por Harry Potter. Se lee en un momento y entretiene.
  10. Las consolaciones de la filosofía (Alain de Botton). Éste es interesantísimo, te hace pensar bastante y te arranca sonrisas de vez en cuando. Intenta enseñarte cómo afrontar algunos problemas normales según distintas posturas adoptadas por filósofos famosos. Mi capítulo favorito es el de Nietzsche.
  11. El fuego (Katherine Neville). Uno de los libros que más me gustó cuando era una adolescente fue El ocho, así que cuando salió la continuación fue a parar automáticamente a mi carta a los reyes (en el 2009 me regalaron como una docena de libros). Nada, una completa decepción. Es una pena porque estoy segura de que si lo hubiese leído con 13 o 14 años opinaría de forma distinta.
  12. The WeeFree Men (Terry Pratchet). Es de brujas, así que aquí no sale Rincewind. Es muy divertido, creo que Terry Pratchet no ha escrito nada que no me pueda gustar.
  13. Retorno a Brideshead (Evelyn Waugh). Éste me gustó bastante, tengo predilección por autores británicos y libros ambientados en Inglaterra, en entornos (en este caso la universidad de Oxford y una casa de campo inglesa) que no podrían existir en ningún otro país. No he visto la serie de TV que hicieron, pero si es la mitad de buena que el libro, tiene que estar bastante bien.
  14. El lector (Bernhard Schlink). Lo saqué de la biblioteca porque por entonces estaban echando la peli en los cines (yo no la he visto). No está mal, la historia es un poco dura pero no tanto como otros muchos libros relacionados con la Segunda Guerra Mundial en Alemania. Definitivamente aporta otra perspectiva.
  15. El último judío (Noah Gordon). Absolutamente recomendable, una novela histórica de las que enganchan de verdad. Me arrepiento de no haber leído a Noah Gordon antes.
  16. Homo Faber. Ein Bericht (Max Frisch). Lo leí para mi curso de alemán y me gustó bastante. Es un libro típico de los que ponen para el examen de la selectividad alemana así que me leí también un libro que interpretaba Homo Faber y que conseguí junto con la peli que hicieron en DVD de Amazon.de. Va de un ingeniero ultra racional al que le ocurren una serie de cosas que le hacen replantearse toda su existencia. El libro me gustó mucho, creo que en parte porque me llevó muchísimo tiempo acabarlo y la peli me encantó (pero el DVD no traía subtítulos en inglés, así que no la pude compartir con nadie)
  17. El país del fin del mundo (Terry Pratchet). Éste tenía muchas ganas de pillarlo porque era la continuación de Tiempos Interesantes, que me encantó. Tenía que saber qué le pasaba a Rincewind cuando aparece en un continente que no es Australia pero que por diversas razones resulta muy australiano. Pratchet es como el escritor comodín si no se me ocurre algún libro para leer, aunque éste en concreto no fue de los que más me han gustado.
  18. La dama del dragón (José Calvo Poyato). Esta novela histórica me la pasó mi madre porque el escritor es profesor en el instituto de mi pueblo y nació en el pueblo de al lado. Ahora se ha hecho más famoso con El sueño de Hipatia, que no he leído. La dama del dragón me pareció muy entretenido.
  19. La función delta (Rosa Montero). Llevaba más de 3 años queriendo leer este libro, completamente descatalogado, hasta que por fin lo encontré en la biblioteca pública Infanta Elena de Sevilla. Lo había recomendado un profe de Teoría de las Comunicaciones mientras hablaba supongo que de la transformada de Fourier o del dominio de la frecuencia… La verdad es que me decepcionó, había leído a Rosa Montero antes (dos novelas y montones de columnas en el País Semanal) y me había gustado bastante. No sé, igual era raro para mí.
  20. Cien años de soledad (Gabriel García Márquez). Sí, no lo había leído hasta ahora y sí, me avergüenzo y me arrepiento. No hay mucho qué comentar de éste, una obra maestra.
  21. Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson). Al verlo por todas las librerías en enormes pilas, pensaba que era una porquería tipo El código Da Vinci y no pensaba leerlo hasta que mi tía me insistió para que me lo llevara de mi casa. Empezarlo fue el equivalente en mí a abrir una caja de cereales Cheerios. Posiblemente la saga más adictiva del año, al menos para mí. Eso sí, el feminismo acérrimo del autor a veces me resulta molesto.
  22. Imágenes en acción (Terry Pratchet). Una parodia del mundo del cine (de sus inicios) muy original y recomendable.
  23. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (Stieg Larsson). Estuve con el síndrome de abstinencia desde que acabé el primero hasta que hice la siguiente visita a mi pueblo para tomar prestado el segundo. Me gustó más que el primero y es igual de adictivo.
  24. Chocolate (Joanne Harris). Me lo prestó mi amiga Elisa para que me lo llevase al viaje que hice a Viena yo sola. Es el libro en el que está basado la peli Chocolat. Es súper bonito, pero he de advertir que la necesidad de comer chocolate y bombones leyéndolo es complicada de manejar. A mí me costó dos tabletas de Milka y una de Ritter Sport.
  25. Las partículas elementales (Michel Houellebecq). Es la primera vez que me pasa. No fui capaz de leer algunos párrafos por lo extremadamente desagradables y crudos que eran. El libro más brutal que ha caído en mis manos. Es muy raro y no puedo decir que no me haya gustado, porque está muy bien escrito, pero debería traer algún tipo de advertencia sobre herir la sensibilidad de los lectores en la portada.
  26. El médico (Noah Gordon). Lo leí en mi aislamiento en la montaña en Jena, sin internet y sin cobertura en el móvil. Me encantó, es súper entretenido.
  27. El club de la buena estrella (Amy Tan). Tenía curiosidad por leer un libro escrito por una autora china, aunque con influencias occidentales. No está mal aunque es raro, quizá no guste a todo el mundo.
  28. El hereje (Miguel Delibes). Es una novela histórica que empieza muy bien pero que luego se vuelve tremendamente aburrida.
  29. Crímenes imaginarios (Patricia Highsmith). Intercalando novelas negras y eligiendo entre los libros en castellano disponibles en la biblioteca pública de Hamburgo me tropecé con éste. No es El talento de Mr. Ripley, pero se pasa un buen rato leyéndolo.
  30. El Dios de las pequeñas cosas (Arundhati Roy). Muy poético y bello, pero a ratos muy cruel y muy triste. Es el primer libro que leo de una autora india.
  31. Soldados de Salamina (Javier Cercas). El propio autor es el protagonista del libro, donde relata cómo escribió un largo artículo sobre Sánchez Mazas, fundador de la Falange, y cómo éste consiguió sobrevivir y escapar a su fusilamiento. Me gustó mucho la forma de novela-testimonio.
  32. Mauricio o las elecciones primarias (Eduardo Mendoza). Poco a poco voy consumiendo la bibliografía de uno de mis escritores favoritos. Éste es muy político y cínico.
  33. El comité de la muerte (Noah Gordon). Lo cogí de mi casa porque no era una novela histórica (el género habitual del autor), sino que estaba ambientado en la actualidad y eso me llamó mucho la atención. Es un libro muy chulo, en el que la historia de distintos médicos de un hospital está narrada cambiando la perspectiva de los personajes. Muy entretenido.
  34. Amigos en las altas esferas (Donna Leon). Novela negra que saqué de la biblioteca y que me pareció súper aburrida y superficial. Nada que ver con Patricia Highsmith o P.D. James, por ejemplo.
  35. Cielo nocturno (Soledad Puértolas). No está mal, es uno de esos libros que no cuentan nada en realidad, en los que la protagonista (una chica que al principio asiste a un colegio de monjas y luego empieza la universidad en Madrid) te cae mal a ratos y a otros te identificas con ella.
  36. Nada (Carmen Laforet). Se parece muchísimo al anterior, de hecho, no logró diferenciarlos en mi cabeza. La protagonista también es una chica que en este caso se muda a Barcelona a estudiar Filosofía y Letras y vive en casa de su abuela, donde le hacen pasar un infierno.
  37. Juliet, naked (Nick Hornby). ¡Lo tengo firmado por él! Está bien, muy del estilo de Nick Hornby, es una historia súper bonita.
  38. Las cosas que no nos dijimos (Marc Levy). (De mi comentario en Anobii) El argumento no está mal, aunque totalmente plagado de clichés. Los personajes son lo peor, no están nada conseguidos, hablan todos exactamente igual, son superficiales y no se ganan el cariño del lector. En resumen, puede ser entretenido si uno sólo quiere conocer una historia como quien lee un guión de cine en diagonal.
  39. El laberinto de las aceitunas (Eduardo Mendoza). Éste es Eduardo Mendoza en estado puro, humor y personajes absurdos hasta el extremo e historia surrealista. A mí me encantó, pero quizá no es del agrado de todo el mundo.
  40. The Gourmet (Muriel Barbery). Es inevitable la comparación con La elegancia del erizo, contra el que la mayoría de libros perderían. Es una especie de oda a la comida, que para alguien como yo (que ama en general la comida) es muy apropiado, pero podría aburrir a muchos. Está escrito en un lenguaje muy poético, plagado de adjetivos, descripciones y sensaciones.
  41. The private patient (P.D. James). Lo vi anunciado en un cartel gigante en el metro y me lo compré. Está muy bien, muy entretenido como el resto que he leído de la autora.
  42. Excellent women (Barbara Pym). Un libro tremendamente inglés muy curioso, sobre solteronas que van a la iglesia y organizan meriendas y ventas benéficas. Es el claro ejemplo de historia que sólo puede transcurrir en Inglaterra.
  43. The Cassandra Chronicles (Ariel Leve). El subtítulo del libro es “It could be worse… you could be me”. Es muy muy divertido, la protagonista es increíble, la persona más agobiada, preocupada y pesimista del mundo. Me encantaría conocerla en persona aunque ella opine lo contrario.
  44. The Lollipop Shoes (Joanne Harris). Es la segunda parte de Chocolate y también es muy bonito. A mí me gustó muchísimo y por supuesto, las ganas que te entran de comer chocolate son insoportables. Aquí en vez de Milka, fueron Cadbury caramel y Galaxy smooth dark los que me acompañaron durante la lectura.
  45. The white tiger (Aravind Adiga). Éste lo leí para el Book Club del Imperial, del que soy miembro. En principio me había gustado y me había parecido muy interesante la perspectiva que da sobre la India. Luego, tuvimos una tertulia literaria sobre él en la que se aportaron tantos puntos de vista tan elaborados y complejos que ya no sé decir si me gustó o si era bueno xD
  46. An Education (Lynn Barber). Las memorias de la tía en la que está basada la nueva peli del mismo nombre, con guión de Nick Hornby. Ahí lo cuenta todo, como la directora (novia de Nick Hornby) contacta con ella para hacer la peli después de leer un artículo suyo en un periódico y tal. No está mal, pero narra sucesos sin ponerles ningún sentimiento. No sé, me decepcionó un poco.
  47. The Unbearable Lightness of Scones (Alexander McCall Smith). Esta novela es la más reciente de una serie llamada 44 Scotland Street, ambientada en Edimburgo. Yo eso no lo sabía cuando la empecé y no he leído ninguna de las anteriores. Es muy entretenida y divertida a su escocesa manera. Quizá lea alguno más de la serie si los encuentro en la biblioteca pública.
  48. The time traveller’s wife (Audrey Niffenegger). Éste lo pillé por todo el bombo levantado con la película y la verdad es que me gustó muchísimo. No me acordaba de la crítica que había leído en Egoismo, que volví a encontrar por casualidad cuando lo terminé. Quizá no me ha gustado tanto como a Aracne, pero realmente es muy bonito y original.

Y eso es todo, he tardado horas en escribir este post que nadie va a leer (es más para mi uso personal). Durante el 2010 (un propósito de año nuevo) lo haré de forma distinta, escribiendo comentarios en Anobii a medida que voy terminando, para en el post recopilatorio sólo tener que enlazarlo :).

Llegué

A las 7 de la mañana salí de mi piso de Londres con mis maletas, después de haber comprobado varias veces que mi vuelo no aparecía en la lista de cancelados. Cogí el autobús a Gatwick, esperé la cola de facturación, pasé el control de seguridad y me senté a esperar en la puerta de embarque. Parecía que íbamos a salir hasta puntuales. Tras más de media hora dándonos largas, diciendo que esperábamos a la tripulación, que no sabían dónde estaban, etc, llegó el temido mensaje: lamentaban muchísmo comunicar que nuestro vuelo había sido cancelado porque no tenían tripulación (???) y que intentarían buscarnos otro vuelo en esa semana (!!!). Y nada, que cogiéramos nuestras maletas y nos fuésemos por donde habíamos venido, a disfrutar de Londres.

Después de recuperar mi equipaje, rodeada de gente furiosa, gente llorando y gente resignada, empecé a hacer llamadas desesperadas tratando de encontrar alguna manera de volver. Finalmente, tras muchos nervios e histeria que involucraban la habilidad de mi pobre madre enfretándose a las páginas web de las aerolíneas, conseguí plaza en un vuelo de Heathrow a Sevilla. Llegué a Heathrow desde Gatwick con el tiempo justísimo en medio de un temporal de lluvia y nieve, me subí al avión y con sólo una hora de retraso, aterricé en Sevilla.

Esta mañana cogí un tren y un autobús para venir a mi pueblo. Cuando subía la calle de camino a mi casa con mi madre, todavía medio dormida y mareada, me di cuenta. Tiré las maletas y eché a correr bajo la lluvia. Me había dejado el portátil, mi querido MacBook Pro, en el autobús. Por supuesto, nadie lo ha devuelto.

Sí, hice una copia en un disco duro externo que tengo en Londres, usando la Time Machine de Apple, justo antes de salir para el aeropuerto. Supongo que eso es lo importante y el resto es una mezcla de aluminio, silicio y vidrio que no debería afectarme tanto. La verdad es que desde mi excursión frustrada a Brujas no he dormido apenas, no consigo librarme del dolor de cabeza y cada vez me cuesta más sonreir ante los problemas. Lo seguiré intentando, mientras reviso el catálogo de Apple y elijo el inesperado, forzado y carísimo regalo de reyes que me voy a hacer a mí misma este año, mientras picoteo del delicioso baklava que mi madre ha traído de Estambul.

Recordad, niños, si encontráis un portátil en un autobús, devolvedlo. Espero que el maldito bastardo que se lo ha quedado y que ni siquiera lo va a poder encender reciba su merecido de la mano del Karma, en forma de erupción, infección, posterior gangrena y final amputación de los genitales y de la pierna derecha.

Cuentos de Londres, estrés, oscuridad y por qué no, Canterbury

Hoy me levanté a las 4:30 de la mañana con la intención de viajar hasta Brujas en un autobús de International Friends, ver el mercado de Navidad, comer un gofre belga en Bélgica y comprar bombones y pralinés. Sin embargo, a las 8 de la mañana estábamos parados al lado de Dover, rodeados de camiones y de un montón de nieve, esperando noticias sobre las posibilidades de cruzar el Canal de la Mancha. Finalmente, el guía tuvo que admitir que no íbamos a poder coger el ferry a Calais ni tampoco cruzar el túnel, por lo que dimos la vuelta. Así fue como acabé pasando 2 horas en Canterbury, 2 horas en Rye y más de 8 metida en un autobús. No ha sido mi mejor sábado, Canterbury y Rye eran bonitos pero si me hubiesen preguntado, me habría quedado metida en la cama. Estoy intentando poner al mal tiempo buena cara y con un poco de suerte, igual mi vuelo Gatwick - Málaga del lunes sale y todo y puedo pasar la navidad en ausencia de nieve.

Como estoy viendo venir que uno de mis propósitos de año nuevo va a ser dejar de procastinar en cuanto a escribir en el blog, creo que me lo voy a ahorrar, junto con todas las excusas que rondan mi cabeza, y simplemente voy a hacer como si hubiese estado escribiendo de forma regular y casi todos mis posts de este trimestre se hubiesen borrado. He dicho trimestre, sí, tengo el máster dividido en trimestres, es como la vuelta al instituto. Éste que termina, denominado trimestre de otoño ha sido uno relativamente estresante, no tanto en cuanto a la carga de trabajo (aunque las asignaturas son muchísimo más complejas, la cantidad de cosas que hacer es sustancialmente menor que en la ETSII, cuando me matriculaba de más para acabar la carrera en 4 años) sino en cuanto a la presión general que siento sobre mí. El Imperial es un sitio de excelencia, nos recuerdan constantemente, su reputación se construye sobre nuestros hombros y nuestro duro trabajo y esfuerzo, nos sugieren de vez en cuando por e-mail. El ambiente en clase está enrarecido, nadie tiene dudas, sólo se plantean inteligentes preguntas en voz alta o se puntualiza algo que el profesor ha explicado, nadie saca menos de A en un coursework y la palabra opcional carece de significado (si algo es opcional, simplemente se asume que todos lo vamos a hacer). Supongo que poner juntas a 30 o 40 personas acostumbradas a ser siempre los mejores es lo que tiene. En cuanto a mí, estar en este ambiente puede derivar en dos posibles situaciones: una, me dejo llevar por mi perfeccionismo (que en 2009 ha alcanzado el estatus de patología psiquiátrica, aunque me resisto) y definitivamente me muero del asco, o dos, tengo uno de esos cambios de personalidad de película de Hollywood y empiezo a ser quién realmente quiero ser en vez de quién me he convencido que tengo que ser. En noviembre iba peligrosamente de cabeza a la primera pero ahora mismo me inclino ligeramente hacia la segunda. Habrá que esperar al trimestre de primavera para ver.

En otro orden de cosas, este trimestre también ha significado mi completa reconciliación con Londres. No puedo evitarlo, soy una persona de extremos que odia y ama con gran intensidad y pasa fácilmente de un estado al otro. Así pues, ahora podría escribir el post opuesto a éste. De todas formas, a mí Londres ya me encantaba de antes, lo que pasa es que las condiciones en las que pasé aquí septiembre y parte de agosto me habrían hecho odiar a muerte el paraíso terrenal. No sé si me quedaría aquí para siempre (aún hay cosas que no me gustan nada), pero al menos veo muy poco probable que vuelva cuando termine el máster. Tampoco estoy ya tan convencida de querer mudarme a Alemania en cuanto se presente la oportunidad. Supongo que el tiempo o uno de mis repentinas decisiones sin base lógica ni fundamentos sólidos lo dirá.

Una última cosa sobre la que tengo el deber de expresar mi opinión antes de desaparecer hasta cuando me dé por escribir de nuevo: quitando el frío de esta última semana, el clima en Londres es genial, todos los que digan lo contrario mienten como bellacos y merecen ser enviados al norte de Escocia. La oscuridad no es peor que en Austria, creo que las horas de luz son algo menos pero las calles están mucho mejor iluminadas. Me habían contado tantas cosas que yo ya me había hecho a la idea de vivir en la noche permanente, enfermar de depresión e ir por ahí con una linterna vistiendo con ropas góticas. La lluvia es completamente soportable, recuerdo días de lluvia en Sevilla que me suponían mucha más molestia que aquí por el caos tan tremendo que se montaba en la ciudad y por la forma de llover a lo bestia durante varias horas. En cuanto a la frecuencia, dicen que este año ha llovido menos que de costumbre, pero aún así, creo que tendría que llover el triple para que me pudiese llegar a afectar. También me habían dicho tantas cosas que me había imaginado teniendo que llevar botas de agua e impermeable góticos las 24 horas del día. Tampoco está siempre nublado, he visto el sol lo suficiente como para no echarlo de menos demasiado pero a la vez para alegrarme un montón y estar de excelente humor cuando sale. Ea, ya está, si era el clima lo que os echaba para atrás para venir a visitarme, podéis ahorraros la excusa.

The right side is the wrong side,

the left side is the right side. Desde el 31 de octubre soy la no necesariamente feliz poseedora de esta bici vintage (que es la forma cool de casi tan vieja como yo y mucho más cascada), pero como soy una asquerosa que no escribe en el blog ni para saludar a sus escasos y fieles lectores, no os habéis enterado hasta hoy de que llevo más de 4 semanas arriesgando mi vida. Sí, ya me he acostumbrado a ir por la izquierda y sí, ir en bici por Londres es un estrés. Aún no tengo casco, lo acepto como regalo de reyes (cranberry, EPS foam, talla M). Mientras tanto cruzad los dedos para que no acabe mis días bajo las ruedas de un bonito autobús rojo de dos plantas.

Bici vintage

Commemoration Day y eventos varios

El miércoles pasado no hubo clases y estuve trabajando en el Royal Albert Hall, ayudando con las ceremonias del Commemoration Day del Imperial, que son básicamente la graduación de los que acabaron la carrera en el 2009. Mi trabajo, si es que se le puede llamar así porque estuvo muy entretenido, consistió en repartir bolsas con panfletos y merchandising del Imperial a los graduados. Me daban una envidia terrible, todos súper elegantes con sus togas, sus ramos de flores y globos y sus engalanadas familias haciéndose fotos enfrente del Royal Albert Hall y del Albert Memorial. En la ETSII el equivalente a la ceremonia de graduación es una lectura de las estadísticas anuales en el salón de actos y la entrega de un pin con el escudo de la Escuela. Nada de togas ni birretes ni ceremonia multitudinaria en un teatro emblemático, un rollo. Peeeero, si todo va bien, en mayo de 2011 podré estar ahí con mi toga en las Postgraduate Awards.

Tras cumplir con mi deber y repartir todas las bolsas, me dirigí a un pequeño evento de bienvenida del British Council para sus estudiantes internacionales becados. Aunque mi beca es de La Caixa, en realidad es conjunta con el British Council. Cuando leí la invitación por encima ignoré la parte en la que ponía “Dress code: smart casual” y me presenté allí llamando la atención con vaqueros de pitillo y zapatillas Converse. No obstante me dejaron entrar y aparte de conseguir comida y bebida gratis, me reencontré con algunos de los otros becarios de La Caixa en Londres. Eso no lo he contado aquí, pero en septiembre La Caixa y el British Council nos organizaron una reunión de 3 días, todos los becarios de Reino Unido juntos en Londres y nos mimaron que no veas. Nos alojaron en un hotel de Covent Garden, nos llevaron a comer a restaurantes muy ricos y a ver el musical de Los Miserables, entre otras actividades y visitas. Ahí fue cuando conocí a la mayoría. La verdad es que después de hablar con ellos me convencí mucho más de lo que mola el Imperial College comparado con las otras universidades. A excepción de una chica que estudia en SOAS y contaba maravillas de ella, el resto tenían sus pequeñas quejas.

Como prueba de que el Imperial es la universidad donde querríais estar, os quería contar que el jueves por la noche Jorge y yo fuimos a la Chocolate Party que orgnizaba la Fairtrade Society. Había muchos tipos distintos de chocolates para probar, todos fairtrade, café, té y la genuina Ubuntu cola, pero lo más guayísimo de todo eran dos fuentes de chocolate (tengo que tener una de esas instalada en mi salón de los videojuegos cuando sea mayor) y un plato lleno de trozos de plátano y marshmallows para mojar. Los marshmallows son nuestras esponjitas de toda la vida, que en las pelis de dibujos animados subtituladas en mexicano se llamaban malvaviscos. ¿No os comía la curiosidad de pequeños cuando los personajes se ponían a asar malvaviscos alrededor de una hoguera en un campamento o a comer chocolate con malvaviscos sobre qué sería o a qué sabría ese manjar secreto? ¡A mí sí! Y después de haberlos probado por primera vez sumergidos en chocolate fundido, me pregunto cómo he podido vivir tantos años comiendo esponjitas tal cual. Este martes tengo otra fiestecilla parecida, de la Chocolate Society, llamada “A chocolate affair” pero no pone nada de chocolate fountains en el cartel. Con semejante agenda, la verdad es que es una suerte estar genéticamente incapacitada para aborrecer el chocolate.

Anterior12345...20Siguiente