Se busca escritor de discursos

Mientras la mayoría de vosotros se asa de calor en algún lugar de Sevilla (o alrededores), yo estoy aquí con una manta liada en los pies, una caja de kleenex y un frasco de vitaminas, disfrutando de un bonito resfriado, acompañada por la lluvia que golpea la ventana de mi habitación de hotel de la Schikanedergasse. Mi semana de reuniones científicas con un grupo de investigación de la Universidad Técnica de Viena toca a su fin y el lunes por la mañana salgo para Sevilla. El grupo de investigación estaba reducido a dos personas, el director y su estudiante asistente de 17 años que en julio se convertirá en el licenciado más joven de Austria, y las reuniones se han limitado a 3 horas de discusión sobre un artículo en plena noche y numerosos intentos de hacerme engordar a base de kilos de carne, helado y Knödel. Un vegano habría sufrido un colapso cerebral en mi lugar.

Como ya había estado antes en Viena haciendo turismo, el resto del tiempo he estado trabajando a distancia, haciendo deporte y dando alguna vuelta, con un agobio moderado para ser yo. Desgraciadamente, esta mañana he recibido la llamada. Resulta que el miércoles que viene es la entrega de los premios extraordinarios de licenciatura de la Unversidad de Sevilla, en la Iglesia de la Anunciación, eso lo sabía desde el día 10 de junio. Lo que me han contado hoy es que, como resultado de algún maquiavélico y retorcido complot, me han elegido para dar el discurso en representación de todos los premiados. Sí, son sólo 5 minutos, pero ¿cuánto se tarda en decir “Excelentísimo y Magnífico Señor Rector, Señora Vicerrectora, Señoras y Señores, es para mí un honor…”?. ¡Argh! A mis tareas del fin de semana (escribir un trabajo de doctorado sobre agentes inteligentes, resolver dudas sobre el trabajo que extraje del infierno y propuse a los alumnos de IA2 y preparar cosas de mi próximo viaje) ahora he de sumar la de inventar unos cuantos párrafos que no me hagan quedar demasiado en evidencia. Me dan 3 invitaciones así que al menos el número de personas que me podrán recordar en el futuro el ridículo que hice cuando dije “miembra”, cuando me atraganté con mi saliva, cuando me salió la voz de pito o cuando me reí a lo Steve Urkel está bastante limitado.

Liebe Grüße aus Wien

Por alguna razón, me cuesta muchísimo ponerme a escribir en Rosapolis mientras hago mi vida normal en Sevilla, por muchas cosas buenas o malas que me ocurran. De ese modo, acabo abandonando el blog durante meses y ahora, que por casualidades de la vida me hallo en un despacho de la TU Wien (Universidad Técnica de Viena) me siento obligada a resumir lo que he estado haciendo desde febrero. No es propiamente el estar en Sevilla lo que me desmotiva para escribir, en parte se debe a lo ocupada que he estado (gracias a la incompetencia de algún irresponsable que otro) y en parte a que toda la gente que me importa está cerca de mí y por tanto saturada de información sobre mi vida. Así interesantes, se me ocurren 4 cosas que contar:

El acontecimiento importante número 1 tuvo lugar a finales de febrero, cuando me compré una bici de segunda mano chulísima. Desde entonces, se ha convertido en algo completamente indispensable en mi vida. Además de usarla como único medio de transporte, en cuanto puedo me escapo a dar vueltas por las preciosas calles del centro de Sevilla. Nunca me canso. Aquí en Viena, gracias a su genial Vienabici, ya me he procurado transporte sobre 2 ruedas al módico precio de 1€.

El acontecimiento importante número 2 lo titulo “El juego de la vida”. El 13 de marzo mi abuelo materno se murió. No sé manejar estas situaciones, no estoy acostumbrada. En vez de llorar, me entró una especie de hiperactividad y ansia por trabajar y pasé toda la noche en el tanatorio con el portátil redactando e implementando un enunciado de una práctica para Inteligencia Artificial II. Estaba muy inspirada, como véis. El resto del fin de semana lo pasé redactando una porquería de artículo para las actas del 7º Brainstorming. Mi desilusión por la investigación y por la universidad en general está alcanzando máximos históricos últimamente.

Los acontecimientos importantes número 3 y 4 consistieron respectivamente en recibir el premio Real Maestranza de Caballería de Sevilla al mejor expediente de la ETS. de Ingeniería Informática de la promoción 2007/08 y en recoger oficialmente mi beca de La Caixa de la mano del Rey. El primero de los actos fue la cosa más castiza a la que creo que he asistido y asistiré en toda mi vida, con deciros que era en una carpa en mitad de la plaza de toros de Sevilla y que entregaban también los premios a los triunfadores de la feria de Abril… Como recoger el premio implicaba recoger un cheque a mi nombre y un montón de comida gratis tras el acto, me tragué todos mis principios antitaurinos y me lo pasé pipa. Con respecto al segundo, he de confesar en público y por escrito, aún a riesgo de avergonzar y hacer bajar la cabeza a algunos acérrimos republicanos miembros de mi familia y amigos, que me hizo infinita ilusión. Desde que empecé a estudiar la carrera, soñaba con ser capaz de conseguir un premio, una beca, una medalla olímpica, ganar unas elecciones… algo, lo que sea, que implicase tener una foto dándole la mano al Rey para colgarla en mi futuro despacho o en mi futura cafetería/pastelería. Bueno, aún no la tengo, pero me la tienen que enviar los de La Caixa.

En fin, espero que con el verano que tengo por delante, en el que a lo sumo pasaré 15 días en España, no ser tan desastre como para pegarme otra vez más de 3 meses sin escribir un miserable post.

Happy Hacking

Antes de empezar a escribir tengo que explicar que soy Jorge escribiendo en el blog de Rosa (aunque ya os dareis cuenta cuando noteis que este post no es divertido y está escrito de una forma un poco rústica).

Hace un mes más o menos fueron las jornadas de Imaginática 2009 y yo formaba parte del comité de protocolo (suena importante pero no lo es). Entre las tareas un chico de protocolo están buscar, presentar y atender a los ponentes. Yo además tenía que recoger del aeropuerto y de la estación a algunos.

Uno de los motivos por los que me metí en todo este jaleo es porque tenía la esperanza de poder hacer lo que el martes por la noche me tocó hacer, recoger a Richard Stallman, cenar con él, llevarle a casa de Juan Romero a dormir (no duerme en hoteles) y presentar su ponencia al dia siguiente.

Richard Stallman además de ser el creador del software libre es un tío raro, excéntrico y que cae regular. Mucha gente ha exagerado lo que ocurrió durante su estancia en Sevilla. Se han llegado a crear verdaderas leyendas de pasillo que cuentan que Stallman se despertó a las 3 de la mañana exigiendo seis bricks de gazpacho, pero aquí estoy yo para desvelar la verdad y arrojar un poco de luz sobre este asunto.

El martes de marras Juan y yo llegamos al aeropuerto a eso de las 11 de la noche y estuvimos hablando sobre los temas de conversación que podríamos tener con “el Richard”, cosa que resultó bastante inútil puesto que trabaja respondiendo emails sin parar, pero eso no lo sabíamos.

Recogimos al gurú, entró en el coche, le pregunté sobre el viaje y su estancia en Paris y contestó: “mal, pero mejor no hablar de esas cosas porque es sólo molestia”. Después dijo que estaba triste porque Dora (su novia) no había venido y sólo quería trabajar. Juan le preguntó sobre la opinión que tenía de Sevilla a lo que Stallman contestó: “Cómo puede tener una opinión sobre una ciudad, una ciudad es un conjunto de casas, gente…”, Juan le paró y le dijo “¿Qué opiniones tienes entonces?” a lo que respondió que le gustaba un castillo o algo así -esta parte no la recuerdo- y dijo también: “no me gustó la Torre del-oro porque no ví ningún loro”. Durante todo el resto del camino desde el aeropuerto hasta Nervión estuvo con su netbook respondiendo emails mientras Juan y yo hablabamos de cómo se nos estaba cayendo un mito por momentos.

Al llegar a Nervión bajamos del coche y le dije que si quería dejar el equipaje en el coche (llevaba una mochila y un maletón enorme) porque íbamos a comer justo delante del coche. Stallman entendió mal y pensó que le estaba ofreciendo dejar la mochila con su portatil (en vez del maletón) y dijo: “Cómo puedes siquiera sugerir eso que solo trrraería desastre, es estúpido sugerir eso…” y le dije: “Me refería al maletón del coche, y supongo que no te importa dejarlo porque nos estamos alejando y está en el maletero”. Me respondió: “oh, lo siento”.

Estaba cerrado el restaurante y nos encontrábamos con Richard Stallman muerto de hambre en Nervión. Menos mal que dentro del Nervión Plaza “El fogón de leña”, o algo así, estaba abierto. Richard no pidió nada para beber y mientras esperábamos la comida siguió trabajando. Lo único interesante de la comida fué la pregunta que le hicimos sobre la distribución que usaba (una GNU con Linux que aunque él tenía completamente libre no podía recomendar) y cuando dijo: “Aquí hay un plato que no podría compartir porque es solo-millo”; se ve que le gustan los juegos de palabras malos (a mi también, xD).

Después de comer nos pidió ir a un mercado (esta es la parte que ha hecho que la gente invente leyendas). Fuimos a un OpenCor a las 00:50 más o menos (no a las tres de la mañana) compró una tableta de Crunch, patatas y un brick de gazpacho (no séis bricks) y nos lo pidió hablando normal (no se despertó gritando en mitad de la noche exigiendo gazpacho y amenazando con no dar la conferencia).

Fuimos hasta la casa de Juan y se despidió de mí dándome la mano y diciendo “Happy Hacking”, y claro, después de que Stallman me diese la mano y me desease feliz hacking me fui bastante contento a casa.

Al día siguiente presenté su típica conferencia (se disfrazó de San Ignucio, se quitó los zapatos y también hizo una subasta) y al final me firmó el portátil. Fue bastante divertida la experiencia y no es tan terrible como lo pintan por ahí. Y bueno, ya se acabó el rollo, ¡happy hacking a todos!.

Portátil firmado por Richard Stallman

De mayor quiero ser profe

Febrero ha sido un mes ajetreado. Nada más empezar tuvimos el Brainstorming, que es un congreso de computación con membranas que desde algunos años organiza el grupo de investigación en el que estoy. Perdí el miedo a hablar en público en inglés, conocí a Gheorghe Paun, caminé por los tejados de la catedral de Sevilla entre gárgolas y matemáticos de toda Europa y estuve a punto de reventar en los special break: churros with chocolate. Después de eso, tuvimos varias entregas de memorias de proyectos y solicitudes al Ministerio y a la Junta que en algunos casos nos hicieron permanecer en la escuela hasta horas intespestivas pero me sirvieron para estrechar lazos con mis compañeros de trabajo. A partir de ahí, lo divertido de la investigación terminó y volví a mi rutina de leer artículos infernales sobre regulación genética y mecanismos estocásticos. Tras 5 meses, he decidido rotundamente que la investigación no es lo mío, no soporto un trabajo tan poco concreto, con objetivos tan difusos y tan extraño. De momento intentaré quedarme con las cosas buenas y como ya casi he cumplido todas las condiciones burocráticas que había en la oferta que me hizo el Imperial College, en septiembre de 2010 volveré a replantear mi existencia.

Paralelamente estuve corrigiendo exámenes, trabajos, sacando problemas resueltos y completando todas las actividades relacionadas con ser profe. Ya terminó el primer cuatrimestre y se acabó Teoría de la Computabilidad. El último día de clase les pasé un papelito a los niños para que me escribieran las típicas cosas de qué cambiarían, qué odiaban a muerte, qué les molaba y para que me hicieran un dibujito. Me esperaba toda clase de representaciones obscenas y fálicas pero fueron muy educados, ¡tres de ellos incluso pintaron la trifuerza! Lástima que era anónimo y no pude ser especialmente benévola en las correcciones ^^.

Me he quedado muy contenta de cómo me ha salido lo de ser profe. He cometido errores en casi todas las clases que luego me torturaban durante 2 o 3 días, algunas cosas me han salido un poco informales y escribir en la pizarra no me quedaba ni de lejos perfecto como a Mario o a Carlos (mi profe de Álgebra Numérica). Aunque me preparaba las clases a conciencia, a veces cuando estaba diciendo algo que en mi cabeza era claro como el agua, me daba cuenta de que sonaba completamente ininteligible y tenía que improvisar otra explicación. Eso me ponía bastante nerviosa. Ante todo, me preocupaba parecer la típica profesora joven que no tiene ni idea de lo que dice y que no infunde ningún respeto. Como no podía evitar inseguridad y errores por mucho que preparase las explicaciones y los problemas, he intentado ser cercana, actuar con humildad y ser muy amable.

Nunca he sido exigente con los profesores. He tenido compañeros de clase para los que un profesor siempre era objeto de críticas. Sin embargo, a mí me bastaba con poder estar tranquila en clase, que fuesen amables conmigo y que mostrasen una cierta preocupación por su trabajo. No soporto a los profesores que humillan a los alumnos, que mantienen la clase en tensión preguntando antipáticamente o estando malhumorados, que son bordes o que pasan completamente de las asignaturas porque están muy ocupados en otras cosas. De todo eso es de lo que he tratado de alejarme. Me he esforzado y el resultado ha sido genial. Además de leer bastantes comentarios amables en los papelitos del último día, saludar por los pasillos a todos los niños que estaban conmigo en clase y tener unas tutorías a las que acudían hasta alumnos de otros grupos, la semana pasada los niños del aula de cultura pusieron la guinda cuando me dieron el premio @ al profesor más friki de la Escuela (¡desbancando a Zifra!). Estuvo genial porque no me lo esperaba, no había visto los carteles ni las urnas para los premios @ y mis amigos tampoco, por lo que no habían podido votarme en masa. Aparte del motivo del premio (las camisetas de videojuegos que suelo llevar por clase), el chaval que me lo entregó, que fue alumno mío, me presentó como “mi profesora de TCO, una niña muy simpática”. Me hizo una ilusión tremenda.

Ahora estoy dando clase de prácticas de Inteligencia Artificial (en 4º de Informática) y de Computación (en 2º de Matemáticas) y sigo esforzándome y tratando de hacer las cosas bien. Me encanta dar clase, preparar material (resúmenes, problemas, exámenes…), incluso corregir. Es una lástima que éste vaya a ser el último año. Tengo claro que no quiero acabar el doctorado ni pasar por el infierno que es hacer carrera en la universidad. Todo el rollo de las eternas becas, las publicaciones, los concursos de méritos… definitivamente no es para mí. Los profes universitarios dan a lo sumo 8 horas de clase a la semana, dedican 6 horas a las tutorías y 1 hora a asuntos varios. El resto del tiempo a investigar si lo que quieren es hacerse un hueco. Muchos odian dar clase porque les quita tiempo y lo hacen de un modo horrible. ¿No sería mucho mejor separar los roles profesor-investigador? Si fuera posible, ya tendría mi objetivo profesional a largo plazo.

Pizza de San Valentín

Pizza de San Valentín con forma de corazón

La amasé yo, y sin pegarla en el techo.

El mejor e-mail de (lo que va de) 2009

Dear Miss …

We have recently received your application for our MSc courses.

I am pleased to inform you that we are making you an offer for our MSc in Advanced Computing course for the 2009/10 session.

The official offer will come from our Registry and may take some two weeks to reach you.

Yours sincerely

Admissions Tutor
Dept of Computing
Imperial College London

Ninguno de mis alumnos me ha visto saltando por el pasillo del departamento, abrazando a Beverly (la doctora en biología irlandesa que me ha ayudado hasta la saciedad con mis solicitudes) y gritando toda clase de agradecimientos en un inglés que no deberían oir los del Imperial para no arrepentirse.

Ahora lo único que espero es que la oferta esta que me van a enviar sea incondicional y que no venga acompañada de una interminable lista de requerimientos a satisfacer por mí. Sé que a mi madre le hacía mucha ilusión Cambridge, pero creo que ni voy a terminar la solicitud :)

Libros del año 2008

Uno de mis propósitos para el año nuevo del 2008 era leerme 50 libros. He vuelto a fallar, igual que en el 2007, pero esta vez por muy poco. Lo que no cumplo ni de lejos es lo de comentarlos en el blog, creo que sólo lo he hecho con 5 ó 6, aunque en mi estantería de anobii hay algunos comentarios más. Os dejo aquí mi lista y por supuesto, para el año 2009 vuelvo a proponerme leer 50 libros.

  1. Jpod (Douglas Coupland). Estuvo chulo, pero peor que Microsiervos.
  2. El invierno en Lisboa (Antonio Muñoz Molina) Muy serio y tal, pero interesante.
  3. La sonrisa etrusca (Jose Luis Sampedro) Entrañable.
  4. About a boy (Nick Hornby) Genial, me encantó. El otro día puse la película pero no la aguanté, no me gustaba el aspecto de los personajes.
  5. How to be good (Nick Hornby) Lo compré por el anterior pero no es tan bueno, no está mal para echar el rato.
  6. El ángel más tonto del mundo (Christopher Moore) Me pareció una porquería de libro, la verdad. Ni pizca de gracia.
  7. Tiempos interesantes (Terry Pratchet) Buenísimo, de los mejores que he leído de Terry Pratchet, que ya es decir. Muy divertido
  8. Luna llena (P. G. Wodehouse). Es divertido y adorable, como todos los de este autor, aunque para mi gusto los mejores son los de Jeeves y Bertie Wooster, de los que por desgracia no me queda ninguno sin leer. Wodehouse es uno de mis escritores cómicos favoritos.
  9. España, perdiste (Hernán Casciari) Chulísimo. Por suerte, yo no leía el blog de Casciari y el libro, que recopila muchos de sus posts, me pilló de sorpresa. Se pasa un buen rato.
  10. Jaque mate (Jostein Gaarder) Una bonita recopilación de pasajes de varios libros de Gaarder, aunque no se lo recomendaría a alguien que no hubiese leído ninguno de sus libros. Es inconexo y puede resultar algo pesado, es mucho mejor leer El misterio del solitario o El mundo de Sofía, libros realmente preciosos.
  11. La conjura de los necios (John Kennedy Toole) No me reí a carcajadas como esperaba por las reseñas que había leído, pero me gustó bastante.
  12. La insoportable levedad del ser (Milan Kundera) Es un libro rarísimo que me costó un poco terminar, no sabría decir si es bueno o malo, creo que mi criterio no alcanza a valorar un libro tan extraño.
  13. El corazón helado (Almudena Grandes) Muy entretenido y fácil de leer, como casi todos los de Almudena Grandes.
  14. Laura y Julio (Juan José Millás) Ni fu ni fa, me lo leí en un rato y no me dijo nada.
  15. Todo un carácter (Inma Monsó) Éste me lo dio mi madre para que lo leyera porque a ella le había gustado mucho. A mí regular, la verdad, parecido al anterior.
  16. La casa de los espíritus (Isabel Allende) Imprescindible, probablemente el mejor del año 2008.
  17. La historia interminable (Michael Ende) Sí, es para niños, pero me lo salté de pequeña y cuando lo vi en la estantería de mi casa no lo quise dejar pasar. Es precioso.
  18. Learn to program (Chris Pine) Un libro técnico súper agradable y ameno que se lee como una novela.
  19. La ciudad de las bestias (Isabel Allende) Nada que ver con La casa de los espíritus, no me gustó demasiado.
  20. La mirada del otro (Fernando Delgado) Otro libro raro que no me gustó nada de nada.
  21. Historia del rey transparente (Rosa Montero) Éste engancha un montón, pasé unos ratos estupendos leyéndolo.
  22. Más platón y menos prozac (Lou Marinoff) Interesante, pero no me ha servido de mucho. No conseguí aplicar la filosofía para ser más feliz, como esperaba.
  23. Tres manos en la fuente (La IX novela de Marco Didio Falco) (Lindsay Davis) Uno más de una de mis series de novelas favoritas. Menos mal que aún me quedan 8 o 9 por leer.
  24. El arte (conversaciones imaginarias con mi madre) (Juajo Sáez) No sé si es un cómic o una novela gráfica, creo que un cómic. Muy bonito.
  25. El peso que más pesa (Mariana Den Hollander) Es muy malo, me lo regaló Jorge a ver si me influía en algo pero que va, demasiado mal escrito. Odio los libros de autoayuda.
  26. Atlas de geografía humana (Almudena Grandes) Entretenido. Hay también una peli que no está mal.
  27. Entre limones (Chris Stewart) No está mal, pero me quedé con la impresión de que la traducción era nefasta.
  28. El último soltero de Nueva York (Dyan Sheldon) Para echar un rato agradable.
  29. La ciudad de los prodigios (Eduardo Mendoza) Muy recomendable. Este año Eduardo Mendoza se ha consolidado como uno de mis escritores preferidos.
  30. Esnobs, un divertidísimo relato de la alta sociedad (Julian Fellowes) Nah, de divertido nada. Es un rollazo.
  31. La elegancia del erizo (Muriel Barbery) Otro imprescindible, obligué a Jorge a leerlo y todo. Me encantó.
  32. El puente de Alcántara (Frank Baer) Mil páginas de letra diminuta, cargadas de detalles y datos históricos. Una novela para la que el autor investigó durante 4 años y visitó multitud de sitios por toda la península Ibérica. Me gustó muchísimo y se lo recomendaría a cualquier aficionado a la novela histórica. Me encantan los libros tan cuidados.
  33. El éxodo de los gnomos (Terry Pratchet) Divertido y ameno.
  34. Be Happy Without Being Perfect (Alice Lesch Kelly, Alice Domar) Otro de los libros que me obligan a leer para cambiar mi forma dañina de ver la vida y que no me hace demasiado efecto, aunque en este caso estuviese muy bien escrito y fuese entretenido.
  35. Un pequeño incoveniente (Mark Haddon) Completa decepción, nada que ver con El curioso incidente del perro a medianoche. No me gustó nada, estaba deseando terminarlo a cada página.
  36. El palacio de la luna (Paul Auster) Recomendable aunque un poco raro.
  37. Mr. Vértigo (Paul Auster) Me gustó más que el anterior, una de esas historias llenas de imaginación que consiguen emocionar. Los personajes de Auster están cargados de carácter y agallas.
  38. Kafka y la muneca viajera (Jordi Sierra i Fabra) Un bonito cuento de uno de mis escritores favoritos de la adolescencia. Me gustaría volver a tener 12 años y leer todas sus novelas de nuevo.
  39. El amor en los tiempos del cólera (Gabriel García Márquez) El primero que leo de este autor y desde luego no será el último. Imprescindible.
  40. El asombroso viaje de Pomponio Flato (Eduardo Mendoza) Uno de los libros cortitos y cómicos de Eduardo Mendoza. Muy entretenido, aunque no supera a Sin noticias de Gurb.
  41. Una palabra tuya (Elvira Lindo) Súper deprimente, no se lo recomendaría a nadie y no pienso ver la peli que han hecho. Es un libro tristísimo.
  42. El baile de la Victoria (Antonio Skarmeta) No está mal, aunque no me consiguió emocionar en ningún momento.
  43. La verdad sobre el caso Savolta (Eduardo Mendoza) Otro de los mejores de este año, muy muy recomendable.
  44. ¡A los leones! (La X novela de Marco Didio Falco) (Lindsay Davis) Otra aventura más del detective más famoso de la antigua Roma. Ojalá que Lindsay Davis siga escribiendo muchísimos más libros de Falco.

Ahora tengo entre mis manos La hermandad de la buena suerte, de Fernando Savater. Me lo regalaron en Nochebuena y pensaba que iba a ser el número 45, pero al final no me ha dado tiempo, así que será el 1 del 2009, un año que espero que sea muy ovino.

Reloj en radianes

Hace aproximadamente un año le hice este regalo a mi matemático amigo Joaquín. Estaba hecho usando el reloj Rush de Ikea, un transportador de ángulos y un rotulador. Este año, a falta de ideas mejores, he decidido ir a por una versión mejorada del famoso reloj en radianes para el regalo de mi padre (que desconoce la existencia de mi blog). He sustituido Rush por Susa y transportador y rotulador por Inkscape. Me encanta como ha quedado con el marco cuadrado.

Reloj en radianes - making of

Reloj en radianes

A mí me gusta más mi versión que por ejemplo ésta que venden en Cafepress, con los ángulos negativos, y por supuesto mucho más que ésta, que es una aberración de 16 horas. Como sé que es un regalo bastante guay si tenéis destinatarios que lo sepan apreciar, os dejo mi plantilla para el reloj en PDF (haciendo clic en la imagen). Sólo tenéis que haceros con un reloj barato y fácil de desmontar e imprimirla a la medida correcta.

Reloj en radianes - plantilla

Fiesta sorpresa Androffice

Ayer en mi piso dimos una fiesta sorpresa para mis amigos y compañeros de la carrera Juan y Borja. Borja es además el novio de mi compañera de piso Elisa y gracias a eso hemos tenido más contacto desde que vivo aquí. El motivo de la sorpresa fue que el pasado martes presentaron su proyecto fin de carrera, que les ha tenido meses y meses trabajando muy duro. Se trata de Androffice, una suite ofimática para Android. La plataforma Android es un conjunto de aplicaciones (principalmente un sistema operativo y un middleware) para móviles desarrollado por Google, los primeros móviles que lo usan creo que están saliendo ahora y se están haciendo muchísimas aplicaciones desde hace un tiempo. Ellos como proyecto presentaron sólo la hoja de cálculo pero el resto de cosas están en desarrollo. Durante la Campus Party 08 tuvieron la ocasión de charlar con bastante gente de Google y de enseñar su proyecto, consiguiendo que les invitaran al Google Developer Day, que fue en Madrid en septiembre.

Elisa se curró una tarta chulísima con la forma del logo de Android, que podéis ver en las fotos. Desde aquí quiero volver a dar la enhorabuena a Borja y Juan y desearles mucha suerte con Androffice, que es a lo que van a dedicarse en serio ahora que ya son ingenieros :)

Tarta Android

Street Fighter II

Esta tarde, cuando Jorge me preguntó si me acordaba de los ataques de Ryu y Ken en el Street Fighter II mientras giraba su portátil para mostrarme algo, no pensaba que me fuese a reir tantísimo. Podéis hacer clic en la imagen para verlo entero.

Hi Ryu!

Mi primo y yo, que nos tirábamos tardes y tardes de verano en la especie de chalet/cortijo de mis abuelos (apodado por toda mi familia como “La huerta”) en bañador jugando al Street Fighter II Turbo en la Super Nintendo, llamábamos a esos ataques el ayuquen y el soyuquen. Por cierto, el soyuquen (aunque ahora sepa cómo se escriben correctamente, sería como traicionar a mi memoria) casi nunca me salía, ¡la combinación de teclas era absolutamente antinatural! En cambio el ayuquen sí y de hecho, además del típico callo de coger el lápiz en la mano derecha, tenía otro en el pulgar de la izquierda provocado por la ergonómica cruceta del mando de la SNES. Era el precio a pagar.

Parece que la entrada original del autor del cómic es ésta.

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