El fin de una era

Hoy es ofi­cial­mente mi último día en la red social para niños y canis, recon­ver­tida a una de las mejo­res ope­ra­do­ras móvil del país, y un sitio alu­ci­nante para tra­ba­jar. Aquí he pasado algu­nos momen­tos inol­vi­da­bles y me he rodeado de gente con la que es un ver­da­dero orgu­llo y honor haber tra­ba­jado. En estos dos años y medio he apren­dido lite­ral­mente todo lo que sé ahora; cuando empecé no sabía nada. Pero nada de nada, hasta ese momento yo me había dedi­cado a lle­nar cua­der­nos con demos­tra­cio­nes mate­má­ti­cas, teo­re­mas y ejer­ci­cios, usando el orde­na­dor para poco más que para escri­bir con len­guaje chachi-académico en LaTeX.

Par­ti­ci­par en el pri­mer Tuenti Cha­llenge y que me die­sen una opor­tu­ni­dad ha sido una de las mejo­res cosas que me han ocu­rrido jamás. He estado siem­pre en equi­pos con gente que es mejor que yo y de la que he podido apren­der un mon­tón por­que nadie era com­pe­ti­tivo, eli­tista o arro­gante. En serio, he tenido unos com­pa­ñe­ros increí­bles, que lejos de mirarme como el insecto igno­rante que era, tuvie­ron la pacien­cia de res­pon­der a mis pre­gun­tas y espe­rar a que todo lo que me decían dejase poco a poco de pare­cerme chino. Tam­bién ha habido cosas malas, por supuesto, pero de ésas uno se olvida muy fácilmente.

Calle del desengaño

El iró­nico nom­bre de uno de mis esce­na­rios en los últi­mos meses

Aun­que hoy es mi último día ofi­cial, llevo unos cuan­tos ya de vaca­cio­nes gra­cias a tener­los acu­mu­la­dos del año 2013. Tenía que tener una des­pe­dida como se mere­cía, así que haciendo honor a mi título de Backend & Baking Engi­neer, pla­neé un des­plie­gue guay para la última release de Baking Fra­me­work, que fue todo un éxito. Tras haber estado pre­pa­rando cosas durante una semana más o menos, gra­cias a las bon­da­des del con­ge­la­dor y de los biz­co­chos y masas que se pue­den hacer con días de ante­la­ción, las tar­tas dura­ron apro­xi­ma­da­mente 10 minu­tos antes de que la gente tuviera que ras­car el papel de alu­mi­nio para pro­bar los res­tos. Las galle­tas creo que sobre­vi­vie­ron algu­nos minu­tos más.

Baking FW release

Dul­ces muy bien eti­que­ta­dos

Podéis echar un vis­tazo por aquí a la tarta de mas­car­pone con dulce de leche (sacada de Domes­tic Slut­tery, con almen­dras en vez de ave­lla­nas y 5/3 más de todo para adap­tar al molde), la tarta de cho­co­late (espec­ta­cu­lar receta de Joy the baker, con yogur escu­rrido con bica­bor­nato como reem­plazo de la sour cream), las galle­tas de man­te­qui­lla de cacahuete y cho­co­late y el pas­tel de limón con semi­llas de ama­pola (ambas rece­tas del libro ori­gi­nal de la Hum­ming­bird Bakery, mi pri­mer libro de baking traído de Londres).

Pero todos los dul­ces no fue­ron nada com­pa­rado con los rega­li­tos que me hicie­ron, lo más gua­yí­simo del mundo. Un libro de cocina para geeks lleno de cosas cien­tí­fi­cas, una autén­tica cami­seta de Baking Fra­me­work, Lon­dres de bol­si­llo y súper­he­roes pixe­la­dos DIY para la pared. No fal­tan las tar­je­tas chu­lí­si­mas lle­nas de men­sa­jes, claro. La ver­dad es que así la pena por irse se vuelve bas­tante más difusa.

Regalitos de despedida

Los rega­li­tos más gua­yí­si­mos ever

Ha sido agra­da­ble ver que en dife­ren­tes redes socia­les la reac­ción a mi adiós a Tuenti ha sido de inte­rés por mi “nueva aven­tura”. Justo eso, “nueva aven­tura”, me gusta como suena, opti­mista y valiente. Y bueno, sobre esa nueva aven­tura pues ya iré con­tando alguna cosa cuando deje de cru­zar todos los dedos por­que lo de opti­mista y valiente está muy bien en la teo­ría, claro. Pero todos los ner­vios y el miedo de ahora tie­nen que mere­cer la pena mucho, de eso estoy segura.

Preparados, listos…

Las últi­mas sema­nas han estado pro­ta­go­ni­za­das por la Mudanza más Orde­nada y Orga­ni­zada de la His­to­ria™. Aun­que hubo algún impre­visto y las tareas no se suce­die­ron tan armo­nio­sa­mente con resul­ta­dos tan per­fec­tos como yo había visua­li­zado muchas veces en mi cabeza, para el curro que ha sido no ha dado para nada la sen­sa­ción de paliza infer­nal que sue­len dejar las mudan­zas. El piso nuevo ha ido con­vir­tién­dose pau­la­ti­na­mente en un lugar real­mente bonito y aco­ge­dor, incluso pare­cido a las fotos de la serie Algu­nas casas bellas de Kireei.

Está relleno con todas las cosas boni­tas del otro piso y un buen puñado más de cosi­tas nue­vas que hemos ido encon­trando por ahí, como las matrios­kas de Omm Design, el sis­tema solar ado­ra­ble de Made of Sun­days, un par de mapas y el calen­da­rio que nos fal­taba de Walk with me y el pós­ter cus­tom de Totoro más gua­yí­simo del mundo.

Los reyes me tra­je­ron una bote­lla pequeña de Moët & Chan­don que había­mos estado guar­dando para cele­brar nues­tro nuevo hábi­tat cuando ya estu­viese lo más gordo ter­mi­nado, pero entre migra­ñas, HMUs, visi­tas inopor­tu­nas de fin de semana y talle­res de Gas­tro­fes­ti­val con sobre­do­sis de vermú, la bote­lla sigue ahí en la nevera con el cor­cho intacto. Ya todo indica que el motivo por el que la abri­re­mos para cele­brar o aho­gar las penas será otro dife­rente.

En cual­quier caso estar ya ins­ta­la­dos es per­fecto por­que si enero trajo el cam­bio de piso, febrero no se ha que­dado pre­ci­sa­mente atrás. Deci­sión difí­cil supe­rada, ahora vie­nen muchas cur­vas.

Actua­li­za­ción

Unos cuan­tos me han pre­gun­tado ya dónde hemos com­prado el pós­ter de Totoro tan guay. Resulta que el pós­ter en sí forma parte de una edi­ción limi­tada y nume­rada a mano de 400 uni­da­des que saca­ron en 2011, por lo que no hay forma fácil de con­se­guirlo ori­gi­nal (noso­tros al menos no lo hemos encon­trado). Así que lo hici­mos noso­tros, usando una de las imá­ge­nes de alta reso­lu­ción reto­cada por Jorge, en una tienda online de éstas que impri­men pós­ters, cami­se­tas, fotos, tazas… ¡Quedó genial! (Y a eso me refe­ría con lo de cus­tom :))

Time to move

Este año no he sido ni para escri­bir el típico post sobre lo depri­mente y asque­rosa que es la Navi­dad ni para publi­car el clá­sico resu­men del 2013, con­tando el mon­tón de obras de tea­tro que he visto este año, la manía extraña que le he empe­zado a coger a Madrid a ratos —me mata— a pesar de los sitios gua­yí­si­mos que he des­cu­bierto, o mis favo­ri­tos entre los 29 libros que he leído. Supongo que haber estado aquí todo el tiempo sin pillar vaca­cio­nes ni nada ha influido un poco en la falta de espí­ritu navi­deño y de año nuevo, y eso que no fal­ta­ron las uvas en Sol des­pués de cenar sushi con migraña para Nochevieja.

Mapas de Walk with me, ilustraciones de Threadless
Entrada y cocina

Una de nues­tras pare­des con Walk with me y un tro­cito de salón-cocina

Sin embargo, en lo que sí voy a ser fiel a las tra­di­cio­nes es en enero es un mes de cam­bios. Podrían haber sido más radi­ca­les pero se van a que­dar en un cam­bio de piso y de barrio. En breve aban­do­na­re­mos nues­tro bonito y gélido piso de Ópera para ocu­par un intere­sante y pro­me­te­dor ático sin ascen­sor en La Latina. No es mi barrio favo­rito pero tiene su gra­cia, suma­mos unos 10 minu­tos más al tra­yecto a pie al tra­bajo y redu­ci­mos un poco nues­tras fac­tu­ras men­sua­les. Y bueno, una con­se­cuen­cia es que mi que­rida bici, que se mudó con­migo desde Lon­dres, tiene nueva dueña desde el lunes por­que en un ter­cero sin ascen­sor no puede vivir y por­que de todas for­mas la tenía muy abandonada.

Dormitorio pixelado
Patapones

Entrada al dor­mi­to­rio pixe­lado y los Pata­po­nes guar­dia­nes

Las cajas están ya espe­rando ser lle­na­das y eti­que­ta­das meticu­losa­mente, la lista del Ikea con­fec­cio­nada, la cinta métrica, la de emba­lar y el plás­tico de bur­bu­jas lis­tos para rea­li­zar la mudanza más orga­ni­zada y orde­nada de la his­to­ria. En los últi­mos tiem­pos creo que he mejo­rado mis téc­ni­cas de orden, lim­pieza y orga­ni­za­ción y llevo bas­tan­tes días pla­neán­dola, hasta el punto de no poder entrar a una habi­ta­ción sin pen­sar cómo y en qué orden voy a empa­que­tar y des­em­pa­que­tar los obje­tos que hay en ella. Pero no creo que deje de ser un infierno como todas las mudan­zas, así que sólo queda armar­nos de pacien­cia y enco­men­dar­nos al FSM.

Baño
Toalla Marios
Edward Monk­ton y Nin­tendo en nues­tro baño

Éste ha sido el pri­mer piso donde hemos vivido sin com­par­tirlo con nadie, así que para recor­darlo bien y para ayu­dar un poco a nues­tros encan­ta­do­res case­ros a encon­trar nue­vos inqui­li­nos, hemos hecho mon­to­nes de fotos antes de empe­zar a des­man­te­larlo todo. Pro­ba­ble­mente sea­mos las úni­cas per­so­nas que hacen fotos hasta de la esco­bi­lla del WC, pero es que es bonita. Aquí está el set com­pleto de Fli­ckr con más fotos, para los cotillas/curiosos/gente en busca de un pisito en Ópera.

Estantería

Nues­tra estan­te­ría, con el calen­da­rio de eme­de­mati a la dere­cha

El Palacio de Alhajadú

Diciem­bre y la Navi­dad, la época en la que el cen­tro de Madrid se vuelve intran­si­ta­ble y el tra­yecto del tra­bajo a casa se con­vierte en un ago­bio, tam­bién trae una exa­ge­ra­ción de pla­nes alter­na­ti­vos para huir de las masas de turis­tas y visi­tan­tes y tra­tar de ani­marse y hacer cosas a pesar de estar en la tem­po­rada más depri­mente del año. Han vuelto las pop-ups de Madrid in Love y de Bet­ter de las que ya hablé el año pasado. Los de Bet­ter cam­bia­ron el piso de The Apart­ment por las tres plan­tas más terraza de The Hovse, que cerró la puerta el día 24 y que ha sido tan espec­ta­cu­lar como pro­me­tía. Los de Madrid in Love han des­ple­gado todo su arse­nal vin­tage, un mon­tón de mar­cas boni­tas y las cosas ricas de Petra Mora en la anti­gua fábrica de carrua­jes de la calle Fer­nando VI en la que ya han estado otras veces. Tam­bién han cele­brado sus edi­cio­nes de Navi­dad los mer­ca­dos y ferias más famo­sos, como el de Moto­res, el Nómada Mar­ket, el Ciento y Pico, La Buena Vida… Pero este año ha lle­gado un evento nuevo que se merece un post exclu­sivo: El Pala­cio de Alha­jadú.

El Palacio de Alhajadú

La fachada desde la Plaza de San Mar­tín

Lo pri­mero es que tiene un nom­bre de cuento escrito en un letrero lumi­noso que auto­má­ti­ca­mente capta tu mirada si vie­nes desde Callao. Cuando ya tenían la fachada lista con las luces encen­di­das unos días antes de abrir y lo vi por pri­mera vez me faltó tiempo para bus­car lo que era al lle­gar a casa: un espa­cio creado por la gente de la Casa Encen­dida en la bonita Casa de las Alha­jas, con mer­ca­di­llo navi­deño, café y acti­vi­da­des para niños, con una esté­tica y atmós­fera súper cui­da­dos y muy espe­cia­les.

Máquina registradora
Lana de León

Máquina regis­tra­dora y lana de León en el stand de peSeta

Bas­tan­tes mar­cas que molan están pre­sen­tes en Alha­jadú, entre ellas algu­nas que me encan­tan como casa peSeta, Oddy Neigh­bours o Favo­rito Stu­dio. Ade­más del mer­cado tam­bién pro­yec­tan pelis de ani­ma­ción, hacen con­cier­tos y talle­res infan­ti­les y tie­nen una sala en la que se pue­den pin­tar las pare­des. La cafe­te­ría de la última planta está nada menos que a cargo de La Moji­gata. Solían tener un café ado­ra­ble con todo bue­ní­simo en el Barrio de las Letras pero lo cerra­ron para dedi­carse en exclu­siva a su case­ring. Orga­ni­zan unos even­tos fli­pan­tes y de vez en cuando hacen cosas pop-ups como ésta.

Cafetería de La Mojigata

Las mesas en el café pop-up de La Moji­gata

Pero la estre­lla del pala­cio para mí es la pre­ciosa ins­ta­la­ción de luces Pide un deseo. Una espe­cie de torre de tiras de metal y más de 80 bom­bi­llas que sube por el cen­tro del edi­fi­cio y que se ilu­mina como si fuese la cuerda de un arpa vibrando cuando soplas por una pajita situada en el segundo piso. ¡Es chulísimo!

El Pala­cio de Alha­jadú está hasta el 5 de enero en La Casa de las Alha­jas (Plaza de San Mar­tín 1), así que si tenéis la opor­tu­ni­dad no dejéis de visi­tarlo. Aquí está el pro­grama com­pleto de acti­vi­da­des.

DiverXO

No lo lle­gué a con­tar en su momento, supongo que por­que estuve dema­siado ocu­pada haciendo la diges­tión sin ener­gía para nada más, pero ahora que acaba de salir la Guía Miche­lín 2014 con las nue­vas estre­llas otor­ga­das y todo eso tengo la excusa per­fecta para hablar del res­tau­rante que está en boca de todos, DiverXO, tras con­se­guir su ter­cera estre­lla hace unos días.

DiverXO fachada

La dis­creta fachada en la calle del Pen­sa­miento

Resulta que este año no sabía qué rega­larle a Jorge por su cum­ple por­que siem­pre que hay algo que le gusta o le interesa sim­ple­mente se lo com­pra ipso facto. Decir “¡Qué guay esto!” y hacer el pedido en 1-Click de Ama­zon con envío gra­tis de cuenta Pre­mium son todo uno con este chico. Por eso yo casi nunca tengo ideas, la única posi­bi­li­dad es encon­trar algo que le pueda gus­tar antes de que él mismo lo vea pero con inter­net eso es casi impo­si­ble. Antes me curraba unos rega­los DIY bas­tante molo­nes pero eso era cuando estu­diaba y vivía en una ciu­dad sin pla­nes como Sevi­lla, en Madrid tengo que pen­sar otras cosas. Lo mejor en estos casos es rega­lar algo que pue­das recor­dar siem­pre y se me ocu­rrió cele­brarlo con un menú degus­ta­ción en uno de los res­tau­ran­tes con estre­lla Miche­lín de la capital.

Cerdos con alas
Vista de la sala

Cer­dos con alas y vista de la sala

Uno de los que más me atraían era DiverXO. Me lla­maba la aten­ción el tipo de comida crea­tiva de fusión con ten­den­cias asiá­ti­cas, el aspecto de su joven chef David Muñoz al que a veces se puede ver coci­nando en el Stree­tXO del Gour­met Expe­rience en Callao y, por qué no, los cer­dos con alas del res­tau­rante. Y luego leí sobre todo el rollo de la comida radi­cal y el “en mi res­tau­rante no hay pla­tos ama­bles”, que fue­ron para mí una espe­cie de pro­vo­ca­ción deci­siva. Reservé con algo menos de un mes de ante­la­ción (las reser­vas se abren siem­pre un mes antes con sólo unas 30 per­so­nas por turno, así que creo que tuve suerte) para el sábado 8 de junio a mediodía.

Aperitivo: judías edamame con cremas de aceituna kalamata y yuzu (cítrico japonés)

Ape­ri­tivo (unas “acei­tu­nas” muy crea­ti­vas): judías eda­mame con cre­mas de yuzu (cítrico japo­nés) y acei­tuna kala­mata

Uno o dos días antes de la fecha te lla­man para con­fir­mar y pre­gun­tar si tie­nes alguna aler­gia o algo que no pue­das comer, puesto que en DiverXO no hay carta, sólo menús cerra­dos. Noso­tros ele­gi­mos el menú corto de 7 pla­tos, frente al largo de 9, y la bote­lla de vino blanco que nos reco­mendó el sim­pá­tico sumi­ller. Toda la plan­ti­lla era muy ama­ble y sen­ci­lla, nada de gente esti­rada ni ambiente pre­ten­cioso o enrarecido.

Caldo de leche de coco con berberechos, zamburiñas y pochas servido dentro de un coco joven

Caldo de leche de coco con ber­be­re­chos, zam­bu­ri­ñas y pochas ser­vido den­tro de un coco joven, con acom­pa­ña­miento incom­pleto
Salsa de mejillón en escabeche con crujiente, pochas emulsionadas y sardinas asadas/ahumadas con puré de jalapeño y micro chanquetes fritos por encima

Acom­pa­ña­miento de la sopa: salsa de meji­llón en esca­be­che con cru­jiente, pochas emul­sio­na­das y sar­di­nas asadas/ahumadas con puré de jala­peño y micro chan­que­tes fri­tos por encima

El menú es total­mente sor­presa y supongo que cam­biará bas­tante. La única pista es una suerte de misiva del chef “Dabiz Muñoz” con la des­crip­ción de la expe­rien­cia DiverXO: “Mon­taña Rusa. Mari­po­sas en el estó­mago. Cer­dos que vue­lan. Pla­tos lienzo.”. Nos con­ta­ron que el con­cepto con el que tra­ba­ja­ban en ese momento era una espe­cie de lien­zos donde los coci­ne­ros que sir­ven van pin­tando los pla­tos poco a poco. Algu­nos los ter­mi­nan delante de ti. De hecho la vaji­lla en sí se com­po­nía de unas pale­tas y tabli­llas pla­nas y blan­cas con una parte grande y una pequeña, que iban alter­nando según “pin­ta­ban” encima. Bien, todo muy bonito y artís­tico y tal y cual, pero lo que importa al fin y al cabo es lo que comes. Y para eso ya no tengo pala­bras. Algu­nos sabo­res fue­ron los más increí­bles que he pro­bado nunca y casi cada bocado y plato nuevo que traían era un espec­táculo. Estu­vi­mos comiendo durante 3 horas y fli­pando la mayor parte del tiempo. Eso sí, aun­que algu­nas de las cosas que pro­ba­mos eran abso­lu­ta­mente deli­cio­sas no podría­mos comer cosas así a menudo. Una vez al año como máximo.

Jugo de kimchi con fresitas de aranjuez, yogur y café, acompañando unos chipirones cocinados directamente en la llama del wok, con arroz rojo japonés por encima

Jugo de kim­chi (guiso coreano picante de ver­du­ras fer­men­ta­das) con fre­si­tas de aran­juez, yogur y café, acom­pa­ñando unos chi­pi­ro­nes coci­na­dos direc­ta­mente en la llama del wok, con arroz rojo japo­nés por encima

Aun­que la can­ti­dad de comida en sí no es exa­ge­rada, no fui­mos capa­ces de comer nada más hasta el día siguiente. No sé si fue por la bote­lla de vino que nos aca­ba­mos entera, por estar tanto tiempo comiendo o por­que tan­tos sabo­res y tan­tas cosas fuera de lo común satu­ran tu apa­rato diges­tivo por com­pleto. Ni siquiera ayudó vol­ver cami­nando al cen­tro desde Tetuán, donde se encuen­tra el res­tau­rante. En cual­quier caso, mere­ció la pena con cre­ces y nos ale­gra­mos de haber optado por el menú corto.

Carrillera de atún glaseada al jengibre, acompañado de guisantes con pimienta de Sichuan, albahaca y parmesano

Carri­llera de atún gla­seada al jen­gi­bre, acom­pa­ñado de gui­san­tes con pimienta de Sichuan, albahaca y par­me­sano
Dim sum de patata canaria con tuétano

Dim sum de patata cana­ria con tué­tano

Hice fotos de todos los pla­tos y de los deta­lles, y tam­bién anoté más o menos lo que era cada cosa con­forme nos lo des­cri­bían para poder acor­darme luego, así que si os interesa podéis seguir viendo el resto de las fotos con sus des­crip­cio­nes. La cuenta, con los dos menús cor­tos, la bote­lla de vino y dos bote­llas gran­des de agua, ascen­dió a unos 230€ al final. Para noso­tros fue una expe­rien­cia alu­ci­nante que vale cada euro y que reco­miendo para cual­quiera al que le guste pro­bar cosas nue­vas y no tenga miedo de hacerlo. Creo que tuve buen ojo esco­giendo regalo y no hay duda de que los seño­res de la guía Miche­lín aprue­ban mi elección ^-^

Cocochas de merluza al pilpil de foie (hecho con el aceite del foie), setas cinderella y espuma de horseradish (rábano picante inglés, parecido al wasabi)

Coco­chas de mer­luza al pil­pil de foie (hecho con el aceite del foie), setas cin­de­re­lla y espuma de hor­se­ra­dish (rábano picante inglés, pare­cido al wasabi)
Carabinero pochado con espinas de salmonete y una especie de pan de gambas

Cara­bi­nero pochado con espi­nas de sal­mo­nete y una espe­cie de pan de gam­bas
Salmonete glaseado en el wok con vino chino, regado con el jugo de la cabeza del carabinero, acompañado de flores de cebollino y tonburi

Y el plato recí­proco: sal­mo­nete gla­seado en el wok con vino chino, regado con el jugo de la cabeza del cara­bi­nero, acom­pa­ñado de flo­res de cebo­llino y ton­buri (“caviar de mon­taña”, las semi­llas de un arbusto japo­nés)
El pescado que sabe a carne: civet (guiso parecido al estofado) de bacalao al jabalí con salsa ponzu, acompañado de patata soufflé con una fina línea de trufa

El pes­cado que sabe a carne”: civet (guiso pare­cido al esto­fado) de baca­lao al jabalí con salsa ponzu, acom­pa­ñado de patata souf­flé con una fina línea de trufa
Bollo cocido relleno de rabo de toro con una yema de huevo de codorniz

Bollo cocido japo­nés relleno de rabo de toro con una yema de huevo de codor­niz
Tomate (en puré, confitado y en lámina caramelizada), sorbete de frambuesas con nueces cantonesas a las 5 especias chinas y frambuesas al jengibre

Tomate (en puré, con­fi­tado y en lámina cara­me­li­zada), sor­bete de fram­bue­sas con nue­ces can­to­ne­sas a las 5 espe­cias chi­nas y fram­bue­sas al jen­gi­bre

El tributo a Indie Game The Movie

Esto tiene ya bas­tante tiempo pero aun así no que­ría dejar de con­tarlo por aquí. Resulta que en la última Hack Me Up que tuvi­mos en la ofi, en vez de pro­gra­mar algo, Jorge y Davide se dedi­ca­ron a gra­bar un vídeo sobre la pro­pia HMU ins­pi­rado en el docu­men­tal inde­pen­diente Indie Game The Movie. Más con­cre­ta­mente, gra­ba­ron un remake plano a plano chu­lí­simo del trái­ler ori­gi­nal. Por supuesto, en menos de 24h y sin dor­mir, un pro­yecto de HMU como está mandado.

Indie Game The Movie

Por si no cono­céis esta peli (algo bas­tante nor­mal por­que no mucha gente la conoce), Indie Game The Movie trata a gran­des ras­gos sobre los video­jue­gos inde­pen­dien­tes que sue­len hacer entre 1 o 2 per­so­nas. Para ello reco­rre la his­to­ria de tres jue­gos, Fez, Super Meat Boy y Braid, hasta el punto en el que se encon­tra­ban durante el rodaje. Cuenta lo com­pli­cado que es tener éxito, el infierno de sacar el pro­yecto ade­lante, la tre­menda pre­sión que se sufre y sobre todo el nivel bru­tal de impli­ca­ción per­so­nal del crea­dor. Yo tengo que admi­tir que no la he visto entera, me abu­rrí un poco a eso de la mitad y la dejé, en parte por­que no solía jugar a nin­guno de los 3 jue­gos pro­ta­go­nis­tas ni el tema me intere­saba espe­cial­mente. Pero el trái­ler sí que lo había visto bas­tan­tes veces y ade­más me gus­taba mucho la banda sonora. Y por supuesto, la ver­sión HMU me encanta. Si lo que­réis ver, os reco­miendo mirar pri­mero el trái­ler ofi­cial.

Creo que quedó genial, sobre todo con­si­de­rando que se hizo prác­ti­ca­mente en una noche. Yo no me canso de verlo aun­que me dé penita o emo­cione un poco. Sale la ofi, la Gran Vía desde arriba, la calle Val­verde, la Fábrica Mara­vi­llasPara rema­tar, hace unas sema­nas apa­re­cie­ron ade­más en el pro­pio blog de la peli: This is kinda fan­tas­tic…, con un agra­de­ci­miento de los auto­res, ¡una pasada!

Main Characters

Equi­va­len­cias per­so­na­les

La pan­ta­lla gigante de una de las esce­nas no es gigante por un efecto óptico o un com­plejo manejo de los pla­nos. Es una TV enorme de ver­dad que estaba allí por casua­li­dad con un por­tá­til enchu­fado. Y como Jorge bien apunta en los comen­ta­rios de You­tube, nin­gún teclado fue dañado en la rea­li­za­ción de este vídeo. El que sale es un teclado lava­ble Logi­tech k310, una acla­ra­ción muy necesaria.